Mes: mayo 2013

CHARLIE RIVEL – EL PAYASO QUE AULLABA A LA LUNA…

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Josep Andreu i Laserre”Charlie Rivel”


El próximo 26 de julio se cumplirán 30 años del fallecimiento del inigualable Josep Andreu i Laserre “Charlie Rivel”. Con dicho motivo, y a modo de homenaje, hoy me gustaría acercarme de forma sutil y respetuosa a la vida pública y artística del entrañable personaje.
No es mi intención, ni pretendo, entrar en detalles personales o políticos de Josep Andreu i Laserre, pues el tiempo se encargará de situar todo en su justo sitio.

Simplemente me gustaría plasmar en mis comentarios al incomparable payaso que al final de sus tiernos y prolongados sollozos aullaba a la luna. El hombre que provocó sonrisas de niños y adultos, a lo largo de muchísimos años, y que está considerado como uno de los más grandes payasos de la historia del circo.
Cubelles (Barcelona)
Josep Andreu i Laserre, el famoso payaso catalán conocido universalmente como Charlie Rivel, nació accidentalmente en el mediterráneo pueblecito de Cubelles, provincia de Barcelona, el  24 de abril de 1896, y fue el primogénito de seis hermanos.

Sus padres, Pere Andreu y Marie Louise Laserre


Sus padres, Pere Andreu Pauses (barcelonés del barrio de Sants) y Marie-Louise Laserre Seguinó (francesa de Occitania), procedentes de una troupe de circo ambulante, se encaminaban a Tarragona cuando tuvo lugar la llegada al mundo de Josep.

Creció en el seno de un matrimonio de artistas circenses. En aquellos tiempos, se desplazaban de pueblo en pueblo empujando un carromato donde llevaban sus escasas pertenencias.

Josep Andreu con 3 años


Con tan sólo 3 años, Josep, ya se inició en el espectáculo realizando un pequeño número en el que imitaba a un forzudo levantador de pesas de hierro.

Cuando tenía 4 años de edad,  a causa de un temporal de agua, el circo familiar Cognac sufrió grandes desperfectos teniendo que suspender las actuaciones. La familia Andreu junto a sus seis hijos: Josep, Nena, Polo, René, Marcel y Roger, tuvieron que buscar un nuevo circo.  Viajaron a Grenoble, donde pasaron a actuar en el  circo Caron.
Josep se inició en el  solfeo y aprendió guitarra, violín y mandolina. Poco tiempo después la familia Andreu cambió de compañía integrándose en el circo Australiano, donde la mejora de contrato les permitió comprar un carromato más espacioso.
 
Dos años más tarde, cerca de París, pasaron a formar parte del circo Lambert, que ofrecía un espectáculo  fijo (no ambulante). Los presagios de lo que sería la Primera Guerra Mundial obligaron al circo Lambert a cerrar y, una vez más, la familia Andreu volvió a encontrarse sin trabajo.
 
Habida cuenta de que España se había mostrado neutral ante el conflicto internacional, a la familia Andreu le pareció un buen lugar para fijar su ubicación y ¡al fin regresar a casa!
 
En 1913 fueron contratados por el circo Tívoli de Barcelona y, antes de formar su propio circo, actuaron en los circos Cortez y Valencia.
Del año 1915 al 1920 regentaron el circo Reina Victoria junto al promotor Salvador Hervás.
Josep y su hermano Polo  “Andreu Rivels”





Josep forma entonces pareja con su hermano Polo denominándose los “Andreu-Rivels”. Se les une posteriormente su otro hermano René y en 1925 pasan a llamarse “Charlie Rivel”.

Con este nombre la familia se fue haciendo cada vez más popular y comenzaron a surgir los contratos.
Charles Chaplin “Charlot”

En aquella época Josep tuvo la oportunidad de ver una película de Charles Chaplin. El personaje con su bigote, bombín y bastón le impresionó profundamente, hasta el punto que aquella noche en su actuación circense intentó hacer una imitación de Charlot. El público le premió con una gran ovación.

El éxito no dejó de acompañarles y la figura de Josep se consagró como la gran estrella del grupo.
Buenos Aires (Argentina)


Triunfaron en Londres, París y, sobre todo en Argentina, donde ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Mar del Plata reclamaron su presencia.

