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PINITO DEL ORO

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PINITO DEL ORO

 

La diosa del trapecio. . .

 

 

Nacida en el barrio de Guanarteme de Las Palmas de Gran Canaria el 6 de noviembre de 1931, Cristina María del Pino Segura Gómez fue la benjamina de 19 hermanos habidos en el matrimonio entre José Segura Fenollar, natural de Alcoy, Alicante, y Atilana Gómez, original de Albadalejo, Ciudad Real.

 

Barrio de Guanarteme en 1935 entre el mar y los arenales, (al fondo el puerto de La Luz).

 

Vista panorámica de Las Palmas de Gran Canaria.

 

Cristina nació en la mayor de las islas del archipiélago canario de forma circunstancial, puesto que su mamá siempre había dado a luz a sus hermanos en su pueblo natal de Albadalejo, pero los desórdenes en la península y la amenaza de una guerra civil hicieron que sus padres se desplazaran con su espectáculo a Canarias, donde no había circos ni peligros de contiendas.

 

Albadalejo, Ciudad Real.

 

Por otra parte, cabe señalar que de los 19 vástagos habidos de la pareja sólo sobrevivieron  siete. Es por ello que la mamá de Cristina la mimó de una forma especial, tratando de separarla del mundo del espectáculo e  inculcándole la pasión por la lectura, que la pequeña desarrolló activamente en los distintos colegios locales que la familia visitaba en sus diversos recorridos.

 

No obstante, a pesar de que Cristina era muy vergonzosa y le imponía el público, practicaba siempre ejercicios circenses en el alambre con una sombrillita, tratando de emular a Esther, su hermana mayor, que trabajaba en el trapecio.

 

Años más tarde, viajando por la península, cuando la  familia Segura con su espectáculo se trasladaba desde Cádiz a la feria de Sevilla, a causa de la lluvia volcó uno de los carros de la caravana y en el accidente perdió la vida su hermana Esther.

 

El padre de Cristina no tuvo más remedio que ordenarle a su hija, de doce años, que substituyera en el trapecio a su hermana para poder completar el espectáculo.

 

Así, de esta forma, se inició la que poco más tarde habría de ser considerada la mejor trapecista sin red de todos los tiempos.

 

Su madre no llegó a ver actuar a Cristina, pues cuando la pequeña regresó a su casa de Las Palmas, Atilana ya se encontraba grave debido a un acceso de diabetes que le causó la muerte poco más tarde.

 

Desde su debut, a la pequeña Cristina se la denominó “La Shirley Temple del trapecio” pero, ante la constante mofa de sus hermanos, su padre y ella optaron por cambiar su nombre artístico por el de “Pinito del Oro”.

 

“Pinito”, en honor de Nuestra Señora del Pino, patrona de la isla de Gran Canaria, cuya imagen se venera en el municipio de Teror, y  “del Oro” en recuerdo de una famosa trapecista que se llamó “La Rita de Plata”.

 

Nuestra Señora del Pino.

 

Basilica de Nuestra Señora del Pino en el municipio de Teror.

 

En poco tiempo la pequeña Pinito se convirtió en una extraordinaria trapecista del espectáculo denominado “el más difícil todavía”, máxime cuando en todas sus actuaciones jamás quiso emplear la red.

 

La fama de Pinito traspasó fronteras y, durante unas fiestas navideñas, hallándose el espectáculo trabajando en Valencia, el representante para Europa del prestigioso circo americano Ringling  Brothers and Barnum & Bailey Circus, la quiso contratar para trabajar en Estados Unidos.

 

Ringling Brothers.

 

Pinito era menor de edad, y durante la década de los cincuenta en España, la mujer no tenía derechos ni podía viajar sin el consentimiento de su marido, por lo que tuvo que contraer matrimonio, a disgusto de sus familiares, para poder desplazarse al nuevo continente y cumplir con el atractivo contrato americano.

 

Se casó con Juan de la Fuente, un ex marinero al que Pinito le enseñó a ponerse debajo del trapecio y a aguantarle la escalerilla para convertirle en su asistente, mientras ella efectuaba sus peligrosas piruetas en el aire.

 

Tuvieron una hija, pero el matrimonio nunca funcionó bien debido a los continuos engaños amorosos de Juan, por cuyo motivo al cabo de veinte años, Pinito optó por separarse de su marido.

 

Con el tiempo, Pinito se volvió a casar con un hombre veinte años más joven que ella, de quien tuvo otra hija.

 

Pinito del Oro estaba dotada de una gran belleza natural y aparecía siempre en la pista como una diosa del Olimpo, con una sonrisa radiante, luciendo un ajustado maillot dorado y una deslumbrante capa.

 

 

Durante siete años fue la estrella más rutilante del circo Ringling consiguiendo en 1960  el Premio Internacional, el Óscar del Trapecio sin red. Actuaba siempre de pie en el trapecio y  además se sentaba apoyada sobre las dos patas traseras de una silla de la barra.

 

 

 

 La estrella del triple salto mortal sin red actuó sobre el anillo central de los más prestigiosos locales de América, entre otros, el Madison Square Garden de Nueva York, donde debutó el 5 de abril de 1950, siendo imagen  de portada en revistas tan importantes como el New York Times.

 

En la cumbre de su carrera profesional, el prestigioso director cinematográfico Cecil B. DeMille quiso contratar a Pinito del Oro para el rodaje de su película “El mayor espectáculo del mundo”, basada en las vicisitudes del mundo circense, pero ella rechazó la oferta  porque no habían previsto incluirla en los créditos del filme junto a los actores principales.

 

Cecil B. DeMille

 

Cartel publicitario de El mayor espectaáculo del mundo.

 

Tras varios años de ininterrumpidos éxitos el gigantesco circo ambulante Ringling, acosado por los costos cada vez más excesivos y por problemas con los sindicatos, procedió a su cierre.

 

Circo Ringling.

 

María Cristina regresó a Europa para afincarse definitivamente en España, donde el circo había adquirido un gran auge durante los años en que Pinito había permanecido en América.

 

A su llegada, precedida  de gran fama, se convirtió en la estrella de las carpas de todos los circos. Participó en la Gran Competición Mundial del Circo, celebrada en el Palacio Municipal  de los Deportes de Barcelona en noviembre de 1956 y organizada por los empresarios Arturo Castilla, Juan Carcellé y Pedro Balañá.

 

 

Pinito fue proclamada Reina del Festival Mundial, título que revalidó en Oporto, Portugal, en 1958 y en Madrid en 1960.

 

A partir de estas memorables actuaciones, a  Pinito se la disputaron los más prestigiosos empresarios circenses de Europa, que la contrataron para trabajar en los más importantes circos del viejo continente.

 

 

Su popularidad llegó a tal extremo que muchas mamás exclamaban a sus hijos “¡qué te vas a caer, a ver si te crees que eres Pinito del Oro!. . .”

 

A lo largo de su trayectoria profesional sufrió tres accidentes graves, el primero fue en Huelva, con 17 años de edad , cuando se fracturó el cráneo y estuvo una semana en coma.

 

En Estocolmo, Suecia, en 1957, padeció una caída con fractura de cráneo, manos y pies, de la que se recuperó con un intenso período de rehabilitación.

 

Actuando en Laredo, Santander, al concluir su número cuando se disponía a bajar, se rompió la cuerda de la atadura y la trapecista sufrió diversas lesiones de las cuales se rehizo en tres meses.

 

Después de  este último accidente Pinito, se retiró en 1961 en Santa Cruz de Tenerife y casualmente, a los pocos días, falleció su padre.

 

Reapareció nuevamente en 1968 en el Circo de Madrid, que entonces dirigían Feijoo y Castilla, pero tras  el anuncio del cierre por demolición del mítico circo de la Plaza del Rey, hoy sede del Ministerio de Cultura, y coincidiendo con la última función, Pinito, decidió retirarse definitivamente de las pistas el 17 de abril de 1970.  

 

18
Cartel del Circo Price.

 

18-1

 

 

Su gran amiga, la popular y recordada actriz cómica Mary Santpere, quien ejercía de presentadora en la carpa, fue la encargada de cortarle la coleta. Pinito siempre guardó esos cabellos en un pequeño estuche, como un inolvidable tesoro.

 

Mary Santpere

 

En 1990 recibió el Premio Nacional del Circo por parte del gobierno español y, en 1998, la Medalla de Oro de las Bellas Artes por su gran contribución al arte circense.

 

La gran Pinito, la mujer que desafió la gravedad actuando siempre sin red, invirtió sus ganancias adquiriendo unos pisos que le rentaban y montando un pequeño hotel con sala de fiestas incluida, que lleva su nombre, en el popular paseo de la playa de Las Canteras de la isla canaria donde habitaba.

 

 

Hotel y sala de fiestas Pinito del Oro. en la playa de Las Canteras.

 

Sin poseer una formación literaria, a Pinito siempre le atrajo la literatura, llegando a publicar algunas novelas, como “Cuentos de circo”, “El italiano” ó “Nacida para el circo”, quedando finalista en los premios “Blasco Ibáñez” y  “Ciudad de Oviedo”.

 

 

En Las Palmas existe una plaza con su nombre y en el pueblo natal de su madre, Albadalejo, Ciudad Real, la Casa de la Cultura lleva el nombre de Pinito del Oro en su honor. En Madrid su imagen puede verse en el Museo de Cera.

 

Plaza de Pinito del Oro.

 

Museo de Cera de Madrid.

 

Cristina María del Pino Segura, hija predilecta de su ciudad natal, falleció el 25 de octubre de 2017 en Las Palmas de Gran Canaria a los 86 años de edad.

 

Pinito en sus últimos años.

 

Ese mismo año le había sido concedida la Medalla de Oro de Canarias. . .

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ANGEL NIETO

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ÁNGEL NIETO

 

Una estrella del motociclismo mundial. . .

 

 

 

Hablar sobre esta leyenda del deporte de las dos ruedas se me antoja harto difícil.

 

Un hombre de cuna humilde, trabajador, luchador incansable, arriesgado y exitoso, que logró convertir en realidad sus sueños de la infancia, ser piloto de competición.

 

Una persona que, a pesar de sus triunfos deportivos, jamás dio que hablar más allá de su profesión y de sus logros.

 

No obstante, a modo de homenaje a la figura del personaje y del deportista, trataré de relatar un corto resumen de su paso por el mundo del motociclismo.

 

De modesta familia, Ángel Nieto Roldán nació el 25 de enero de 1947 en Zamora y, con diez años de edad, junto a sus padres Ángel Nieto y Teresa Roldán se trasladó a vivir a Madrid, concretamente al popular barrio de Vallecas, donde creció y se formó como persona y en el que surgió su interés por el motociclismo.

