Mes: octubre 2013

” Y JAIMITO MUY UFANO”…

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                                                        ¿Os acordáis?…

 

A los que peinan canas (o a los que, como yo, conservan pocos pelos de aquella hermosa cabellera que con tanto orgullo lucíamos en nuestra juventud) seguramente no les extrañará el nombre de Larry Semon.
 
No obstante, a los más jóvenes sí debo aclarar que a ese divertido personaje del cine mudo de los años mil novecientos y muy pocos se le bautizó primero en nuestro país con el nombre de “Tomasín”, para popularizarse  y triunfar algún tiempo más tarde  de forma definitiva como “Jaimito”.

Seguramente, ahora sí, nuestros rostros habrán experimentado un rictus de alegría, admiración y nostalgia hacia el legendario y gran actor del cine mudo que tantas risas y buenos momentos nos proporcionó.
 
Larry Semon, o “Jaimito” para los que nacimos en nuestra denominada “piel de toro”, vino al mundo el 8 de febrero de 1889 en West Point (Misissippi).
 
Fue hijo de un prestidigitador apodado “Zera el Grande” y de la ayudante y partenaire de éste.


Su infancia se desarrolló pues en el mundo del vodevil y las bambalinas donde fue aprendiendo los trucos y secretos del humor sorpresivo.
 
A la muerte de su padre, Larry se trasladó a New York donde ejerció como dibujante de  humor en algunos rotativos, trabajo que combinó con actuaciones  cómicas en varios teatros.
 
Fue en una de esas salas cuando, en 1915, un cazatalentos de la productora Vitagraph le ofreció un contrato como guionista.
 
En su nuevo trabajo, Larry escribió para cómicos de la compañía y tal fue su éxito que empezó a dirigirles.
 
Tiempo más tarde se inició como actor secundario en algunos de los cortos dirigidos por él y con sus propios guiones.
 
El trabajo de Larry fue ganando enteros y en 1917 la compañía Vitagraph le dio la oportunidad de crear su propio personaje de actor cómico en la pantalla.
 
Su personalidad y simpatía pronto se granjeó la aceptación de los espectadores.
 
Se trataba de un personaje con la cara enharinada, camisa blanca, pantalón ancho con peto y tirantes y un sombrero hongo.
 
Era el clásico héroe  que, con su increíble ingenio, rescataba a su dama después de burlar mil obstáculos.
 
Posteriormente fue cambiando sus argumentos, mucho más estudiados, con arreglo a la época.
 
Las primeras películas estrenadas por Larry Semon en España fueron cortometrajes distribuidos por Procine.



A Larry se le bautizó, en nuestro país como “Tomasín” en los años 1940 y con ese nombre se hizo tremendamente popular. En Italia triunfó con el nombre de “Ridolini”
 
Pero su máximo esplendor lo alcanzó poco más tarde cuando las distribuidoras catalanas Balet y Blay y Exclusivas Arajol reestrenaron películas mudas a las que añadieron efectos, música y comentarios con las voces “en off” de los populares Francisco Ramos y/o Pedro Llabrés.



 
Larry Semon ” Jaimito” fue un pionero y simpático actor del cine mudo y    rivalizó con monstruos de la época como        Charles Chaplin, Ben Turpin, Buster            Keaton, Harold Lloyd, etc.
 


Larry fue muy exigente y caprichoso con sus rodajes y en Hollywood era muy conocido y temido por sus excentricidades, hasta el punto que las productoras tuvieron que hacerle participar en los costes.
 
Construía y derrumbaba decorados de casas, destruía coches, etc. Esa inexplicable conducta le llevó arruinarse varias veces.


 

Ello no fue óbice para que en 1925 realizara su proyecto más ambicioso, la primera versión cinematográfica de “El mago de Oz”.





La película constituyó un gran fracaso. Larry daba vida al personaje de ” El espantapájaros” y su gran amigo Oliver Hardy a  “El hombre de hojalata”.

 

 


Éste último, tiempo más tarde, junto a Stan Laurel formó en la pantalla el famosísimo dúo de  “El gordo y el flaco”.

 
Con la llegada del cine sonoro Larry se quedó desubicado de la industria cinematográfica. Su tartamudez tampoco le ayudó en esa nueva etapa.
 


