RAQUEL MELLER

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RAQUEL MELLER

“La reina del cuplé”

 

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 El próximo mes de julio se cumplirán 52 años de la muerte de esta mujer que hizo del cuplé su forma de vida.

Su nombre nos traslada a principio de los años 1900, haciéndonos evocar el sonido de aquellos viejos gramófonos de la época.

Su gran debut tuvo lugar en Barcelona el 16 de septiembre de 1911, en el emblemático Teatro Arnau del Paralelo.

El Paralelo era, por antonomasia, el barrio del arte escénico de Barcelona, el equivalente a Montmartre en Paris, West End en Londres, Avenida Corrientes en Buenos Aires o Broadway en Nueva York.

            

 

                                                             

 

 Allí se representaron las mejores obras teatrales y revistas musicales del momento.

Actualmente solo queda una  nostálgica sombra en el recuerdo, pues la mayoría de teatros, cines y salas de espectáculos han sido demolidos. 

Las canciones “La violetera”  y  ”El relicario”, ambas compuestas por el maestro José Padilla, la catapultaron a la fama.

Tanto es así, que durante los años 1920-1930 fue la cantante española, cupletista y actriz de cine mudo de mayor éxito internacional.

Francisca Marqués López nació el 9 de marzo de 1888 en el popular Barrio del Cinto de Tarazona,  provincia de Zaragoza.

              

Su padre, Telesforo Marqués, era aragonés, y su madre Isabel López, riojana.

Su abuelo, al igual que su padre, eran herreros y regentaban una fragua. Su madre estuvo empleada en una tienda de ultramarinos.

La infancia de Paca, como así llamaban a Francisca, transcurrió entre temporadas con sus abuelos paternos en Añón de Moncayo (Zaragoza) y con sus abuelos maternos en Inestrillas (La Rioja).

                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

Antes de reunirse en el popular barrio del Poble Sec de Barcelona con sus padres, también vivió hasta los 12 años en Montpellier (Francia) con una tía materna, religiosa en el convento de Santa Clara, quien la educó en el coro del convento demostrando una gran vocación musical.

En la ciudad condal, a los 15 años se empleó en un taller de costura, en el que se pasaba el día cantando las canciones de moda.

En aquella época conoció a la cantante Marta Oliver, quien descubrió en la joven Paca una voz frágil y cristalina, un gran talento vocal, una gran seducción y un desparpajo poco habitual.

Con el nombre de “La Bella Raquel” debutó, en febrero de 1908, en el salón La Gran Peña, bajo la tutela de Marta Oliver, quien incluso le prestó un traje para su actuación.

                   

Posteriormente la desconocida Francisca Marqués debutó con “Las Amazonas” con un número titulado  “El buen debut”. Fue el principio de su gran carrera artística, puesto que le permitió abandonar su empleo en el taller de costura al firmar un contrato por siete pesetas diarias, que medio año más tarde aumentaría a doce cuando debutó en Palacio de Cristal de Barcelona.

Tras mantener un idilio amoroso con un  marinero alemán apellidado Moeller, del que supuestamente nacería un hijo ilegítimo, Paca adoptó el apellido de éste, españolizándolo a Meller.

Con el nombre de Raquel Meller, con el que se consagró artísticamente en el mundo entero, se presentó en junio de 1911 en Madrid inaugurando el teatro Trianon Palace.

Allí coincidió con tres grandes artistas del cuplé: Amalia Molina, Pastora Imperio y La Goya.

                                         

Raquel Meller trató siempre de imitar, sin conseguirlo, a La Goya, de origen bilbaíno, que añadía siempre, a su gran belleza y elegancia, un vestuario de exquisito gusto.

Raquel  cobraba, entonces, cuarenta pesetas al día.

Antes de volver a la ciudad condal, continuó tomando clases de canto.

En Barcelona, como se expone al principio, debutó en el teatro Arnau, el templo de las variedades del Paralelo, donde cosechó grandes éxitos.

Sus interpretaciones de “La pulga” y  el “Ven y ven” (anteriormente llamado “La mexicana” y reciclado por Alvaro Retana), causaron furor entre el público masculino de la época.