 

Ángel con su familia..

Nunca le atrajeron los estudios, por lo que de jovencito empezó trabajando como aprendiz de mecánico en un taller regentado por Tomás Díaz Valdés, futuro periodista especializado en asuntos de motores y gran mentor en la trayectoria profesional de Ángel.

 

Ángel con 12 años junto a su amigo Tomás Diaz Valdés de 19.

 

Con uno de sus primeros trofeos.

 

Más tarde se empleó en Motos Yepes, una empresa ubicada en el Rastro madrileño, donde estuvo muy poco tiempo.

 

Aprovechando la celebración de una carrera en el parque del Retiro, Ángel logró llegar hasta donde se encontraba Paco Bultó, propietario de la firma Bultaco de Sant Adrià de Besòs, Barcelona, pidiéndole un puesto de trabajo en  la sección de competiciones  de la acreditada firma.

 

Paco Bultó

El empresario le contestó que hiciera su petición por escrito y ya recibiría una respuesta.

 

Como la contestación nunca llegó, Ángel con 14 años, dejó Madrid para trasladarse a vivir con su tía a Barcelona y buscar algún trabajo como mecánico.

 

Se ofreció como aprendiz en el área de competición a Derbi, propiedad de la familia Rabasa con sede en Martorellas, Barcelona, pero su  oferta no tuvo éxito y poco tiempo después abandonó la casa de su tía para mudarse a una humilde pensión aprovechando el poco dinero que le quedaba.

 

Familia Rabasa

Haciendo gala de la perseverancia que siempre le caracterizó, se presentó en la fábrica de Bultaco, esperando en la puerta la llegada de Paco Bultó para recordarle el encuentro que habían tenido en Madrid. Ante la insistencia de Ángel por formar parte del equipo de Bultaco, a Paco no le quedó más remedio que contratarlo como aprendiz para el departamento de competición.

 

Fábrica de Bultaco en Sant Adrià de Besós, Barcelona.

Al cabo de un mes se despidió de Bultaco, porque no le gustaba el trabajo que le habían asignado, y se marchó con José Medrano, entonces primer piloto de la marca, para correr durante un par de meses una serie de competiciones por varias ciudades. La economía no era boyante, por lo que unas veces dormían en hoteles y otras en el coche Renault Dauphine de Medrano.

 

Con el piloto José Medrano.

 

Nieto y Medrano en Castellón.

Durante su periplo con Medrano, Ángel conoció a personas que trabajaban en Ducati. Por ello, al  regresar a Barcelona y no poder reincorporarse a Bultaco, acudió a la fábrica de Mototrans- Ducati, situada entonces en la calle Almogávares de  la ciudad condal, ofreciéndose como piloto.

 

En este edificio de empresas y oficinas se ubicó la fábrica de Mototrans-Ducati.

Pero en Ducati se encontró con un problema. Las motos más pequeñas que tenían eran de 125 centímetros cúbicos  y Ángel por su edad no podía pilotarlas, ya que era necesario haber cumplido los 18 años de edad y él sólo tenía 15.

 

En comentarios del propio Ángel, durante medio año tuvo que arreglárselas para sobrevivir en el sótano de una frutería.

 

Un técnico italiano apellidado Bartolotti,  jefe del Departamento de Carreras de Ducati,  le pidió a Derbi una moto de 50 centímetros para competir en el desaparecido Circuito Carlos III, lugar donde actualmente se halla una gran superficie comercial en la Diagonal barcelonesa.

 

En la parte superior derecha se ubica hoy una gran superficie comercial.

Derbi no disponía de ninguna moto, no obstante Bartolotti,  logró que se la prestara un proveedor que se dedicaba a fabricar carenados para la firma y, gracias a la colaboración de algunos conocidos, pudo conseguir que le dejaran  una chaqueta y un pantalón de cuero, así como unas botas de boxeo.

 

Ángel a principio de los años 60.

Ángel termino quinto y Derbi lo contrató para su fábrica. De este modo vio realizado el sueño por el cual se había trasladado a Barcelona: ser piloto de Derbi.

 

Pilotando una Derbi.

Al parecer, esta carrera no había sido la primera en la que había competido Ángel, ya que anteriormente lo había hecho en Granada con las motos de Tomás Díaz, aunque al no tener la edad correspondiente tuvieron que falsificar la documentación.

 

En 1964 y una vez ya contratado por Derbi como piloto, sus motos se enfrentaron a las de la importante japonesa Suzuki con cajas de cambio muy superiores a las españolas.

 

Logotipo de la marca Suzuki.

Ángel sólo obtuvo dos quintos lugares en su primer año fuera de España.

 

Pese a que Derbi le ofreció continuar, en febrero de 1965 el piloto se comprometió con Ducati, con la que obtuvo ese mismo año en Sevilla su primera victoria en la prueba puntuable para el Campeonato de España de Velocidad.

 

Ángel Nieto a lomos de una Ducati.

Su nombre adquirió un gran prestigio y en 1966 a partir de sus positivas actuaciones empezaron a pugnar por él las marcas españolas.

 

Tras una ardua disputa, Derbi consiguió hacerse nuevamente con el concurso de Ángel Nieto.

 

Las reglas se modificaron en 1969 para las motos de 50 c.c., cajas de cambio de 6 relaciones y motores monocilíndricos. Derbi  y Nieto prepararon la moto a fondo y el piloto se convirtió en el primer español que alcanzó un  campeonato mundial.

 

 

Celebrando el título en Barcelona, año 1969.

 

Con el equipo Derbi, campeón del mundo en 1969.

 

Un año después Ángel volvió a proclamarse campeón mundial, por lo que tanto él como Derbi  se plantearon la irrupción en  la categoría de 125 c.c.

 

Pilotando una Derbi. Foto dedicada a su amigo Tomás Díaz Valdés.

Fue una brillante idea, pues con las marcas Derbi, Bultaco, Morbidelli, Garelli, Kreidler y Minarelli obtuvo, además de cuatro subcampeonatos, seis Campeonatos del Mundo en 50 c.c. y siete en 125 c.c. Trece en total ó mejor 12+1 como él solía decir.

 

Con la Derbi.

 

Con la Bultaco.

 

Con Morbidelli.

 

Con una Garelli.

 

Sobre una Kreidler.

 

Pilotando una Minarelli

En sus casi 20 años como piloto profesional consiguió 23 Campeonatos de España y 90 grandes premios en distintas cilindradas.

 

Sin embargo, al gran campeón se le negó el éxito en  cilindradas mayores, como 250 c.c.

 

Ángel Nieto posee el récord de títulos de entre todos los mejores motociclistas españoles y el segundo a nivel mundial tras el italiano Giacomo Agostini.

 

Giacomo Agostini

Al retirarse del motociclismo, en 1987, Ángel formó la escudería Team Ducados Ángel Nieto, en  la que destacó su piloto Alberto Puig. El equipo  se disolvió a finales de 1988.

 

Pegatina de Team Ducados Ángel Nieto.

 

El piloto Alberto Puig.

Sin dejar el mundo del motor, Ángel se ejercitó entonces como comentarista deportivo en varios medios de televisión.

 

Nieto ejerciendo de comentarista junto al gran Agostini.

En 1998 se hizo cargo del Via Digital Team en calidad de director técnico y al año siguiente el piloto Emilio Alzamora, perteneciente a su equipo, venció en el Campeonato del Mundo de 125 c.c.

 

Emilio Alzamora

Tras él llegaron una gran sucesión de pilotos españoles como Jorge Martínez “Aspar”, Sito Pons, Alex Crivillé, Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo ó Marc Marquez, entre otros.

 

Jorge Martínez “Aspar”

 

Sito Pons

 

Alex Crivillé

 

Dani Pedrosa

 

Jorge Lorenzo

 

Marc Marquez

Por lo que hace referencia a su ámbito personal, conviene recordar que Ángel Nieto se casó con Pepa Aguilar en 1975. Tuvieron dos hijos, Ángel en 1976 (conocido como “Gelete”) y Pablo en 1980.

 

Angel y Pepa

 

Ángel con su esposa Pepa y sus hijos “Gelete” y Pablo.

El matrimonio se separó quince años después, a raíz de conocer el piloto a Belinda Alonso, con la que tuvo su tercer hijo, Hugo, nacido en 1999.

 

Ángel y Belinda

 

Ángel con Belinda y el hijo de ambos, Hugo.

Sus hijos Gelete y Pablo, así como también su sobrino Fonsi, siguieron la senda del campeón compitiendo en carreras del campeonato mundial, pero el récord 12 + 1 que estableció el maestro será un reto difícil de superar.

 

Con sus tres hijos y su sobrino.

Desde muchos años atrás, Ángel, solía pasar la mayor parte del tiempo en Ibiza, pero el 26 de julio de 2017, en la carretera de Santa Gertrudis a Santa Eulària des Riu, la fatalidad en forma de accidente mortal se cruzó en su camino.

 

Conduciendo una moto acuática en aguas de Ibiza.

 

Con Belinda Alonso en las noches ibicencas.

 

El quad que conducía el campeonísimo a escasa velocidad, (que paradojas del destino, tantas veces se había jugado la vida en los más importantes circuitos del mundo) fue embestido en la parte posterior por un automóvil conducido por una ciudadana alemana residente en la isla.

 

El quad de Ángel Nieto

 

Al parecer, Ángel llevaba el casco desabrochado.

 

El quad conducido por Ángel Nieto con el casco desabrochado.

Trasladado rápidamente a la Policlínica de Nuestra Señora del Rosario, fue intervenido durante más de dos horas de una fuerte contusión en la cabeza. El parte médico habló de “grave” pero no de “crítico” Sin embargo, su estado empeoró en los últimos días por un edema cerebral que terminó causándole la muerte el 3 de agosto de 2017, a los setenta años de edad.

 

Policlínica Nuestra Señora del Rosario

Se celebró una emotiva misa en la iglesia de Puig d’en Missa, de Santa Eulària des Riu, municipio donde residía Ángel.

 

Puig d’en Missa, Santa Eulària des Riu, Ibiza

Al cortejo fúnebre lo acompañaron más de un centenar de familiares y amigos, así como más de 200 moteros que hicieron rugir sus máquinas en honor del ex piloto.

 

El féretro con los restos del campeón entrando en la parroquia de Santa Eulària des Riu.

 

Los hijos de Ángel Nieto, “Gelete”, Hugo y Pablo, saludan a varios motoristas en el funeral celebrado en Ibiza para despedir a su padre.

