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PERET

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EL PADRE DE LA RUMBA CATALANA

 

Pedro Pubill Calaf, conocido artísticamente como “Peret”, nació el 24 de marzo de 1935, en la calle de La Palma número 15 de un poblado gitano denominado “Los Corrales”, de la ciudad de Mataró,  provincia de Barcelona y capital del Maresme, junto al mar Mediterráneo.

 

Mataró, años 1930, (estación del ferrocarril inaugurado en España en 1848)

 

De etnia gitana, se crió en el seno de una familia de vendedores ambulantes y, junto a sus padres, viajó por los mercadillos de Catalunya y Baleares vendiendo tejidos.

 

Peret apenas tuvo tiempo de asistir a la escuela. Aprendió a leer fijándose en los anuncios que se publicaban en los pueblos, por lo que puede decirse que fue un niño autodidacta.

 

Con cuatro años de edad Peret se trasladó a vivir al barrio del Raval de Barcelona, concretamente a la calle Salvadors.

 

Barrio del Raval

 

Siempre le gustó cantar y tocar la guitarra, por lo que a los doce años, con su prima Pepi Becas, formó un dúo denominado Los Hermanos Montenegro debutando en un festival infantil en el teatro Tívoli de Barcelona.

 

Los Hermanos Montenegro. (Peret y su prima Pepi)

 

Por esas fechas, de forma ocasional, grabó un disco que nadie tuvo en cuenta.

 

Combinaba su tarea de vendedor ambulante, tapicero y carpintero, con actuaciones esporádicas en locales y chiringuitos de la costa catalana.

 

Su nombre fue sonando en los ambientes musicales hasta el punto de llegar a grabar dos discos, que se empezaron a escuchar en algunas emisoras barcelonesas.

 

Supo suavizar el flamenco con el encanto de los ritmos cubanos y, con los años, fue desarrollando su propia técnica de tocar la guitarra, a la que volteaba y asestaba suaves golpes de percusión, en lo que se le dio en llamar “el ventilador”.

 

El desparpajo de Peret, con su simpática imagen de gitano seductor y su música alegre y distinta, se popularizaron especialmente en Catalunya donde a ese nuevo ritmo se le bautizó como “rumba catalana”; aunque algunos también se lo atribuyen al guitarrista Antonio González, “El Pescaílla”, el que fuera esposo de la gran Lola Flores, por cierto también gitano catalán y afincado en el barcelonés barrio de Gracia.

 

Antonio González “El Pescaílla”, junto a Lola Flores.

 

Durante más de 15 años, junto a Peret  actuaron dos palmeros: su ahijado Peret Reyes y Toni Valentí , “Tío Tony” como se le conocía en el ambiente, los cuales con su nuevo estilo de tocar las palmas, contribuyeron al éxito del gitano catalán.

 

Peret junto a sus dos palmeros.

 

En 1957, con 22 años de edad, Peret se casó con Fuensanta Escudero, una gitana del clan familiar que, al parecer, poseía una bonita voz aunque nunca se dedicó a cantar profesionalmente.

 

Fuensanta

 

A Santa, como siempre la llamó él, le dedicó, 16 años después, una de sus más conocidas canciones: Mi Santa.

 

El matrimonio tuvo dos hijos: Pedro y Rosa, nacidos en 1958 y 1966 respectivamente.

 

Peret con parte de su familia.

 

En la década de los 60 Peret viajó a Madrid para actuar en el tablao flamenco “El Duende”, propiedad de Pastora Imperio y de su yerno, el torero, Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”.

 

Felicitación Navideña del tablao “El Duende”.

 

Pastora Imperio

 

Gitanillo de Triana

 

Puede afirmarse que fue ahí donde empezó el éxito del artista. Su interpretación de “El muerto vivo”, del colombiano Guillermo González Arenas, gozó de gran popularidad entre el público.

 

 

 “Una lágrima”, un vals del compositor Monreal, convertido por Peret  en 1967 en tema rumbero, se convirtió en una de las canciones más populares del verano de 1968.

 

Ese mismo año Peret editó su primer disco cantado en catalán  “El mig amig” en homenaje a su padre.

 

La música de Peret se escuchaba en todas partes, televisión, radio, fiestas, discotecas, máquinas de discos…

 

Todas las orquestas de la época incorporaron en sus repertorios temas de Peret, como: “Saboreando”, “El gitano Antón”, “Chaví” ó “Canta y sé feliz”. Con esta última concurrió al Festival de la Canción de Eurovisión de 1974, logrando el noveno lugar de entre 17 participantes. Los vencedores fueron los integrantes del grupo sueco ABBA con la canción “Waterloo”.

 

 

Coincidiendo con el boom del turismo en nuestro país, la canción “Borriquito”, con letra y música del propio Peret, se convirtió en un éxito internacional, siendo número uno durante muchas semanas en las listas de discos más vendidos de muchos países como Alemania, Países Bajos y los de Latinoamérica.

 

En agosto de 1975, en un festival que tuvo lugar en el Aaiún, Sahara, en honor del Tercer Tercio Sahariano de la Legión Don Juan de Austria, durante la Marcha Verde, actuó junto a Karina, Lolita Sevilla y Rosa Morena, entre otros artistas.

 

Sorprendentemente, Peret abandonó su carrera artística en 1982 para ingresar en la Iglesia Evangélica de Filadelfia en Barcelona, donde ejerció, durante nueve años, con el nombre de “Hermano Pere” y donde, al parecer, se dedicó a hacer el bien donando todas sus pertenencias hasta quedarse prácticamente en la ruina.

 

Peret en su etapa de “Hermano Pere”.

 

Cuando se dio cuenta de todo lo que sucedía alrededor de la “secta” y del error que había cometido, cesó en su vida pastoral para crear una compañía discográfica y aunque retornó a los escenarios, sus apariciones artísticas ya se produjeron en contadas ocasiones.

 

Para su sobrino Joel compuso la canción “Bésame”, que representó a España en el Festival OTI de la Canción celebrado en Acapulco, México, en 1991. La canción se clasificó para la final del certamen.

 

Con motivo de la clausura de la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 Peret participó, junto Los Amaya,  Los Manolos y otras figuras de la rumba catalana, interpretando el tema “Gitana hechicera” dedicado a la ciudad condal, cuya canción se convirtió en un gran éxito de aquel verano.

 

 

Al lado de solistas y grupos de la talla de Jarabe de Palo, El Gran Silencio, o Fermin Muguruza, en el año 2000 grabó “Peret: Rey de la rumba”.

 

En el disco “Per al meu amic Serrat”, de homenaje a Joan Manel Serrat en el año 2006, interpretó el tema “Me’n vaig a peu” a ritmo de rumba.

 

Precisamente Serrat, junto a Sabina, en su gira “Dos pájaros de un tiro” del año 2007 homenajearon a Peret incorporando en su repertorio el tema “El muerto vivo” y en el concierto que ambos dieron en el Palau Sant Jordi de Barcelona, Peret actuó junto a los dos cantautores.

 

En 2008, inesperadamente y tras 50 años de matrimonio, Peret y Fuensanta se separaron aunque, respetando la tradición gitana, no se divorciaron.

 

Con casi 73 años de edad Peret se enamoró perdidamente de Cristina, una gitana de 19 años amiga de la familia que le había presentado Paló, patriarca y  hermano de “Tío Tony”, el palmero que actuaba siempre a su derecha.

 

Tio Tony

 

Peret lo abandonó todo por Cristina y ambos se fueron a vivir a un piso que les facilitó un amigo en San Sadurní d’Anoia, Alto Penedés, a pocos kilómetros de Barcelona. Algunas personas de su propia etnia no vieron con buenos ojos esta relación, entre ellos el propio Paló, que rompió su amistad con el cantante.

 

Peret y Cristina vivieron ardientemente su idilio sin importarles la opinión ajena, pero su amor duró apenas algo más de un año. A partir de ahí Cristina desapareció y jamás se ha vuelto a saber de ella.

 

En el Concierto por la Libertad, celebrado en el Camp Nou de Barcelona el 29 de junio de 2013, Peret participó con “L’emigrant” y “Catalunya té molt poder”.

 

De la gran discografía del artista destacan los discos y álbumes: “Rumba pa’ti”, “Una lágrima”, “Borriquito”, “Mi santa”, “Canta y sé feliz” y “Saboreando”, entre cerca de 300 canciones registradas en la SGAE como compositor o letrista.

 

Peret tuvo también apariciones esporádicas en el cine, que contribuyeron a difundir sus canciones con filmes como “Los Tarantos” de 1963, del director Rovira-Beleta, donde intervino con un pequeño papel junto a la gran bailaora Carmen Amaya, “El mesón del gitano”, Alma gitana” o Marujas asesinas” por citar algunos.

 

Los últimos seis años de su vida los compartió Peret con Roberta, una brasileña de treinta años de edad, bella, dulce, culta y muy discreta, con la que vivió en Mataró, Barcelona.

 

Roberta

 

Berta, como la llamaba él, se dedicó a cuidarlo hasta sus postreros días, sabiendo que lo estaba pasando muy mal, al  igual que su familia, con la que se encontraba muy unido a pesar de su separación con Fuensanta.

 

El 30 de julio de 2014, Peret, anunció a los medios de comunicación que padecía cáncer y que se iba a retirar temporalmente de los escenarios para realizar los tratamientos oportunos que le permitieran regresar cuanto antes en perfectas condiciones.

 

Desgraciadamente el 27 de agosto de 2014, a los 79 años de edad, el cáncer de pulmón que padecía puso fin a su vida en la clínica Quirón de Barcelona.

 

Clínica Quirón

 

La capilla ardiente con los restos mortales de Peret se instaló en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, por donde pasaron más de cinco mil personas a rendirle su último adiós.

 

Al pie del ataúd se ubicaron dos guitarras, una con la que se solía acompañar en sus actuaciones y otra confeccionada con claveles por parte de su familia.

 

A la derecha del féretro se colocó Fuensanta junto sus hijos Pedro y Rosa, sus nietos, sus sobrinos y la yaya María, la más longeva del clan. 

 

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Fuensanta y familia.

 

A su izquierda, con algunos amigos, se situó Roberta, la mujer que lo cuidó hasta sus últimos días.

 

Roberta y amigos.

Peret fue enterrado junto a su abuelo, en el cementerio Dels Caputxins de Mataró, Barcelona.

 

Cementerio Dels Caputxins de Mataró, Barcelona.

 

El artista dispuso, antes de morir, que en su sepelio se le despidiera con un funeral rumbero y que todos los asistentes cantaran y bailaran al son de sus canciones: “El muerto vivo” y “Porque yo me iré”.

 

A petición propia y a modo de oración, en su recordatorio, rezan las frases de una de sus canciones:

 “Es preferible reír que  llorar y así la vida se debe tomar. Los ratos buenos hay que aprovechar si fueran malos, mejor olvidar”  Firmado: “Peret”.

 

Entre algunos de los premios que recibió en vida el artista, caben resaltar en 1998 la Cruz de San Jordi de la Generalitat de Catalunya,  la medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes de 2011, concedida por los reyes don Juan Carlos y doña Sofía, así como el título de hijo predilecto  que le otorgó su ciudad natal de Mataró por su contribución a la difusión de la rumba catalana y a su dilatada trayectoria artística.

