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EUGENIO

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EUGENIO

 

“Saben aquel que diu. . .? ”   (¿saben aquel que dice. . .?)

 

 

Eugenio Jofra Bofarull nació en Barcelona el 11 de octubre de 1941 y fue un catalán de los llamados “de pura cepa”.

 

A los 17 años de edad se inició en el oficio de joyero, de ahí su posterior hábito de lucir anillos y pulseras en los escenarios.

 

Algunos años más tarde abandonó esta actividad para volcarse por completo en el mundo del humor, aunque puede decirse que a esa faceta llegó de forma providencial.

 

Eugenio de joven.

 

Eugenio conoció a Conchita Alcaide Rodríguez, una guapa andaluza, delineante de profesión, que estaba cantando en un bar cercano a la plaza de toros Monumental de Barcelona.

 

Conchita Alcaide Rodríguez.

 

En cuanto la vio, Eugenio se enamoró de ella y de su voz. Poco tiempo después se casaron.

 

En sus trece años de matrimonio tuvieron dos hijos: Gerard e Yvens. Con el tiempo, Gerard, el mayor, se convirtió en su representante.

 

Eugenio con su hijo Gerard.

 

Aunque nunca se habían planteado actuar juntos artísticamente, en 1968, cerca ya de la treintena, decidieron crear un dúo.

 

Dependiendo de si cantaban en catalán o castellano el dúo se denominaba “Els Dos” o “Los Dos”.

 

Conchita cantaba y Eugenio tocaba la guitarra, y según los temas hacía la segunda voz. Así, al lado de su esposa, es como Eugenio se forjó como artista.

 

Empezaron actuando en pequeños locales y pubs de Barcelona como el KM, el Breston, el Dandy o el Babieca.

 

Actuación de “Els Dos” en el Pub Breston.

 

Su repertorio lo constituían, básicamente, canciones en catalán así como temas de  “La Nova Cançó”.

 

 

La firma discográfica Belter se fijó en ellos y empezaron a grabar algunos trabajos.

 

Disco simple de vinilo de la discográfica Belter.

 

Con el tema “Repica tambor”, compuesto por Eugenio, se presentaron en el II Festival de Villancicos Nuevos de Pamplona, donde quedaron finalistas, apareciendo en un LP con todas las canciones del festival.

 

LP con la canción” Repica tambor”.

 

Con música de Eugenio, en 1969, “Els Dos” presentaron su primer disco propio, con letras de poetas catalanes como Josep María de Sagarra o Pere Quart: “Vinyes verdes vora el mar” (Viñas verdes junto al mar) y  “Quan serem vells” (Cuando seamos viejos), entre otros temas.

 

“Els Dos” en la portada de su primer disco propio.

 

Poco después, el sello Belter los volvió a inscribir en el Festival Nacional de Villancicos Nuevos, donde grabaron dos canciones navideñas: “Doce campanadas” y “Sol de Navidad”.

 

 

La gran oportunidad para “Els Dos” les llegó pocos meses después, en 1970,  al ser preseleccionados para acudir al festival de Eurovisión de Ámsterdam con la canción “Balada del maderero” de María José de Ceratto, la misma autora que el año anterior había compuesto el tema “Vivo cantando”, con el que Salomé había conseguido el primer premio.

 

 

 

Salomé durante su actuación en Eurovisión.

 

La canción de “Els Dos” obtuvo el cuarto lugar en la preselección,  siendo la vencedora para representar a España, “Gwendoline”, interpretada por Julio Iglesias.

 

Julio Iglesias interpretando “Gwendoline” en Eurovisión.

 

En el verano de ese año el dúo intervino varias veces en televisión para regresar nuevamente a los pequeños pubs de la ciudad condal. No obstante, introdujeron una variante en sus actuaciones, alternando canciones con chistes contados por Eugenio con su peculiar e imperturbable seriedad.

 

En 1976, el matrimonio abrió en la calle Teodora Lamadrid nº 40 de Barcelona su propio salón de copas denominado “Sausalito”, donde Eugenio, entre canción y canción, soltaba la guitarra para contar chistes. Pocos clientes del “Sausalito” podían pensar que tenían ante sí a uno de los más grandes humoristas de las próximas décadas.

 

“Sausalito” actualmente.

 

“Els Dos” actuando en “Sausalito”.

 

Todo empezó cuando enfermó su suegra. Conchita, su esposa, dejó las actuaciones y se dedicó por completo a cuidar de su madre.

 

Eugenio, al recordar cómo se reían los espectadores con sus chistes, optó por dejar la guitarra y dedicarse al humor.

 

Para ello explotó todos los rasgos que le harían popular: pantalón y camisa de seda negra, desabrochada en el punto que permitiera ver una gran cruz de oro colgada del cuello, que había diseñado él mismo. Poblada barba y grandes gafas oscuras. Actuaba sentado en un taburete de barra de bar junto a una mesa con un cenicero, un vaso de vodka con limón o naranja en una mano y un cigarrillo en la otra. Pese a las risas del público su aspecto era siempre serio e  inalterable.

 

 

Efectuaba pausas para beber o fumar e introducía en sus diálogos palabras o expresiones en catalán fácilmente entendibles, así como la célebre frase con voz nasal y acusado acento vernáculo con la que iniciaba siempre cada uno de sus chistes: “saben aquel que diu. . .?”

 

 

Cuando le preguntaban cómo podía mostrarse tan inexpresivo e inmutable al contar sus chistes, mientras el público se moría de risa, él siempre respondía: “Yo solo me río cuando cobro al final de mi actuación”.

 

A Eugenio nunca le gustó que le conocieran como un humorista que narraba chistes. Prefería que le clasificaran como un intérprete que relataba historias o cuentos.

 

 

Desgraciadamente, con cuarenta años y sin apenas tiempo para disfrutar del éxito de su esposo, Conchita falleció a causa de un cáncer en mayo de 1980. El día del entierro, a pesar de su dolor, Eugenio no suspendió su función y al finalizar la misma, dirigiéndose al público con cierto aire irónico les preguntó: “Les veo serios, ¿se les ha  muerto alguien. . .?”

 

Con el tiempo Eugenio mantuvo una relación sentimental con Conchita Ruíz, de la que tuvo un hijo llamado Eugenio.

 

En segundas nupcias contrajo matrimonio con Isabel Soto, con la que no tuvo descendientes.

 

Quizás se trate de una leyenda urbana pero alguien escribió que en la década de 1980 Eugenio tenía más actuaciones que la popular pareja formada por Ana Belén y Victor Manuel.

 

Victor Manuel y Ana Belén

 

Cuando Eugenio se presentó para actuar por primera vez en Madrid el diario ABC dijo de él: “el soso catalán que hace reír”.

 

Sin embargo, con motivo de su actuación en México en 1981, el gran actor y humorista Mario Moreno “Cantinflas” le visitó en su camerino para conocerle y felicitarle personalmente.

 

Mario Moreno “Cantinflas”.

 

 

A las ordenes de Luis José Comerón protagonizó, en 1983, la película “Un genio en apuros”.

 

Una escena de la película “Un genio en apuros”.

 

En 1993 apareció en Tele 5 con un formato propio, de tertulia y chistes titulado “La Chistera”. En dicho espacio adquirió una gran notoriedad que le sirvió para actuar en diferentes espectáculos.

 

Durante todo ese tiempo Eugenio grabó varios discos y cassettes, entre ellos “Eugenio y los caballitos”, “Eugeniadas” o “Con cierto sabor a. . . Eugenio”.

 

 

Cuando parecía que todo le iba “viento en popa”, una complicación cardíaca obligó al humorista a dejar los escenarios por espacio de cinco años.

 

En 1999, con renovadas fuerzas e ilusiones, irrumpió otra vez en los escenarios grabando un disco recopilatorio con 54 chistes.

 

 

Su regreso duró poco tiempo, pues el 6 de marzo de 2001, en la discoteca Up & Down de Barcelona, tuvo lugar su última aparición.

 

Up-Down, actualmente convertida en gimnasio.

 

 

Cinco días después, el 11 de marzo, a los 59 años de edad y después de más de treinta años de profesión, falleció como consecuencia de un ataque cardíaco.

 

Trasladado al Hospital Clínico de Barcelona, únicamente pudieron certificar su defunción.

 

La capilla ardiente fue instalada en el cementerio de Les Corts y su cuerpo incinerado según sus deseos.

 

Isabel Soto su viuda, junto a Gerard hijo de Eugenio. Detrás la expareja del humorista, Conchita Ruiz.

 

 

El coche fúnebre con los restos mortales del popular humorista.

 

Eugenio, como a él le gustaba que le llamasen, fue un intérprete que relataba cuentos e historietas.

 

 

 ” Saben aquel que diu. . .?”

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MERCEDES SOSA

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MERCEDES  SOSA

 La Negra Sosa. . .

 

Tarea harto difícil glosar la vida y la trayectoria profesional de esta gran artista argentina, no obstante, ahí queda este sencillo compendio.