Pero poco a poco, entre los componentes de la familia, fue aflorando una envidia que provocó una situación insostenible.
En 1933 Josep abandonó el grupo familiar a los 37 años de edad, y junto a su esposa Carmen Busto Rinke (hija del payaso Gregorio Busto) con quien se había casado en Valencia el 15 de enero de 1920, y sus cuatro hijos Paulina, Juanito, Charlie y Valentino, inició una nueva carrera en solitario. Su mujer fue siempre su gran colaboradora en los montajes y efectos sonoros de sus actuaciones.

En esa época Josep adopta el nombre artístico de Charlie Rivel, desarrollando su carrera profesional sobre todo en el extranjero.

Actuó en Dinamarca, Suecia y Alemania. Volvió de nuevo a Argentina, Bélgica, Holanda, Suiza, Italia y Alemania.

Josep Andreu i Laserre

A partir de  1935, y hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, supuestamente trabajó para el departamento de propaganda del Tercer Reich, manteniendo relaciones de amistad con Adolf Hitler y Joseph Goebbels.  Después tuvo problemas para abandonar Alemania, pues la Segunda Guerra Mundial le prohibió la salida y le obligó a cumplir los contratos que tenía firmados.

Charlie Rivel con su silla y su guitarra
Fue en esa etapa cuando coincidió el encuentro de Charlie Rivel con la que habría de ser su verdadera y triunfadora personalidad (vestido rojo hasta los pies, una silla y una guitarra).

Al finalizar la guerra Josep pidió ayuda al General Franco, quien le proporcionó el pasaporte para poder entrar en España.

En Finlandia recibió una propuesta para actuar en Barcelona y mientras viajaba hacia la ciudad condal no cesaba de pensar en el pueblo que le vio nacer y que todavía no conocía: Cubelles
Recibimiento a Josep Andreu en su pueblo natal de Cubelles


El recibimiento que le brindó su pueblo fue apoteósico. A cambio, Charlie Rivel prometió volver para vivir allí.







Convertido ya en el payaso aullador que todos recordamos, en 1954 regresó a Barcelona contratado por el circo Price donde se convirtió en una de sus principales estrellas.

 





Josep Andreu i Laserre en su pueblo.





Actuó en Cubelles en 1963 y puso su nombre a una calle. Cumpliendo su promesa de residir allí, en 1969 se construyó una casa en dicho lugar.

Figuró entre los payasos a los que, en 1971, el director de cine italiano Federico Fellini, rindió homenaje en su película “I clowns”.
 
En 1973 dio nombre a una de las mayores escuelas municipales de Catalunya: “Josep Andreu-Charlie Rivel” y que está está situada en el pueblo natal del ilustre payaso donde pasó los últimos años de su vida.
El pueblo de Cubelles le nombró  hijo predilecto en 1976.
Charles Chaplin “Charlot”

Su nombre artístico, Charlie Rivel, fue un homenaje a Charlie Chaplin. Precisamente se cuenta como anécdota que venció en un concurso de imitadores de Charlot . En  dicho concurso también se presentó, de incógnito, el propio Chaplin, quedando en tercer lugar. Durante la entrega de premios Chaplin le preguntó a Charlie Rivel: “¿es usted quien me imita a mí, o soy yo quien le imita a usted?”.

Caricatura de “Charlie Rivel”

Fue un completísimo artista. Le bastaron una silla, una guitarra y su gran talento para comunicarse con el público de todas las edades.

Hizo emocionar a generaciones de espectadores con un personaje mítico y  tierno. Un payaso con un largo vestido encarnado que le llegaba hasta los pies, un pelucón anaranjado, una narizota roja cuadrada y  dos zapatones. La ternura de su prolongado llanto terminado con un aullido a la luna  ha pasado a los anales de la historia del circo.
 

Charlie Rivel, el payaso.

Curiosamente todo empezó cuando un día al entrar en la pista del circo, antes de iniciar su actuación, un niño al verlo empezó a llorar desconsoladamente (sin duda era la primera vez que veía a un payaso).