 

Los reyes entregándole a Peret la medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes.

 

Sin duda alguna, Peret fue el gitano catalán más internacional, “un genio con mucho genio”, como lo describió su sobrina, paya, Célia Sánchez-Mústich autora del libro “Peret, el alma de un pueblo”, en el que se relatan las memorias y conversaciones mantenidas con su tío.

 

Peret con su sobrina paya Célia Sánchez-Mústich.

 

Con el libro de sus memorias.

 

Peret le decía siempre a su familia  que “el amor alarga la vida y es necesario querer a la gente y saber perdonar”. . .

 

Gracias por tus canciones, por tu simpatía y por la rumba catalana.

 

Adiós, Peret, hasta siempre. . .

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JEANNE WEBER

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JEANNE WEBER

La ogra de la Goutte d’Or de Paris

 

Jeanne Moulinet

 

En torno a la figura de  la ogra de París se han vertido diversas y espeluznantes versiones, sin duda, algunas de ellas muy noveladas.

 

Por mi parte trataré de referirme de forma muy objetiva y resumida a la macabra biografía de esta  monstruosa asesina de niños.

 

La bretona Jeanne Moulinet nació el 7 de octubre de 1874, en la localidad costera de Kérity, al norte de Francia.

 

Partida de nacimiento de Jeanne Moulinet.

 

Kérity

 

Fue la mayor de siete hermanos  de una familia de humildes pescadores. Sus padres  apenas pudieron darle una formación escolar.

 

Pese a hacerse cargo de sus hermanos, Jeanne era una niña sencilla y retraída que se pasaba gran parte del tiempo sumergida en sus meditaciones y, seguramente por timidez, mostraba signos de desconfianza hacia la gente.

 

A los catorce años de edad sus padres la mandaron  a trabajar a una casa pudiente de la comarca. A partir de ese momento jamás regresó al hogar familiar.

 

Más tarde fue cambiando de casas hasta alcanzar su sueño de vivir en París.

 

Paris en el año 1900.

 

Al poco tiempo de llegar a la ciudad del Sena, Jeanne conoció a Marcel Weber.

 

Marcel vivía en el Passage de la Goutte d’Or número 8, un barrio obrero de la capital parisina.

 

Rue de la Goutte d’Or.

 

Calle de la Goutte d’Or alrededor de 1900.

 

Aunque asiduo a la bebida, Marcel era un hombre muy tranquilo que trabajaba como transportista y del que jamás nadie tuvo queja alguna.

 

Marcel y Jeanne se casaron adoptando ésta el apellido de su marido. La pareja tuvo dos niñas y un niño, todos bastante enclenques.

 

El pequeño Marcel fue el único que sobrevivió a la dureza de los  barrios bajos de la capital francesa, ya que sus dos hermanas, al parecer, fallecieron víctimas de una epidemia de bronquitis que arrasaba el país y, aunque los delicados cuellos de las niñas presentaban unas pequeñas señales rojas, el luctuoso suceso no levantó mayores suspicacias, llegándose a creer en el barrio que la desgracia había ocurrido por causas naturales.

 

La muerte de sus dos hijas afectó sobremanera a Jeanne, que entró en una gran depresión, hasta el punto de abandonar las tareas hogareñas y darse a la bebida.

 

Pasaba el tiempo y sus familiares, que siempre se consideraron superiores a ella por su humilde condición de campesina bretona, no comprendían cómo una mujer casada y con un hijo continuaba hundida en la melancolía, desatendiendo sus labores.

 

La gran humildad y tristeza que transmitía Jeanne motivó que algunas vecinas se compadecieran de ella y, mientras acudían a sus trabajos fuera del hogar,  le confiaran la custodia de sus hijitos.

 

Jeanne Weber

 

Dos niños  a cargo de Jeanne aparecieron muertos en distintos domicilios. Los médicos atribuyeron su fallecimiento a una dudosa neumonía, aunque sus cuellecitos mostraban unas tenues marcas rojizas.

 

Un día, la esposa de su cuñado Pierre Weber visitó a Jeanne para  pedirle que fuera a su casa para cuidar a sus dos hijas, mientras ella acudía al lavadero.

 

Suzanne tenía cerca de tres años y Georgette dieciocho meses y ambas estaban recuperándose de una pulmonía.

 

Jeanne se desplazó hasta la casa de su cuñada. Le dijo que no se preocupara y se tomara todo el tiempo que hiciera falta, pues sobradamente conocía ella lo que era cargar con un balde lleno de ropa y dirigirse al lavadero para, con una pastilla de jabón, frotar, restregar y aclarar la ropa.

 

La esposa de Pierre se hallaba aclarando la colada, cuando recibió la visita de una de sus vecinas, la señora Pouche, quien, muy alarmada, le dijo que acudiera rápidamente a su casa ya que su hija Georgette no se encontraba bien, pues la había oído gritar y parecía ahogarse en brazos de su cuñada.

 

En su casa encontró a Jeanne dándole masajes a la niña ya que su respiración le parecía anormal.

 

La mamá angustiada tomó en brazos a Georgette y la llevó hasta una ventana para que la pequeña inhalara aire puro.

 

La entregó de nuevo a su cuñada, diciéndole que ya se había recuperado y que ella se iba de nuevo al lavadero a terminar la bogada.

 

Al poco rato la fue a buscar su marido Pierre, quien le dijo que le acompañara rápidamente a casa pues Georgette estaba con convulsiones.

 

Al llegar hallaron a su hija muerta sobre la cama, con el rostro amoratado. Su vecina, la señora Pouche, le dijo a Pierre en voz baja que había observado unas extrañas marcas en el  cuello de Georgette y que debería hablar con el médico de ello.

 

Cuando llegó el doctor, Pierre estaba muy nervioso por todo lo sucedido y olvidó comentarle las señales que presentaba el cuello de la niña. El galeno, después de reconocer a Georgette, extendió el certificado de defunción, haciendo constar que la muerte se debió a unas fuertes convulsiones.

 

A los pocos días Pierre y su esposa  tuvieron que ausentarse para solucionar unos asuntos por lo que, de nuevo, acudieron a su cuñada Jeanne para que se quedara al cuidado de la pequeña.

 

Cuando regresaron, al cabo de poco tiempo, encontraron a Suzanne agonizando con el rostro amoratado y con señales en el cuello al igual que sucedió con su hermanita Georgette. Su tía Jeanette, muy afectada y compungida, afirmó que la niña había sufrido ahogos.

 

De nuevo el médico que examinó a Suzanne certificó que la defunción había sido motivada por convulsión y, aunque en esta ocasión fue la señora Pouche quien personalmente le comentó al doctor lo de las extrañas marcas en el cuello, éste lo ignoró en la certificación haciendo caso omiso de la observación de la vecina.

 

Aunque continuaba  la leyenda negra de los extraños fallecimientos de niños en el barrio de Montmartre cuando se encontraban bajo el cuidado de Jeanne, ésta continuó trabajando como niñera.

 

Jeanne visitó la casa de su hermano que se hallaba enfermo y mientras se encontraba allí, Germaine, la hija de éste de siete meses, enfermó repentinamente falleciendo al día siguiente. Los médicos  atribuyeron su muerte a la difteria.

 

Aunque mencionar  el nombre de Jeanne era presagio de mala suerte, precisamente el mismo día del sepelio de Germaine, se conoció la noticia de la muerte de Marcel, único hijo superviviente de Jeanne, en las mismas extrañas circunstancias que los anteriores niños.

 

Era tal la pena que experimentó Jeanne ante la muerte de su hijo que la propia justicia interpretó y confirmó como casual la muerte de los anteriores niños al cuidado de la niñera.

 

El 5 de abril de 1905 Jeanne convidó a cenar a sus dos hermanas. Mientras ellas salían a efectuar unas compras dejaron a su custodia al pequeño Maurice de diez meses.

 

Al regresar hallaron a su hermana, in fraganti, tratando de estrangular a su sobrino.

 

Jeanne fue detenida y juzgada el 29 de enero de 1906 bajo la acusación de asesinato de varios niños. Sorprendente, fue declarada inocente y liberada a principios de febrero, basándose en los certificados de los médicos en los que se alegaba que las muertes se habían  producido por causas naturales.

 

Al poco tiempo, Marcel y su esposa se separaron. Jeanne viajó entonces a la ciudad de Villedieu, donde cambió su nombre por el de madame Moulinet. Allí se colocó como sirvienta de la familia Bavouzet.

 

Villedieu, Francia.

 

Sylvain Bavouzet

 

El 7 de abril de 1907, Auguste, hijo de los Bavouzet, fue encontrado muerto en su lecho. Como las anteriores criaturas, el niño tenía unas marcas en el cuello y de nuevo, inexplicablemente, el forense certificó que su fallecimiento había sido debido a unas convulsiones.

 

El cadáver del pequeño Auguste.

 

Al cabo de un mes, otra hija de los Bavouzet, ojeando unas antiguas ediciones de “Le Petit Journal”, descubrió en unas fotografías que la supuesta madame Moulinet no era otra que Jeanne Weber, por lo que ésta fue denunciada, detenida y acusada de asesinato.

 

Le Petit Journal.

 

En diciembre de 1907 Jeanne fue juzgada pero, al no poder demostrarse que hubiera sido ella la autora del crimen, fue absuelta.

 

De Villedieu se trasladó a Fourchambault, Borgoña, donde se empleó como camillera en un hospital. Más tarde, el doctor Georges Bonjeau, presidente de la Sociedad Protectora de los Niños , “para reparar las equivocaciones que los jueces habían causado a una mujer honesta”, la tomó como cuidadora en el orfanato de Orgeville.

 

Fourchambault, Francia.

 

Orgeville, Francia.

 

A la semana siguiente sorprendieron a Jeanne intentando asfixiar a una criatura. A Bonjeau no le quedó más remedio que despedir a Jeanne, pero no la denunció para no tener que admitir su grave error.

 

La ogra decidió volver a París  y dedicarse a la prostitución. En la casa donde se hospedaba fue atrapada por el propietario estrangulando a su hijo Marcel. El padre tuvo que golpearla insistentemente para que soltara el cuerpo sin vida del pequeño de diez años de edad.

 

Los periódicos comentaron la muerte de Marcel.

 

El ultimo crimen de la ogra.

 

Nuevamente Jean Weber fue arrestada y juzgada. El 25 de octubre de 1908 el veredicto fue de culpabilidad, acusada de asesinar, como mínimo, a diez niños.

 

Jeanne arrestada.

 

No obstante, la internaron en el centro mental en Maréville, Nueva Caledonia, alegando que la ogra era una perturbada.

 

Vista general del Centro de Maréville.

 

Jeanne en Nueva Caledonia.

 

El 5 de julio de 1918 Jeanne Weber se suicidó, estrangulándose a sí misma con sus propias manos.

 

Que fue realmente Jeanne, ¿una maníaca asesina, o una pobre desequilibrada mental? . . .

XAVIER CUGAT

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XAVIER CUGAT

 

Un gerundense universal . . .