 

Haydée Mercedes Sosa, considerada como la  mayor exponente del folklore argentino y una de las cantantes más importantes de la música popular de Latinoamérica, nació el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán. En esa fecha se conmemora, justamente,  el aniversario  de la Independencia de 1816 que también fue  firmada en Tucumán, atractiva ciudad del norte argentino que este narrador tuvo la ocasión de visitar, hace apenas un par de años, y con la que quedó encantado. 

 

Catedral de San Miguel de Tucumán.

  

Mercedes fue la tercera de los hijos de unos humildes diaguitas calchaquíes. Su padre trabajaba en la industria azucarera y su madre ejercía como asistenta en la limpieza de  diferentes casas.

 

La familia había acordado llamarla Marta Mercedes, pero su padre, al inscribirla en  el Registro Civil y al parecer por olvido, lo hizo como Haydée Mercedes.

 

Martita con siete años.

 

A pesar de ello en el ámbito familiar se la nombró siempre como Marta, aunque para el gran público fue siempre Mercedes Sosa, “la Negra Sosa”.

 

Sus padres eran fervorosos peronistas por lo que, para celebrar el 17 de octubre, día de la Lealtad Peronista, viajaron gratuitamente en tren hasta Buenos Aires.

 

Precisamente ese día se llevaba a cabo un acto en el colegio de Martita. La directora le encargó que encabezara el coro para interpretar el Himno Nacional Argentino. Tal como le pidieron, cantó muy fuerte y al terminar recibió  grandes elogios.

 

Más tarde, sus compañeras de colegio la animaron para que acudiera a un concurso de canto en la cadena de radio LV 12 de Tucumán, en la que se buscaban nuevas voces.

 

Aunque siempre sintió un tremendo pánico escénico, Marta, con su cabello de color azabache, profundos ojos negros y facciones indígenas, se presentó al certamen, aunque por temor a que se enteraran sus padres lo hizo con el nombre de  Gladys Osorio, cantando “Triste estoy”, de Margarita Palacios, con el que ganó el primer premio, consistente en dos meses de actuación en la emisora.

 

Margarita Palacios

 

Mercedes cuando se hacía llamar Gladys Osorio.

 

Con 15 años y a escondidas de su familia continuó actuando en la radio, hasta que un día su padre al enterarse le dijo: “¿Te parece bien que una muchacha criada y preparada para ser una señorita ande metida en la radio?  Mírame a los ojos hija, te felicito, Gladys Osorio”.

 

A partir de ese momento se dedicó al canto con el nombre de Mercedes Sosa. Sus actuaciones las efectuaba en el circo de los Hermanos Medina, en fiestas organizadas por el peronismo y sobre todo en la radio, donde interpretaba boleros en el conjunto de los Hermanos Herrera que dirigía Tito Cava.

 

Tito Cava

 

En 1957, Mercedes se casó con el músico Manuel Oscar Matus, en lo que siempre afirmó que fue un flechazo desde el momento que le conoció. El matrimonio se trasladó entonces a la ciudad de Mendoza, famosa por sus excelentes vinos, y fue allí donde tuvieron a su hijo Fabián.

 

Manuel Oscar Matus

 

Mercedes y Manuel.

 

Al poco tiempo establecieron una colaboración artística con el locutor y rapsoda Armando Tejada Gómez, que llegaría a ser de una gran transcendencia en la profesión de la cantante.

 

Armando Tejada Gómez

 

Mendoza se convirtió, junto a Tucumán y Buenos Aires, en uno de los lugares preferidos por Mercedes, que solía decir: “En Mendoza está mi felicidad, me hice mujer, nació mi hijo y me realicé artísticamente y Tucumán es mi cuna”. También sentía un gran aprecio por Montevideo donde, por vez primera, fue tratada como una gran artista cuando actuó en Canal 12 y Radio El Espectador.

 

Mendoza.

 

Montevideo

 

Los inicios de Mercedes Sosa en el mundo de la canción coincidieron con unos momentos en que el tango, de gran raigambre y popularidad en Buenos Aires, estaba siendo amenazado por la música de origen folklórico, como consecuencia de la llegada a la capital argentina de personas procedentes de las provincias y del campo.

 

Mercedes a los 25 años.

 

Todo ello favoreció la proyección de la Negra, que se presentó ante el público interpretando canciones con raíces rurales, acompañándose casi siempre de su inseparable timbal.

 

 

Su primer álbum lo grabó en 1962 con el título de “La voz de la zafra” (la siega de caña de azúcar), que no gozó de gran repercusión. Más tarde, ese mismo disco se volvió a editar con el nombre de “Canta Mercedes Sosa”.

 

Portada del disco.

 

El 11 de febrero de 1963, en el Círculo de Periodistas de Mendoza, Mercedes, con la presencia de su esposo Manuel, el poeta Armando Tejada Gómez y Tito Francia, fundaron el Movimiento del Nuevo Cancionero, que a nivel popular se presentó como una corriente renovadora del folklore argentino.

 

 

Pese a tener que vencer y luchar contra prejuicios ideológicos y culturales, la Negra siempre se mantuvo fiel a los principios del Nuevo Cancionero, seleccionando las letras de sus canciones con seriedad para que tuvieran una expansión hispanoamericana, un vínculo con el pueblo y diálogo constante con los jóvenes autores en cualquiera de sus facetas musicales: rock, tango o pop.

 

Su esposo se separó de ella en 1965, dejándola sola con su hijo de seis años en una situación bastante precaria. Este inesperado revés emocional la marcó para el resto de su vida.

 

Con su hijo Fabián.

 

Muchos años después, Mercedes declaró: “Yo no dejé ese matrimonio. Él me dejó. Me abandonó con mi chiquito Fabián. Una chica tucumana se casa para toda la vida. Eso me destruyó”.

 

Como consecuencia de su separación, Mercedes Sosa se ubicó en Buenos Aires, ciudad que amó y consideró como suya en la que grabó su segundo disco: “Canciones con fundamento”, que al igual que sucediera con su primer álbum pasó sin pena ni gloria para posteriormente convertirse en  una de las bases importantes  del Nuevo Cancionero. 

 

Buenos Aires

 

Sorprendentemente, en el mes de enero de  ese mismo año la Negra consiguió triunfar entre el gran público. Fue en Cosquín, provincia de Córdoba, con motivo de la celebración de la quinta edición de su festival folklórico.

 

El gran cantoautor Jorge Cafrune, sin permiso de los organizadores del evento y a iniciativa propia, hizo subir al escenario a Mercedes, presentándola al público de esta forma: “Se que me voy a llevar un tirón de orejas por parte de la Organización, pero quiero que escuchen el canto purísimo de esta revelación tucumana llamada Mercedes Sosa”.

 

Jorge Cafrune

 

Mercedes, acompañada únicamente de su bombo, interpretó “Canción del derrumbe indio” de Fernando Figueredo Iramain, (un canto en alusión a la conquista española). Antes de que finalizara su actuación el público la interrumpió con sus aplausos, erigiéndose en la gran sensación del festival.

 

 

A raíz de su triunfo en Cosquín le llegó la oferta de la discográfica PolyGram  para grabar su tercer álbum: “Yo no canto por cantar”, que la catapultó a la fama.

 

Portada del disco.

 

Mercedes jamás olvidó sus raíces, prueba de ello son los discos en los que puso voz a varios compositores tucumanos como el Chivo Valladares, Pepe Núñez, Pato Gentilini o los hermanos Núñez con su inmortal  “Tristeza”.

 

 

La Negra inició  en 1967 una triunfante gira por Europa y Estados Unidos. Un año más tarde lanzó el álbum “Con sabor a Mercedes Sosa”, que contenía “Al jardín de la República” dedicado a su Tucumán, tema que siempre incluyó en su repertorio.

 

 

Mercedes no dejó de grabar discos y su fama se extendió por el mundo entero.

 

En 1969 publicó  el disco “Mujeres argentinas” que incluía “Alfonsina y el mar”, cuyo  tema se convirtió en un gran éxito.

 

 

En la primavera de ese mismo año se presentó por vez primera en Chile, donde grabó dos canciones de dos autores chilenos: “Gracias a la vida” de Violeta Parra y  “Te recuerdo Amanda” de Victor Jara, tristemente torturado y asesinado en su país años más tarde.

 

Violeta Parra

 

Victor Jara

 

 

Durante el gobierno de Salvador Allende en Chile, como tributo a la cantautora chilena, grabó  “Homenaje a Violeta Parra”, con el que alcanzó un gran éxito.

 

Portada del disco

 

Debutó por primera vez en España en enero 1973, durante la dictadura del general Franco. Fue en el Palacio de los Deportes de Barcelona y el gobierno prohibió que se efectuara ningún tipo de publicidad. No obstante, el recinto se llenó de un público deseoso de oír a Mercedes Sosa, hasta tal  punto que la artista, durante su intervención, lloró de emoción.

 

El vetusto Palacio de los Deportes de Barcelona en 1973.

 

Con el golpe de estado de Pinochet en Chile en 1973, Mercedes declaró que no volvería a cantar en ese país hasta que cesara la dictadura.