Pasó sin pena ni gloria actuando en películas de largo metraje. La más significativa fue en 1927, a las órdenes de Josef von Sternberg, “La ley del hampa”.
 





La temprana y polémica muerte de este gran cómico, de exquisito humor donde lo ilógico siempre era posible, se produjo el 8 de octubre de 1928 a los 39 años de edad.

Curiosamente los certificados de defunción se contradicen, pues mientras unos atribuyen su muerte a un ataque cardíaco, otros aseguran que fue fruto de la tuberculosis.




El cuerpo de Larry “Jaimito” fue incinerado, pero a su viuda Dorothy Dwan (la que fuera su partenaire de trabajo y compañera en  “El mago de Oz”) le impidieron verificarlo. Al funeral tampoco asistió casi nadie.
 
 



Incluso cuando en una ocasión le permitieron a Dorothy visitar a Larry en el sanatorio, ya que el Centro tenía ‘prohibidas las visitas familiares’, la habitación se encontraba prácticamente a oscuras y la supuesta silueta de Larry le comentó a Dorothy que estaba mejorando.
 
Todo ello alimenta la hipótesis de que la muerte de Larry podría haber sido perfectamente un montaje para eludir sus numerosas deudas.
 
Al parecer existe una leyenda en la que algunos testigos aseguran haber visto en 1931 a Larry Semon pasear por México.
 
Puestos a creer lo increíble ¿quién en alguna ocasión no asegura haberse cruzado por la calle con Elvis Presley, John Lennon, James Dean, Michael Jackson y otros?
 
Aunque singularizar siempre genera injusticias me gustaría personificar esta vez en Larry  Semon “Jaimito” a todos aquellos magistrales cómicos del cine mudo que tanto hicieron reír, disfrutar y soñar a la gente  de nuestra generación.
 
A los que hace más de 70 años vestíamos con pantalón corto y a los que los curas de la época nos amenazaban con perder la vista si nos masturbábamos pensando en la vecinita de enfrente.
 
¿Os acordáis de aquella entrañable frase? : ” Y Jaimito muy ufano…..  a su novia mete mano “.

 




Cuán cruel e injusto es el olvido de aquellos personajes  que nos proporcionaron alegrías, risas y buenos ratos en nuestras reuniones de niñez.
 



¡Mi entrañable recuerdo, mi sincera gratitud, mi mayor sonrisa y mi fuerte aplauso para todos ellos! ………
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“ETS MÉS POPULAR QUE LA MONYOS!” (“ERES MÁS POPULAR QUE LA MOÑOS!”)….

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Si digo que se trata de Dolors Bonella i Alcanzar a muy poca gente les dirá nada su nombre, pero si añado su alias “La Moños”,  entenderán que me estoy refiriendo a una figura irrepetible.
 
Un icono de las Ramblas, cuyo mote resultará muy familiar para muchos barceloneses.
 
Bastantes de los que hoy peinan canas o ya no utilizan el peine se acordarán de esta  entrañable mujer. Sin duda, uno de los  personajes bohemios más populares de su época.
 
Fue una de esas personas de las que todos se ríen pero todos respetan y que dejó un recuerdo imborrable en cuantos la conocieron.
 
Llamaban la atención sus mofletes repintados, la forma de vestir y sus peinados con moños donde colocaba las flores que le regalaban las floristas de las Ramblas.

Para justificar su desequilibrio mental, en torno a esta mujer se han contado muchas historias, algunas seguramente inventadas.
 
Hay quienes  aseguran que fue profesora. Otros, que un coche de caballos había atropellado mortalmente a su hija y una versión muy creíble es la de que había entrado a trabajar como sirvienta de una familia aristocrática en un palacete del Paseo de Gracia/Gran Vía y que  había tenido una niña con el hijo de éstos.
 
Al parecer el padre del bebé se fue a París donde falleció allí, víctima de un accidente. Los abuelos paternos le quitaron la niña a su madre para perpetuar la descendencia.
 
Agarrándose a la verja de la mansión, la madre iba cada día a casa de ellos y les gritaba suplicante: “¡Devolvedme a mi hija!”



Dolors Bonella (Lola como le llamaban algunos) nació en el año 1851. De familia adinerada, vivió en el barrio de La Bordeta (Sants).
 