 

Su esposa Pepa Aguilar en el funeral de su marido.

 

Belinda Alonso

 

Su cuerpo fue incinerado y esparcidas parte de sus cenizas en el mar.

 

De entre algunas de las muchas distinciones que recibió el gran “12+1”, caben resaltar la Gran Cruz al Mérito Civil,  la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo y la de Caballero de la Gran Cruz del Dos de Mayo.

 

En Zamora, su ciudad natal, se le dedicó el nombre de “Ángel Nieto” al Polideportivo Municipal.

 

Polideportivo Municipal Ángel Nieto en Zamora.

 

Un año después de su fallecimiento, este mural recuerda el lugar donde ocurrió el fatal accidente.

 

Ángel Nieto fue el gran pionero del motociclismo español y uno de los mejores pilotos de todos los tiempos. . .

SILVANA MANGANO

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SILVANA MANGANO

 

El gran sex symbol italiano de la posguerra. . .

 

 

Hija de un ferroviario siciliano y de una ama de casa inglesa, Silvana llegó al mundo el 21 de abril de 1930 en Roma, Italia.

 

Anfiteatro del Coliseo de Roma en 1930.

 

Sus padres eran de condición humilde y su madre siempre soñó con triunfar como bailarina, por lo que a Silvana, con pocos años, la inscribieron en una escuela de ballet.

 

Desde muy jovencita Silvana destacó por su belleza, lo que le permitió combinar las clases de ballet con esporádicos ensayos como modelo y con presentaciones de aspirantes a misses. De esta forma obtuvo a los 16 años el título de Miss Roma.

 

Silvana, número 104, con 16 años ganó el concurso de belleza Miss Roma en 1946.

 

Con 17 años concursó para el título de Miss Italia junto a bellezas de la época como Gina Lollobrígida, Gianna María Canale, Eleonora Rossi Drago o Lucía Bosé. El preciado galardón fue para esta última y Silvana fue una de las Damas de Honor.

 

Lucía Bosé, Miss Italia 1947.

En aquellos tiempos estos eventos eran una lanzadera para catapultar hacia el cine o a la gloria de la fama a las muchachas que destacaban por su belleza.

 

No obstante, la introducción en el mundo del séptimo arte de Silvana se debió en gran parte a la relación sentimental que mantuvo con el actor Marcello Mastroianni, quien le consiguió un papel en la película “Elixir de amor”.

 

Silvana y Marcello.

En 1949, con el film “Arroz amargo” de Giusseppe de Santis, le llegó el reconocimiento mundial. Un melodrama donde Silvana, con sus 19 años, su exuberante figura y su gran sensualidad, interpretó el papel de una recolectora de arroz en la Italia de la posguerra. A destacar, el trabajo de los actores Vittorio Gassman y Raf Vallone.

 

Giusseppe de Santis

 

Silvana en “Arroz amargo”

 

Vittorio Gassman y Silvana Mangano en “Arroz Amargo”.

 

Con Raf Vallone en “Arroz Amargo”.

 

 

Ese mismo año Silvana contrajo matrimonio con el reconocido productor cinematográfico Dino De Laurentiis, al que conoció durante el rodaje de “Arroz amargo”.

 

Dino De Laurentiis

Dino y Silvana tuvieron cuatro hijos: Verónica, Raffaella, Francesca y Federico.

 

El matrimonio con sus hijos, en ocasión del nacimiento de su cuarta hija.

A pesar de recibir suculentas ofertas para trabajar en Hollywood, Silvana jamás se interesó por trabajar en América.

 

Con “Ana”, de 1951, la historia de una monja de hospital con un pasado alegre, obtuvo otro de sus éxitos más sonados. Su forma de bailar el bayón en la película,  la convirtió en una sex-symbol de aquella generación de la posguerra.

 

Una escena de “Ana” junto a Raf Vallone.

 

Bajo la dirección de Vittorio de Sica interpretó, en 1954, junto a Eduardo de Filippo y una bisoña Sofía Loren, “El oro de Nápoles”, donde Silvana bordó una magnífica interpretación en el papel de una prostituta enamorada, obteniendo el premio Silver Ribbon a la mejor actriz y demostrando que en el interior de su lujurioso cuerpo existía mucha inteligencia.

 

Vittorio de Sica

 

Eduardo de Filippo

 

Sofía Loren

 

Silvana en una secuencia de “El oro de Nápoles”

 

Junto a Michael Rennie, Shelley Winters y Vittorio Gassman trabajó ese mismo año en la coproducción italo-americana “Mambo”, película que no obtuvo grandes elogios.

 

Silvana Mangano, Vittorio Gassman, Michael Rennie y Shelley Winters en Venecia durante el rodaje de “Mambo”.

 

 

“Ulises” fue otra de las películas en las que participó  ese año junto a actores de la talla de Kirk Douglas y Anthony Quinn.

 

Cartel publicitario de “Ulises”.

En 1959, junto a Alberto Sordi y Vittorio Gassman, actúo en “La gran guerra” de Mario Monicelli. Una gran producción basada en el humor, el drama y los soldados en el frente. El film, sorprendentemente, careció del beneplácito de una gran parte del público.

 

Junto a Vittorio Gassman y Alberto Sordi en” La gran guerra”.

 

Mario-Monicelli

Durante la década de los años 60 intervino en  producciones tan  importantes como “Cinco mujeres marcadas”, ”Juicio universal”, “Edipo rey” o “Barrabás”, esta última junto  a Anthony Queen, una superproducción italiana basada en la historia bíblica que el actor mexicano bordó.

 

Secuencias del corte de cabello al que se sometió Silvana para su interpretación de Jovanka en el film “Cinco mujeres marcadas”.

 

 

Cartel publicitario de “Juicio universal”.

 

Una secuencia de “Edipo rey”.

 

Junto a Anthony Quinn en “Barrabás”.

En la película de 1966 “Las brujas”, formada por cinco cortometrajes y  producida por su esposo Dino, la actriz encarnó el personaje principal de los episodios. La dirección, además de Vittorio de Sica, Franco Rossi y Mauro Bolognini,  corrió a cargo  de dos de los directores que más influyeron en la carrera de la actriz: Luchino Visconti y Pier Paolo Pasolini.

 

En el film “Las brujas”.

 

Franco Rossi

 

Mauro Bolognini

Luchino Visconti

 

Pier Paolo Pasolini

 

En 1968 y 1971 rodó con Pier Paolo Pasolini  “Teorema” y “El Decamerón”, respectivamente. También ese mismo año, a las órdenes de Luchino Visconti, protagonizó “Muerte en Venecia”, película que consiguió grandes elogios y por la que la actriz obtuvo de nuevo el premio Silver Ribbon.

 

“Teorema”

 

“El Decamerón”

 

“Muerte en Venecia”

Junto a Bette Davis, Alberto Sordi y Josep Cotten actuó en 1972 en la comedia “Sembrando ilusiones”.

 

Cartel publicitario de “Sembrando ilusiones”.

Nuevamente en 1974 trabajó con Luchino Visconti  en “Confidencias”, compartiendo rodaje con, Burt Lancaster y Helmut Berger. La crítica sitúa este film como uno de los más sobresalientes del director, cuya salud ya era precaria.

 

Cartel publicitario de “Confidencias”.

 

En 1981, tras la muerte en un accidente de avión en Alaska de su hijo Federico, de 25 años, Silvana empezó a sufrir episodios muy depresivos  por lo que  se trasladó a Madrid, España, para vivir junto a su hija Francesca, casada con José Antonio Escrivá, hijo del realizador cinematográfico Vicente Escrivá.

 

Dino De Laurentiis y Silvana Mangano se separaron en 1983 y en 1988 iniciaron su proceso de divorcio.

 

En 1984, dirigida por David Lynch, intervino en el film “Dune”, coproducido por su hija Raffaella y su padre Dino De Laurentiis.

 

David Lynch y Raffaella De Laurentiis.

 

Silvana interpretando a la reverenda madre Ramallo en “Dune”.

 

Dino De Laurentiis con su hija Raffaella.

La última aparición en la gran pantalla de la bella Silvana, después de casi 40 films, se produjo en 1987 con la película “Ojos negros”, de  Nikita Mikhalkov,  junto a Marcello Mastroianni, uno de sus primeros amores y con el que se reencontró después de muchos años. El actor fue nominado como mejor actor en el Festival de Cannes y al premio Oscar. La crítica se fundió en elogios hacia la pareja.

 

Una escena de “Ojos negros”

 

Nikita Mikhalkov

Cuando se hallaba recuperando de una delicada intervención quirúrgica por un cáncer de pulmón, con tan sólo 59 años de edad, la  actriz falleció en la clínica La Luz de  Madrid, España, el 16 de diciembre de 1989, víctima de un paro cardíaco.

 

Clínica La Luz

Su cadáver fue  incinerado en el cementerio de la Almudena de Madrid y sus cenizas trasladadas a  Pawling Cementerio de Dutchess County, Nueva York (Estados Unidos), para descansar junto a los restos de su hijo Federico.

 

Tumba de Silvana Mangano.

Los que tuvimos la suerte de admirarla en  sus películas siempre mantendremos en la memoria la imagen de aquella trabajadora que, ataviada con un ajustado jersey, pantalón corto y medias negras, exhibía su voluptuosa figura en los pantanosos arrozales de la Italia de la posguerra.

 

Los carteles publicitarios de sus películas en orden cronológico.

 

Silvana Mangano, actriz dotada de una natural belleza,  fue  un  sex symbol del cine italiano. . .

PERET

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PERET

EL PADRE DE LA RUMBA CATALANA

 

Pedro Pubill Calaf, conocido artísticamente como “Peret”, nació el 24 de marzo de 1935, en la calle de La Palma número 15 de un poblado gitano denominado “Los Corrales”, de la ciudad de Mataró,  provincia de Barcelona y capital del Maresme, junto al mar Mediterráneo.

 

Mataró, años 1930, (estación del ferrocarril inaugurado en España en 1848)

 

De etnia gitana, se crió en el seno de una familia de vendedores ambulantes y, junto a sus padres, viajó por los mercadillos de Catalunya y Baleares vendiendo tejidos.

 

Peret apenas tuvo tiempo de asistir a la escuela. Aprendió a leer fijándose en los anuncios que se publicaban en los pueblos, por lo que puede decirse que fue un niño autodidacta.

 

Con cuatro años de edad Peret se trasladó a vivir al barrio del Raval de Barcelona, concretamente a la calle Salvadors.