 

 

En ocasión de la visita de la cantante norteamericana Joan Baez a Argentina, en 1974, ésta canto a dúo con la Negra la canción “Gracias a la vida”, de la chilena Violeta Parra, tema que Mercedes había grabado años antes y que la Baez difundió con su álbum, editado en español, entre el público de lengua anglosajona.

 

 

Mercedes Sosa, desde su juventud, nunca ocultó su tendencia peronista y en la década de los sesenta se había afiliado al Partido Comunista por lo que, tras la sublevación militar argentina del 24 de marzo de 1976, sus discos fueron vetados y ella formó parte de las listas negras de la dictadura.

 

Durante ese período y a pesar de las constantes intimidaciones, editó varios álbumes en los que interpretó temas de Atahualpa Yupanqui, Maria Elena Walsh, Chico Buarque o el brasileño Milton Nascimento, entre otros.

 

Cuando en 1977 el país vivía un clima tremendamente opresivo, la Negra,  con su álbum “Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanki”, le rindió un homenaje al gran cantor y compositor argentino.

 

 

En 1978, con motivo de un concierto suyo en la bonaerense ciudad de La Plata, fue apresada en pleno escenario junto al público asistente. La pena que se le impuso fue que podía entrar y salir del país pero con la expresa prohibición de no cantar.

 

En febrero de ese mismo año, de un tumor en la cabeza falleció su segundo esposo y representante, Francisco Pocho Mazitelli, con el había convivido trece años. Fueron unos momentos muy angustiosos para la Negra Sosa, quién declaró  que había sido una loca viajando con su bombo y que en más de una ocasión había pensado en el suicidio.

 

Mercedes con su segundo marido Francisco Pocho Mazitelli.

 

Entre  1979 y 1982 vivió exiliada en Paris y Madrid, donde no dejó de registrar temas relacionados con Latinoamérica, alguno de ellos haciendo alusión al exilio como “La flor azul”, “Cuando me acuerdo de mi país” o “Los mareados” que fue el primer tango grabado por la artista.

 

Tras la Guerra de Malvinas y poco antes de que el régimen militar iniciara el traslado del poder a un gobierno civil, la cantante regresó  a Argentina, en febrero de 1983, para actuar junto a numerosos exponentes de diferentes corrientes de la música nacional como el tango, el rock y el folklore.

 

Fueron trece conciertos que llenaron a rebosar el Teatro Ópera de Buenos Aires y que se convirtieron en una reivindicación  contra la dictadura. De ellos nació un doble disco en vivo con el título de “Mercedes Sosa en Argentina”.

 

Teatro Ópera de Buenos Aires

 

Cabe resaltar que en esas actuaciones se fraguó el inicio de una aproximación histórica entre el rock y el folklore, cuando Mercedes Sosa cantó junto al rockero Charly García “Cuando ya me empiece a quedar solo”.

 

 

En ocasión del histórico Concierto por la Paz en Centroamérica de 1983 en apoyo al gobierno sandinista nicaragüense, la Negra actuó junto a otros relevantes artistas hispanoamericanos. El recital fue grabado en un álbum titulado “Abril en Nicaragua”, donde Mercedes interpreta “Sólo le pido a Dios” y “Cuando tenga la tierra”.

 

 

Recobrada la democracia el 10 de diciembre de 1983, Mercedes Sosa se estableció en Argentina, donde como siempre vivió implicada en la defensa de los derechos humanos y la libertad.

 

En 1988, convertida en productora, la Negra organizó en el Luna Park de la capital porteña uno de los espectáculos más importantes presentados en Argentina: “Sin Fronteras”, en el que, entre otras, actuó con la venezolana Lilia Vera, la mexicana Amparo Ochoa, la colombiana Leonor González Mina, la brasileña Beth Carvalho y las argentinas Teresa Parodi y Silvia Garré.

 

Lilia Vera

 

Amparo Ochoa

 

Leonor González Mina

 

Beth Carvalho

 

Teresa Parodi

 

Silvia Garré

 

A partir de 1990 a la tucumana se la empezó a conocer como “La Voz de América”, confirmándose como una de las mejores cantantes a nivel mundial.

 

Mercedes Sosa actuó junto a los más destacados cantantes de la época, en los más prestigiosos conciertos y en los teatros más importantes del mundo, como el Lincoln Center y el Carnegie Hall de Nueva York, el Mogador de Paris, el Concertegebouw de Amsterdan, el Coliseo de Roma ó el Teatro Colón de Buenos Aires, entre muchos otros.

 

A principios de 1993 fue la anfitriona del Festival Internacional de Viña del Mar en  Chile, donde actuó  junto a cantantes argentinos de la talla de  Víctor Heredia, Teresa Parodi o Julia Zenko.

 

Viña del Mar

 

En noviembre de 1994 grabó “Gestos de amor”, que se convirtió en Disco de Platino.

 

Portada del disco.

 

Al mes siguiente, en el Segundo Concierto de Navidad, una iniciativa por la paz del papa Juan Pablo II, Mercedes Sosa actuó en la Sala Nervie del Vaticano representando a  las voces de América donde también participaron además la soprano Renata Scotto y el tenor español Alfredo Kraus.

 

Con motivo de la elección en 1995 del represor Antonio Domingo Bussi como gobernador en la provincia de Tucumán, la Negra Sosa manifestó que no volvería a cantar más en la tierra que la vio nacer. Cuatro años después Bussi dejó de gobernar y Mercedes, a los pocos días, volvió a actuar en Tucumán manifestando: “Tal como hace años decidí no cantar más en Chile mientras gobernara Pinochet, lo mismo he hecho aquí durante el mandato de Bussi, viva Tucumán menos uno”. Nueve años más tarde, en 2008, Bussi fue condenado a cadena perpetua por sus crímenes contra la humanidad.

 

Antonio Domingo Bussi

 

Al terminar el álbum “Escondido en mi país” en 1996, lo presentó durante cinco conciertos en el porteño Teatro Opera, con el aforo a reventar de un público anhelante de folklore, e  inició una gira por Sudamérica y Estados Unidos.

 

 

Con el rockero Charly García asistió, en 1997, a varios espectáculos en Cosquín, Buenos Aires, Salta y Bogotá, Colombia.

 

Un año más tarde y tras varios meses de trabajo en Nueva York, Madrid y Buenos Aires, la Negra, con temas del cantante, grabó junto a él “Alta Fidelidad. Mercedes Sosa canta Charly García”, un ´disco con una docena de canciones.

 

Más tarde coincidió con el rockero en varios conciertos a lo largo de sus respectivas carreras.

 

Mercedes con Charly García

 

Dos años después reinició sus actuaciones viajando por todo el mundo con un nuevo espectáculo.

 

Coincidiendo con el inicio del nuevo milenio grabó el álbum “Misa Criolla” de Ariel Ramírez, que Mercedes  le dedicó a su madre y por el cual obtuvo el premio Grammy Latino a la mejor interpretación de una obra musical.

 

 

Ese mismo año, en un recital en el estadio de fútbol del Club Boca Juniors “La Bombonera”, de Buenos Aires, cantó a dúo junto a Luciano Pavarotti los temas: “Caruso” y “Cuore ingrato”.

 

 

En 2001 grabó un doble disco titulado “Acústico”, con cuyo nombre ofreció una serie de recitales en el teatro Gran Rex de Buenos Aires  obteniendo una enorme repercusión con versiones actualizadas de temas destacados de la cantante con sonidos diferentes.

 

 

Con “Acústico” inició de nuevo giras por Argentina, Europa y Norteamérica con un gran éxito mediático y de público.

 

Sus problemas de salud empezaron a pasarle factura, por lo que tuvo que empezar a cantar sentada.

 

El 30 de junio de 2008 cantó en Tucumán para los presidentes de los siete países miembros de Mercosur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Venezuela).

 

Sus últimos trabajos fueron “Cantora”,  un doble álbum de 34 canciones que interpretó a dúo con prestigiosos cantantes iberoamericanos y que terminó con el Himno Nacional Argentino,  y  “Cantora II”,  un segundo volumen realizado a mediados de 2009, donde repitió duetos con 35 cantantes nacionales e internacionales de la talla, entre otros, de Joan Manel Serrat,  Shakira, Diego Torres, Julieta Venegas, Gustavo Cerati, Jorge Drexler, Caetano Veloso, Charly García, Teresa Parodi, Victor Heredia, Vicentico, Calle 13 y Luis Alberto Spinetta.

 

 

Algunos críticos consideraron como antológicos ambos álbumes y fueron nominados a tres Grammy Latinos 2009 al mejor del año. A título póstumo ganó como mejor álbum fotográfico y de diseño de portada por “Cantora”.

 

Debido a una disfunción renal agravada por un fallo cardio-respiratorio, el 18 de septiembre de 2009 Mercedes Sosa ingresó en el Sanatorio de la Trinidad, del popular barrio de Palermo de Buenos Aires. Según su médico personal, Mercedes, desde hacía más de treinta años, padecía una enfermedad denominada Chagas-Mazza.

 

Sanatorio de la Trinidad.

 

El 2 de octubre entró en estado crítico, teniendo que ser inducida a un coma farmacológico. Falleció el día 4 de octubre, a los 74 años de edad.