 

Francisco de Asís-Javier Cugat Mingall de Bru y Deulofeu, conocido mundialmente como Xavier Cugat,  nació en Girona, Catalunya, coincidiendo con el inicio del siglo XX, es decir, el 1 de enero de 1900.

 

Girona

 

Hijo de una costurera  y de un republicano tildado de revolucionario, con sólo cuatro años de edad viajó a Cuba con  sus padres y sus tres hermanos. Una Cuba que en aquellos tiempos acogía a todo tipo de inmigrantes ávidos de sueños y quimeras.

 

Xavier junto a su madre y hermanos.

 

Xavier pasó su niñez en la Habana Vieja, junto al local de un valenciano constructor de guitarras y violines. De ahí le surgió su afición por la música y especialmente por el violín, con el que tan sólo con nueve años de edad se convirtió en un niño prodigio.

 

Centro histórico de La Habana Vieja.

 

En cierta ocasión, en una entrevista que le hicieron ya de mayor, comentó que, de haber sido vecino de un productor de butifarras, posiblemente él hubiera sido butifarrero.

 

Todavía  era un adolescente cuando se convirtió en el primer violinista de la orquesta sinfónica de La Habana.

 

Fue precisamente en una de sus actuaciones en el Teatro Nacional cuando el tenor italiano Enrico Caruso le descubrió y le propuso desplazarse a Nueva York, augurándole un gran porvenir en la ciudad que nunca duerme.

 

Teatro Nacional

 

Enrico Caruso

 

Xavier aceptó la apuesta  aunque tuvo que dormir, durante un par de semanas, en los bancos del Central Park y actuar por un plato de comida.

 

Los bancos de Central Park en New York.

 

Gracias a una carta de recomendación que le había entregado Enrico Caruso, dirigida al director del Carnegie Hall, le sirvió para que éste se convirtiera en su “tutor”.

 

Carnegie Hall

 

Fue compaginando la música con su otra gran afición: el dibujo de caricaturas y tiras cómicas, llegando a colaborar con el periódico “Los Ángeles Times”.

 

En una ocasión Xavier declaró: “Mi destino era la música clásica, pero para eso tienes que ser muy bueno o mejor dedicarte a otros temas. Prefiero tocar “Chiquita Banana” y bañarme en la piscina de mi gran mansión, que interpretar un tema de Bach y morirme de hambre”. De ahí su introducción en los ritmos tropicales, afrocubanos e iberoamericanos.

 

Con solo 18 años, en 1918, Xavier se casó  en La Habana con la cubana Rita Montaner, una popular mulata artista de revista, hija de padre catalán, que fue la primera de sus cinco esposas.

 

Rita Montaner

 

Bajo la dirección orquestal de su marido, Rita estrenó en Broadway “Una noche en España” y fue la primera fémina en interpretar “El manisero”.

 

La fama de Rita Montaner la endiosó de tal forma que llevó a Xavier a ser considerado como “el marido de la Montaner”. El matrimonio apenas duró tres años.

 

Poco tiempo después conoció a Eduardo Cansino, un sevillano que bailaba junto a su hija de 17 años llamada Margarita. La muchacha, norteamericana, era hija de una irlandesa.

 

Margarita Cansino no era una gran bailarina ni tampoco destacaba por su voz, pero Xavier vio en ella madera de estrella.

 

Le cambió el nombre y el apellido convirtiéndola en Rita Hayworth.

 

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Margarita Cansino, rebautizada por Cugat como Rita Haywoorth.

 

Junto a  ella y Fred Astaire intervino, entre otros, en el filme “Bailando nace el amor”.

 

Después de varias apariciones en la gran pantalla Rita Hayworth interpretó “Gilda”, película que la catapultó a la fama.

 

Rita Hayword en “Gilda”.

 

Cugat viajó a Berlín, Alemania, para pulir su genio melódico, regresando de nuevo a América para afincarse de forma definitiva.

 

Por aquel entonces a Xavier Cugat, con su amplia sonrisa, ya empezó a conocérsele como Cugui. Además de ser un excelente caricaturista se distinguió por actuar siempre con un pequeño chihuahua entre sus brazos, al tiempo que dirigía su orquesta.

 

 

De Nueva York su fama transcendió a Hollywood, donde conoció al gran  Charles Chaplin y a Rodolfo Valentino, de quien consiguió que le colocara tocando el violín en una escena de la película: “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, donde el actor bailaba un tango.

 

Charles Chaplin

 

Valentino le comentó al terminar: “Deja las caricaturas y dedícate a la música latinoamericana, donde con toda seguridad vas a ser un fenómeno”.

 

Poco a poco, Cugat fue conociendo y codeándose con las grandes estrellas del cine mudo de la época. En su orquesta debutó un joven Bing Crosby y actuó en privado para Howard Hughes y William Randolph Hearst, entre otros muchos magnates de la vida estadounidense.

 

Dirigiendo con su orquesta a Bing Crosby.

 

Howard Hughes

 

William Randolph Hearst

 

En 1928 participó en el primer musical sonoro de la historia, un corto titulado “Xavier Cugat and His Gigolos”, un trabajo que le reportó pingües beneficios y una gran popularidad a nivel internacional.

 

Xavier Cugat and His Gígolos

 

Ese mismo año, Cugui, bautizado como “El Rey de la Rumba”, contrajo matrimonio civil con Carmen Castillo, hija de un industrial español que, con un repertorio de melodías tropicales se erigió en la estrella del espectáculo que su marido estrenó en el Waldorf Astoria de Nueva York  y que contribuyó al triunfo de Cugat en la ciudad de los rascacielos, hasta el punto de competir con los más prestigiosos directores de orquesta del  momento como por ejemplo Glenn Miller o Harry James.

 

Xavier y Carmen Castillo

 

Waldorf Astoria

 

Glenn Miller y su orquesta.

 

Harry James

 

Hay que resaltar, a modo de anécdota, que Carmen Castillo dobló en algunas ocasiones a la actriz mexicana Dolores del Rio y que Cugui la conoció en la etapa en la que él  colaboraba como caricaturista en publicaciones de rotativos importantes. De ahí que en algunos medios se publicó en su día, por error, su matrimonio con Dolores del Río.

 

Dolores del Río

 

Pero Carmen estaba habituada a la lírica y no se sentía identificada ni atraída por las sambas y las rumbas.

 

Puestas así las cosas, Cugui optó por separarla de su orquesta y contratar para substituirla a una joven y deslumbrante mexicana de nombre Lina Romay.

 

Lina Romay

 

Ello encorajinó a Carmen, quien al sentirse desplazada por una mujer más joven y atractiva, se divorció de Xavier.

 

En 1935 el compositor Cole Porter le solicitó a Cugui su colaboración en una melodía con ritmo hispanoamericano. El catalán le brindó su apoyo y la canción se tituló: “Begin the beguine” (Volver a empezar), un gran éxito internacional.

 

Col Porter.

 

 

Cugat luciendo su calvicie.

 

Lorraine Allen, una modelo de Chicago portada de las más prestigiosas revistas de moda, fue su tercera esposa, aunque el matrimonio duró apenas tres años.

 

Con Lorraine Allen,su tercera esposa.

 

Lorraine, debido a sus frecuentes viajes por motivos de trabajo, en una ocasión a su regreso a la suite del hotel donde habitualmente se hospedaba la pareja, se encontró a su esposo en los brazos de una exuberante joven llamada Abigale Lasman, treinta y dos años menor que él.

 

Abigale Lasman, conocida artisticamente como Abbe Lane

 

A las pocas horas, Lorraine convocó una rueda de prensa para denunciar la infidelidad de su marido y a su vez el divorcio con el que pretendía una indemnización que dejaría a Cugui en la ruina.

 

En aquel tiempo Xavier ya estaba vinculado al poderoso clan mafioso que comandaba su buen amigo el gangster Al Capone, con el que no dudó en ponerse en contacto para comentarle lo sucedido.

 

Al Capone

 

Pues bien, no transcurrió ni un solo día, cuando Cugui de regreso a su domicilio recibió la llamada telefónica del letrado de Lorraine, comunicándole que ésta había aceptado firmar todos los documentos del divorcio en las condiciones que Xavier decidiera.

 

Cugui siempre decía que para actuar y ser alguien en Las Vegas tienes que relacionarte y colaborar con la mafia, pues es la que controla todos los espectáculos.

 

Tiempo más tarde la joven Abigale Lasman, con el nombre artístico de  Abbe Lane, su voz sensual y sus excitantes movimientos de caderas, se transformó en la estrella de la orquesta de Xavier Cugat, con la que se casó en 1950, convirtiéndola en su cuarta esposa y compartiendo con ella apariciones en la pantalla como en “El soltero” o “Susana y yo”.

 

Su boda con Abbe Lane

 

 

Viajaron por diferentes países, entre ellos España, donde actuaron en las más prestigiosas salas de fiesta y en televisión.

 

El matrimonio duró 15 años, pero a pesar de ello Cugui siempre manifestó que Abigale fue la mujer a la que había amado más profundamente y que lamentaba no haberla podido retener a su lado por más tiempo.

 

Cugui se convirtió en una referencia mediática en el mundo musical y de la prensa del corazón y se codeó con la gente más importante de la jet set: actores, actrices, cantantes y políticos.

 

Formó pareja musical en su orquesta con Carmen Miranda con la que, más allá de la amistad, se le atribuyó una relación sentimental al igual que con otras celebridades como la actriz Lana Turner, algo que nunca se llegó a demostrar.

 

Cugui y Carmen Miranda

 

Lana Turner

 

Su quinta esposa fue Charo Baeza, una murciana de Molina de Segura, a la que contrató para actuar en su orquesta.

 

Rosario Molina, convertida artísticamente en Charo Baeza

 

La conoció cuando hallándose en Madrid buscando una cantante le hablaron de Rosario Molina, una flamenca que tocaba la guitarra y cantaba bien la copla española.

 

Cugat intuyó rápidamente en Rosario la futura estrella de su orquesta, por lo que convenció a sus padres para llevársela a Estados Unidos, darle clases de baile y canto en inglés y cambiar su nombre por el de Charo Baeza.

 

La muchacha era menor de edad, por lo que tuvieron que falsificar su partida de nacimiento al objeto de que pudiera entrar en Estados Unidos.

 

Xavier y Charo

 

Xavier tenía 66 años y  ella no había cumplido los 16. La ceremonia matrimonial se efectúo en 1966. La pareja inauguró  el mítico casino Caesar Palace de Las Vegas.

 

Boda de Cugui y Charo Baeza.

 

Casino Caesar Palace de las Vegas.

 

Charo poseía una bonita voz y un físico impresionante, por lo que en poco tiempo se convirtió, bajo la dirección de la orquesta de su marido, en una gran vedette y un sex symbol. Logró tanta popularidad que desbancó a Cugui en los letreros luminosos de los principales casinos de Las Vegas, consiguiendo una cotización similar a artistas de la talla de Frank Sinatra, Dean Martin o Ray Charles.

 

Ray Charles y Frank Sinatra

 

Dean Martin

 

El matrimonio entre Cugui y Charo duró doce años.