 

Barrio del Raval

 

Siempre le gustó cantar y tocar la guitarra, por lo que a los doce años, con su prima Pepi Becas, formó un dúo denominado Los Hermanos Montenegro debutando en un festival infantil en el teatro Tívoli de Barcelona.

 

Los Hermanos Montenegro. (Peret y su prima Pepi)

 

Por esas fechas, de forma ocasional, grabó un disco que nadie tuvo en cuenta.

 

Combinaba su tarea de vendedor ambulante, tapicero y carpintero, con actuaciones esporádicas en locales y chiringuitos de la costa catalana.

 

Su nombre fue sonando en los ambientes musicales hasta el punto de llegar a grabar dos discos, que se empezaron a escuchar en algunas emisoras barcelonesas.

 

Supo suavizar el flamenco con el encanto de los ritmos cubanos y, con los años, fue desarrollando su propia técnica de tocar la guitarra, a la que volteaba y asestaba suaves golpes de percusión, en lo que se le dio en llamar “el ventilador”.

 

El desparpajo de Peret, con su simpática imagen de gitano seductor y su música alegre y distinta, se popularizaron especialmente en Catalunya donde a ese nuevo ritmo se le bautizó como “rumba catalana”; aunque algunos también se lo atribuyen al guitarrista Antonio González, “El Pescaílla”, el que fuera esposo de la gran Lola Flores, por cierto también gitano catalán y afincado en el barcelonés barrio de Gracia.

 

Antonio González “El Pescaílla”, junto a Lola Flores.

 

Durante más de 15 años, junto a Peret  actuaron dos palmeros: su ahijado Peret Reyes y Toni Valentí , “Tío Tony” como se le conocía en el ambiente, los cuales con su nuevo estilo de tocar las palmas, contribuyeron al éxito del gitano catalán.

 

Peret junto a sus dos palmeros.

 

En 1957, con 22 años de edad, Peret se casó con Fuensanta Escudero, una gitana del clan familiar que, al parecer, poseía una bonita voz aunque nunca se dedicó a cantar profesionalmente.

 

Fuensanta

 

A Santa, como siempre la llamó él, le dedicó, 16 años después, una de sus más conocidas canciones: Mi Santa.

 

El matrimonio tuvo dos hijos: Pedro y Rosa, nacidos en 1958 y 1966 respectivamente.

 

Peret con parte de su familia.

 

En la década de los 60 Peret viajó a Madrid para actuar en el tablao flamenco “El Duende”, propiedad de Pastora Imperio y de su yerno, el torero, Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”.

 

Felicitación Navideña del tablao “El Duende”.

 

Pastora Imperio

 

Gitanillo de Triana

 

Puede afirmarse que fue ahí donde empezó el éxito del artista. Su interpretación de “El muerto vivo”, del colombiano Guillermo González Arenas, gozó de gran popularidad entre el público.

 

 

 “Una lágrima”, un vals del compositor Monreal, convertido por Peret  en 1967 en tema rumbero, se convirtió en una de las canciones más populares del verano de 1968.

 

Ese mismo año Peret editó su primer disco cantado en catalán  “El mig amig” en homenaje a su padre.

 

La música de Peret se escuchaba en todas partes, televisión, radio, fiestas, discotecas, máquinas de discos…

 

Todas las orquestas de la época incorporaron en sus repertorios temas de Peret, como: “Saboreando”, “El gitano Antón”, “Chaví” ó “Canta y sé feliz”. Con esta última concurrió al Festival de la Canción de Eurovisión de 1974, logrando el noveno lugar de entre 17 participantes. Los vencedores fueron los integrantes del grupo sueco ABBA con la canción “Waterloo”.

 

 

Coincidiendo con el boom del turismo en nuestro país, la canción “Borriquito”, con letra y música del propio Peret, se convirtió en un éxito internacional, siendo número uno durante muchas semanas en las listas de discos más vendidos de muchos países como Alemania, Países Bajos y los de Latinoamérica.

 

En agosto de 1975, en un festival que tuvo lugar en el Aaiún, Sahara, en honor del Tercer Tercio Sahariano de la Legión Don Juan de Austria, durante la Marcha Verde, actuó junto a Karina, Lolita Sevilla y Rosa Morena, entre otros artistas.

 

Sorprendentemente, Peret abandonó su carrera artística en 1982 para ingresar en la Iglesia Evangélica de Filadelfia en Barcelona, donde ejerció, durante nueve años, con el nombre de “Hermano Pere” y donde, al parecer, se dedicó a hacer el bien donando todas sus pertenencias hasta quedarse prácticamente en la ruina.

 

Peret en su etapa de “Hermano Pere”.

 

Cuando se dio cuenta de todo lo que sucedía alrededor de la “secta” y del error que había cometido, cesó en su vida pastoral para crear una compañía discográfica y aunque retornó a los escenarios, sus apariciones artísticas ya se produjeron en contadas ocasiones.

 

Para su sobrino Joel compuso la canción “Bésame”, que representó a España en el Festival OTI de la Canción celebrado en Acapulco, México, en 1991. La canción se clasificó para la final del certamen.

 

Con motivo de la clausura de la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 Peret participó, junto Los Amaya,  Los Manolos y otras figuras de la rumba catalana, interpretando el tema “Gitana hechicera” dedicado a la ciudad condal, cuya canción se convirtió en un gran éxito de aquel verano.

 

 

Al lado de solistas y grupos de la talla de Jarabe de Palo, El Gran Silencio, o Fermin Muguruza, en el año 2000 grabó “Peret: Rey de la rumba”.

 

En el disco “Per al meu amic Serrat”, de homenaje a Joan Manel Serrat en el año 2006, interpretó el tema “Me’n vaig a peu” a ritmo de rumba.

 

Precisamente Serrat, junto a Sabina, en su gira “Dos pájaros de un tiro” del año 2007 homenajearon a Peret incorporando en su repertorio el tema “El muerto vivo” y en el concierto que ambos dieron en el Palau Sant Jordi de Barcelona, Peret actuó junto a los dos cantautores.

 

En 2008, inesperadamente y tras 50 años de matrimonio, Peret y Fuensanta se separaron aunque, respetando la tradición gitana, no se divorciaron.

 

Con casi 73 años de edad Peret se enamoró perdidamente de Cristina, una gitana de 19 años amiga de la familia que le había presentado Paló, patriarca y  hermano de “Tío Tony”, el palmero que actuaba siempre a su derecha.

 

Tio Tony

 

Peret lo abandonó todo por Cristina y ambos se fueron a vivir a un piso que les facilitó un amigo en San Sadurní d’Anoia, Alto Penedés, a pocos kilómetros de Barcelona. Algunas personas de su propia etnia no vieron con buenos ojos esta relación, entre ellos el propio Paló, que rompió su amistad con el cantante.

 

Peret y Cristina vivieron ardientemente su idilio sin importarles la opinión ajena, pero su amor duró apenas algo más de un año. A partir de ahí Cristina desapareció y jamás se ha vuelto a saber de ella.

 

En el Concierto por la Libertad, celebrado en el Camp Nou de Barcelona el 29 de junio de 2013, Peret participó con “L’emigrant” y “Catalunya té molt poder”.

 

De la gran discografía del artista destacan los discos y álbumes: “Rumba pa’ti”, “Una lágrima”, “Borriquito”, “Mi santa”, “Canta y sé feliz” y “Saboreando”, entre cerca de 300 canciones registradas en la SGAE como compositor o letrista.

 

Peret tuvo también apariciones esporádicas en el cine, que contribuyeron a difundir sus canciones con filmes como “Los Tarantos” de 1963, del director Rovira-Beleta, donde intervino con un pequeño papel junto a la gran bailaora Carmen Amaya, “El mesón del gitano”, Alma gitana” o Marujas asesinas” por citar algunos.

 

Los últimos seis años de su vida los compartió Peret con Roberta, una brasileña de treinta años de edad, bella, dulce, culta y muy discreta, con la que vivió en Mataró, Barcelona.

 

Roberta

 

Berta, como la llamaba él, se dedicó a cuidarlo hasta sus postreros días, sabiendo que lo estaba pasando muy mal, al  igual que su familia, con la que se encontraba muy unido a pesar de su separación con Fuensanta.

 

El 30 de julio de 2014, Peret, anunció a los medios de comunicación que padecía cáncer y que se iba a retirar temporalmente de los escenarios para realizar los tratamientos oportunos que le permitieran regresar cuanto antes en perfectas condiciones.

 

Desgraciadamente el 27 de agosto de 2014, a los 79 años de edad, el cáncer de pulmón que padecía puso fin a su vida en la clínica Quirón de Barcelona.

 

Clínica Quirón

 

La capilla ardiente con los restos mortales de Peret se instaló en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, por donde pasaron más de cinco mil personas a rendirle su último adiós.

 

Al pie del ataúd se ubicaron dos guitarras, una con la que se solía acompañar en sus actuaciones y otra confeccionada con claveles por parte de su familia.

 

A la derecha del féretro se colocó Fuensanta junto sus hijos Pedro y Rosa, sus nietos, sus sobrinos y la yaya María, la más longeva del clan. 

 

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Fuensanta y familia.

 

A su izquierda, con algunos amigos, se situó Roberta, la mujer que lo cuidó hasta sus últimos días.

 

Roberta y amigos.

Peret fue enterrado junto a su abuelo, en el cementerio Dels Caputxins de Mataró, Barcelona.

 

Cementerio Dels Caputxins de Mataró, Barcelona.

 

El artista dispuso, antes de morir, que en su sepelio se le despidiera con un funeral rumbero y que todos los asistentes cantaran y bailaran al son de sus canciones: “El muerto vivo” y “Porque yo me iré”.

 

A petición propia y a modo de oración, en su recordatorio, rezan las frases de una de sus canciones:

 “Es preferible reír que  llorar y así la vida se debe tomar. Los ratos buenos hay que aprovechar si fueran malos, mejor olvidar”  Firmado: “Peret”.

 

Entre algunos de los premios que recibió en vida el artista, caben resaltar en 1998 la Cruz de San Jordi de la Generalitat de Catalunya,  la medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes de 2011, concedida por los reyes don Juan Carlos y doña Sofía, así como el título de hijo predilecto  que le otorgó su ciudad natal de Mataró por su contribución a la difusión de la rumba catalana y a su dilatada trayectoria artística.

 

Los reyes entregándole a Peret la medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes.

 

Sin duda alguna, Peret fue el gitano catalán más internacional, “un genio con mucho genio”, como lo describió su sobrina, paya, Célia Sánchez-Mústich autora del libro “Peret, el alma de un pueblo”, en el que se relatan las memorias y conversaciones mantenidas con su tío.