 

Sus restos mortales fueron trasladados al Congreso Nacional de la Argentina, donde familiares, personalidades políticas con el presidente de la Nación a la cabeza, ministros, artistas y  gente que tuvo que ver con ella visitaron su féretro en el “Salón de los pasos perdidos”. Varios artistas la despidieron cantando a una sola voz “Alfonsina y el mar”.

 

 

El entonces presidente Néstor Kirchner junto a su esposa en el velatorio.

 

Una gran multitud acompañó el cortejo fúnebre hasta el cementerio de la Chacarita de Buenos Aires donde, cumpliendo sus deseos, sus restos fueron incinerados y sus cenizas enterradas en los tres lugares preferidos por Mercedes: Tucumán, Mendoza y Buenos Aires.

 

Mercedes Sosa fue nombrada “Ciudadana Ilustre de Tucumán” por toda su trayectoria artística y de entre los muchos reconocimientos recibidos por la artista destacan:

 

Orden del Comendador de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura de la República Francesa, de 1989.

 

 Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, de 1992.

 

 Premio ACE de 1993 por su disco “Sino”.

 

Martín Fierro de 1994 al mejor show musical de televisión.

 

Gran Premio CAMU-UNESCO 1995, otorgado por el Consejo Argentino de la Música y por la Secretaría Regional para América Latina y el Caribe, del Consejo Internacional de la Música de la UNESCO, el Martin Fierro 1994 al mejor show musical en televisión.

 

Konex de Platino 1995 a la Mejor Cantante Femenina de Folklore y Konex de Brillante a la Mejor Artista Popular de la Década.

 

Medalla Simöes Lopes Neto, de 1996, del Gobierno de Rio Grande do Sul, Porto Alegre, Brasil, en honor a los méritos artísticos y personales puestos al servicio de la unidad de los pueblos.

 

En la ciudad alemana de Aix-la-Chapelle, premio CIM-UNESCO de 1996 del Conseil International de la Musique con sede en París , destinado a músicos que se han destacado en todo el mundo.

 

Premio de la UNIFEM, organismo de las Naciones Unidas, por su labor en defensa de los derechos de la mujer.

 

Condecoración con honores, en 2005, por el Senado argentino, con el premio Sarmiento en reconocimiento a su trayectoria artística, su compromiso social, y su lucha a favor de los Derechos Humanos.

 

Premios Grammy Latinos y Premios Gardel.

 

Embajadora cultural de Mendoza, en 2008, junto al grupo Karamelo Santo.

 

Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO para Latinoamérica y el Caribe.

 

Embajadora regional de los “Embajadores de buena voluntad de la UNICEF”.

 

Orden del Mérito de la República Federal de Alemania.

 

Medalla al Mérito Cultural del Ecuador.

 

Placa de la Universidad Mayor de San Marcos, Perú, en reconocimiento a sus treinta años de difusión del cante latinoamericano.

 

Participó en un par de películas, “El Santo de la Espada” de 1970 y “Güemes” (La tierra en armas) de 1971, ambas del director Leopoldo Torre Nilsson. Asimismo intervino en la banda sonora del filme “Convivencia”, cantando un tema con Roberto Goyeneche y otro con Pablo Milanés. En 1990 interpretó el tema “Siempre en ti”,  en la película “Verano del potro”.

 

A lo largo de su carrera publicó más de 50 álbumes y colaboró con los artistas nacionales e internacionales más importantes del mundo.

 

 

Mercedes Sosa, “La voz de la tierra”,” La madre de América”, “La Negra Sosa”, o simplemente, “La Pachamama”. . .

 

EL CAGANER

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EL CAGANER

 

Figurita insustituible en el pesebre catalán . . .

 

 

El caganer (el cagón) es un figura de Navidad, tradicional, entrañable y fundamental en los pesebres de los hogares de Catalunya.

 

Por usar un término gastronómico podría asegurar que sin duda, al llegar la Navidad, el caganer es tan popular en Catalunya como la “crema catalana” o el “pá amb tomàquet i pernil” (pan con tomate y jamón).

 

Crema catalana.

 

Pà amb tomàquet i pernil.

 

Se trata de un payés (campesino catalán) agachado, defecando, con los calzones bajados y las nalgas al aire. Para los más castos diría que, como cualquier ser vivo, “satisfaciendo sus necesidades fisiológicas”.

 

También se le representa fumando en pipa y sosteniendo entre sus manos un periódico o un trozo de papel que, según los más atrevidos e ingeniosos, posteriormente utilizará para limpiarse el trasero.

 

 

Es posible también hallar esta controvertida figura en algunos belenes del resto de nuestra “piel de toro”, como la Comunidad Valenciana o la Región de Murcia entre otras. Incluso en lugares de Italia y Portugal, con el nombre de “pastore che defeca cacca” y “cagoes”, respectivamente.

 

Pastore che defeca cacca. (Italia)

 

Al parecer en los últimos años también se ha extendido a muchos lugares de Europa y Sudamérica.

 

 

Curiosamente lo primero que buscan los niños en un pesebre es la ubicación del caganer que, por lo general, se suele colocar en un rincón, camuflado detrás de una roca o medio oculto en un arbusto y naturalmente, por recato y respeto, siempre distante del Nacimiento, los Reyes Magos y los pastorcillos.

 

 

Sin embargo, inexplicablemente, en algunos lugares de nuestro país, más concretamente en la meseta central, son reacios a colocar esta figurita en el pesebre por el mero hecho de atribuírsele su origen catalán.

 

Basándose en el caganer los artesanos pesebristas se han preocupado, en el curso de los años, en diseñar y crear más figuras de cagones ataviados con otros atuendos, para diferenciarlos del modelo de Catalunya.

 

Lo cierto es que los papás acaban sucumbiendo a la petición de los pequeños de la casa, que exigen que el caganer esté presente durante las fiestas de Navidad en su pesebre, a pesar que la figurita en cuestión no aparezca vestida con su indumentaria tradicional : faja y barretina (gorro típico catalán).

 

 

Si nos remontamos en el tiempo al verdadero origen de esta figura, la verdad es que no está demasiado claro, pues los propios historiadores no han logrado situarla en un lugar concreto. No obstante, parece ser que el caganer proviene de entre finales del siglo XVII y principios del XVIII.

 

Azulejo catalán del siglo XVIII

 

Según el etnólogo catalán Joan Amades la figura del caganer está inspirada en una talla de mármol del siglo XVII denominada “La Virgen y la montaña de Montserrat”, donde aparece La Virgen con el Niño y la sierra de la santa montaña al fondo. Escondido en un recodo, entre senderos y personas, puede verse al caganer ejercitando sus funciones.

 

Tal es la popularidad del caganer que cada año se fabrican nuevas figuritas con la imagen de políticos, deportistas, artistas o cualquier otro protagonista de actualidad que, con los calzones bajados, muestran sus nalgas desnudas mientras fecundizan  la madre tierra.

 

Carles Puigdemont, expresident de la Generalitat de Catalunya.

 

 

Sin ánimo de ser grosero y a pesar de su significado escatológico, en términos figurativos bien podríamos considerar que el caganer, con su deposición, le está retornando a la tierra del pesebre lo que es de ella, abonándola y fertilizándola para que el próximo año pueda volver a representarse un belén en todos los hogares. 

 

Como de costumbre, en un rincón del comedor, montaremos esta Navidad el tradicional pesebre.

 

Y para no ser repetitivos, situaremos los personajes de forma distinta al año anterior, tanto por lo que respecta al Nacimiento como a los Reyes Magos, los pastorcillos, el río construido con papel de plata, las montañas y las casitas de corcho.

 

 

También es posible que incorporemos nuevas figuritas, pero lo que jamás podrá faltar sobre la superficie de musgo de nuestro belén, en un lugar más o menos discreto, es la presencia del caganer como símbolo de salud, suerte y prosperidad.

 

Caganer catalán con decoración de trencadís, diseño exclusivo de la Casa Batlló de Antonio Gaudí. (Barcelona)

 

Espero que no, pero si con este sencillo relato dedicado a la humilde figura del caganer he podido ofender los púdicos y castos sentimientos de algunas personas, de antemano les pido disculpas.

 

En estas fechas entrañables les deseo a todos y a todas una muy . . .

 

 

MATA HARI

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MATA HARI

 

La imagen femenina del espionaje. . .

 

 

Hija de Adam Zelle, un sombrerero apodado “el Barón” por  sus presunciones de riqueza y sus hábitos estrafalarios e inusuales, Margaretha Geertruida Zelle nació el 7 de agosto de 1876 en Leeuwarden, Holanda. Su madre Antje van der Meulen, que murió poco tiempo después de darla a luz, era de ascendencia javanesa.

 

Adam Zelle

 

Leeuwarden

 

Tras el prematuro fallecimiento de su esposa Antje, Adam reemplazó su vacío con gran dedicación hacia su hija quien desde muy corta edad, brilló por su exótica hermosura.