 

Con ochenta años de edad, dos infartos y un ataque al corazón, otra despampanante morenaza mexicana de 24 años llamada Ivonne Martínez se hubiera podido convertir en la sexta esposa del músico pues, como en su día, comentó Cugui a la revista People: “Ivonne me mantiene joven”.

 

Cugat con Ivonne Martínez

 

Como había hecho en ocasiones anteriores Xavier trató de lanzar al estrellato a Ivonne, en una serie de conciertos, al ritmo de las maracas  de su gran orquesta y la sabia dirección de su batuta, pero el tiempo no perdona.

 

Los gustos musicales y las tendencias experimentaron cambios. Se habían impuesto nuevos ritmos en la juventud, entre ellos el “rock and roll”.

 

La imagen siempre sonriente de Cugui dibujando sus caricaturas sobre el escenario y sosteniendo a sus inseparables chihuahuas se había ido diluyendo y el proyecto no cristalizó, como tampoco su matrimonio con la cantante.

 

Cugat dibujando su propia caricatura.

 

Con sus chihuahuas.

 

Curiosamente Cugat se había casado con todas las bellezas que previamente había contratado para su orquesta.

 

Cugat decidió entonces volver a Catalunya, concretamente a Barcelona, donde se hospedó hasta su muerte en el hotel Ritz de la ciudad condal.

 

Hotel Ritz de Barcelona.

 

En más de una ocasión había comentado que su gran ilusión sería poder llegar a convertirse en centenario. Desgraciadamente no pudo cumplir su sueño, pues aquel virtuoso del violín que empezó interpretando a Bach y acabó convirtiéndose con su orquesta en un showman de la rumba, falleció por insuficiencia cardíaca, a los 90 años de edad, en la clínica Quirón, el 27 de octubre de 1990.

 

Fue enterrado en su ciudad natal de Girona, donde en la iglesia del Carmen más de mil personas le rindieron su último adiós. Por expreso deseo del artista, en la lápida que cubre su tumba figura la siguiente inscripción: “Xavier Cugat i Mingall, catalá universal, Cugat que vivió”.

 

Tumba de Xavier Cugat en el cementerio de Girona.

 

En el hotel Ritz podía vérsele siempre dibujando caricaturas, con su peluquín perfectamente colocado, una pipa apagada en los labios, puesto que él no fumaba, y un perrito chihuahua en los brazos.

 

Con su peluquín, su pipa y su chiuahua.

 

En su última etapa y en su afán por descubrir y proyectar nuevos valores, Cugui conoció a  Anna María Agustí, una joven catalana dotada de una magnífica voz, que trabajaba como azafata en el programa televisivo “Un, dos, tres . . .”, del gran maestro Chico Ibáñez Serrador.

 

Chicho Ibáñez Serrador

 

Cugui apadrinó a Anna María, quien más tarde se dio a conocer en el mundo artístico como Nina. La cantante obtuvo grandes éxitos, primero como cantante y más tarde, en la dirección y formación de nuevos valores.

 

Con Anna Mª Agustí conocida artisticamente como Nina.

 

Xavier vivió sus últimos años al lado de Carmen Padrosa, una secretaria que también ejercía de enfermera.

 

Con Carmen Padrosa en 1989.

 

Durante su dilatada carrera artística Cugat participó como músico en una veintena de películas. Para la Metro Goldwyn Mayer, en Hollywood, apareció en comedias musicales de mucho colorido, donde Xavier actuaba dirigiendo a su orquesta y pintando caricaturas.

 

 

Xavier Cugat durante su etapa en Hollywood.

 

Intervino en varias ocasiones junto a la actriz y nadadora Esther Williams, Ricardo Montalbán, Red Skelton, Jane Powell, el cantante colombiano Carlos Ramírez y el pianista José Iturbi, entre  otros.

 

Esther Williams

 

Ricardo Montalban

 

Red Skelton

 

Jane Powell

 

El cantante Carlos Ramírez

 

El pianista José Iturbi

 

Películas como “Bailando nace el amor”, “Escuela de sirenas”, La hija de Neptuno” o “En una isla contigo” obtuvieron gran repercusión comercial.

 


 

 

Grabó muchísimos temas con los ritmos de la época como conga, mambo  y samba. Entre ellos destacan los discos: “Mambo at the Waldorf”, “Cugat in Spain”, “Merengue by Cugat” y “Cugat’s  Favorite Rhumbas”.

 

Antes de que los solistas de su orquesta fueran deslumbrantes vedettes, de su grupo musical surgieron grandes intérpretes de ritmos tropicales como Miguelito Valdés y Tito Rodríguez.

 

Miguelito Valdés y Lina Romay actuando en la orquesta de Xavier Cugat.

 

Tito Rodriguez.

 

Xavier Cugat es el único catalán con cuatro estrellas en el Paseo de la Fama de Hollywood.

 

La Generalitat de Catalunya le concedió en 1990 la Creu de Sant Jordi, la más alta condecoración catalana.

 

 

 

Un ilustre artista gerundense que presumió de su catalanidad por todo el mundo . . .  

EDITH PIAF

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EDITH PIAF

 

El gorrión de París . . .

 

Edith Giovanna Gassion nació en París, Francia, el 19 de diciembre de 1915 y fue la cantante francesa más famosa del París existencialista del pasado siglo.

 

París, en 1915

 

Sus padres fueron el normando Louis Alphonse Gassion, acróbata, y Annetta Giovanna Maillard, italo-bereber, cantante callejera. Una pareja de alcohólicos que se separaron al poco tiempo de nacer Edith.

 

Louis Alphonse Gassion

 

Anneta Giovanna Maillard

 

Para festejar el nacimiento de su hija, Louis Alphonse se emborrachó dejando sola a su esposa Annetta, que al no conseguir llegar al hospital, dio a la luz debajo de una farola frente al número 72 de la calle Belleville, aunque en su partida de nacimiento figura que Edith nació en el hospital Tenón, cerca de su domicilio.

 

En los escalones de esta casa nació Edith.

 

Placa que figura en la fachada.

 

Anetta, al carecer de recursos para alimentar a Edith, la entregó a su madre Emma, de origen marroquí, quien en lugar de leche alimentaba a su nieta con vino, ya que, según ella, el vino destruía las bacterias.

 

Posteriormente confió la pequeña a Louis Alphonse, pero estando éste a punto de incorporarse  al frente de la Primera Guerra Mundial, no tuvo más remedio que dejar a la niña con su madre, abuela paterna, que regentaba un prostíbulo en Bernay, Normandía, por lo que Edith fue cuidada por las prostitutas del burdel.

 

Edith de niña.

 

Bernay, Normandia.

 

Al parecer, a los cuatro años y debido a una meningitis, Edith sufrió una ceguera temporal, de la que se recuperó tras una peregrinación a la basílica de  Santa Teresita de Lisieux, a la que acudió con su abuela.

 

7 Basilica de Santa Teresita de Lisieux
Basilica de Santa Teresita de Lisieux.

 

A su regreso de la guerra Louis Alphonse recogió a su hija y se la llevó con él, compartiendo vida con los míseros artistas de pequeños circos ambulantes.

 

Edith cantando en la calle.

 

Tal como había hecho su madre, Edith se dedicó a cantar por las calles de París, temas de corte popular, donde despuntaba su talento para la interpretación y el peculiar sonido de su desgarrada voz. Era frecuente oírla cantar en la Place Pigalle y en los suburbios de París.

 

Place Pigalle.

 

Uno de los primeros Cafés donde cantó Edith.

 

Un tema que solía interpretar era “Elle fréquentait la rue Pigalle” (Ella frecuentaba la calle Pigalle) que grabó años más tarde, en 1939.

 

Tras separarse de su padre, a los 14 años de edad, se instaló en el Hotel Clermont, en el barrio de Montmartre.

 

Hotel Clermont

 

En 1932, como fruto de su enamoramiento con Louis Dupont, un humilde muchacho sin oficio ni beneficio, tuvo una hija llamada Marcelle, que falleció a los dos años víctima de meningitis. Esta desgracia afectó en gran manera a Edith.

 

Cuando un día del otoño de 1935  Edith se hallaba, como de costumbre, interpretando en la calle, su vida experimentó una evolución importante. Louis Leplée, dueño de Gerny’s, uno de los más importantes cabarets ubicado en la avenida de los Campos Elíseos de París, la oyó cantar y, tras efectuarle un sencillo casting, la contrató de inmediato.

 

Louis Leplée

 

El desaparecido cabaret Gerny’s en el año 1935.

 

Anunciada, por su aspecto físico y  pequeña estatura, como “la Môme Piaf” (pequeño gorrión), el éxito no se hizo esperar. El propio Louis Leplée la perfeccionó hasta transformarla en una gran estrella.

 

Con Louis Leplée, propietario del Gerny’s.

 

Anuncio de Gern’ys y la Môme Piaf en el periódico Le Figaro de 1935.

 

En 1936 grabó su primer disco: “Les mômes de la cloche” (Las niñas de la campana o  Las niñas vagabundas).

 

No obstante, los avatares de la vida se cebaron de nuevo con Edith, pues Leplée fue hallado asesinado en el interior del local que dirigía. La prensa se ensañó con Edith haciendo que parte de las sospechas del crimen recayeran sobre ella.

 

La burguesía parisina le hizo el vacío y otra vez Edith tuvo que volver a la vida caótica cantando en los suburbios de Pigalle, bebiendo, drogándose y acostándose con cualquiera por dinero.

 

Edith de nuevo cantando en las calles.

 

Cuando peor lo estaba pasando la providencia puso en su camino a Raymond Asso, gran compositor y  letrista, que se convirtió en su mentor y amante, ayudándola  a salir del barrizal, recobrar la ilusión y convertirse en una artista del music-hall parisino.

 

Con Raymond Asso

 

Casi al mismo tiempo conoció a la pianista Marguerite Monnot, que la acompañó durante toda su carrera.

 

Marguerite Monnot

 

En 1937, durante la Segunda Guerra Mundial, Edith, con sus canciones como “Mon lègionnaire” (Mi legionario), se convirtió  en un símbolo de la Resistencia de una Francia que necesitaba recobrar el orgullo perdido ante la Alemania nazi. De ahí le llegó el reconocimiento popular, al convertirse en la inspiradora de los intelectuales y poetas existencialistas del momento.

 

Coincidiendo con el final de la guerra, Edith consiguió uno de sus más resonantes éxitos con “La vie en rose” (La vida en rosa), que interpretó en la Comédie-Française.

 

Comédie-Française.

 

Cambió el seudónimo de su nombre artístico (“Môme Piaf”) por el de su propio nombre, Edith, pero conservando el calificativo apellido de Piaf (gorrión), con el que se consagró a nivel mundial triunfando en Europa y América y convirtiéndose en la diva más representativa de la canción francesa.

 

Ataviada siempre con su vestido negro, las letras de sus canciones que evocaban las desdichas y la miseria, que ella tan bien conocía, no pasaron desapercibidas para el gran público.

 

Edith solía actuar vestida de negro.

 

Ganó mucho dinero pero también lo despilfarró desmesuradamente, sobre todo  entre sus amantes, que le duraban muy poco tiempo, aunque hay que reconocer que fue muy generosa auxiliando también a los necesitados. 