 

Peret con su sobrina paya Célia Sánchez-Mústich.

 

Con el libro de sus memorias.

 

Peret le decía siempre a su familia  que “el amor alarga la vida y es necesario querer a la gente y saber perdonar”. . .

 

Gracias por tus canciones, por tu simpatía y por la rumba catalana.

 

Adiós, Peret, hasta siempre. . .

JEANNE WEBER

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JEANNE WEBER

La ogra de la Goutte d’Or de Paris

 

Jeanne Moulinet

 

En torno a la figura de  la ogra de París se han vertido diversas y espeluznantes versiones, sin duda, algunas de ellas muy noveladas.

 

Por mi parte trataré de referirme de forma muy objetiva y resumida a la macabra biografía de esta  monstruosa asesina de niños.

 

La bretona Jeanne Moulinet nació el 7 de octubre de 1874, en la localidad costera de Kérity, al norte de Francia.

 

Partida de nacimiento de Jeanne Moulinet.

 

Kérity

 

Fue la mayor de siete hermanos  de una familia de humildes pescadores. Sus padres  apenas pudieron darle una formación escolar.

 

Pese a hacerse cargo de sus hermanos, Jeanne era una niña sencilla y retraída que se pasaba gran parte del tiempo sumergida en sus meditaciones y, seguramente por timidez, mostraba signos de desconfianza hacia la gente.

 

A los catorce años de edad sus padres la mandaron  a trabajar a una casa pudiente de la comarca. A partir de ese momento jamás regresó al hogar familiar.

 

Más tarde fue cambiando de casas hasta alcanzar su sueño de vivir en París.

 

Paris en el año 1900.

 

Al poco tiempo de llegar a la ciudad del Sena, Jeanne conoció a Marcel Weber.

 

Marcel vivía en el Passage de la Goutte d’Or número 8, un barrio obrero de la capital parisina.

 

Rue de la Goutte d’Or.

 

Calle de la Goutte d’Or alrededor de 1900.

 

Aunque asiduo a la bebida, Marcel era un hombre muy tranquilo que trabajaba como transportista y del que jamás nadie tuvo queja alguna.

 

Marcel y Jeanne se casaron adoptando ésta el apellido de su marido. La pareja tuvo dos niñas y un niño, todos bastante enclenques.

 

El pequeño Marcel fue el único que sobrevivió a la dureza de los  barrios bajos de la capital francesa, ya que sus dos hermanas, al parecer, fallecieron víctimas de una epidemia de bronquitis que arrasaba el país y, aunque los delicados cuellos de las niñas presentaban unas pequeñas señales rojas, el luctuoso suceso no levantó mayores suspicacias, llegándose a creer en el barrio que la desgracia había ocurrido por causas naturales.

 

La muerte de sus dos hijas afectó sobremanera a Jeanne, que entró en una gran depresión, hasta el punto de abandonar las tareas hogareñas y darse a la bebida.

 

Pasaba el tiempo y sus familiares, que siempre se consideraron superiores a ella por su humilde condición de campesina bretona, no comprendían cómo una mujer casada y con un hijo continuaba hundida en la melancolía, desatendiendo sus labores.

 

La gran humildad y tristeza que transmitía Jeanne motivó que algunas vecinas se compadecieran de ella y, mientras acudían a sus trabajos fuera del hogar,  le confiaran la custodia de sus hijitos.

 

Jeanne Weber

 

Dos niños  a cargo de Jeanne aparecieron muertos en distintos domicilios. Los médicos atribuyeron su fallecimiento a una dudosa neumonía, aunque sus cuellecitos mostraban unas tenues marcas rojizas.

 

Un día, la esposa de su cuñado Pierre Weber visitó a Jeanne para  pedirle que fuera a su casa para cuidar a sus dos hijas, mientras ella acudía al lavadero.

 

Suzanne tenía cerca de tres años y Georgette dieciocho meses y ambas estaban recuperándose de una pulmonía.

 

Jeanne se desplazó hasta la casa de su cuñada. Le dijo que no se preocupara y se tomara todo el tiempo que hiciera falta, pues sobradamente conocía ella lo que era cargar con un balde lleno de ropa y dirigirse al lavadero para, con una pastilla de jabón, frotar, restregar y aclarar la ropa.

 

La esposa de Pierre se hallaba aclarando la colada, cuando recibió la visita de una de sus vecinas, la señora Pouche, quien, muy alarmada, le dijo que acudiera rápidamente a su casa ya que su hija Georgette no se encontraba bien, pues la había oído gritar y parecía ahogarse en brazos de su cuñada.

 

En su casa encontró a Jeanne dándole masajes a la niña ya que su respiración le parecía anormal.

 

La mamá angustiada tomó en brazos a Georgette y la llevó hasta una ventana para que la pequeña inhalara aire puro.

 

La entregó de nuevo a su cuñada, diciéndole que ya se había recuperado y que ella se iba de nuevo al lavadero a terminar la bogada.

 

Al poco rato la fue a buscar su marido Pierre, quien le dijo que le acompañara rápidamente a casa pues Georgette estaba con convulsiones.

 

Al llegar hallaron a su hija muerta sobre la cama, con el rostro amoratado. Su vecina, la señora Pouche, le dijo a Pierre en voz baja que había observado unas extrañas marcas en el  cuello de Georgette y que debería hablar con el médico de ello.

 

Cuando llegó el doctor, Pierre estaba muy nervioso por todo lo sucedido y olvidó comentarle las señales que presentaba el cuello de la niña. El galeno, después de reconocer a Georgette, extendió el certificado de defunción, haciendo constar que la muerte se debió a unas fuertes convulsiones.

 

A los pocos días Pierre y su esposa  tuvieron que ausentarse para solucionar unos asuntos por lo que, de nuevo, acudieron a su cuñada Jeanne para que se quedara al cuidado de la pequeña.

 

Cuando regresaron, al cabo de poco tiempo, encontraron a Suzanne agonizando con el rostro amoratado y con señales en el cuello al igual que sucedió con su hermanita Georgette. Su tía Jeanette, muy afectada y compungida, afirmó que la niña había sufrido ahogos.

 

De nuevo el médico que examinó a Suzanne certificó que la defunción había sido motivada por convulsión y, aunque en esta ocasión fue la señora Pouche quien personalmente le comentó al doctor lo de las extrañas marcas en el cuello, éste lo ignoró en la certificación haciendo caso omiso de la observación de la vecina.

 

Aunque continuaba  la leyenda negra de los extraños fallecimientos de niños en el barrio de Montmartre cuando se encontraban bajo el cuidado de Jeanne, ésta continuó trabajando como niñera.

 

Jeanne visitó la casa de su hermano que se hallaba enfermo y mientras se encontraba allí, Germaine, la hija de éste de siete meses, enfermó repentinamente falleciendo al día siguiente. Los médicos  atribuyeron su muerte a la difteria.

 

Aunque mencionar  el nombre de Jeanne era presagio de mala suerte, precisamente el mismo día del sepelio de Germaine, se conoció la noticia de la muerte de Marcel, único hijo superviviente de Jeanne, en las mismas extrañas circunstancias que los anteriores niños.

 

Era tal la pena que experimentó Jeanne ante la muerte de su hijo que la propia justicia interpretó y confirmó como casual la muerte de los anteriores niños al cuidado de la niñera.

 

El 5 de abril de 1905 Jeanne convidó a cenar a sus dos hermanas. Mientras ellas salían a efectuar unas compras dejaron a su custodia al pequeño Maurice de diez meses.

 

Al regresar hallaron a su hermana, in fraganti, tratando de estrangular a su sobrino.

 

Jeanne fue detenida y juzgada el 29 de enero de 1906 bajo la acusación de asesinato de varios niños. Sorprendente, fue declarada inocente y liberada a principios de febrero, basándose en los certificados de los médicos en los que se alegaba que las muertes se habían  producido por causas naturales.

 

Al poco tiempo, Marcel y su esposa se separaron. Jeanne viajó entonces a la ciudad de Villedieu, donde cambió su nombre por el de madame Moulinet. Allí se colocó como sirvienta de la familia Bavouzet.

 

Villedieu, Francia.

 

Sylvain Bavouzet

 

El 7 de abril de 1907, Auguste, hijo de los Bavouzet, fue encontrado muerto en su lecho. Como las anteriores criaturas, el niño tenía unas marcas en el cuello y de nuevo, inexplicablemente, el forense certificó que su fallecimiento había sido debido a unas convulsiones.

 

El cadáver del pequeño Auguste.

 

Al cabo de un mes, otra hija de los Bavouzet, ojeando unas antiguas ediciones de “Le Petit Journal”, descubrió en unas fotografías que la supuesta madame Moulinet no era otra que Jeanne Weber, por lo que ésta fue denunciada, detenida y acusada de asesinato.

 

Le Petit Journal.

 

En diciembre de 1907 Jeanne fue juzgada pero, al no poder demostrarse que hubiera sido ella la autora del crimen, fue absuelta.

 

De Villedieu se trasladó a Fourchambault, Borgoña, donde se empleó como camillera en un hospital. Más tarde, el doctor Georges Bonjeau, presidente de la Sociedad Protectora de los Niños , “para reparar las equivocaciones que los jueces habían causado a una mujer honesta”, la tomó como cuidadora en el orfanato de Orgeville.

 

Fourchambault, Francia.

 

Orgeville, Francia.

 

A la semana siguiente sorprendieron a Jeanne intentando asfixiar a una criatura. A Bonjeau no le quedó más remedio que despedir a Jeanne, pero no la denunció para no tener que admitir su grave error.

 

La ogra decidió volver a París  y dedicarse a la prostitución. En la casa donde se hospedaba fue atrapada por el propietario estrangulando a su hijo Marcel. El padre tuvo que golpearla insistentemente para que soltara el cuerpo sin vida del pequeño de diez años de edad.

 

Los periódicos comentaron la muerte de Marcel.

 

El ultimo crimen de la ogra.

 

Nuevamente Jean Weber fue arrestada y juzgada. El 25 de octubre de 1908 el veredicto fue de culpabilidad, acusada de asesinar, como mínimo, a diez niños.

 

Jeanne arrestada.

 

No obstante, la internaron en el centro mental en Maréville, Nueva Caledonia, alegando que la ogra era una perturbada.

 

Vista general del Centro de Maréville.

 

Jeanne en Nueva Caledonia.

 

El 5 de julio de 1918 Jeanne Weber se suicidó, estrangulándose a sí misma con sus propias manos.