 

Ante la incapacidad de su padre para educarla dignamente, Margaretha fue enviada a cursar estudios a la Escuela Normal de Lyden, donde aprendió idiomas y se preparó para ejercer el magisterio.

 

Lyden

 

Debido a su belleza, la joven sufrió siempre el asedio sexual de Wibrandus Haanstra, director del centro, quien llegó a dedicarle poesías y a lloriquearle públicamente para conquistarla.

 

A los 16 años de edad se convirtió, consentidamente o no, en la amante del director. Al conocerse la noticia se organizó un gran escándalo y Margaretha fue expulsada de la escuela.

 

Oprimida por el ambiente familiar y la reprimida burguesía neerlandesa, a los 19 años de edad, a través de un anuncio insertado en un periódico, Margaretha contactó, conoció y mantuvo relaciones con un oficial militar holandés, veinte años mayor que ella, llamado Rudolf  John Mac Leod, que solicitaba esposa y con el que contrajo matrimonio casi de inmediato, al quedar ella embarazada.

 

Rudolf John Mac Leod

 

Margaretha y Rudolph

 

Margaretha cumplió así su sueño de niñez ya que siempre se sintió fascinada  por los militares y por el encanto de sus uniformes.

 

El matrimonio y su hija Louise viajaron a las Indias Orientales holandesas, donde Rudolf había sido destinado. Allí Margaretha entró en contacto con la cultura y las danzas javanesas, que le serían de gran utilidad en el futuro.

 

La pequeña Louise.

 

La unión resultó un desastre, pues Rudolf, además de intolerante y mujeriego, era un bebedor empedernido y estaba afectado de sífilis como consecuencia de sus andaduras militares.

 

En un arranque de violencia en el curso de un altercado, Rudolf le arrancó de un mordisco el pezón izquierdo a Margaretha. Pese a todo ello tuvieron un segundo hijo, Norman, que falleció de forma extraña, supuestamente envenenado como hipotética venganza por el maltrato causado por Rudolf a una niñera indígena.

 

El pequeño Norman con su padre.

 

Por este motivo Margaretha, durante sus excitantes danzas orientales, jamás mostró sus pechos totalmente desnudos ante el público.

 

La pérdida de Norman constituyó para el matrimonio una gran contrariedad de la que no pudieron rehacerse.

 

Rudolf , refugiado en el alcohol, apenas visitaba el hogar conyugal. Por su parte Margaretha  se fue introduciendo en las costumbres javanesas y en sus artes eróticas, técnicas que años más tarde ejercitó con gran éxito.

 

Cuando el matrimonio regresó a Amsterdam, Rudolf prosiguió con su empedernida vida de alcohólico y juerguista, por lo que Margaretha le denunció por malos tratos consiguiendo el divorcio en 1903.

 

Luciendo su estilizado cuerpo y sus asiáticos rasgos exóticos, la joven Margaretha viajó hasta París simulando ser una princesa indonesia de nombre Mata Hari (“Ojo del día”o “Sol”, en malayo), que al ritmo de sus eróticos espectáculos de danza, donde se iba desnudando poquito a poco, causó el delirio de los espectadores de la época.

 

La erótica Mata Hari.

 

Mata Hari, con su natural y provocativa belleza, causó  tal revuelo en los salones de la Belle Époque de París que conseguir una localidad en las primeras filas de sus espectáculos constituía una odisea.

 

 

Su fama la hizo viajar por toda Europa donde ella, haciendo gala de una gran fantasía, revelaba sus orígenes, “desde su nacimiento en un sagrado santuario hindú hasta cómo le fueron mostradas las divinas técnicas de la danza”.

 

 

Todos se mostraban prendados por la exótica belleza de Mata Hari y durante los primeros años del siglo XX bailó para los soldados y políticos de todo el mundo. Tuvo romances y amantes secretos de gran nivel como el alto jefe militar alemán Arnold Von Kalle; el ministro de guerra francés Adolphe Pierre Messimy; el compositor Giacomo Puccini, o el Barón Henri de Rothschild entre otros.

 

Arnold Von Kalle

 

Adolphe Pierre Messimy

 

Giacomo Puccini

 

Baron Henri de Rothschild

 

Para tratar de recuperar a su hija Louise, que vivía bajo la custodia de su padre, Margaretha envió a su ama de llaves para recoger a la niña a la salida de la escuela donde estudiaba pero fue inútil pues, casualmente, Rudolf la estaba esperando ese día. Años después de la muerte de su madre, Louise falleció de un ataque al corazón.

 

El infortunio quiso que en julio de 1914, estando Mata Hari actuando en Berlín, estallara la Primera Guerra Mundial. Y además en esos momentos era la amante del jefe de la ciudad y algo más tarde de Kraemer, cónsul alemán en Amsterdam y jefe del espionaje de su país.

 

Mata Hari en 1914.

 

A pesar de que Francia no se lo perdonó, Kraemer utilizó a Mata Hari para recabar información del ejército francés a cambio de una suculenta suma de dinero.

 

Así fue como Mata Hari se convirtió en la agente H-21.

 

La espía Mata Hari.

 

La llegada de dinero fácil para una mujer ambiciosa como ella, hizo que se convirtiera en una doble espía que, al alternar con altos cargos alemanes y franceses, conocía secretos políticos de ambos bandos, merced a sus confidencias de alcoba.

 

Tiempo más tarde, en una trampa urdida por el ejército alemán para deshacerse de ella, los franceses la detuvieron en París, el 13 de febrero de 1917, al utilizar una identificación falsa.

 

Mata Hari fue encarcelada en la prisión de San Lázaro, en los alrededores de Paris, donde el tribunal galo la condenó a muerte, acusada de alta traición al haber entregado información militar secreta a Alemania que le había costado la vida a más de 50.000 franceses.

 

Prisión de San Lázaro.

 

En el transcurso del juicio, en el que se mencionaron sus encuentros amorosos con personajes de la milicia de los ejércitos de media Europa, destacan un par de frases de Mata Hari:

 

“He amado siempre a los militares y prefiero ser la concubina de un oficial pobre que la de un banquero rico“.

 

 “¿Una ramera?, ¡sí!, pero una traidora ¡jamás!”.

 

Aunque Mata Hari estuvo confiando, hasta el último minuto, en el indulto del presidente francés, éste nunca se produjo.

 

Mata Hari poco antes del fusilamiento.

 

En Vincennes, Francia,  al  amanecer de una fría mañana del 15 de octubre de 1917, Margaretha, de 41 años de edad, se presentó ante el pelotón de ejecución ataviada y maquillada como para un gran evento, rechazando ataduras ni vendas en los ojos. Agitando la mano lanzó un beso de despedida al pelotón de fusilamiento, compuesto por doce soldados. En ese preciso instante sonaron varios disparos, de los cuales acertaron cuatro, uno de ellos directo al corazón, que acabó con su vida.

 

Ejecución de Mata Hari en 1917

 

Nadie reclamó su cuerpo y su cadáver, como era preceptivo en la época, sirvió para la práctica de anatomía de los estudiantes de medicina especializados en homicidas y ajusticiados.

 

La cabeza embalsamada de Mata Hari, con el cabello teñido de color rojo, estuvo expuesta en el Museo de Criminales de Francia, hasta que fue hurtada en 1958, supuestamente por un admirador, sin que hasta la fecha haya aparecido.

 

En 1931 George Fitzmaurice dirigió la película “Mata Hari”, protagonizada por Greta Garbo, basada en la vida de la famosa espía.

 

La actriz Greta Garbo en el papel de Mata Hari.

 

 

Posteriormente, en 1985, la actriz Syilvia Kristel dio vida a Mata Hari en el film del mismo nombre dirigido por Curtis Harrington.

 

Cartel de la película interpretada por la actriz Syilvia Kristel en 1985.

 

Hace pocos días se cumplieron cien años de la desaparición de Mata Hari, no obstante su leyenda trágica, pero fascinante, de “mujer fatal” todavía perdura . . . 

 

 

LUIS SANDRINI

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LUIS SANDRINI

 

Un icono del humor porteño. . .

 

 

Acometer de forma escrita la dilatada trayectoria profesional de este irrepetible actor cómico es una tarea que se me antoja interminable. Por ello voy a tratar de relatar a grandes rasgos una breve pincelada de su vida.

 

Luis Santiago Sandrini Lagomarsino, el que sería conocido artísticamente como Luis Sandrini, nació el 22 de febrero de 1905 en la calle Yerbal, del porteño barrio de Caballito, Buenos Aires, Argentina.

 

Barrio de Caballito

 

Sus progenitores, Luis Sandrini Novella y Rosa Lagomarsino, eran inmigrantes genoveses. Su padre fue un actor teatral propietario de un pequeño circo en San Pedro, provincia de Buenos Aires. Luis tuvo un hermano, Eduardo, tres años menor que él.

 

Antiguo Convento de los Franciscanos en San Pedro, Buenos Aires.

 

Cuando aún no había iniciado sus estudios primarios, el pequeño Luis empezó a trabajar como payaso en la compañía circense junto a sus padres.

 

Aunque en los estudios obtuvo el título de docente jamás llegó a ejercer, pues siempre se sintió atraído por el mundo del circo y la interpretación.