En esta situación Charlie no podía empezar su número, porque el público estaba más pendiente del escandaloso llanto de la criatura que de él.
Charlie se acercó entonces al pequeño para hacerle una caricia y tratar de calmarlo. El intento no tuvo éxito y el niño continuó llorando todavía más desesperadamente. Ello provocó las risas del público. Charlie Rivel, buen conocedor de la psicología infantil, se desplazó al centro de la pista y, en solidaridad con el pequeño, empezó también a llorar de manera desconsolada. El crio se calló en el acto, viendo con sorpresa como se expresaba en su mismo idioma, el llanto, aquel payaso amenazador vestido hasta los pies de rojo y con grandes zapatos.
 
Cuando Charlie, todavía con lágrimas se acercó al niño, éste con los ojos como luceros, se quitó el chupete de la boca y se lo entregó al payaso. Charlie entonces dejó de llorar y el público enfervorecido arrancó en una larga ovación. Hoy, aquel chupete se conserva en las vitrinas del Museo Charlie Rivel de Cubelles.
 
Charlie Rivel está considerado como el payaso del aullido universal y una de las personalidades más acusadas del mundo del circo.
Monumento al payaso en los jardines de Joan Brossa


Por iniciativa de Radio Nacional de España y el Ajuntament de Barcelona fue inaugurado el 30 de enero de 1972, en los actuales Jardines de Joan Brossa (entonces Parque de Atracciones de Montjuich), un monumento consistente en una estatua de bronce de 4 metros de altura, realizada por el artista Joaquim Ros y Sabaté, en homenaje a Charlie Rivel. Al acto asistió el propio Charlie Rivel con dos de sus hijos. Por desgracia no pudo hacerlo su esposa Carmen Busto al haber fallecido esa misma semana, víctima de un ataque cardíaco, cuando se encontraba de viaje, precisamente para asistir al acto.

Diez años después de la muerte de su esposa Carmen, en junio de 1982, se casó en segundas nupcias con Margarita Camas Reig.
 
Entre  otros muchos galardones recibió la Medalla de  Oro de las Bellas Artes, la Orden de Isabel La Católica, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y la del Ayuntamiento de Cubelles. La Generalitat de Catalunya, en 1983, le distinguió con la Creu de Sant Jordi.
 
Josep Andreu i Lasserre, el gran Charlie Rivel, falleció en el hospital San Camilo de  Sant Pere de Ribes (Barcelona) el 26 de julio de 1983.
 
Monumento en Cubelles

Una estatua en su honor fue inaugurada, el 27 de julio de 1998, en su pueblo natal de Cubelles.

Para finalizar, debo decir, que nunca tuve la suerte de asistir en directo a ninguno de sus espectáculos. En cambio, le vi actuar varias veces por televisión. Me pareció siempre un artista genial, un fuera de serie. Charlie Rivel fue el creador de un estilo de humor fino y diferente, asequible y cercano. Nada que ver con el tipo de payaso convencional más o menos gracioso de la época.

Charlie Rivel en una foto dedicada a Cubelles
Y a veces me pregunto, ¿Quiénes fueron realmente Josep Andreu i Laserre y Charlie Rivel?

Josep Andreu i Laserre  ¿o “Charlie Rivel”?






                        ¿Quién suplantó a quién?


Charlie Rivel  ¿o Josep Andreu i Laserre?

¿Quién se ocultó, durante tantos años, en el interior de un vestido encarnado largo hasta los pies, un pelucón anaranjado, una narizota roja cuadrada, y un par de zapatones?

¿Quién era ese extravagante personaje, cargado de humanidad, a quien le bastaban una silla, una guitarra y unos tiernos  y prolongados sollozos, finalizados siempre con un cariñoso aullido a la luna, para llegar hasta la  fibra sentimental de los espectadores?

Pienso que tal vez Josep Andreu i Laserre fue un niño adulto y Charlie Rivel un adulto niño.
¿O quizás fue al revés? 

                                  Siempre me quedará la duda……
                                
                                                                   
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EL GATO PERSA EUROPEO, “EL REY DEL SOFÁ”

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Hoy quiero rendir un merecido homenaje a mi mascota  y también personificar en él  a todos los animalitos domésticos que, con su compañía, nos hacen la vida más feliz.

En principio habría que distinguir entre el gato persa americano, de nariz superchata y el persa europeo de nariz algo más pronunciada y de perfil respingón.