 

Que fue realmente Jeanne, ¿una maníaca asesina, o una pobre desequilibrada mental? . . .

XAVIER CUGAT

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XAVIER CUGAT

 

Un gerundense universal . . .

 

Francisco de Asís-Javier Cugat Mingall de Bru y Deulofeu, conocido mundialmente como Xavier Cugat,  nació en Girona, Catalunya, coincidiendo con el inicio del siglo XX, es decir, el 1 de enero de 1900.

 

Girona

 

Hijo de una costurera  y de un republicano tildado de revolucionario, con sólo cuatro años de edad viajó a Cuba con  sus padres y sus tres hermanos. Una Cuba que en aquellos tiempos acogía a todo tipo de inmigrantes ávidos de sueños y quimeras.

 

Xavier junto a su madre y hermanos.

 

Xavier pasó su niñez en la Habana Vieja, junto al local de un valenciano constructor de guitarras y violines. De ahí le surgió su afición por la música y especialmente por el violín, con el que tan sólo con nueve años de edad se convirtió en un niño prodigio.

 

Centro histórico de La Habana Vieja.

 

En cierta ocasión, en una entrevista que le hicieron ya de mayor, comentó que, de haber sido vecino de un productor de butifarras, posiblemente él hubiera sido butifarrero.

 

Todavía  era un adolescente cuando se convirtió en el primer violinista de la orquesta sinfónica de La Habana.

 

Fue precisamente en una de sus actuaciones en el Teatro Nacional cuando el tenor italiano Enrico Caruso le descubrió y le propuso desplazarse a Nueva York, augurándole un gran porvenir en la ciudad que nunca duerme.

 

Teatro Nacional

 

Enrico Caruso

 

Xavier aceptó la apuesta  aunque tuvo que dormir, durante un par de semanas, en los bancos del Central Park y actuar por un plato de comida.

 

Los bancos de Central Park en New York.

 

Gracias a una carta de recomendación que le había entregado Enrico Caruso, dirigida al director del Carnegie Hall, le sirvió para que éste se convirtiera en su “tutor”.

 

Carnegie Hall

 

Fue compaginando la música con su otra gran afición: el dibujo de caricaturas y tiras cómicas, llegando a colaborar con el periódico “Los Ángeles Times”.

 

En una ocasión Xavier declaró: “Mi destino era la música clásica, pero para eso tienes que ser muy bueno o mejor dedicarte a otros temas. Prefiero tocar “Chiquita Banana” y bañarme en la piscina de mi gran mansión, que interpretar un tema de Bach y morirme de hambre”. De ahí su introducción en los ritmos tropicales, afrocubanos e iberoamericanos.

 

Con solo 18 años, en 1918, Xavier se casó  en La Habana con la cubana Rita Montaner, una popular mulata artista de revista, hija de padre catalán, que fue la primera de sus cinco esposas.

 

Rita Montaner

 

Bajo la dirección orquestal de su marido, Rita estrenó en Broadway “Una noche en España” y fue la primera fémina en interpretar “El manisero”.

 

La fama de Rita Montaner la endiosó de tal forma que llevó a Xavier a ser considerado como “el marido de la Montaner”. El matrimonio apenas duró tres años.

 

Poco tiempo después conoció a Eduardo Cansino, un sevillano que bailaba junto a su hija de 17 años llamada Margarita. La muchacha, norteamericana, era hija de una irlandesa.

 

Margarita Cansino no era una gran bailarina ni tampoco destacaba por su voz, pero Xavier vio en ella madera de estrella.

 

Le cambió el nombre y el apellido convirtiéndola en Rita Hayworth.

 

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Margarita Cansino, rebautizada por Cugat como Rita Haywoorth.

 

Junto a  ella y Fred Astaire intervino, entre otros, en el filme “Bailando nace el amor”.

 

Después de varias apariciones en la gran pantalla Rita Hayworth interpretó “Gilda”, película que la catapultó a la fama.

 

Rita Hayword en “Gilda”.

 

Cugat viajó a Berlín, Alemania, para pulir su genio melódico, regresando de nuevo a América para afincarse de forma definitiva.

 

Por aquel entonces a Xavier Cugat, con su amplia sonrisa, ya empezó a conocérsele como Cugui. Además de ser un excelente caricaturista se distinguió por actuar siempre con un pequeño chihuahua entre sus brazos, al tiempo que dirigía su orquesta.

 

 

De Nueva York su fama transcendió a Hollywood, donde conoció al gran  Charles Chaplin y a Rodolfo Valentino, de quien consiguió que le colocara tocando el violín en una escena de la película: “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, donde el actor bailaba un tango.

 

Charles Chaplin

 

Valentino le comentó al terminar: “Deja las caricaturas y dedícate a la música latinoamericana, donde con toda seguridad vas a ser un fenómeno”.

 

Poco a poco, Cugat fue conociendo y codeándose con las grandes estrellas del cine mudo de la época. En su orquesta debutó un joven Bing Crosby y actuó en privado para Howard Hughes y William Randolph Hearst, entre otros muchos magnates de la vida estadounidense.

 

Dirigiendo con su orquesta a Bing Crosby.

 

Howard Hughes

 

William Randolph Hearst

 

En 1928 participó en el primer musical sonoro de la historia, un corto titulado “Xavier Cugat and His Gigolos”, un trabajo que le reportó pingües beneficios y una gran popularidad a nivel internacional.

 

Xavier Cugat and His Gígolos

 

Ese mismo año, Cugui, bautizado como “El Rey de la Rumba”, contrajo matrimonio civil con Carmen Castillo, hija de un industrial español que, con un repertorio de melodías tropicales se erigió en la estrella del espectáculo que su marido estrenó en el Waldorf Astoria de Nueva York  y que contribuyó al triunfo de Cugat en la ciudad de los rascacielos, hasta el punto de competir con los más prestigiosos directores de orquesta del  momento como por ejemplo Glenn Miller o Harry James.

 

Xavier y Carmen Castillo

 

Waldorf Astoria

 

Glenn Miller y su orquesta.

 

Harry James

 

Hay que resaltar, a modo de anécdota, que Carmen Castillo dobló en algunas ocasiones a la actriz mexicana Dolores del Rio y que Cugui la conoció en la etapa en la que él  colaboraba como caricaturista en publicaciones de rotativos importantes. De ahí que en algunos medios se publicó en su día, por error, su matrimonio con Dolores del Río.

 

Dolores del Río

 

Pero Carmen estaba habituada a la lírica y no se sentía identificada ni atraída por las sambas y las rumbas.

 

Puestas así las cosas, Cugui optó por separarla de su orquesta y contratar para substituirla a una joven y deslumbrante mexicana de nombre Lina Romay.

 

Lina Romay

 

Ello encorajinó a Carmen, quien al sentirse desplazada por una mujer más joven y atractiva, se divorció de Xavier.

 

En 1935 el compositor Cole Porter le solicitó a Cugui su colaboración en una melodía con ritmo hispanoamericano. El catalán le brindó su apoyo y la canción se tituló: “Begin the beguine” (Volver a empezar), un gran éxito internacional.

 

Col Porter.

 

 

Cugat luciendo su calvicie.

 

Lorraine Allen, una modelo de Chicago portada de las más prestigiosas revistas de moda, fue su tercera esposa, aunque el matrimonio duró apenas tres años.

 

Con Lorraine Allen,su tercera esposa.

 

Lorraine, debido a sus frecuentes viajes por motivos de trabajo, en una ocasión a su regreso a la suite del hotel donde habitualmente se hospedaba la pareja, se encontró a su esposo en los brazos de una exuberante joven llamada Abigale Lasman, treinta y dos años menor que él.

 

Abigale Lasman, conocida artisticamente como Abbe Lane

 

A las pocas horas, Lorraine convocó una rueda de prensa para denunciar la infidelidad de su marido y a su vez el divorcio con el que pretendía una indemnización que dejaría a Cugui en la ruina.

 

En aquel tiempo Xavier ya estaba vinculado al poderoso clan mafioso que comandaba su buen amigo el gangster Al Capone, con el que no dudó en ponerse en contacto para comentarle lo sucedido.

 

Al Capone

 

Pues bien, no transcurrió ni un solo día, cuando Cugui de regreso a su domicilio recibió la llamada telefónica del letrado de Lorraine, comunicándole que ésta había aceptado firmar todos los documentos del divorcio en las condiciones que Xavier decidiera.

 

Cugui siempre decía que para actuar y ser alguien en Las Vegas tienes que relacionarte y colaborar con la mafia, pues es la que controla todos los espectáculos.

 

Tiempo más tarde la joven Abigale Lasman, con el nombre artístico de  Abbe Lane, su voz sensual y sus excitantes movimientos de caderas, se transformó en la estrella de la orquesta de Xavier Cugat, con la que se casó en 1950, convirtiéndola en su cuarta esposa y compartiendo con ella apariciones en la pantalla como en “El soltero” o “Susana y yo”.

 

Su boda con Abbe Lane

 

 

Viajaron por diferentes países, entre ellos España, donde actuaron en las más prestigiosas salas de fiesta y en televisión.

 

El matrimonio duró 15 años, pero a pesar de ello Cugui siempre manifestó que Abigale fue la mujer a la que había amado más profundamente y que lamentaba no haberla podido retener a su lado por más tiempo.

 

Cugui se convirtió en una referencia mediática en el mundo musical y de la prensa del corazón y se codeó con la gente más importante de la jet set: actores, actrices, cantantes y políticos.

 

Formó pareja musical en su orquesta con Carmen Miranda con la que, más allá de la amistad, se le atribuyó una relación sentimental al igual que con otras celebridades como la actriz Lana Turner, algo que nunca se llegó a demostrar.

 

Cugui y Carmen Miranda

 

Lana Turner

 

Su quinta esposa fue Charo Baeza, una murciana de Molina de Segura, a la que contrató para actuar en su orquesta.

 

Rosario Molina, convertida artísticamente en Charo Baeza

 

La conoció cuando hallándose en Madrid buscando una cantante le hablaron de Rosario Molina, una flamenca que tocaba la guitarra y cantaba bien la copla española.

 

Cugat intuyó rápidamente en Rosario la futura estrella de su orquesta, por lo que convenció a sus padres para llevársela a Estados Unidos, darle clases de baile y canto en inglés y cambiar su nombre por el de Charo Baeza.

 

La muchacha era menor de edad, por lo que tuvieron que falsificar su partida de nacimiento al objeto de que pudiera entrar en Estados Unidos.

 

Xavier y Charo

 

Xavier tenía 66 años y  ella no había cumplido los 16. La ceremonia matrimonial se efectúo en 1966. La pareja inauguró  el mítico casino Caesar Palace de Las Vegas.