 

Con 18 años se trasladó a Buenos Aires, donde trabajó en el circo Rinaldi como el payaso Augusto, actuando a la perfección y  dándole al personaje su exclusiva pincelada cómica.

 

Calle Florida, Buenos Aires, en 1923.

 

Precisamente, su particular sentido del humor fue el que le facilitó sus comienzos en el teatro.

 

A comienzos de 1930 se incorporó a la compañía teatral de Enrique Muiño y Elías Alippi donde coincidió con la actriz Zaira Chela Cordero, trece años mayor que él, con la que contrajo matrimonio para divorciarse tiempo más tarde.

 

Zaira Chela Cordero

 

Luis fue evolucionando y ascendiendo paulatinamente en el denominado circo criollo,  actuando en funciones gauchescas hasta llegar a convertirse en protagonista de papeles más importantes.

 

Cartel publicitario de El circo criollo.

 

En 1933 Luis obtuvo un gran éxito con su personaje de “el Eusebio” de la obra “Los tres berretines” de Malfatti y De Las Llanderas, que más tarde se llevó al cine.

 

Luis Sandrini en una escena de “Los tres berretines”.

 

Ese mismo año Sandrini debutó en la gran pantalla con “Tango”, de Luis Moglia Barth. En esa película, considerada como el primer film sonoro del cine argentino, compartió rodaje con Pepe Arias, Libertad Lamarque y Tita Merello, con quien mantuvo un apasionado romance sentimental que duró más de diez años.

 

Luis Sandrini con la actriz y cantante Tita Merello.

 

 

Desde entonces Luis Sandrini rodó más de setenta películas, convirtiéndose, sin duda, en la figura más representativa y querida del cine argentino de los años 1930 – 1960.

 

Con la peculiar forma de introducirse en la humanidad de sus personajes, su simpática tartamudez, su simpatía y su inteligencia innata, Sandrini no solamente conquistó al público argentino sino también al de todos los países de lengua hispana.

 

 

La repercusión de sus éxitos cinematográficos le llevaron a actuar en la radio, donde dio vida al famoso Felipe, un porteño sencillo e ingenuo que encantó al público. Más tarde, también pasó al canal 13 de televisión en un  programa de humor, donde actuaban actores como: José Marrone, Pepe Biondi, Carlos Balá, Dringe Farías, Alberto Olmedo, Juan Carlos Altavista y Tato Bores, entre otros.

 

Sandrini en su personaje de Felipe en el canal 13 de televisión.

 

José Marrone

 

Pepe Biondi, Carlos Balá y Dringe Farías.

 

Alberto Olmedo

 

Juan Carlos Altavista

 

Tato Bores

 

En la década de los años 50,  interpretando la obra teatral que más tarde se llevó al cine “Cuando los duendes cazan perdices” conoció a la actriz Malvina Pastorino, con la que contrajo segundas nupcias. Tuvieron dos hijas: Malvina y Sandra.

 

Actuando con Malvina Pastorino, su segunda esposa.

 

Después del tiempo transcurrido, todavía hoy los ya entrados en años recordamos con afecto y agrado la constante devoción de Luis Sandrini hacia “la madre” con expresiones tan graciosas, como “¡La vieja ve los colores!”, correspondiente a la película citada anteriormente.

 

 

Sandrini se convirtió en la  estrella más representativa de la época de oro del cine argentino, algo que más tarde confirmó  con la película “”La cigarra no es un bicho” de Daniel Tynaire, cuyo film originó la “serie de hoteles alojamiento de los años sesenta”.

 

Cartel de la película “La cigarra no es un bicho”.

 

 

Con la caída del peronismo, en 1955, durante un tiempo Luis cambió su profesión de actor por la de carpintero, para lo cual instaló un taller provisional en su propia casa donde, haciendo gala de su buen humor, un cartel colgado en la puerta rezaba:  “Aquí trabaja Sandrini”.

 

Luis con su esposa, la actriz, Malvina Pastorino.

 

A pesar de todo Luis nunca abandonó el arte interpretativo, su gran vocación, con la cual se despidió del mundo terrenal.

 

Mientras se hallaba trabajando a las órdenes de Palito Ortega en el rodaje de la película “Que linda es mi familia!”, junto a la actriz Nini Marshall, Sandrini se sintió indispuesto teniendo que abandonar el plató.

 

Cartel de la película “Que linda es mi familia!”.

 

 

Dieciséis días después, el 5 de julio de 1980 falleció a los 75 años de edad en el Sanatorio Güemes, donde se hallaba internado.

 

Sanatorio Güemes, Buenos Aires.

 

Más de 50.000 personas dieron el último adiós al actor, cuyos restos fueron expuestos en el teatro Presidente Alvear de la capital porteña.

 

Teatro Presidente Alvear.

 

Su gran humanidad, su sonrisa, su sentido del humor y su profesionalidad cautivaron no solamente al público y la crítica de su Argentina natal, donde se ganó el cariño de mayores y pequeños, sino también  los de España, la comunidad de habla hispana de Estados Unidos y Sudamérica.

 

Tumba de Luis Sandrini en el cementerio de la Chacarita de Buenos Aires.

 

Entre los muchos reconocimientos y galardones obtenidos por Luis Sandrini figuran, entre otros:

 

• Premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas   de Argentina al mejor actor de 1950 por “La culpa la tuvo el otro” y mención especial de 1949 por su brillante actuación en   el cine argentino.

 

 

• Premio Cóndor de Plata al mejor actor cómico de 1950 por     “Don Juan Tenorio” y “Juan Globo”, en 1954, por “La casa         grande” y en 1972, por “La valija”.

 

 

• Premio Konex de Honor en 1981, a título póstumo.

 

Malvina Pastorino, viuda de Luis Sandrini, recogiendo el premio Konex.

 

Unos años antes, en 1975, había sido nombrado Director Artístico de la TV argentina.

 

Luis Sandrini decía: “Estoy conforme con mi vida, porque hice todo lo que sentí y porque trabajé durante 50 años respetando al público”.

 

“Soy un cómico sentimental, hacer lo que hago me ayuda a vivir”. . .

LA SIRENITA DE COPENHAGUE

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LA  SIRENITA DE COPENHAGUE

 

 Sin duda, el emblema de la ciudad . . .

 

Para cualquier turista que se precie, visitar la capital danesa y no acudir hasta el Parque Langelinie para contemplar la figura de la Sirenita, anclada sobre una roca en la bahía del puerto de Copenhague, mientras la brisa marina del mar Báltico acaricia tu rostro, se me antoja un imperdonable sacrilegio.

 

Parque Langelinie

 

Afortunadamente eso no me ocurrió a mí, pues desde hace muchos años siempre mantuve la esperanza de viajar a Copenhague para poder admirar, entre otras cosas, la pequeña escultura de bronce de poco más de  1,25 metros realizada como homenaje de la ciudad a su más famoso escritor y poeta. Obviamente me estoy refiriendo al genial Hans Christian Andersen, que en 1837 publicó su cuento  “La Sirenita”.

 

Hans Christian Andersen

 

Hace apenas tres meses, aprovechando un viaje por Finlandia, Suecia y Noruega, ¡como podía dejar de  incorporar a Dinamarca en mi periplo por los Países Nórdicos!

 

Panorámica de Copenhague (Dinamarca)

Para llegar hasta la ubicación de la Sirenita hay que caminar un buen trecho porque no se halla, como algunos creen, en el corazón de la ciudad. No obstante, el paseo resulta placentero porque permite admirar lugares que no se encuentran en el centro de Copenhague.

 

Fuente de Gefion en el Parque Langelinie.

Muchos visitantes se llevan una gran decepción al contemplar la obra del escultor Eduard Eriksen, porque, como sucede con la estatua de bronce del Manneken Pis de Bruselas, Bélgica, de cerca de 66 cms, la Sirenita  pesa unos 175 kilos y no mide más de 1,25 metros, como ya comenté anteriormente.

 

Manneken Pis de Bruselas (Bélgica)

 

La Sirenita

Por mi parte debo confesar que la contemplación de su delicado rostro, triste, sereno y bello, con su mirada perdida en el mar, me transmitió un inesperado sentimiento de paz y tranquilidad.

 

 

La Sirenita representa la imagen de una mujer con cola de de pez que anhela poseer piernas y que, postrada sobre una roca, observa el horizonte del mar Báltico esperando a su príncipe amado.

 

 

Se dice que la Sirenita encarna  la idiosincrasia de los daneses, retraídos y nostálgicos.

 

 

La leyenda urbana adquiere sus orígenes cuando, en 1909, Carl Jacobsen, hijo del fundador y  propietario de la mundialmente famosa cerveza Carlsberg, encargó a Edvard Eriksen la escultura que años más tarde se convertiría en el santo y seña de la ciudad.

 

Carl Jacobsen

 

Edificio de Calsberg en Copenhague (Dinamarca)

 

Edvard Eriksen

Para realizar su obra Eriksen se inspiró en la famosa bailarina Ellen Price, a quien vio interpretando precisamente el papel de La Sirenita en el Ballet Real Danés.