 

El gato persa europeo, mi gato, es un vanidoso seductor nato y un fiel compañero. Lo más parecido a un perrito. Tanto es así que a veces opino que debería llevarlo a la consulta de un psiquiatra porque creo que Leo, así se llama, en muchas ocasiones piensa que es un can. En cuanto le lanzas una bolita de papel o una pelotita acude raudo a buscarla, la recoge en su boca y la deposita justo a tus pies para que se la vuelvas a arrojar.

Sí, seguramente suena a broma pero, es totalmente cierto. Quienes le conocen pueden dar buena fe de ello.
 






Su carácter amable y tranquilo le hace ser uno de los felinos más apropiados como animal de compañía. Su paciencia y fidelidad se adapta perfectamente al carácter de los niños y de los adultos. Te devuelve con creces las atenciones que le ofreces.
 




Seguramente un gato persa es la mejor opción para aquellas personas a las que les  gustan los mininos,  pero que viven en pisos o lugares con poco espacio. Es una de las razas más inteligentes y tranquilas de los felinus domesticus.

Dicen que todos los animales, desde el momento en que los adoptas, eligen  a su líder, a su jefe, a su dueño principal o como queramos llamarle. En el caso de Leo tuve la suerte de ser yo, aunque él y mi esposa Mª Eugenia se adoran mutuamente.

 
Ama el silencio, la tranquilidad y el orden sobre todas las cosas. Como gran  dormilón que es le encanta tumbarse y descansar en todos los lugares donde me muevo habitualmente por la casa, como la mesa y sillones de mi escritorio. De un tiempo a esta parte, su lugar preferido es el sofá. Por algo se denomina al ejemplar de esta raza “el rey del sofá”.
 
Es un animal vanidoso, presumido, tranquilo y reposado. Se distingue del resto de felinos porque a pesar de ser un gran juguetón también es un poco perezoso, no hace ruidos,  ni se dedica a trepar, arañar, etc. Pero, sobre todo, se destaca  por el gran cariño que  te ofrece a todas las horas del día.
 
El gato persa, al contrario de otras razas, apenas maúlla. Y cuando lo hace su vocecita  es como una caricia para el oído humano. Según lo que te tenga que pedir: comida, caricias, juegos, etc. emite un tono de voz diferente pero siempre con gran dulzura.
 
Su bello pelaje y sus ojos conforman una parte importante de su atractivo, pero eso sí, necesitan un cuidado diario por parte de los dueños. Este  dócil compañero cambia su largo y abundante pelaje durante todo el año, lo que supone tener que cepillarle diariamente el manto para evitar que se le formen bolitas y también limpiar a menudo el pelo que va dejando en alfombras, sofás, ropa, etc.
 
Sus ojos deben lavarse a diario junto con los lacrimales ya que, debido a no tener su nariz tan pronunciada como los gatos comunes, el conducto nasolacrimal  no funciona adecuadamente y por lo tanto tiende a tener los ojos legañosos, sobre todo por las mañanas.


Es importante pues, no olvidar cada mañana cepillarle  el pelaje para eliminar el pelo suelto y los nudos que se le hayan podido formar.  También  limpiarle los lacrimales con una pequeña gasa húmeda para quitarle las legañas producidas durante la noche.
 
Si se le acostumbra de cachorrito, se le pueden cortar las puntitas afiladas de las uñas y bañarlo mensualmente, con lo cual estará siempre radiante como corresponde a un ejemplar de su categoría.
 
¡Ah, se me olvidaba algo!  Resulta impresionante ver como nos  alerta cada vez que suena el timbre de la puerta, el teléfono, el timer de la cocina, o como se sube a la cama para avisar que sonó el despertador.
 
Y, ya para terminar, afirmo que un gato persa europeo es una mascota fuera de serie. Más que un animalito es un compañero que te ofrece cariño y alegría durante toda su vida.

 

Ignoro si el perfil del persa europeo que describo se corresponde exactamente con la generalidad de la raza,  pero he tratado de ser fiel a la realidad del animal que convive conmigo.
 
Creo que los amantes de los animales, me comprenderán perfectamente.                              



A Leo, mi querido gato persa europeomi mascota,  

 

                                                          





“el rey del sofá”