 

Boda de Cugui y Charo Baeza.

 

Casino Caesar Palace de las Vegas.

 

Charo poseía una bonita voz y un físico impresionante, por lo que en poco tiempo se convirtió, bajo la dirección de la orquesta de su marido, en una gran vedette y un sex symbol. Logró tanta popularidad que desbancó a Cugui en los letreros luminosos de los principales casinos de Las Vegas, consiguiendo una cotización similar a artistas de la talla de Frank Sinatra, Dean Martin o Ray Charles.

 

Ray Charles y Frank Sinatra

 

Dean Martin

 

El matrimonio entre Cugui y Charo duró doce años.

 

Con ochenta años de edad, dos infartos y un ataque al corazón, otra despampanante morenaza mexicana de 24 años llamada Ivonne Martínez se hubiera podido convertir en la sexta esposa del músico pues, como en su día, comentó Cugui a la revista People: “Ivonne me mantiene joven”.

 

Cugat con Ivonne Martínez

 

Como había hecho en ocasiones anteriores Xavier trató de lanzar al estrellato a Ivonne, en una serie de conciertos, al ritmo de las maracas  de su gran orquesta y la sabia dirección de su batuta, pero el tiempo no perdona.

 

Los gustos musicales y las tendencias experimentaron cambios. Se habían impuesto nuevos ritmos en la juventud, entre ellos el “rock and roll”.

 

La imagen siempre sonriente de Cugui dibujando sus caricaturas sobre el escenario y sosteniendo a sus inseparables chihuahuas se había ido diluyendo y el proyecto no cristalizó, como tampoco su matrimonio con la cantante.

 

Cugat dibujando su propia caricatura.

 

Con sus chihuahuas.

 

Curiosamente Cugat se había casado con todas las bellezas que previamente había contratado para su orquesta.

 

Cugat decidió entonces volver a Catalunya, concretamente a Barcelona, donde se hospedó hasta su muerte en el hotel Ritz de la ciudad condal.

 

Hotel Ritz de Barcelona.

 

En más de una ocasión había comentado que su gran ilusión sería poder llegar a convertirse en centenario. Desgraciadamente no pudo cumplir su sueño, pues aquel virtuoso del violín que empezó interpretando a Bach y acabó convirtiéndose con su orquesta en un showman de la rumba, falleció por insuficiencia cardíaca, a los 90 años de edad, en la clínica Quirón, el 27 de octubre de 1990.

 

Fue enterrado en su ciudad natal de Girona, donde en la iglesia del Carmen más de mil personas le rindieron su último adiós. Por expreso deseo del artista, en la lápida que cubre su tumba figura la siguiente inscripción: “Xavier Cugat i Mingall, catalá universal, Cugat que vivió”.

 

Tumba de Xavier Cugat en el cementerio de Girona.

 

En el hotel Ritz podía vérsele siempre dibujando caricaturas, con su peluquín perfectamente colocado, una pipa apagada en los labios, puesto que él no fumaba, y un perrito chihuahua en los brazos.

 

Con su peluquín, su pipa y su chiuahua.

 

En su última etapa y en su afán por descubrir y proyectar nuevos valores, Cugui conoció a  Anna María Agustí, una joven catalana dotada de una magnífica voz, que trabajaba como azafata en el programa televisivo “Un, dos, tres . . .”, del gran maestro Chico Ibáñez Serrador.

 

Chicho Ibáñez Serrador

 

Cugui apadrinó a Anna María, quien más tarde se dio a conocer en el mundo artístico como Nina. La cantante obtuvo grandes éxitos, primero como cantante y más tarde, en la dirección y formación de nuevos valores.

 

Con Anna Mª Agustí conocida artisticamente como Nina.

 

Xavier vivió sus últimos años al lado de Carmen Padrosa, una secretaria que también ejercía de enfermera.

 

Con Carmen Padrosa en 1989.

 

Durante su dilatada carrera artística Cugat participó como músico en una veintena de películas. Para la Metro Goldwyn Mayer, en Hollywood, apareció en comedias musicales de mucho colorido, donde Xavier actuaba dirigiendo a su orquesta y pintando caricaturas.

 

 

Xavier Cugat durante su etapa en Hollywood.

 

Intervino en varias ocasiones junto a la actriz y nadadora Esther Williams, Ricardo Montalbán, Red Skelton, Jane Powell, el cantante colombiano Carlos Ramírez y el pianista José Iturbi, entre  otros.

 

Esther Williams

 

Ricardo Montalban

 

Red Skelton

 

Jane Powell

 

El cantante Carlos Ramírez

 

El pianista José Iturbi

 

Películas como “Bailando nace el amor”, “Escuela de sirenas”, La hija de Neptuno” o “En una isla contigo” obtuvieron gran repercusión comercial.

 


 

 

Grabó muchísimos temas con los ritmos de la época como conga, mambo  y samba. Entre ellos destacan los discos: “Mambo at the Waldorf”, “Cugat in Spain”, “Merengue by Cugat” y “Cugat’s  Favorite Rhumbas”.

 

Antes de que los solistas de su orquesta fueran deslumbrantes vedettes, de su grupo musical surgieron grandes intérpretes de ritmos tropicales como Miguelito Valdés y Tito Rodríguez.

 

Miguelito Valdés y Lina Romay actuando en la orquesta de Xavier Cugat.

 

Tito Rodriguez.

 

Xavier Cugat es el único catalán con cuatro estrellas en el Paseo de la Fama de Hollywood.

 

La Generalitat de Catalunya le concedió en 1990 la Creu de Sant Jordi, la más alta condecoración catalana.

 

 

 

Un ilustre artista gerundense que presumió de su catalanidad por todo el mundo . . .  

EDITH PIAF

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EDITH PIAF

 

El gorrión de París . . .

 

Edith Giovanna Gassion nació en París, Francia, el 19 de diciembre de 1915 y fue la cantante francesa más famosa del París existencialista del pasado siglo.

 

París, en 1915

 

Sus padres fueron el normando Louis Alphonse Gassion, acróbata, y Annetta Giovanna Maillard, italo-bereber, cantante callejera. Una pareja de alcohólicos que se separaron al poco tiempo de nacer Edith.

 

Louis Alphonse Gassion

 

Anneta Giovanna Maillard

 

Para festejar el nacimiento de su hija, Louis Alphonse se emborrachó dejando sola a su esposa Annetta, que al no conseguir llegar al hospital, dio a la luz debajo de una farola frente al número 72 de la calle Belleville, aunque en su partida de nacimiento figura que Edith nació en el hospital Tenón, cerca de su domicilio.

 

En los escalones de esta casa nació Edith.

 

Placa que figura en la fachada.

 

Anetta, al carecer de recursos para alimentar a Edith, la entregó a su madre Emma, de origen marroquí, quien en lugar de leche alimentaba a su nieta con vino, ya que, según ella, el vino destruía las bacterias.

 

Posteriormente confió la pequeña a Louis Alphonse, pero estando éste a punto de incorporarse  al frente de la Primera Guerra Mundial, no tuvo más remedio que dejar a la niña con su madre, abuela paterna, que regentaba un prostíbulo en Bernay, Normandía, por lo que Edith fue cuidada por las prostitutas del burdel.

 

Edith de niña.

 

Bernay, Normandia.

 

Al parecer, a los cuatro años y debido a una meningitis, Edith sufrió una ceguera temporal, de la que se recuperó tras una peregrinación a la basílica de  Santa Teresita de Lisieux, a la que acudió con su abuela.

 

7 Basilica de Santa Teresita de Lisieux
Basilica de Santa Teresita de Lisieux.

 

A su regreso de la guerra Louis Alphonse recogió a su hija y se la llevó con él, compartiendo vida con los míseros artistas de pequeños circos ambulantes.

 

Edith cantando en la calle.

 

Tal como había hecho su madre, Edith se dedicó a cantar por las calles de París, temas de corte popular, donde despuntaba su talento para la interpretación y el peculiar sonido de su desgarrada voz. Era frecuente oírla cantar en la Place Pigalle y en los suburbios de París.

 

Place Pigalle.

 

Uno de los primeros Cafés donde cantó Edith.

 

Un tema que solía interpretar era “Elle fréquentait la rue Pigalle” (Ella frecuentaba la calle Pigalle) que grabó años más tarde, en 1939.

 

Tras separarse de su padre, a los 14 años de edad, se instaló en el Hotel Clermont, en el barrio de Montmartre.

 

Hotel Clermont

 

En 1932, como fruto de su enamoramiento con Louis Dupont, un humilde muchacho sin oficio ni beneficio, tuvo una hija llamada Marcelle, que falleció a los dos años víctima de meningitis. Esta desgracia afectó en gran manera a Edith.

 

Cuando un día del otoño de 1935  Edith se hallaba, como de costumbre, interpretando en la calle, su vida experimentó una evolución importante. Louis Leplée, dueño de Gerny’s, uno de los más importantes cabarets ubicado en la avenida de los Campos Elíseos de París, la oyó cantar y, tras efectuarle un sencillo casting, la contrató de inmediato.

 

Louis Leplée

 

El desaparecido cabaret Gerny’s en el año 1935.

 

Anunciada, por su aspecto físico y  pequeña estatura, como “la Môme Piaf” (pequeño gorrión), el éxito no se hizo esperar. El propio Louis Leplée la perfeccionó hasta transformarla en una gran estrella.

 

Con Louis Leplée, propietario del Gerny’s.

 

Anuncio de Gern’ys y la Môme Piaf en el periódico Le Figaro de 1935.

 

En 1936 grabó su primer disco: “Les mômes de la cloche” (Las niñas de la campana o  Las niñas vagabundas).

 

No obstante, los avatares de la vida se cebaron de nuevo con Edith, pues Leplée fue hallado asesinado en el interior del local que dirigía. La prensa se ensañó con Edith haciendo que parte de las sospechas del crimen recayeran sobre ella.

 

La burguesía parisina le hizo el vacío y otra vez Edith tuvo que volver a la vida caótica cantando en los suburbios de Pigalle, bebiendo, drogándose y acostándose con cualquiera por dinero.

 

Edith de nuevo cantando en las calles.

 

Cuando peor lo estaba pasando la providencia puso en su camino a Raymond Asso, gran compositor y  letrista, que se convirtió en su mentor y amante, ayudándola  a salir del barrizal, recobrar la ilusión y convertirse en una artista del music-hall parisino.

 

Con Raymond Asso

 

Casi al mismo tiempo conoció a la pianista Marguerite Monnot, que la acompañó durante toda su carrera.