                                    http://www.youtube.com/watch?v=fgdX0Dc0s-o

Su fama le brindó la oportunidad, en 1912, de abandonar el barcelonés Paralelo para trabajar en teatros de más prestigio.

Con la marca Odeón empezó a grabar sus primeros discos (hay quienes opinan que fueron los mejores) y pasó de cobrar cien pesetas diarias a doscientas cincuenta, cifra récord entre las artistas del momento.

Para el diario El Liberal grabó un cuplé que se hizo muy popular. En él se publicitaba la venta del citado periódico.

                                                        El Liberal

Su fama llegó a oídos del rey Alfonso XIII, quien la invitó a cantar en una fiesta privada.

Raquel no aceptó, contestándole al rey que si deseaba ver su actuación se personara en el teatro.

Así fue, el monarca, en compañía de su esposa la reina Victoria Eugenia, asistió al teatro y ambos le entregaron a Raquel un ramo de flores.

Raquel Meller, físicamente, no era una mujer imponente. Tenía un cuerpo pequeño aunque proporcionado. Su voz no era un gran portento, pero dominaba los escenarios con su seductora personalidad artística, haciendo de cada interpretación un nuevo personaje. Se decía de ella que era muchas mujeres en una.

                            

Debido a su origen humilde tenía una cultura mínima. Sin embargo mostró siempre un carácter muy fuerte. Muchos se quejaban de sus insultos cuando se negaban a cumplir sus caprichosos deseos.

Era una mujer intuitiva. Jamás le falló el olfato artístico.

En una ocasión escuchó una dramática melodía inspirada en una corrida de toros. Previamente  la habían cantado otras cupletistas, sin haber calado a nivel popular.

Raquel Meller insistió al compositor para que se la cediese.

Esa canción era “EL relicario”.

Vestida de riguroso luto, con una mantilla española y una luz iluminando su figura, Raquel interpretó su versión en 1914 en la sala El Dorado.

                                        http://www.youtube.com/watch?v=ynhlNngNl84

Su interpretación fue apoteósica, al punto que se grabó de inmediato. Cabe resaltar como anécdota que, solamente en Francia, se vendieron más de cien mil copias.

Incluso se llegó a comentar que José Padilla se pudo comprar un castillo con las ganancias que obtuvo por sus derechos de autor.

Poco más tarde el maestro Padilla encargó la letra de una canción sobre una florista a la que puso música. Poco se imaginaba que esa melodía, “La violetera”, se iba a convertir en su composición más internacional.

En un primer momento, previo pago de quinientas pesetas, Padilla le cedió los derechos del estreno a Carmen Flores.

Posteriormente también se los cedió a Raquel Meller, quien arrasó con su interpretación de “La violetera”.

   http://www.youtube.com/watch?v=q71Q5EMyQzk

Tanto “La violetera” como “El relicario” figuraron siempre en su repertorio y con ellos obtuvo el reconocimiento artístico a nivel mundial.

Raquel Meller fue siempre una mujer admirada, lo mismo en los escenarios como fuera de ellos. Pintores como Julio Romero de Torres, Moreno Carbonero y Carlos Vázquez, entre otros, la inmortalizaron en sus cuadros.

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Joaquin Sorolla, el gran pintor valenciano, a quien ella llegó a despreciar por su constante asedio sentimental, la pintó de manera espléndida.

                                 

Raquel Meller fue una mujer admirada, cortejada y deseada por artistas, escritores, literatos, políticos personajes muy importantes que no dejaban de adularla y asediarla.

Corría el año 1917 cuando, trabajando en el Trianon Palace de Madrid, Raquel conoció al escritor y diplomático guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, con quien se casó en Biarritz de 7 de septiembre de 1919.

                              gomez carrillo y raquel

El tenía cuarenta y seis años y ella treinta y uno. Adoptaron a una niña, de nombre Elena.

             

El matrimonio estaba condenado al fracaso pues se trataba de dos personalidades constantemente enfrentadas.

Los periódicos de la época publicaron que, por celos, delató a Mata Hari porque había tenido amoríos con su esposo. Se divorciaron en 1922.

                                                       

Raquel viajó a París  en el año 1919. En el teatro Olympia de la capital francesa se presentó con los cuplés “Flor de té” y “Agua que no has de beber” que se hicieron muy populares.