Al parecer sus padres quisieron casarla con un hombre mucho mayor que ella, poseedor de una gran fortuna, a lo que ella se negó rotundamente porque el candidato no le gustaba. Fue entonces desheredada y expulsada de la familia.
 
Luego Lola se fue a vivir a la desaparecida calle de La Cadena del antiguo barrio chino de Barcelona, hoy Rambla del Raval.
 
Dicen que se puso a servir y a trabajar de modista.
 
Solía vestir de una forma un tanto extravagante y  estrafalaria. Falda cruzada y larga, adornada con cintas coloreadas y chaqueta con bordados.
 
Las floristas de las Ramblas le regalaban flores y, con ellas, se hacía un ramo y un extravagante moño en el cabello con peinetas, recogido con lazos, coronado por una flor.
 
Todo eso hizo que la gente bautizara a la señora Lola Bonella como “La Moños”.
 
Como si se tratara de un ritual, diariamente recorría la Rambla de las Flores, la calle del Hospital y la plaza del Padró cantando y bailando. Su paso despertaba siempre una gran curiosidad.
 
Llevaba siempre un abanico medio roto con el que se daba nerviosamente aire al rostro. Repartía caramelos entre los niños que la seguían y cuando alguien la importunaba aceleraba el paso diciendo  “Tinc pressa” (tengo prisa).
 
A menudo la piropeaban y ella lo agradecía con una sonrisa.


Más tarde tomaba el autobús de la línea 52 (al fallecer Lola, se le conoció como “el bus de la Moños”), hoy en día es el 91. Bajaba en la parada de La Bordeta y paseaba desde allí hasta la calle dels Jocs Florals (Sants).
 
Vivió de forma muy humilde . Se alimentaba de lo que le daba la gente o se encontraba por la calle. Pedía limosna con gran delicadeza “Senyoret, vol que li canti una cançó o li reciti un verset?” (Señorito ¿quiere que le cante una canción o le recite un verso?).
 
Después de pasar algún tiempo internada, la señora Dolors Bonella falleció en el Hospital Marítimo de Barcelona (hoy Hospital de Nuestra Señora del Mar) el día 15 de septiembre de 1940 a los 89 años de edad.
 



Se celebró un suntuoso entierro, que fue pagado por alguien que se mantuvo en el anonimato. ¿Quizás por la familia que la llevó a la locura?
 
Todavía en la actualidad se utiliza la frase “eres más popular que La Moños”, para definir a una persona muy conocida.
 

Su nombre ha sido utilizado en establecimientos, cine, comedias, canciones, etc.
 







Una película  dirigida por Mireia Ros evocando la vida de esta mujer, fue interpretada por la actriz Julieta Serrano en el año 1996. La película, titulada “La Moños” pasó por las pantallas con más pena que gloria.
 



Vicenç Sabater compuso, en el año 1960, la canción “ Recordant La Moños” que, interpretada en catalán por el músico y cantante Rudy Ventura, tuvo gran difusión, convirtiéndose en la más popular y conocida de cuantas le dedicaron.





Su figura está reproducida en el Museo de Cera de Barcelona . En ocasiones la sacan sentada en una silla en las Ramblas. Algunos transeúntes entonces preguntan ¿quién es esa señora vestida de esa forma tan extravagante?











Desde hace muchos años un restaurante ubicado en las calles Muntaner/Gran Vía de Barcelona lleva su nombre escrito en catalán: “ Ca La Monyos”.









En el Museo de autómatas del Parque de Atracciones del  Tibidabo en Barcelona existe una reproducción de  “La Monyos”.  



                                                                                                                                                  

                                            . . . . . . . . . . . . . . .

¿Qué había detrás de esa persona tan alegre y triste a la vez?
 
¿Quién era aquella mujer que se ganó la admiración de la gente y se convirtió en el personaje catalán más popular, carismático y estrafalario de la época?
 



¿Fue el drama de una hija fallecida, o el encuentro amoroso de una sirvienta con su señorito, o quizás las románticas Ramblas de Barcelona?
 
Todo lo que se sabe de ella aparece indisolublemente unido a la leyenda.
 
La verdadera historia reposa en paz junto a Dolors.
 
Mi humilde opinión es que Dolors Bonella i Alcanzar, para algunos Lola y para todos “La Moños”, fue tan solo una buena mujer que se trastocó por amor…..