SALVADOR PUIG ANTICH

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Salvador Puig Antich

El pasado mes de marzo se cumplieron 39 años de la muerte del joven militante anarquista Salvador Puig Antich.

 
Nació en Barcelona un 30 de mayo de 1948 en el seno de una familia  trabajadora de clase media y fue el tercero de seis hermanos.
 
Estudió en el colegio religioso de La Salle Bonanova de la ciudad condal, de donde fue expulsado por conducta indisciplinada. Pasó al internado de los Salesianos de Mataró y más tarde lo hizo en el Instituto Maragall de Barcelona.
 
 
 
Con los amigos.
Precisamente en este último centro conoció a Xavier Garriga y a los hermanos Oriol e Ignasi Solé, con quienes entabló muy buena relación.
 
Juntos coincidieron en sus inquietudes políticas. Poco tiempo después crearon el Movimiento Ibérico de Liberación (MIL), que nació como una organización de corte anarquista.
Con uniforme militar.

 

 
 
 
En 1971 tras terminar el servicio militar en Ibiza, Salvador, con 23 años, se trasladó a Francia junto a otros compañeros. 
 
 
Allí practicaron el robo de coches y pequeños atracos para sobrevivir, además de publicar revistas y panfletos clandestinos prohibidos por la dictadura española.
 
Eran un grupo de jóvenes idealistas e inconformistas, empeñados en acabar con el régimen franquista. Trataban de cambiar una sociedad en la que imperaba un sistema capitalista y autoritario.

Cuando regresaron a Barcelona, y como necesitaban reunir fondos para financiar la “lucha obrera”, empezaron a asaltar bancos. No obstante, nunca atentaron contra las fuerzas de seguridad ni colocaron bombas.

El día 2 de Marzo de 1973, con motivo del atraco a una oficina bancaria,  se produjo un tiroteo y el cajero resultó gravemente herido. A partir de este suceso el acoso de la policía fue constante.
 
Como consecuencia de la presión policial la mayor parte de los integrantes del MIL propusieron su autodisolución.
 
A pesar de todo, Salvador decidió continuar con la lucha junto a otros compañeros.
 
El 15 de septiembre del mismo año, en Bellver de Cerdanya.  atracaron una sucursal de La Caixa, en el que sería su último asalto. La Guardia Civil detuvo, entonces, a sus compañeros Oriol Solé, José Luis Pons y Santi Soler.
 
Trasladado a la comisaría Santi Soler confesó, bajo tortura, que a las seis de la tarde del día siguiente tenía una cita con Xavier Garriga, en el bar Funicular de Barcelona (en la esquina de las calles Girona y Consell de Cent).
 
 
Salvador Puig Antic

 

La policía utilizó a Santi Soler para tender una trampa a Xavier Garriga, quien casualmente ese día acudió acompañado por Salvador Puig Antich.
 
En el bar Funicular les estaban esperando varios policías vestidos de paisano, de la Brigada Político Social de Barcelona. Allí se entabló una pelea que desembocó en plena calle.
 
Ante el alboroto de los vecinos, los policías arrastraron a Garriga y a Puig Antich a un portal de la calle Girona 70.
 
Garriga iba desarmado y no opuso resistencia a los policías, pero sí lo hizo Salvador, quien recibió varios culatazos en la cabeza y al que se le confiscó una pistola cargada sin montar.
 
Garriga logró escapar pero la colaboración de varios transeúntes, que le zancadillearon, permitió que dos policías le alcanzaran y le detuvieran.
Postrado en el suelo, Xavier Garriga escuchó varios disparos procedentes del portal.
 
En pleno forcejeo con los policías, Salvador había sacado otra pistola que llevaba en su espalda y, medio inconsciente, había efectuado dos disparos.
 
En el cruce de tiros el subinspector  Francisco Anguas, de 23 años de edad, perdió la vida, mientras que Salvador, malherido, con una bala en la mandíbula y otra en el hombro, fue hecho preso.
 
Nunca se supo a ciencia cierta, ni se interesó averiguar,  lo que ocurrió verdaderamente en el portal de la calle Girona 70.
 
Los hechos demostraron que Salvador había efectuado  sólo dos disparos, mientras que el cuerpo del subinspector Anguas presentaba cinco orificios de bala.
 
Todo esto acaeció el 25 de septiembre de 1973.
 
En la comisaría, obligaron “cariñosamente” a Xavier Garriga a firmar una declaración, mediante la cual  aseguraba que Salvador Puig, con sus disparos, había causado la muerte del subinspector Anguas.
 
Un Consejo de Guerra reunido el 8 de enero de 1974 condenó a Salvador Puig Antich a la pena máxima, sin  siquiera haberle juzgado. Una farsa más de la dictadura fascista de aquellos tiempos…
 
 
 
Atentado contra Carrero Blanco.
Luis Carrero Blanco

 

 
 
 
Días antes, un atentado de la organización terrorista ETA había hecho saltar por los aires el vehículo en el que viajaba el almirante Luis Carrero Blanco.
 
 
 
 
 
 
Carlos Arias Navarro
 
 
 
El régimen fascista tenía que demostrar  “mano dura”, así que  el día 1º de marzo de 1974 el gobierno presidido por Carlos Arias Navarro firmó el “enterado” por el que se condenaba a muerte a Salvador.
 
 
Francisco Franco Bahamonde

 

 
 
Sólo el dictador Francisco Franco tenía el privilegio de frenar la ejecución…
 
 
 
 
Ese mismo día se organizaron manifestaciones de protesta en muchos países de Europa.
 
La crítica internacional se movilizó solicitando clemencia para Salvador, pero de nada sirvieron las peticiones de indulto llegadas de mandatarios extranjeros, incluso del Vaticano.
 
Todo fue en vano, el general Franco hizo caso omiso de las súplicas.
 
Salvador Puig Antich, de 25 años de edad, fue ejecutado mediante “garrote vil” en la cárcel Modelo de Barcelona, a las 9,20 horas de la mañana de un frío y desapacible  2 de marzo de 1974.
 
Garrote vil

 

 
Este primitivo medio de ejecución, vigente en España desde 1820 hasta 1978, terminaba con la vida de los condenados mediante la rotura del cuello. Se trataba de un collar de hierro asido a un tornillo con una bola en el extremo y aunque teóricamente la muerte debía producirse  de forma instantánea, lo cierto es que en la mayoría de los casos provocaba lesiones laríngeas y la víctima moría por estrangulamiento.
 
Garrote vil

 

 
 
La fuerza física del verdugo que giraba el tornillo y aplastaba el cuello progresivamente hacia adelante, hasta dislocarlo, era determinante.
 
 
 
El verdugo fue López Sierra. Al parecer era un tipo canijo y bebedor que acudía siempre a las ejecuciones lleno de alcohol. Ello le impedía actuar con la presteza necesaria para finiquitar a los reos con rapidez.
 
La escasa fuerza física de López Sierra hizo que Salvador tardara 20 minutos en morir…
Salvador Puig Antich fue el último condenado del franquismo ejecutado con este cruel procedimiento.

Sus restos reposan en el cementerio de Montjuic de Barcelona, agrupación 14, nicho 2737.


¿Quién fue en realidad Salvador, un delincuente, un héroe, un mártir?…

Salvador Puig Antich

 

En cualquier caso, Salvador Puig Antich fue un idealista romántico, capaz de luchar por un mundo mejor y de dar su vida por los demás …….
 
 
 
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