Olympia                     

 

http://www.youtube.com/watch?v=BimwxCacxMw&list=PLc_QJvzBNyqq7MnfoB-tYxluO8jcklroB

Desde allí viajó a Argentina, Uruguay y Chile, donde cosechó grandes éxitos.

Más tarde visitó  Estados Unidos donde efectuó una gira de ocho meses. Actuó en  Filadelfia, Chicago, Boston, Baltimore, Los Angeles y Nueva York, percibiendo 200.000 dólares.

                                                              

Su carrera cinematográfica  se inició en 1919 con la película “Los arlequines de seda y oro” que obtuvo un gran éxito gracias a Raquel. Esa película fue distribuida con menos metraje en el extranjero con el título de “La gitana blanca”.

                                                           

Entre los años 1922-1928 rodó en París” Rosa de Flandes”, “Violetas Imperiales”, “La tierra prometida”, “Ronda de noche”, “Carmen”, “Nocturno” y “La venenosa”  todas ellas en versión muda. 

              violetas-imperiales012                                         

Fue en Hollywood, en el año 1930, cuando Raquel conoció a Charles Chaplin. Atraído por la belleza y la fama de la cupletista, Chaplin le ofreció un papel en la película “Luces de la ciudad”, que no tuvo ya que, al no dominar el idioma inglés y muy poco el francés, no consiguió despertar apenas interés.

                 

Como anécdota, cabe destacar que Chaplin incluyó como fondo musical de su película “Luces de la ciudad” la melodía de la canción “La violetera” del maestro José Padilla, omitiendo su autoría, pero firmándola como suya en los títulos de crédito.

Por dicho motivo el autor de “La violetera” le interpuso un contencioso. Los tribunales de justicia le dieron la razón y condenaron a Chaplin a indemnizar económicamente al maestro.

Raquel Meller, con la Fox, rodó un cortometraje de cuatro canciones en Hollywood.

Su primera película sonora la rodó en Francia en el año 1932. Fue la segunda versión de “Violetas imperiales”.

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Durante los años de 1930, disfrutando de su gran popularidad, Raquel residió en Francia largas temporadas, adquiriendo propiedades en Paris y Versalles. Llegó a tener cuadros muy valiosos de Picasso, Renoir, Toulouse Lautrec y otros. También poseyó un piano que, al parecer, había sido de Mozart.

Viajaba con tres cocineros a su servicio y cientos de baúles. Llegó a visitar personalmente al Papa Pio XI e incluso llegó a criticar e increpar al Duce de Venezia.

Durante varios años superó en ingresos y popularidad a personajes de la talla de Maurice Chevalier y Carlos Gardel.

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Su voz, sus grandes ojos negros, su innata belleza, su elegancia y sobre todo su gran capacidad y talento como cupletista, le abrieron las puertas de la fama y el estrellato.

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La propia Sarah Bernhardt la bautizó como “un genio”, e incluso Rodolfo Valentino quedó prendado de su arte y personalidad.

                         

Los cuplés tuvieron un antes y un después con la irrupción de Raquel Meller a la escena. Hasta  su llegada los cuplés estaban considerados como un género ramplón. Ella los dignificó situándolos a un aceptable nivel social.

La Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil española frenaron la carrera prodigiosa de Raquel.

Viajó a Argentina, donde permaneció desde 1937 a 1939.

Al concluir la Guerra Civil española regresó a Barcelona logrando nuevamente popularidad con algunas obras teatrales.

En la ciudad condal contrajo su segundo matrimonio, en el año 1939, con el empresario francés Edmond Sayac.

Tampoco tuvo suerte en esta oportunidad. No llegaron a divorciarse pero vivieron separados. Durante su estancia en Argentina, adoptó a su segundo hijo: Jordi –Enric.

Jordi-Enric, poco tiempo después del fallecimiento de su madre, se casó con la enfermera que la cuidó hasta su muerte.  A los dos años Jorge perdió la vida, víctima de un accidente de coche. Tres años más tarde su hermana Elena se suicidó.