 

Llegó a entablar relaciones de amistad y colaboración con celebridades como Marlene Dietrich, de quien fue íntima amiga, y de quien se comenta que le regaló un diamante de un cuarto de kilo por una apasionada noche de amor; Jean Cocteau, Charles Aznavour, Gilbert Bécaud, Georges Moustaki o Ives Montand, su compañero en el entrañable Moulin Rouge, con el que vivió un desenfrenado romance.

 

Con la actriz alemana Marlene Dietrich.

 

Edith y Marlene

 

Con Jean Cocteau.

 

Con Charles Aznavour.

 

Con Gilbert Bécaud.

 

Con Georges Moustaki.

 

Con Ives Montand.

 

Moulin Rouge

 

Alrededor de 1945, en uno de sus viajes, Edith conoció en Nueva York a Marcel Cerdan, un boxeador marroquí, casado y con tres hijos, quien según ella, fue  el gran amor de su vida.

 

Marcel Cerdán con su esposa y dos de sus tres hijos.

 

A pesar de los comentarios de la prensa, Marcel siempre trató de ocultar su idilio con Edith.

 

Edith y Marcel

 

Cuando Cerdán, el 23 de mayo de 1948, perdió su primer combate, los periódicos se ensañaron con Edith culpándola del fracaso del púgil. No obstante, todo quedó diluido cuando, el 21 de septiembre, Marcel Cerdan conquistó el campeonato mundial del peso medio ante el norteamericano Tony Zale.

 

Marcel Cerdan (derecha) ante Tony Zale.

 

Edith sentía una pasión desenfrenada por Marcel, hasta el punto de tratar de retenerle siempre a su lado y no mostrarse nunca satisfecha.

 

Pero de nuevo el infortunio se cebó en Edith, pues cuando Marcel viajaba a Nueva York para reunirse con la cantante, en octubre de 1949, falleció al estrellarse el avión en que viajaba.

 

La muerte de Marcel sumió a Edith en un terrible abatimiento, que le llevó a las puertas del suicidio y que logró superar con alcohol y sedantes. Jamás pudo olvidar al boxeador y durante el resto de su vida se inculpó del fallecimiento de Cerdan, por haberle obligado a estar continuamente aferrado a ella.

 

Edith se refugió en el alcohol.

 

En  su memoria Edith le dedicó a Marcel, en 1950, la canción ”Hymne à l’amour” (Himno al amor).

 

Ese mismo año obtuvo grandes éxitos en el Olympia de París y colaboró con Charles Aznavour en la canción “Jezabel”.

 

Por esa época Edith, con sus 1,47 metros de altura, se convirtió en una insaciable consumidora de hombres, siendo infiel con casi todos. Mantuvo numerosos romances, amoríos y aventuras  con actores y cantantes como Eddie Constantine, John Garfield, Yves Montand, Charles Aznavour, Georges Moustaki, Jean-Louis Jaubert o Jacques Pills, con quien se casó en 1952, aunque el matrimonio duró sólo cuatro años pues se divorciaron en 1956.

 

Con Eddie Constantine.

 

Con John Garfield.

 

Con Ives Montand.

 

Con Jean-Louis Jaubert.

 

Su boda con Jacques Pills.

 

Personajes como Georges Moustaki, Ives Montand o Charles Aznavour le deben a la Piaf el reconocimiento de haberlos dado a conocer y triunfar en el mundo de la canción.

 

En 1956 una Edith convertida en la máxima figura del music-hall viajó a Estados Unidos donde triunfó rotundamente, convirtiéndose en la estrella del Carnegie Hall de Nueva York.

 

Poster de una de sus actuaciones en el Carnegie Hall de Nueva York.

 

En 1958 sufrió un accidente automovilístico que la afectó seriamente y la dejó muy abatida, motivando su adicción a los anestésicos. Un año más tarde se le diagnosticó un cáncer que la fue consumiendo y del que ya no se pudo recuperar.

 

Inspirada en el burdel de su abuela, Edith grabó en 1959 “Milord” (Señor), con letra de Georges Moustaki y música de Marguerite Monnot, un tema que se convirtió en un éxito internacional.

 

Al poco tiempo, en uno de sus frecuentes viajes a Nueva York, mientras actuaba sufrió un desvanecimiento en el escenario que la obligó a tener que ser intervenida quirúrgicamente y a regresar a París.

 

A pesar de ello, y aunque tenía que guardar reposo, en 1960, al conocer que su querido y mítico teatro Olympia se hallaba en una situación precaria y al borde de la ruina, regresó al escenario de sus éxitos para actuar en una serie de conciertos con los que consiguió salvar el local.  Entre otras interpretaciones cantó el tema que Charles Dumont y Michel Vaucaire  habían compuesto para ella: “Non, je ne regrette rien” (No, no me arrepiento de nada), un icono de la época.

 

Teatro Olympia de París.

 

Edith Piaf maquillándose en su camerino.

 

Durante una de sus actuaciones en el Olympia de Paris.

 

Michel Vaucaire y Charles Dumont.

 

En junio de 1961 la Academia Charles Cros la premió por toda su carrera profesional.

 

Fue durante ese tiempo cuando conoció y se enamoró de Theophanis Lamboukas, más conocido como Théo Sarapo, un joven griego de 27 años, peluquero de profesión pero con pretensiones de convertirse en figura de la canción, con el que, el 9 de enero de 1962, contrajo matrimonio, a sus 47 años.

 

Théo Sarapo

 

Boda de Edith Piaf y Théo Sarapo.

 

El matrimonio Edith y Théo.

 

La boda se convirtió en un gran evento a nivel popular, en la capital francesa, sin duda el último representado por la diva.

 

Tras la ceremonia, Edith celebró una cena en su apartamento de boulevard Lannes, donde en la compañía de varios amigos dijo: “Marcel Cerdan fue el hombre al que amé, pero Théo es al que he estado esperando, es como el hijo que cuida a su madre enferma”.

 

Boulevard Lannes, último domicilio, en Paris, de Edith.

 

Edith trató de lanzar al estrellato a su joven marido para lo cual la pareja interpretaron a dúo, entre otras canciones: “À quoi ça cert l’amour?” (¿De qué sirve el amor?).

 

Marquesina anunciadora de una actuación de Edith Piaf y Théo Sarapo.

 

 

Una de las últimas fotos de la pareja.

 

Durante su dilatada trayectoria artística interpretó algunas películas como: “La garçonne” de 1936, “Montmartre sur Seine” de 1941, “Etoile sans lumière” de 1946, “Neuf garçons, un coeur” de 1948,  o “Les amants de demain” de 1959, entre otras.

 

Aunque ganó muchísimo dinero durante su larga  carrera, sus últimos años los vivió arruinada debido a su adicción a los analgésicos.

 

Edith falleció el 10 de octubre de 1963 en Plascassier, Grasse, Alpes Marítimos, a la edad de 47 años, debido a una hemorragia producida por una insuficiencia hepática. Casualmente, a las pocas horas de su defunción, también murió su buen amigo Jean Cocteau, actor, director, poeta y dramaturgo.

 

Plascassier

 

Jean Cocteau

 

Al  sepelio de Edith, celebrado tres días después, asistieron más de cuarenta mil personas, siendo enterrada en el cementerio del Père-Lachaise de París, junto a su padre Louis Alphonse y su hija Marcelle.

 

Debido a su trayectoria libertina el arzobispo de París denegó dispensarle honras religiosas. No obstante, el padre de Villaret Thouvenin, capellán del teatro y la música, le otorgó su bendición en el momento de introducir el féretro en la tumba de la cantante más querida de Francia.

 

Tumba de Edith.

 

El 28 de agosto de 1970, siete años después de la desaparición de la Piaf, su viudo Théo se suicidó a los 34 años de edad. Su cadáver fue sepultado en el mismo panteón de su esposa Edith.

 

A pocos metros del barrio en que nació Edith, concretamente en la plaza que lleva su nombre, se encuentra una estatua en bronce de la cantante, erigida en su recuerdo, en la que aparece con los brazos abiertos al cielo.

 

Estatua en recuerdo a Edith Piaf.

 

También existe en París un museo dedicado a Edith Piaf. Se encuentra en la 5 rue Crespin du Gast y en él se pueden contemplar los retratos, libros, partituras, vestidos, bolsos, zapatos y demás recuerdos de la inolvidable diva.

 

Museo de Edith Piaf en París.

 

De entre los éxitos musicales de Edith Piaf, comentados anteriormente, también caben destacar entre otros:

 

“L’Accordéoniste” (El acordeonista) de 1940

“Les trois cloches” (Las tres campanas) de 1946

“París” de 1949

“Padam, padam, padam” de 1951

“Mon manège à moi” (Mi carrusel eres tú) de 1952

“Sous le ciel de Paris” (Bajo el cielo de Paris) de 1954

“L’homme à la moto” (El hombre de la moto) de 1956

“Les amants d’un jour” (Los amantes de un día) de 1956

“La Foule” (La muchedumbre) de 1957

 

Para el autor de este relato, la inconfundible e irrepetible voz de Edith Piaf no fue la de un gorrión sino más bien la de un ruiseñor:

 

“el ruiseñor de París”. . .

EUGENIO

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EUGENIO

 

“Saben aquel que diu. . .? ”   (¿saben aquel que dice. . .?)

 

 

Eugenio Jofra Bofarull nació en Barcelona el 11 de octubre de 1941 y fue un catalán de los llamados “de pura cepa”.

 

A los 17 años de edad se inició en el oficio de joyero, de ahí su posterior hábito de lucir anillos y pulseras en los escenarios.

 

Algunos años más tarde abandonó esta actividad para volcarse por completo en el mundo del humor, aunque puede decirse que a esa faceta llegó de forma providencial.

 

Eugenio de joven.

 

Eugenio conoció a Conchita Alcaide Rodríguez, una guapa andaluza, delineante de profesión, que estaba cantando en un bar cercano a la plaza de toros Monumental de Barcelona.

 

Conchita Alcaide Rodríguez.

 

En cuanto la vio, Eugenio se enamoró de ella y de su voz. Poco tiempo después se casaron.

 

En sus trece años de matrimonio tuvieron dos hijos: Gerard e Yvens. Con el tiempo, Gerard, el mayor, se convirtió en su representante.

 

Eugenio con su hijo Gerard.

 

Aunque nunca se habían planteado actuar juntos artísticamente, en 1968, cerca ya de la treintena, decidieron crear un dúo.

 

Dependiendo de si cantaban en catalán o castellano el dúo se denominaba “Els Dos” o “Los Dos”.

 

Conchita cantaba y Eugenio tocaba la guitarra, y según los temas hacía la segunda voz. Así, al lado de su esposa, es como Eugenio se forjó como artista.

 

Empezaron actuando en pequeños locales y pubs de Barcelona como el KM, el Breston, el Dandy o el Babieca.

 

Actuación de “Els Dos” en el Pub Breston.

 

Su repertorio lo constituían, básicamente, canciones en catalán así como temas de  “La Nova Cançó”.

 

 

La firma discográfica Belter se fijó en ellos y empezaron a grabar algunos trabajos.

