Mes: diciembre 2013

EL TIMBALER DEL BRUC (EL TAMBORILERO DEL BRUC)

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Viajero, para aquí, que el francés también paró…

La historia de El Timbaler del Bruc se remonta a 1808.

El día 9 de febrero Philippe Guillaume Duhesme,  general de las tropas napoleónicas,  se dirigió a Catalunya entrando por La Jonquera y a mediados del mismo mes ya había tomado la ciudad de Barcelona.

Al ser gobernada una buena parte por los franceses, Catalunya vio interrumpido su comercio con los países de América por lo que entró en una importante crisis  económica.

El afán de dominio y conquistas por parte de Napoleón no conocía límites.

Así, el 4 de junio de 1808, una columna francesa comandada por el general Schwartz salió de Barcelona con la consigna de tomar Igualada y Manresa. Entre otros motivos, por la  situación estratégica de ambas poblaciones.

El ejército francés lo constituían 3800 hombres, siendo la mayoría de ellos de origen suizo e italiano.


El 6 de junio se libró la Batalla del Bruc.

Las huestes españolas estaban compuestas por unos 2000 efectivos,  pocos de ellos profesionales, entre los que se encontraban combatientes suizos y soldados desertores valones huidos de la guarnición de Barcelona. 

Al mando del teniente suizo  Franz Krutter Grotz tendieron una emboscada al ejército francés, al que vencieron causándole unas 300 bajas y apoderándose de uno de sus cañones.







El 14 de junio tuvo lugar el segundo enfrentamiento entre españoles y franceses.

Superado el factor sorpresa y con un ejército más importante, las fuerzas napoleónicas, esta vez a las órdenes del experimentado general Joseph Chabran, llegaron nuevamente al Bruc por dos columnas.










La artillería española estaba formada por unos 1500 soldados,  entre fuerzas regulares, regimientos suizos y somatenes al mando de Joan Baget, de los tercios de Lleida y Tárrega.

El ejército español venció de nuevo al francés, desmontando para siempre la aureola de imbatibilidad y supremacía  del  general Napoleón.












Fue precisamente en ambos enfrentamientos del Bruc, durante la Guerra de la Independencia Española,  donde la historia, la leyenda o la  sensibilidad del pueblo catalán elevó  al rango de héroe a un joven llamado Isidre Lluçà i Casanoves,  el niño del tambor, más conocido como El Timbaler del Bruc.











Isidre nació, en el seno de una familia muy humilde, el día 14 de marzo de 1791 en el pueblecito de Santpedor, perteneciente a la comarca del Bages (Barcelona).

Hijo de Joan Lluçà i Feixas y Paula Casanovas i Vallcendrera , fue al parecer l’hereu (el mayor) de doce hermanos.

Unos cuentan y otros aseguran que Isidre el bufó (el guapo), como le llamaban, era un pastorcillo que se dedicaba a tocar un viejo tambor en la cofradía y en las fiestas del pueblo.












Cuando se originó el conflicto del Bruc, Isidre no podía combatir debido  a su corta edad, pero ello no fue óbice para que el joven patriota de diecisiete años, ataviado con sus características espardenyes, faixa i barretina (alpargatas, faja y barretina),  ayudara a su pueblo a luchar contra los franceses.








Como un soldado más, Isidre “armado” con su tambor no cesó de tocar.

El eco de la montaña de Montserrat ( la Santa Montaña donde se rinde culto  a la Mare de Déu de Montserrat, La Moreneta,  declarada patrona del pueblo catalán por el Papa León XIII), multiplicó por mil el sonido del tambor. 

Las huestes francesas creyeron hallarse ante un ejército muy superior al suyo y se batió en retirada.






Reza la leyenda que en el año 880 unos pastorcillos encontraron la imagen de La Moreneta  en el interior de una cueva. Era tal su peso que no fue posible trasladarla de sitio. 


El obispo de Manresa interpretó que la Virgen no quería cambiar su ubicación por lo que hizo construir la ermita de Santa María en aquel  lugar que más tarde se convertiría en el actual monasterio donde hoy se venera a La Moreneta.



La imagen, de 95 centímetros de altura, está realizada en madera de álamo y data del siglo XII. Representa  a la Virgen con el niño Jesús sentado en su regazo.

Sobre su mano derecha sostiene una esfera que representa el universo. El Niño tiene una piña en su mano izquierda y la mano derecha la mantiene erguida como impartiendo su bendición.

El color negro de las caras y manos de ambos, se atribuyen a la transformación del barniz por el paso del tiempo y a las miles de velas y lámparas que durante siglos se han encendido día y noche ante la imagen.


Posteriormente las cabezas y los rostros fueron retocados, mostrando hoy día un estilo diferente a las imágenes románicas de su origen.


Volviendo a Isidre, nuestro héroe, poco más se conoce de su vida. Comentan que a su regreso del Bruc  se mostró triste, ausente y muy turbado. Enfermó contrayendo el tifus, epidemia que por aquel tiempo afectaba al pueblo de Santpedor.

Como consecuencia de la enfermedad  falleció el 6 de abril de 1809 a la temprana edad de 18 años, diez meses  después de haber finalizado los conflictos del Bruc.

 






Hoy en día,El Timbaler del Bruc tiene monumentos en Barcelona, Santpedor y Bruc.

En este último lugar su estatua está declarada como Bien Cultural de Interés Nacional. Además de  memorar las batallas ganadas a los franceses  los días 6 y 14 de junio de 1808 existe una inscripción que reza así:

Viajero, para aquí, que el francés también paró, el que por todo pasó no pudo pasar de aquí”.
  


Isidre Lluçà y Casanoves, leyenda, mito o realidad, es una personalidad histórica que realza los valores patrios del pueblo catalán. Su viejo tambor, sus agallas, y el eco de la Santa Montaña de Montserrat hicieron huir despavorido al todopoderoso ejército de Napoleón.


Gràcies, moltes gràcies Isidre. Abans ara i per sempre serás recordat per el poble català  com

                                                              ¡El Timbaler del Bruc!


(Gracias, muchas gracias Isidre. Antes ahora y por siempre serás recordado por el pueblo catalán como ¡El tamborilero del Bruc!).