 

Marguerite Monnot

 

En 1937, durante la Segunda Guerra Mundial, Edith, con sus canciones como “Mon lègionnaire” (Mi legionario), se convirtió  en un símbolo de la Resistencia de una Francia que necesitaba recobrar el orgullo perdido ante la Alemania nazi. De ahí le llegó el reconocimiento popular, al convertirse en la inspiradora de los intelectuales y poetas existencialistas del momento.

 

Coincidiendo con el final de la guerra, Edith consiguió uno de sus más resonantes éxitos con “La vie en rose” (La vida en rosa), que interpretó en la Comédie-Française.

 

Comédie-Française.

 

Cambió el seudónimo de su nombre artístico (“Môme Piaf”) por el de su propio nombre, Edith, pero conservando el calificativo apellido de Piaf (gorrión), con el que se consagró a nivel mundial triunfando en Europa y América y convirtiéndose en la diva más representativa de la canción francesa.

 

Ataviada siempre con su vestido negro, las letras de sus canciones que evocaban las desdichas y la miseria, que ella tan bien conocía, no pasaron desapercibidas para el gran público.

 

Edith solía actuar vestida de negro.

 

Ganó mucho dinero pero también lo despilfarró desmesuradamente, sobre todo  entre sus amantes, que le duraban muy poco tiempo, aunque hay que reconocer que fue muy generosa auxiliando también a los necesitados. 

 

Llegó a entablar relaciones de amistad y colaboración con celebridades como Marlene Dietrich, de quien fue íntima amiga, y de quien se comenta que le regaló un diamante de un cuarto de kilo por una apasionada noche de amor; Jean Cocteau, Charles Aznavour, Gilbert Bécaud, Georges Moustaki o Ives Montand, su compañero en el entrañable Moulin Rouge, con el que vivió un desenfrenado romance.

 

Con la actriz alemana Marlene Dietrich.

 

Edith y Marlene

 

Con Jean Cocteau.

 

Con Charles Aznavour.

 

Con Gilbert Bécaud.

 

Con Georges Moustaki.

 

Con Ives Montand.

 

Moulin Rouge

 

Alrededor de 1945, en uno de sus viajes, Edith conoció en Nueva York a Marcel Cerdan, un boxeador marroquí, casado y con tres hijos, quien según ella, fue  el gran amor de su vida.

 

Marcel Cerdán con su esposa y dos de sus tres hijos.

 

A pesar de los comentarios de la prensa, Marcel siempre trató de ocultar su idilio con Edith.

 

Edith y Marcel

 

Cuando Cerdán, el 23 de mayo de 1948, perdió su primer combate, los periódicos se ensañaron con Edith culpándola del fracaso del púgil. No obstante, todo quedó diluido cuando, el 21 de septiembre, Marcel Cerdan conquistó el campeonato mundial del peso medio ante el norteamericano Tony Zale.

 

Marcel Cerdan (derecha) ante Tony Zale.

 

Edith sentía una pasión desenfrenada por Marcel, hasta el punto de tratar de retenerle siempre a su lado y no mostrarse nunca satisfecha.

 

Pero de nuevo el infortunio se cebó en Edith, pues cuando Marcel viajaba a Nueva York para reunirse con la cantante, en octubre de 1949, falleció al estrellarse el avión en que viajaba.

 

La muerte de Marcel sumió a Edith en un terrible abatimiento, que le llevó a las puertas del suicidio y que logró superar con alcohol y sedantes. Jamás pudo olvidar al boxeador y durante el resto de su vida se inculpó del fallecimiento de Cerdan, por haberle obligado a estar continuamente aferrado a ella.

 

Edith se refugió en el alcohol.

 

En  su memoria Edith le dedicó a Marcel, en 1950, la canción ”Hymne à l’amour” (Himno al amor).

 

Ese mismo año obtuvo grandes éxitos en el Olympia de París y colaboró con Charles Aznavour en la canción “Jezabel”.

 

Por esa época Edith, con sus 1,47 metros de altura, se convirtió en una insaciable consumidora de hombres, siendo infiel con casi todos. Mantuvo numerosos romances, amoríos y aventuras  con actores y cantantes como Eddie Constantine, John Garfield, Yves Montand, Charles Aznavour, Georges Moustaki, Jean-Louis Jaubert o Jacques Pills, con quien se casó en 1952, aunque el matrimonio duró sólo cuatro años pues se divorciaron en 1956.

 

Con Eddie Constantine.

 

Con John Garfield.

 

Con Ives Montand.

 

Con Jean-Louis Jaubert.

 

Su boda con Jacques Pills.

 

Personajes como Georges Moustaki, Ives Montand o Charles Aznavour le deben a la Piaf el reconocimiento de haberlos dado a conocer y triunfar en el mundo de la canción.

 

En 1956 una Edith convertida en la máxima figura del music-hall viajó a Estados Unidos donde triunfó rotundamente, convirtiéndose en la estrella del Carnegie Hall de Nueva York.

 

Poster de una de sus actuaciones en el Carnegie Hall de Nueva York.

 

En 1958 sufrió un accidente automovilístico que la afectó seriamente y la dejó muy abatida, motivando su adicción a los anestésicos. Un año más tarde se le diagnosticó un cáncer que la fue consumiendo y del que ya no se pudo recuperar.

 

Inspirada en el burdel de su abuela, Edith grabó en 1959 “Milord” (Señor), con letra de Georges Moustaki y música de Marguerite Monnot, un tema que se convirtió en un éxito internacional.

 

Al poco tiempo, en uno de sus frecuentes viajes a Nueva York, mientras actuaba sufrió un desvanecimiento en el escenario que la obligó a tener que ser intervenida quirúrgicamente y a regresar a París.

 

A pesar de ello, y aunque tenía que guardar reposo, en 1960, al conocer que su querido y mítico teatro Olympia se hallaba en una situación precaria y al borde de la ruina, regresó al escenario de sus éxitos para actuar en una serie de conciertos con los que consiguió salvar el local.  Entre otras interpretaciones cantó el tema que Charles Dumont y Michel Vaucaire  habían compuesto para ella: “Non, je ne regrette rien” (No, no me arrepiento de nada), un icono de la época.

 

Teatro Olympia de París.

 

Edith Piaf maquillándose en su camerino.

 

Durante una de sus actuaciones en el Olympia de Paris.

 

Michel Vaucaire y Charles Dumont.

 

En junio de 1961 la Academia Charles Cros la premió por toda su carrera profesional.

 

Fue durante ese tiempo cuando conoció y se enamoró de Theophanis Lamboukas, más conocido como Théo Sarapo, un joven griego de 27 años, peluquero de profesión pero con pretensiones de convertirse en figura de la canción, con el que, el 9 de enero de 1962, contrajo matrimonio, a sus 47 años.

 

Théo Sarapo

 

Boda de Edith Piaf y Théo Sarapo.

 

El matrimonio Edith y Théo.

 

La boda se convirtió en un gran evento a nivel popular, en la capital francesa, sin duda el último representado por la diva.

 

Tras la ceremonia, Edith celebró una cena en su apartamento de boulevard Lannes, donde en la compañía de varios amigos dijo: “Marcel Cerdan fue el hombre al que amé, pero Théo es al que he estado esperando, es como el hijo que cuida a su madre enferma”.

 

Boulevard Lannes, último domicilio, en Paris, de Edith.

 

Edith trató de lanzar al estrellato a su joven marido para lo cual la pareja interpretaron a dúo, entre otras canciones: “À quoi ça cert l’amour?” (¿De qué sirve el amor?).

 

Marquesina anunciadora de una actuación de Edith Piaf y Théo Sarapo.

 

 

Una de las últimas fotos de la pareja.

 

Durante su dilatada trayectoria artística interpretó algunas películas como: “La garçonne” de 1936, “Montmartre sur Seine” de 1941, “Etoile sans lumière” de 1946, “Neuf garçons, un coeur” de 1948,  o “Les amants de demain” de 1959, entre otras.

 

Aunque ganó muchísimo dinero durante su larga  carrera, sus últimos años los vivió arruinada debido a su adicción a los analgésicos.

 

Edith falleció el 10 de octubre de 1963 en Plascassier, Grasse, Alpes Marítimos, a la edad de 47 años, debido a una hemorragia producida por una insuficiencia hepática. Casualmente, a las pocas horas de su defunción, también murió su buen amigo Jean Cocteau, actor, director, poeta y dramaturgo.

 

Plascassier

 

Jean Cocteau

 

Al  sepelio de Edith, celebrado tres días después, asistieron más de cuarenta mil personas, siendo enterrada en el cementerio del Père-Lachaise de París, junto a su padre Louis Alphonse y su hija Marcelle.

 

Debido a su trayectoria libertina el arzobispo de París denegó dispensarle honras religiosas. No obstante, el padre de Villaret Thouvenin, capellán del teatro y la música, le otorgó su bendición en el momento de introducir el féretro en la tumba de la cantante más querida de Francia.

 

Tumba de Edith.

 

El 28 de agosto de 1970, siete años después de la desaparición de la Piaf, su viudo Théo se suicidó a los 34 años de edad. Su cadáver fue sepultado en el mismo panteón de su esposa Edith.

 

A pocos metros del barrio en que nació Edith, concretamente en la plaza que lleva su nombre, se encuentra una estatua en bronce de la cantante, erigida en su recuerdo, en la que aparece con los brazos abiertos al cielo.

 

Estatua en recuerdo a Edith Piaf.

 

También existe en París un museo dedicado a Edith Piaf. Se encuentra en la 5 rue Crespin du Gast y en él se pueden contemplar los retratos, libros, partituras, vestidos, bolsos, zapatos y demás recuerdos de la inolvidable diva.

 

Museo de Edith Piaf en París.

 

De entre los éxitos musicales de Edith Piaf, comentados anteriormente, también caben destacar entre otros:

 

“L’Accordéoniste” (El acordeonista) de 1940

“Les trois cloches” (Las tres campanas) de 1946

“París” de 1949

“Padam, padam, padam” de 1951

“Mon manège à moi” (Mi carrusel eres tú) de 1952

“Sous le ciel de Paris” (Bajo el cielo de Paris) de 1954

“L’homme à la moto” (El hombre de la moto) de 1956

“Les amants d’un jour” (Los amantes de un día) de 1956

“La Foule” (La muchedumbre) de 1957

 

Para el autor de este relato, la inconfundible e irrepetible voz de Edith Piaf no fue la de un gorrión sino más bien la de un ruiseñor:

 

“el ruiseñor de París”. . .