 

Disco simple de vinilo de la discográfica Belter.

 

Con el tema “Repica tambor”, compuesto por Eugenio, se presentaron en el II Festival de Villancicos Nuevos de Pamplona, donde quedaron finalistas, apareciendo en un LP con todas las canciones del festival.

 

LP con la canción” Repica tambor”.

 

Con música de Eugenio, en 1969, “Els Dos” presentaron su primer disco propio, con letras de poetas catalanes como Josep María de Sagarra o Pere Quart: “Vinyes verdes vora el mar” (Viñas verdes junto al mar) y  “Quan serem vells” (Cuando seamos viejos), entre otros temas.

 

“Els Dos” en la portada de su primer disco propio.

 

Poco después, el sello Belter los volvió a inscribir en el Festival Nacional de Villancicos Nuevos, donde grabaron dos canciones navideñas: “Doce campanadas” y “Sol de Navidad”.

 

 

La gran oportunidad para “Els Dos” les llegó pocos meses después, en 1970,  al ser preseleccionados para acudir al festival de Eurovisión de Ámsterdam con la canción “Balada del maderero” de María José de Ceratto, la misma autora que el año anterior había compuesto el tema “Vivo cantando”, con el que Salomé había conseguido el primer premio.

 

 

 

Salomé durante su actuación en Eurovisión.

 

La canción de “Els Dos” obtuvo el cuarto lugar en la preselección,  siendo la vencedora para representar a España, “Gwendoline”, interpretada por Julio Iglesias.

 

Julio Iglesias interpretando “Gwendoline” en Eurovisión.

 

En el verano de ese año el dúo intervino varias veces en televisión para regresar nuevamente a los pequeños pubs de la ciudad condal. No obstante, introdujeron una variante en sus actuaciones, alternando canciones con chistes contados por Eugenio con su peculiar e imperturbable seriedad.

 

En 1976, el matrimonio abrió en la calle Teodora Lamadrid nº 40 de Barcelona su propio salón de copas denominado “Sausalito”, donde Eugenio, entre canción y canción, soltaba la guitarra para contar chistes. Pocos clientes del “Sausalito” podían pensar que tenían ante sí a uno de los más grandes humoristas de las próximas décadas.

 

“Sausalito” actualmente.

 

“Els Dos” actuando en “Sausalito”.

 

Todo empezó cuando enfermó su suegra. Conchita, su esposa, dejó las actuaciones y se dedicó por completo a cuidar de su madre.

 

Eugenio, al recordar cómo se reían los espectadores con sus chistes, optó por dejar la guitarra y dedicarse al humor.

 

Para ello explotó todos los rasgos que le harían popular: pantalón y camisa de seda negra, desabrochada en el punto que permitiera ver una gran cruz de oro colgada del cuello, que había diseñado él mismo. Poblada barba y grandes gafas oscuras. Actuaba sentado en un taburete de barra de bar junto a una mesa con un cenicero, un vaso de vodka con limón o naranja en una mano y un cigarrillo en la otra. Pese a las risas del público su aspecto era siempre serio e  inalterable.

 

 

Efectuaba pausas para beber o fumar e introducía en sus diálogos palabras o expresiones en catalán fácilmente entendibles, así como la célebre frase con voz nasal y acusado acento vernáculo con la que iniciaba siempre cada uno de sus chistes: “saben aquel que diu. . .?”

 

 

Cuando le preguntaban cómo podía mostrarse tan inexpresivo e inmutable al contar sus chistes, mientras el público se moría de risa, él siempre respondía: “Yo solo me río cuando cobro al final de mi actuación”.

 

A Eugenio nunca le gustó que le conocieran como un humorista que narraba chistes. Prefería que le clasificaran como un intérprete que relataba historias o cuentos.

 

 

Desgraciadamente, con cuarenta años y sin apenas tiempo para disfrutar del éxito de su esposo, Conchita falleció a causa de un cáncer en mayo de 1980. El día del entierro, a pesar de su dolor, Eugenio no suspendió su función y al finalizar la misma, dirigiéndose al público con cierto aire irónico les preguntó: “Les veo serios, ¿se les ha  muerto alguien. . .?”

 

Con el tiempo Eugenio mantuvo una relación sentimental con Conchita Ruíz, de la que tuvo un hijo llamado Eugenio.

 

En segundas nupcias contrajo matrimonio con Isabel Soto, con la que no tuvo descendientes.

 

Quizás se trate de una leyenda urbana pero alguien escribió que en la década de 1980 Eugenio tenía más actuaciones que la popular pareja formada por Ana Belén y Victor Manuel.

 

Victor Manuel y Ana Belén

 

Cuando Eugenio se presentó para actuar por primera vez en Madrid el diario ABC dijo de él: “el soso catalán que hace reír”.

 

Sin embargo, con motivo de su actuación en México en 1981, el gran actor y humorista Mario Moreno “Cantinflas” le visitó en su camerino para conocerle y felicitarle personalmente.

 

Mario Moreno “Cantinflas”.

 

 

A las ordenes de Luis José Comerón protagonizó, en 1983, la película “Un genio en apuros”.

 

Una escena de la película “Un genio en apuros”.

 

En 1993 apareció en Tele 5 con un formato propio, de tertulia y chistes titulado “La Chistera”. En dicho espacio adquirió una gran notoriedad que le sirvió para actuar en diferentes espectáculos.

 

Durante todo ese tiempo Eugenio grabó varios discos y cassettes, entre ellos “Eugenio y los caballitos”, “Eugeniadas” o “Con cierto sabor a. . . Eugenio”.

 

 

Cuando parecía que todo le iba “viento en popa”, una complicación cardíaca obligó al humorista a dejar los escenarios por espacio de cinco años.

 

En 1999, con renovadas fuerzas e ilusiones, irrumpió otra vez en los escenarios grabando un disco recopilatorio con 54 chistes.

 

 

Su regreso duró poco tiempo, pues el 6 de marzo de 2001, en la discoteca Up & Down de Barcelona, tuvo lugar su última aparición.

 

Up-Down, actualmente convertida en gimnasio.

 

 

Cinco días después, el 11 de marzo, a los 59 años de edad y después de más de treinta años de profesión, falleció como consecuencia de un ataque cardíaco.

 

Trasladado al Hospital Clínico de Barcelona, únicamente pudieron certificar su defunción.

 

La capilla ardiente fue instalada en el cementerio de Les Corts y su cuerpo incinerado según sus deseos.

 

Isabel Soto su viuda, junto a Gerard hijo de Eugenio. Detrás la expareja del humorista, Conchita Ruiz.

 

 

El coche fúnebre con los restos mortales del popular humorista.

 

Eugenio, como a él le gustaba que le llamasen, fue un intérprete que relataba cuentos e historietas.

 

 

 ” Saben aquel que diu. . .?”

MERCEDES SOSA

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MERCEDES  SOSA

 La Negra Sosa. . .

 

Tarea harto difícil glosar la vida y la trayectoria profesional de esta gran artista argentina, no obstante, ahí queda este sencillo compendio.

 

Haydée Mercedes Sosa, considerada como la  mayor exponente del folklore argentino y una de las cantantes más importantes de la música popular de Latinoamérica, nació el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán. En esa fecha se conmemora, justamente,  el aniversario  de la Independencia de 1816 que también fue  firmada en Tucumán, atractiva ciudad del norte argentino que este narrador tuvo la ocasión de visitar, hace apenas un par de años, y con la que quedó encantado. 

 

Catedral de San Miguel de Tucumán.

  

Mercedes fue la tercera de los hijos de unos humildes diaguitas calchaquíes. Su padre trabajaba en la industria azucarera y su madre ejercía como asistenta en la limpieza de  diferentes casas.

 

La familia había acordado llamarla Marta Mercedes, pero su padre, al inscribirla en  el Registro Civil y al parecer por olvido, lo hizo como Haydée Mercedes.

 

Martita con siete años.

 

A pesar de ello en el ámbito familiar se la nombró siempre como Marta, aunque para el gran público fue siempre Mercedes Sosa, “la Negra Sosa”.

 

Sus padres eran fervorosos peronistas por lo que, para celebrar el 17 de octubre, día de la Lealtad Peronista, viajaron gratuitamente en tren hasta Buenos Aires.

 

Precisamente ese día se llevaba a cabo un acto en el colegio de Martita. La directora le encargó que encabezara el coro para interpretar el Himno Nacional Argentino. Tal como le pidieron, cantó muy fuerte y al terminar recibió  grandes elogios.

 

Más tarde, sus compañeras de colegio la animaron para que acudiera a un concurso de canto en la cadena de radio LV 12 de Tucumán, en la que se buscaban nuevas voces.

 

Aunque siempre sintió un tremendo pánico escénico, Marta, con su cabello de color azabache, profundos ojos negros y facciones indígenas, se presentó al certamen, aunque por temor a que se enteraran sus padres lo hizo con el nombre de  Gladys Osorio, cantando “Triste estoy”, de Margarita Palacios, con el que ganó el primer premio, consistente en dos meses de actuación en la emisora.

 

Margarita Palacios

 

Mercedes cuando se hacía llamar Gladys Osorio.

 

Con 15 años y a escondidas de su familia continuó actuando en la radio, hasta que un día su padre al enterarse le dijo: “¿Te parece bien que una muchacha criada y preparada para ser una señorita ande metida en la radio?  Mírame a los ojos hija, te felicito, Gladys Osorio”.

 

A partir de ese momento se dedicó al canto con el nombre de Mercedes Sosa. Sus actuaciones las efectuaba en el circo de los Hermanos Medina, en fiestas organizadas por el peronismo y sobre todo en la radio, donde interpretaba boleros en el conjunto de los Hermanos Herrera que dirigía Tito Cava.

 

Tito Cava

 

En 1957, Mercedes se casó con el músico Manuel Oscar Matus, en lo que siempre afirmó que fue un flechazo desde el momento que le conoció. El matrimonio se trasladó entonces a la ciudad de Mendoza, famosa por sus excelentes vinos, y fue allí donde tuvieron a su hijo Fabián.

 

Manuel Oscar Matus

 

Mercedes y Manuel.

 

Al poco tiempo establecieron una colaboración artística con el locutor y rapsoda Armando Tejada Gómez, que llegaría a ser de una gran transcendencia en la profesión de la cantante.

 

Armando Tejada Gómez

 

Mendoza se convirtió, junto a Tucumán y Buenos Aires, en uno de los lugares preferidos por Mercedes, que solía decir: “En Mendoza está mi felicidad, me hice mujer, nació mi hijo y me realicé artísticamente y Tucumán es mi cuna”. También sentía un gran aprecio por Montevideo donde, por vez primera, fue tratada como una gran artista cuando actuó en Canal 12 y Radio El Espectador.

 

Mendoza.

 

Montevideo

 

Los inicios de Mercedes Sosa en el mundo de la canción coincidieron con unos momentos en que el tango, de gran raigambre y popularidad en Buenos Aires, estaba siendo amenazado por la música de origen folklórico, como consecuencia de la llegada a la capital argentina de personas procedentes de las provincias y del campo.

 

Mercedes a los 25 años.