 

Ellen Price. interpretando La Sirenita.

 

No obstante, ante la negativa de ésta a posar con su cuerpo desnudo como modelo, Eriksen tuvo que convencer a su esposa Eline para que lo hiciera.

 

Eline Eriksen

Así pues puede afirmarse que la Sirenita tiene la cabeza y el rostro de la bailarina Ellen Price y el cuerpo de la esposa de su creador, Eline Eriksen.

 

 

La estatua de la Sirenita fue colocada en la bahía del puerto de Copenhague, a la entrada del mar Báltico, el 23 de agosto de 1913.

 

La Sirenita

Desde entonces, el más famoso icono de la ciudad ha sufrido varios actos vandálicos por parte de quienes no aceptan que la Sirenita sea el  símbolo de Copenhague.

 

 

En varias ocasiones ha sido decapitada, le han amputado los brazos y la han teñido con pintura, pero afortunadamente siempre se han podido reconstruir los desperfectos, gracias a que se conservan moldes de todas las partes de su cuerpo.

 

Desde su ubicación en la bahía de Copenhague, en el mar Báltico, la Sirenita ha sufrido innumerables actos de vandalismo.

 

A través de los años la Sirenita continúa en su roca, con la mirada perdida en el horizonte a la espera del príncipe de sus sueños que ¿quién sabe si algún día llegará?

 

Con motivo de la Exposición Universal de 2010 la Sirenita dejó su roca para desplazarse hasta Shanghái, China, para presidir el pabellón de Dinamarca.

 

Momento de la retirada de La Sirenita para viajar a Shanghái (China)

 

Sobre la Sirenita se han escrito y representado obras teatrales y filmado varias películas aunque, sin duda alguna, la más popular fue la realizada por Walt Disney en 1989.

 

Como anécdota cabe mencionar que en la ciudad de Elsinore, al norte de Copenhague, en el año 2012, el noruego Ingar Dragset y el danés Michael Elmgreen construyeron una estatua de acero inoxidable a la que bautizaron con el nombre Han (“Él” en danés).

 

Elsinore (Dinamarca)

 

Elmgreen y Dragset junto a su obra, “Han”.

Se trata de un joven que, postrado sobre una roca, al igual que la Sirenita, también dirige su lánguida mirada al frío mar Báltico, aunque a diferencia de ésta, merced a un sistema hidráulico interno, puede pestañear una vez cada hora.

 

Han (“Él” en danés).

Lástima que ambos se encuentren a 45 kilómetros de distancia . . .  

EL GRAN HOUDINI

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EL GRAN HOUDINI

 

Erik Weisz
Erik Weisz “Harry Houdini”

 

El maestro del escapismo. .  .

 

Erik Weisz, el que habría de convertirse con el tiempo en el más extraordinario mago y escapista de todos los tiempos, nació el 24 de marzo de 1874 en Budapest, Hungría.

 

Budapest, Hungría.
Budapest, Hungría.

 

Era hijo del judío Mayer Samuel Weisz y de Cecilia Steiner. Tuvo cinco hermanos: Herman, Nathan, Gottfried, Theodore y Leopold y una hermana: Gladys.

 

El rabino Mayer Samuel, padre de Erik.
El rabino Mayer Samuel, padre de Erik.

 

Cecilia Steiner, madre de Erik.
Cecilia Steiner, madre de Erik.

 

Cuando Erik tenía cuatro años la familia tuvo que viajar hasta Appleton, estado norteamericano de Wisconsin, lugar al que había sido destinado su padre como rabino de una nueva congregación.

 

Appleton, Wisconsin.
Appleton, Wisconsin.

 

Poco tiempo después de llegar a Norteamérica, Erik se nacionalizó y para colaborar en la economía familiar tuvo que empezar a trabajar, a la corta edad de ocho años, haciendo de limpiabotas, de aprendiz de cerrajero y vendiendo periódicos en la calle.

 

El interés por la magia se despertó en él cierto día en que su padre le llevó a ver el espectáculo Palingenesia, del Dr. Lynn, un mago que causó una gran impresión en Erik, sobre todo por el arte escénico desplegado durante su actuación.

 

Cartel promocional del Dr. Lynn.
Cartel promocional del Dr. Lynn.

 

Tanto fue así que al cumplir los nueve años Erik, junto a una pandilla de amigos del barrio, fundó un pequeño circo en el que, el 28 de octubre de 1883, se presentó por primera delante del público actuando como trapecista con el nombre de “The Prince of the Air”. 

 

Años más tarde Erik quiso probar suerte y abandonó el hogar paterno para enrolarse en circos ambulantes. La experiencia no duró mucho tiempo pues, a los trece años, regresó de nuevo con su familia, coincidiendo con el traslado de ésta a Nueva York.

 

Nueva York en el año 1900.
Nueva York en el año 1900.

 

Erik siempre tuvo una gran adoración por su madre, devoción que marcaría su vida y que algunos llegaron a definir como de enfermiza.

 

Erik besando a su madre.
Erik besando a su madre.

 

Como ya hiciera anteriormente el joven Erik consiguió algunos trabajos para ayudar al sustento del clan familiar. En su tiempo libre se dedicaba a estudiar magia y a practicar el atletismo y la natación.

 

Un buen día llegó a sus manos un libro titulado “The Memoirs of Robert Houdin” que le impactó sobremanera. En él se relataba la biografía de Jean Eugène Robert-Houdin, un mago del que Erik no dudó en apropiarse de su apellido añadiéndole la vocal “i” para utilizarlo como Houdini en sus futuras actuaciones circenses.

 

Jean Eugène Robert-Houdin.
Jean Eugène Robert-Houdin.

 

Aunque empezó como trapecista, poco a poco se fue decantando hacia el ilusionismo, que llegó a dominar en todas las facetas. Pero donde realmente destacó fue en el escapismo, una especialidad  que requería una esmerada preparación física y una gran resistencia bajo el agua, habilidades que Erik dominaba a la perfección, merced a la práctica adquirida desde jovencito en el atletismo y la natación.

 

Cuando se inició en el mundo del espectáculo lo hizo junto a su hermano Theodore, bajo el nombre artístico de  “The Houdini Brothers”.

 

Erik con su hermano Theodore
Erik con su hermano Theodore.

 

En 1894, en el parque de atracciones de la playa de Coney Island, Nueva York, Erik conoció a Wilhelmina Beatrice Rahner, coloquialmente Bess, una muchacha de religión católica que cantaba en un grupo denominado “Las hermanas florales”.

 

Coney Island, Nueva York.
Coney Island, Nueva York.

 

Bess y Erik en 1894.
Bess y Erik en 1894.

 

Fue un flechazo a primera vista, hasta el punto de que tres semanas después, concretamente el 22 de junio, contrajeron matrimonio.

 

Erik y Bess.
Erik y Bess.

 

Posiblemente debido a una amenorrea primaria de Bess, la pareja no tuvo hijos.

 

Al poco tiempo “Los Houdini Brothers” acordaron disolver su colaboración artística y lo mismo hizo Bess con “Las hermanas florales”. De este modo Bess substituyó a  su cuñado Theodore convirtiéndose en la asistente de su marido y pasando a denominarse “The Houdinis”.

 

Cartel promocional de
Cartel promocional de “The Houdinis”.

 

La belleza de Bess junto a  la simpatía de Erik en el escenario hizo aumentar la popularidad de “The Houdinis”, ya que ambos conformaban una atractiva pareja.

 

El joven matrimonio en una de sus actuaciones.
El joven matrimonio en una de sus actuaciones.

 

Con la presencia de Bess a su lado, Erik  prodigó más sus actuaciones hacia los números de escapismo. Con su gran arte e intuición aportó al mundo de la magia la técnica e ingredientes necesarios para convertirlo en un atractivo espectáculo, rodeado de intriga y misterio. Eran unos tiempos en los que la gente creía en  el espiritismo y en la comunicación con los difuntos a través de los embaucadores, algo que Erik detestaba y que siempre trató de desenmascarar publicando sus farsas y mentiras.

 

A la muerte de su madre en 1913, por la que Erik  sentía gran devoción, colaboró de forma importante, junto a  su esposa Bess, con el entonces denominado movimiento espiritista. Lo hizo con el objeto de denunciar las supercherías de algunos falsos médiums que aseguraban que podían establecer contacto con el espíritu de su difunta madre.

 

Erik con su madre y su esposa.
Erik con su madre y su esposa en 1907.

 

Del circo, pasó a trabajar en teatros y también llevó su espectáculo al aire libre, desde donde ya se le conoció definitivamente en el mundo de la profesión como Harry Houdini.

 

16-cartel-promocional

Fue un continuo innovador y un habilidoso promotor de sus propias representaciones. Durante treinta años llevó a cabo sus increíbles actuaciones de escapismo desafiando todos los métodos de inmovilización y encerramiento lo que hizo que su nombre se convirtiera en toda una leyenda.

 

Su popularidad le llevó a viajar y actuar en toda Europa, donde se vio en la necesidad de registrar sus números para evitar que sus colegas los copiaran.