En el teatro La Zarzuela de Madrid, Raquel estrenó en 1939  ¡Allo Hollywood! y en el barcelonés teatro Cómico, del empresario Joaquín Gasa, en el año 1941  actuó, de nuevo, con “La violetera”.

            

A partir de ahí podría decirse que empezó la decadencia de la gran diva del cuplé.

Para su desgracia, el Fisco francés le reclamó una gran suma por derechos de impuestos. Además durante la Segunda Guerra Mundial fueron expropiadas  la mayoría de sus propiedades. Pasó a vivir sin desahogos, pero sin los derroches de estrella que había hecho gala antes.

No sería justo omitir que, durante los difíciles tiempos de nuestra posguerra española, Raquel socorrió a mucha gente que acudió a ella en busca de ayuda.

Actuó  con la Compañía de Los Vieneses, de Arthur Kaps y Franz Joham, en el año 1946, con el musical  “Melodías del Danubio”.

                 

Nuevamente repitió con la Compañía de  Los Vieneses, en el año 1957, con la obra “Campanas de Viena”.

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En el teatro Madrid de la capital de  España, se despidió, en 1958, con el espectáculo “Cuando salió el blanco y negro”. Tenía 70 años.

El periodista Ángel Zúñiga, gran admirador de Raquel Meller, dijo de ella en su crónica: “Con voz quebrada, sin brillo en los ojos, torpe de movimientos y, por añadidura, ataviada como una bufa de principios de siglo…”

Ese mismo año, en el teatro Victoria de Barcelona, se despidió de los escenarios.

Su  adiós coincidió en el tiempo (1957-1958) con el estreno de las películas “El último cuplé” y “La violetera”, ambas interpretadas por la recientemente desparecida actriz Sara Montiel.

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Este acontecimiento disgustó especialmente a Raquel, pues afirmaba que ambas películas estaban basadas en su vida.

Su última actuación tuvo lugar en Televisión Española, en el año 1961. Interpretó  “Zapatitos viejos” y “La violetera”.

Raquel Meller grabó aproximadamente cuatrocientas canciones, de las más de quinientas que había interpretado. Llegó a protagonizar una docena de películas y a actuar en más de treinta espectáculos.

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Cuando llevaba algún tiempo alejada de los escenarios sufrió una caída que agravó la enfermedad coronaria que padecía.

A los 74 años de edad Francisca Marqués falleció el 26 de julio de 1962 en el Hospital de la Cruz Roja de Barcelona, víctima de una embolia cerebral.

Sus restos mortales descansan en el Cementerio de Montjuic de Barcelona donde más de cien mil personas le dieron su último adiós.

                          

         Sus hijos Jordi y Elena junto a su padre Edmund Sayac, en el entierro de Raquel                      

Sirva esta breve introducción en  la vida de Francisca Marqués López como un sincero y sentido homenaje a la  figura artística de esta turiasonense autodidacta de humilde cuna, conocida como “Paca” en su infancia, y, más tarde, como “la gran Raquel Meller” en el mundo del espectáculo.

En el popular barrio de el Paralelo de Barcelona, frente al teatro Arnau, un monumento sobre una fuente con la figura de Raquel Meller, escenificando “La violetera”, perpetúa la memoria de esta artista universal.

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En memoria de Raquel Meller “La diosa del Paralelo”, recordar una frase que solía decir de sí misma: “yo no soy cupletista, tampoco soy cantante …

soy Raquel Meller”…     

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Audovisual de la biografía:
                                    http://www.youtube.com/watch?v=n11ajdILmro&list=PLc_QJvzBNyqq7MnfoB-tYxluO8jcklroB 
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2 comentarios sobre “RAQUEL MELLER

    francisco lopez dabouza escribió:
    abril 19, 2014 en 9:07 pm

    Raquel meller vive en el paralelo en barcelona y en el recuerdo de nuestros corazones, y siempre que tengo ocasion visito su lugar de descanso perpetuo en en cementerio de montjuich.

      josemariaserranoguerra respondido:
      abril 22, 2014 en 10:41 am

      Efectivamente así es. Raquel Meller siempre permanecerá viva en el Paralelo recordándonos aquellos nostálgicos tiempos del cuplé . Gracias por su comentario y por seguir las publicaciones de mi blog.

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