 

Todo ello favoreció la proyección de la Negra, que se presentó ante el público interpretando canciones con raíces rurales, acompañándose casi siempre de su inseparable timbal.

 

 

Su primer álbum lo grabó en 1962 con el título de “La voz de la zafra” (la siega de caña de azúcar), que no gozó de gran repercusión. Más tarde, ese mismo disco se volvió a editar con el nombre de “Canta Mercedes Sosa”.

 

Portada del disco.

 

El 11 de febrero de 1963, en el Círculo de Periodistas de Mendoza, Mercedes, con la presencia de su esposo Manuel, el poeta Armando Tejada Gómez y Tito Francia, fundaron el Movimiento del Nuevo Cancionero, que a nivel popular se presentó como una corriente renovadora del folklore argentino.

 

 

Pese a tener que vencer y luchar contra prejuicios ideológicos y culturales, la Negra siempre se mantuvo fiel a los principios del Nuevo Cancionero, seleccionando las letras de sus canciones con seriedad para que tuvieran una expansión hispanoamericana, un vínculo con el pueblo y diálogo constante con los jóvenes autores en cualquiera de sus facetas musicales: rock, tango o pop.

 

Su esposo se separó de ella en 1965, dejándola sola con su hijo de seis años en una situación bastante precaria. Este inesperado revés emocional la marcó para el resto de su vida.

 

Con su hijo Fabián.

 

Muchos años después, Mercedes declaró: “Yo no dejé ese matrimonio. Él me dejó. Me abandonó con mi chiquito Fabián. Una chica tucumana se casa para toda la vida. Eso me destruyó”.

 

Como consecuencia de su separación, Mercedes Sosa se ubicó en Buenos Aires, ciudad que amó y consideró como suya en la que grabó su segundo disco: “Canciones con fundamento”, que al igual que sucediera con su primer álbum pasó sin pena ni gloria para posteriormente convertirse en  una de las bases importantes  del Nuevo Cancionero. 

 

Buenos Aires

 

Sorprendentemente, en el mes de enero de  ese mismo año la Negra consiguió triunfar entre el gran público. Fue en Cosquín, provincia de Córdoba, con motivo de la celebración de la quinta edición de su festival folklórico.

 

El gran cantoautor Jorge Cafrune, sin permiso de los organizadores del evento y a iniciativa propia, hizo subir al escenario a Mercedes, presentándola al público de esta forma: “Se que me voy a llevar un tirón de orejas por parte de la Organización, pero quiero que escuchen el canto purísimo de esta revelación tucumana llamada Mercedes Sosa”.

 

Jorge Cafrune

 

Mercedes, acompañada únicamente de su bombo, interpretó “Canción del derrumbe indio” de Fernando Figueredo Iramain, (un canto en alusión a la conquista española). Antes de que finalizara su actuación el público la interrumpió con sus aplausos, erigiéndose en la gran sensación del festival.

 

 

A raíz de su triunfo en Cosquín le llegó la oferta de la discográfica PolyGram  para grabar su tercer álbum: “Yo no canto por cantar”, que la catapultó a la fama.

 

Portada del disco.

 

Mercedes jamás olvidó sus raíces, prueba de ello son los discos en los que puso voz a varios compositores tucumanos como el Chivo Valladares, Pepe Núñez, Pato Gentilini o los hermanos Núñez con su inmortal  “Tristeza”.

 

 

La Negra inició  en 1967 una triunfante gira por Europa y Estados Unidos. Un año más tarde lanzó el álbum “Con sabor a Mercedes Sosa”, que contenía “Al jardín de la República” dedicado a su Tucumán, tema que siempre incluyó en su repertorio.

 

 

Mercedes no dejó de grabar discos y su fama se extendió por el mundo entero.

 

En 1969 publicó  el disco “Mujeres argentinas” que incluía “Alfonsina y el mar”, cuyo  tema se convirtió en un gran éxito.

 

 

En la primavera de ese mismo año se presentó por vez primera en Chile, donde grabó dos canciones de dos autores chilenos: “Gracias a la vida” de Violeta Parra y  “Te recuerdo Amanda” de Victor Jara, tristemente torturado y asesinado en su país años más tarde.

 

Violeta Parra

 

Victor Jara

 

 

Durante el gobierno de Salvador Allende en Chile, como tributo a la cantautora chilena, grabó  “Homenaje a Violeta Parra”, con el que alcanzó un gran éxito.

 

Portada del disco

 

Debutó por primera vez en España en enero 1973, durante la dictadura del general Franco. Fue en el Palacio de los Deportes de Barcelona y el gobierno prohibió que se efectuara ningún tipo de publicidad. No obstante, el recinto se llenó de un público deseoso de oír a Mercedes Sosa, hasta tal  punto que la artista, durante su intervención, lloró de emoción.

 

El vetusto Palacio de los Deportes de Barcelona en 1973.

 

Con el golpe de estado de Pinochet en Chile en 1973, Mercedes declaró que no volvería a cantar en ese país hasta que cesara la dictadura.

 

 

En ocasión de la visita de la cantante norteamericana Joan Baez a Argentina, en 1974, ésta canto a dúo con la Negra la canción “Gracias a la vida”, de la chilena Violeta Parra, tema que Mercedes había grabado años antes y que la Baez difundió con su álbum, editado en español, entre el público de lengua anglosajona.

 

 

Mercedes Sosa, desde su juventud, nunca ocultó su tendencia peronista y en la década de los sesenta se había afiliado al Partido Comunista por lo que, tras la sublevación militar argentina del 24 de marzo de 1976, sus discos fueron vetados y ella formó parte de las listas negras de la dictadura.

 

Durante ese período y a pesar de las constantes intimidaciones, editó varios álbumes en los que interpretó temas de Atahualpa Yupanqui, Maria Elena Walsh, Chico Buarque o el brasileño Milton Nascimento, entre otros.

 

Cuando en 1977 el país vivía un clima tremendamente opresivo, la Negra,  con su álbum “Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanki”, le rindió un homenaje al gran cantor y compositor argentino.

 

 

En 1978, con motivo de un concierto suyo en la bonaerense ciudad de La Plata, fue apresada en pleno escenario junto al público asistente. La pena que se le impuso fue que podía entrar y salir del país pero con la expresa prohibición de no cantar.

 

En febrero de ese mismo año, de un tumor en la cabeza falleció su segundo esposo y representante, Francisco Pocho Mazitelli, con el había convivido trece años. Fueron unos momentos muy angustiosos para la Negra Sosa, quién declaró  que había sido una loca viajando con su bombo y que en más de una ocasión había pensado en el suicidio.

 

Mercedes con su segundo marido Francisco Pocho Mazitelli.

 

Entre  1979 y 1982 vivió exiliada en Paris y Madrid, donde no dejó de registrar temas relacionados con Latinoamérica, alguno de ellos haciendo alusión al exilio como “La flor azul”, “Cuando me acuerdo de mi país” o “Los mareados” que fue el primer tango grabado por la artista.

 

Tras la Guerra de Malvinas y poco antes de que el régimen militar iniciara el traslado del poder a un gobierno civil, la cantante regresó  a Argentina, en febrero de 1983, para actuar junto a numerosos exponentes de diferentes corrientes de la música nacional como el tango, el rock y el folklore.

 

Fueron trece conciertos que llenaron a rebosar el Teatro Ópera de Buenos Aires y que se convirtieron en una reivindicación  contra la dictadura. De ellos nació un doble disco en vivo con el título de “Mercedes Sosa en Argentina”.

 

Teatro Ópera de Buenos Aires

 

Cabe resaltar que en esas actuaciones se fraguó el inicio de una aproximación histórica entre el rock y el folklore, cuando Mercedes Sosa cantó junto al rockero Charly García “Cuando ya me empiece a quedar solo”.

 

 

En ocasión del histórico Concierto por la Paz en Centroamérica de 1983 en apoyo al gobierno sandinista nicaragüense, la Negra actuó junto a otros relevantes artistas hispanoamericanos. El recital fue grabado en un álbum titulado “Abril en Nicaragua”, donde Mercedes interpreta “Sólo le pido a Dios” y “Cuando tenga la tierra”.

 

 

Recobrada la democracia el 10 de diciembre de 1983, Mercedes Sosa se estableció en Argentina, donde como siempre vivió implicada en la defensa de los derechos humanos y la libertad.

 

En 1988, convertida en productora, la Negra organizó en el Luna Park de la capital porteña uno de los espectáculos más importantes presentados en Argentina: “Sin Fronteras”, en el que, entre otras, actuó con la venezolana Lilia Vera, la mexicana Amparo Ochoa, la colombiana Leonor González Mina, la brasileña Beth Carvalho y las argentinas Teresa Parodi y Silvia Garré.

 

Lilia Vera

 

Amparo Ochoa

 

Leonor González Mina

 

Beth Carvalho

 

Teresa Parodi

 

Silvia Garré

 

A partir de 1990 a la tucumana se la empezó a conocer como “La Voz de América”, confirmándose como una de las mejores cantantes a nivel mundial.

 

Mercedes Sosa actuó junto a los más destacados cantantes de la época, en los más prestigiosos conciertos y en los teatros más importantes del mundo, como el Lincoln Center y el Carnegie Hall de Nueva York, el Mogador de Paris, el Concertegebouw de Amsterdan, el Coliseo de Roma ó el Teatro Colón de Buenos Aires, entre muchos otros.

 

A principios de 1993 fue la anfitriona del Festival Internacional de Viña del Mar en  Chile, donde actuó  junto a cantantes argentinos de la talla de  Víctor Heredia, Teresa Parodi o Julia Zenko.

 

Viña del Mar

 

En noviembre de 1994 grabó “Gestos de amor”, que se convirtió en Disco de Platino.

 

Portada del disco.

 

Al mes siguiente, en el Segundo Concierto de Navidad, una iniciativa por la paz del papa Juan Pablo II, Mercedes Sosa actuó en la Sala Nervie del Vaticano representando a  las voces de América donde también participaron además la soprano Renata Scotto y el tenor español Alfredo Kraus.

 

Con motivo de la elección en 1995 del represor Antonio Domingo Bussi como gobernador en la provincia de Tucumán, la Negra Sosa manifestó que no volvería a cantar más en la tierra que la vio nacer. Cuatro años después Bussi dejó de gobernar y Mercedes, a los pocos días, volvió a actuar en Tucumán manifestando: “Tal como hace años decidí no cantar más en Chile mientras gobernara Pinochet, lo mismo he hecho aquí durante el mandato de Bussi, viva Tucumán menos uno”. Nueve años más tarde, en 2008, Bussi fue condenado a cadena perpetua por sus crímenes contra la humanidad.

 

Antonio Domingo Bussi

 

Al terminar el álbum “Escondido en mi país” en 1996, lo presentó durante cinco conciertos en el porteño Teatro Opera, con el aforo a reventar de un público anhelante de folklore, e  inició una gira por Sudamérica y Estados Unidos.

 

 

Con el rockero Charly García asistió, en 1997, a varios espectáculos en Cosquín, Buenos Aires, Salta y Bogotá, Colombia.