 

Una de las prácticas habituales que utilizaba Houdini al llegar a una ciudad era acudir, rodeado de periodistas, a una comisaría o a una cárcel de alta seguridad, retando a los responsables de las instituciones a que lo encerraran en una celda  atado y esposado utilizando materiales fabricados por ellos.

 

Houdini en uno de sus números de escapismo.
Houdini en uno de sus números de escapismo.

 

Una vez que el mago, desafiando a Scotland Yard, conseguía huir de sus ataduras y salir triunfante de su proeza, ésta era divulgada a los cuatro vientos por los medios de comunicación, lo que contribuía a acrecentar su fama.

 

Algunos fabricantes de cierres y cajas de seguridad, para publicitarse, retaban a Houdini a encerrarse en sus receptáculos.

 

En sus inverosímiles espectáculos salía airoso e ileso de camisas de fuerza, jaulas, piscinas  y lugares herméticamente cerrados donde, una vez atado y esposado, había sido rematado con cadenas y grilletes.

 

Houdini esposado con cadenas y grilletes.
Houdini esposado con cadenas y grilletes.

 

A pesar de que sus trucos jamás fueron revelados, algunos estudiosos del fenómeno Houdini creen que éste ocultaba ganzúas, llavecitas u otros pequeños artilugios en los orificios de su cuerpo, por ejemplo en el ano o entre los dedos de los pies. Incluso hay quien cree que se tragaba esas diminutas herramientas y luego las vomitaba durante el proceso de su actuación. Al parecer la habilidad en el manejo de ese pequeño utillaje lo adquirió de jovencito cuando trabajó en un taller de cerrajería.

 

Algunos de sus números los representaba a la vista del público, como por ejemplo cuando se liberaba de la camisa de fuerza. Para preservar sus secretos, otros los efectuaba detrás de una velada cortina donde no podía entrar nadie, ni tan siquiera sus ayudantes.

 

Houdini con una camisa de fuerza,colgado de una grua.
Houdini con una camisa de fuerza,colgado de una grua.

 

Obviamente  Houdini dedicaba muchas horas al entrenamiento diario, sobre todo en lo que respecta a la inmersión, durante la cual se asegura que llegó a mantener la respiración  sumergido entre bloques de hielo durante tres minutos.

 

Houdini esposado momentos antes de lanzarse a las frías aguas desde el puente de Weighlock, Nueva York.
Houdini esposado momentos antes de lanzarse a las frías aguas, desde el puente de Weighlock, Nueva York.

 

Momento del salto con un público expectante.
Momento del salto con un público expectante.

 

A Houdini se le atribuyen muchos números de escape, destacando entre otros “La Metamorfosis” donde su partenaire, después de ser esposada y atada, era introducida en un saco y éste dentro de un baúl, que a su vez era cerrado con cadenas y candados. Entonces Harry se subía encima del baúl, levantaba una cortina y a los tres segundos se bajaba la cortina mostrando a Bess totalmente liberada y apareciendo él en el interior del baúl, esposado y atado dentro del saco. Se había producido la metamorfosis.

 

Cartel promocional de
Cartel promocional de “La Metamorfosis”.

 

 

En 1908 presentó el denominado “Bidón de leche” donde Harry se  introducía dentro de un bidón repleto de agua, donde se cerraba la tapa con candados. Se subía la cortina y cuando de nuevo se bajaba, el mago aparecía liberado y el bidón continuaba cerrado.

 

En el interior de
“El bidón de leche”

 

Otro de sus desafíos fue “La cámara de tortura china”, donde con los tobillos atrapados por cepos y  colgado boca abajo por los pies, era sumergido en un grandioso acuario con mil litros de agua cerrado con candados.

 

“La cámara de tortura china”.

 

También realizó a menudo el número de la camisa de fuerza, que consistía en permanecer en el aire maniatado, a muchos metros de altura, para deshacerse de la misma en pocos minutos. Una de estas espectaculares actuaciones la realizó en Times Square de Nueva York.

 

 

En el corazón de Broadway instaló un espectáculo cuyo número estrella consistía en  hacer desaparecer del escenario un enorme elefante.

 

Broadway.
Houdini durante una de sus actuaciones en Broadway.

 

Harry quiso ser un icono de la aviación, para lo cual en 1910 fue el primero en sobrevolar Australia en un biplano. Rodó varias películas como protagonista, que no llegaron al gran público al considerarse que eran más reales sus actuaciones en  directo. También escribió algunos libros describiendo su experiencia personal en el mundo de la magia.

 

El biplano con el que sobrevoló Australia.
El biplano con el que sobrevoló Australia.

 

Corría el 22 de octubre de 1926, cuando después de una de sus actuaciones en Montreal y estando reposando Houdini en su camerino del teatro Princess, unos estudiantes australianos le propusieron propinarle unos puñetazos en su abdomen para demostrar si su fortaleza era tan asombrosa como se comentaba.

 

Houdini aceptó el envite sin protestar, desconociendo que el estudiante elegido para golpearle era un destacado boxeador de la universidad, que le propinó una serie de puñetazos a los que Houdini se mostró impasible.

 

Recibiendo los golpes del líder de los estudiantes.
Recibiendo los golpes del líder de los estudiantes.

 

No obstante, estos porrazos le produjeron una rotura del apéndice, de por sí ya muy castigado por los continuos golpes recibidos durante su larga carrera, una apendicitis que a los pocos días se convirtió en peritonitis.

 

Pese a soportar grandes dolores, Houdini quiso continuar con su trabajo, pero en una de sus actuaciones sufrió un par de desvanecimientos que obligaron a hospitalizarle.

 

Después de algunos días de debatirse contra su sufrimiento el mago confesó: “Estoy cansado de luchar y creo que esta cosa me va a vencer”.

 

En la madrugada del día 31 de octubre de 1926, día de Halloween, a los 52 años fallecía Erik Weisz o Harry Houdini en el hospital Grace de Detroit, Michigan.

 

 Hospital Grace de Detroit, Michigan.
Hospital Grace de Detroit, Michigan.

 

Según el informe médico la muerte fue motivada por una peritonitis, aunque aparentemente  su apéndice ya estaba inflamado antes de recibir los golpes.

 

Aunque nunca se pudo demostrar, también se barajó la teoría de que hubiera podido ser envenenado en el hospital por orden de algún alto personaje perteneciente al mundo del espiritismo, práctica que siempre persiguió y delató Houdini, ya que según sus allegados el mago había mostrado síntomas de mejoría antes de fallecer.

 

Más de dos mil personas acompañaron hasta el cementerio los restos mortales de Harry, tanta multitud como en alguna de sus actuaciones callejeras al aire libre, pero una incógnita flotaba en el ambiente, ¿no será este otro de sus increíbles trucos?

 

Funeral de Harry Houdini.
Funeral de Harry Houdini.

 

Houdini fue enterrado en el cementerio judío de Machpelah en el barrio de Queens, Nueva York. El mausoleo fue diseñado y cuidadosamente calculado por él mismo y su busto es el único que destaca entre el resto de lápidas judías.

 

Su esposa Bess junto a la tumba de su esposo.
Bess junto a la tumba de su esposo.

 

 

Harry había elaborado a lo largo de su vida una clave secreta de diez palabras, que únicamente conocía su esposa.  De esta forma si, después de muerto, Bess conseguía comunicarse con él sabría que era su marido porque le repetiría las diez palabras.

 

Ella celebró varias sesiones de espiritismo con diversos médiums, hasta que en la noche de Halloween de 1936, a los diez años de la desaparición de su esposo y después de esperar más de una hora, ante la atenta curiosidad de los medios de comunicación, dio por terminadas para siempre las reuniones declarando: “Mi última esperanza se ha desvanecido, pues habiendo transcurrido una década desde su muerte, no creo que Harry pueda volver a mí o a nadie. Todo está terminado. . . ¡Buenas noches, amor mío!”, y apagó la vela que simbólicamente alumbraba la foto de Houdini.

 

Ultima sesión de espiritismo de Bess.
Ultima sesión de espiritismo de Bess.

 

Bess junto a la foto de Houdini.
Bess junto a la foto de Houdini.

 

Bess falleció  de un ataque al corazón el 11 de febrero de 1943, en el interior de un tren que la conducía desde Los Ángeles a Nueva York. Tenía 67 años. Por su religión católica su familia se  negó  a que fuera  enterrada junto a su esposo, en el cementerio judío de Machpelah en Queens. Finalmente fue sepultada en el de Gate of Heaven (Puerta del Cielo) de Hawthorne, Nueva York.

 

Tumba de Bess.
Tumba de Bess.

 

Sobre la vida de Harry Houdini se han escrito algunos libros y filmado varias películas. De entre ellas  destaca “El gran Houdini” de 1953, dirigida por George Marshall e interpretada por Tony Curtis y Janet Leigh.

 

Tony Curtis y Janet Leigh, protagonistas de "El gran Houdini" en 1953.
Tony Curtis y Janet Leigh, protagonistas de “El gran Houdini” en 1953.

 

 

“Los mayores engaños se gestan en las mentes de las personas”35