 

Un año más tarde y tras varios meses de trabajo en Nueva York, Madrid y Buenos Aires, la Negra, con temas del cantante, grabó junto a él “Alta Fidelidad. Mercedes Sosa canta Charly García”, un ´disco con una docena de canciones.

 

Más tarde coincidió con el rockero en varios conciertos a lo largo de sus respectivas carreras.

 

Mercedes con Charly García

 

Dos años después reinició sus actuaciones viajando por todo el mundo con un nuevo espectáculo.

 

Coincidiendo con el inicio del nuevo milenio grabó el álbum “Misa Criolla” de Ariel Ramírez, que Mercedes  le dedicó a su madre y por el cual obtuvo el premio Grammy Latino a la mejor interpretación de una obra musical.

 

 

Ese mismo año, en un recital en el estadio de fútbol del Club Boca Juniors “La Bombonera”, de Buenos Aires, cantó a dúo junto a Luciano Pavarotti los temas: “Caruso” y “Cuore ingrato”.

 

 

En 2001 grabó un doble disco titulado “Acústico”, con cuyo nombre ofreció una serie de recitales en el teatro Gran Rex de Buenos Aires  obteniendo una enorme repercusión con versiones actualizadas de temas destacados de la cantante con sonidos diferentes.

 

 

Con “Acústico” inició de nuevo giras por Argentina, Europa y Norteamérica con un gran éxito mediático y de público.

 

Sus problemas de salud empezaron a pasarle factura, por lo que tuvo que empezar a cantar sentada.

 

El 30 de junio de 2008 cantó en Tucumán para los presidentes de los siete países miembros de Mercosur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Venezuela).

 

Sus últimos trabajos fueron “Cantora”,  un doble álbum de 34 canciones que interpretó a dúo con prestigiosos cantantes iberoamericanos y que terminó con el Himno Nacional Argentino,  y  “Cantora II”,  un segundo volumen realizado a mediados de 2009, donde repitió duetos con 35 cantantes nacionales e internacionales de la talla, entre otros, de Joan Manel Serrat,  Shakira, Diego Torres, Julieta Venegas, Gustavo Cerati, Jorge Drexler, Caetano Veloso, Charly García, Teresa Parodi, Victor Heredia, Vicentico, Calle 13 y Luis Alberto Spinetta.

 

 

Algunos críticos consideraron como antológicos ambos álbumes y fueron nominados a tres Grammy Latinos 2009 al mejor del año. A título póstumo ganó como mejor álbum fotográfico y de diseño de portada por “Cantora”.

 

Debido a una disfunción renal agravada por un fallo cardio-respiratorio, el 18 de septiembre de 2009 Mercedes Sosa ingresó en el Sanatorio de la Trinidad, del popular barrio de Palermo de Buenos Aires. Según su médico personal, Mercedes, desde hacía más de treinta años, padecía una enfermedad denominada Chagas-Mazza.

 

Sanatorio de la Trinidad.

 

El 2 de octubre entró en estado crítico, teniendo que ser inducida a un coma farmacológico. Falleció el día 4 de octubre, a los 74 años de edad.

 

Sus restos mortales fueron trasladados al Congreso Nacional de la Argentina, donde familiares, personalidades políticas con el presidente de la Nación a la cabeza, ministros, artistas y  gente que tuvo que ver con ella visitaron su féretro en el “Salón de los pasos perdidos”. Varios artistas la despidieron cantando a una sola voz “Alfonsina y el mar”.

 

 

El entonces presidente Néstor Kirchner junto a su esposa en el velatorio.

 

Una gran multitud acompañó el cortejo fúnebre hasta el cementerio de la Chacarita de Buenos Aires donde, cumpliendo sus deseos, sus restos fueron incinerados y sus cenizas enterradas en los tres lugares preferidos por Mercedes: Tucumán, Mendoza y Buenos Aires.

 

Mercedes Sosa fue nombrada “Ciudadana Ilustre de Tucumán” por toda su trayectoria artística y de entre los muchos reconocimientos recibidos por la artista destacan:

 

Orden del Comendador de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura de la República Francesa, de 1989.

 

 Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, de 1992.

 

 Premio ACE de 1993 por su disco “Sino”.

 

Martín Fierro de 1994 al mejor show musical de televisión.

 

Gran Premio CAMU-UNESCO 1995, otorgado por el Consejo Argentino de la Música y por la Secretaría Regional para América Latina y el Caribe, del Consejo Internacional de la Música de la UNESCO, el Martin Fierro 1994 al mejor show musical en televisión.

 

Konex de Platino 1995 a la Mejor Cantante Femenina de Folklore y Konex de Brillante a la Mejor Artista Popular de la Década.

 

Medalla Simöes Lopes Neto, de 1996, del Gobierno de Rio Grande do Sul, Porto Alegre, Brasil, en honor a los méritos artísticos y personales puestos al servicio de la unidad de los pueblos.

 

En la ciudad alemana de Aix-la-Chapelle, premio CIM-UNESCO de 1996 del Conseil International de la Musique con sede en París , destinado a músicos que se han destacado en todo el mundo.

 

Premio de la UNIFEM, organismo de las Naciones Unidas, por su labor en defensa de los derechos de la mujer.

 

Condecoración con honores, en 2005, por el Senado argentino, con el premio Sarmiento en reconocimiento a su trayectoria artística, su compromiso social, y su lucha a favor de los Derechos Humanos.

 

Premios Grammy Latinos y Premios Gardel.

 

Embajadora cultural de Mendoza, en 2008, junto al grupo Karamelo Santo.

 

Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO para Latinoamérica y el Caribe.

 

Embajadora regional de los “Embajadores de buena voluntad de la UNICEF”.

 

Orden del Mérito de la República Federal de Alemania.

 

Medalla al Mérito Cultural del Ecuador.

 

Placa de la Universidad Mayor de San Marcos, Perú, en reconocimiento a sus treinta años de difusión del cante latinoamericano.

 

Participó en un par de películas, “El Santo de la Espada” de 1970 y “Güemes” (La tierra en armas) de 1971, ambas del director Leopoldo Torre Nilsson. Asimismo intervino en la banda sonora del filme “Convivencia”, cantando un tema con Roberto Goyeneche y otro con Pablo Milanés. En 1990 interpretó el tema “Siempre en ti”,  en la película “Verano del potro”.

 

A lo largo de su carrera publicó más de 50 álbumes y colaboró con los artistas nacionales e internacionales más importantes del mundo.

 

 

Mercedes Sosa, “La voz de la tierra”,” La madre de América”, “La Negra Sosa”, o simplemente, “La Pachamama”. . .

 

EL CAGANER

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EL CAGANER

 

Figurita insustituible en el pesebre catalán . . .

 

 

El caganer (el cagón) es un figura de Navidad, tradicional, entrañable y fundamental en los pesebres de los hogares de Catalunya.

 

Por usar un término gastronómico podría asegurar que sin duda, al llegar la Navidad, el caganer es tan popular en Catalunya como la “crema catalana” o el “pá amb tomàquet i pernil” (pan con tomate y jamón).

 

Crema catalana.

 

Pà amb tomàquet i pernil.

 

Se trata de un payés (campesino catalán) agachado, defecando, con los calzones bajados y las nalgas al aire. Para los más castos diría que, como cualquier ser vivo, “satisfaciendo sus necesidades fisiológicas”.

 

También se le representa fumando en pipa y sosteniendo entre sus manos un periódico o un trozo de papel que, según los más atrevidos e ingeniosos, posteriormente utilizará para limpiarse el trasero.

 

 

Es posible también hallar esta controvertida figura en algunos belenes del resto de nuestra “piel de toro”, como la Comunidad Valenciana o la Región de Murcia entre otras. Incluso en lugares de Italia y Portugal, con el nombre de “pastore che defeca cacca” y “cagoes”, respectivamente.

 

Pastore che defeca cacca. (Italia)

 

Al parecer en los últimos años también se ha extendido a muchos lugares de Europa y Sudamérica.

 

 

Curiosamente lo primero que buscan los niños en un pesebre es la ubicación del caganer que, por lo general, se suele colocar en un rincón, camuflado detrás de una roca o medio oculto en un arbusto y naturalmente, por recato y respeto, siempre distante del Nacimiento, los Reyes Magos y los pastorcillos.

 

 

Sin embargo, inexplicablemente, en algunos lugares de nuestro país, más concretamente en la meseta central, son reacios a colocar esta figurita en el pesebre por el mero hecho de atribuírsele su origen catalán.

 

Basándose en el caganer los artesanos pesebristas se han preocupado, en el curso de los años, en diseñar y crear más figuras de cagones ataviados con otros atuendos, para diferenciarlos del modelo de Catalunya.

 

Lo cierto es que los papás acaban sucumbiendo a la petición de los pequeños de la casa, que exigen que el caganer esté presente durante las fiestas de Navidad en su pesebre, a pesar que la figurita en cuestión no aparezca vestida con su indumentaria tradicional : faja y barretina (gorro típico catalán).

 

 

Si nos remontamos en el tiempo al verdadero origen de esta figura, la verdad es que no está demasiado claro, pues los propios historiadores no han logrado situarla en un lugar concreto. No obstante, parece ser que el caganer proviene de entre finales del siglo XVII y principios del XVIII.

 

Azulejo catalán del siglo XVIII

 

Según el etnólogo catalán Joan Amades la figura del caganer está inspirada en una talla de mármol del siglo XVII denominada “La Virgen y la montaña de Montserrat”, donde aparece La Virgen con el Niño y la sierra de la santa montaña al fondo. Escondido en un recodo, entre senderos y personas, puede verse al caganer ejercitando sus funciones.

 

Tal es la popularidad del caganer que cada año se fabrican nuevas figuritas con la imagen de políticos, deportistas, artistas o cualquier otro protagonista de actualidad que, con los calzones bajados, muestran sus nalgas desnudas mientras fecundizan  la madre tierra.

 

Carles Puigdemont, expresident de la Generalitat de Catalunya.

 

 

Sin ánimo de ser grosero y a pesar de su significado escatológico, en términos figurativos bien podríamos considerar que el caganer, con su deposición, le está retornando a la tierra del pesebre lo que es de ella, abonándola y fertilizándola para que el próximo año pueda volver a representarse un belén en todos los hogares. 

 

Como de costumbre, en un rincón del comedor, montaremos esta Navidad el tradicional pesebre.

 

Y para no ser repetitivos, situaremos los personajes de forma distinta al año anterior, tanto por lo que respecta al Nacimiento como a los Reyes Magos, los pastorcillos, el río construido con papel de plata, las montañas y las casitas de corcho.

 

 

También es posible que incorporemos nuevas figuritas, pero lo que jamás podrá faltar sobre la superficie de musgo de nuestro belén, en un lugar más o menos discreto, es la presencia del caganer como símbolo de salud, suerte y prosperidad.

 

Caganer catalán con decoración de trencadís, diseño exclusivo de la Casa Batlló de Antonio Gaudí. (Barcelona)

 

Espero que no, pero si con este sencillo relato dedicado a la humilde figura del caganer he podido ofender los púdicos y castos sentimientos de algunas personas, de antemano les pido disculpas.

 

En estas fechas entrañables les deseo a todos y a todas una muy . . .