Mes: abril 2016

JOSE MANUEL IBAR “URTAIN”

Posted on Actualizado enn

JOSE MANUEL IBAR “URTAIN”

 “EL MORROSKO DE CESTONA”

(“El mocetón de Cestona”)

 

1

Los más jóvenes con seguridad no lo han conocido o no lo recuerdan, pero posiblemente habrán oído hablar de él.

 

José Manuel Ibar Azpiazu nació el 14 de mayo de 1943, en la  localidad guipuzcoana de Aizarnazábal. Fue el segundo de diez hermanos y se le conoció como Urtain,  en referencia a la aldea de Cestona donde pasó toda su infancia.

 

Aizarnázabal (Guipúcoa)
Aizarnázabal (Guipúcoa)

 

De niño estudió en el colegio de los jesuitas de Tudela (Navarra), de donde se escapó a los 11 años para volver al caserío.

 

 

Iglesia y Colegio de los Padres Jesuítas construído a finales del sigloXIX.
Iglesia y Colegio de los Padres Jesuítas construídos a finales del siglo XIX.

 

Trabajó en una fragua y posteriormente como albañil.

 

A partir de 1960, viviendo en Cestona, José Manuel  se destacó como aizkolari (cortador de troncos), harri-jasotzea (levantamiento de piedras) e idi probak (arrastre de piedras por bueyes).

 

Levantando piedras
Levantando piedras redondas

 

Durante ese tiempo José Manuel  levantó bloques de 250 kilos, así como 192 veces una piedra de 100 kilos, batiendo todos los récords y pasando a ser conocido como “El Tigre de Cestona”.

 

5
Levantando piedras cuadradas.

 

Su padre había sido figura destacada en la especialidad de levantamiento de piedras y de él se dijo “era el hombre más fuerte del país vasco”.

 

A los 16 años de edad José Manuel recibió un golpe muy duro, pues la desgracia quiso que perdiera a su padre en una absurda competición.

 

El muchacho, para demostrar el poderío de su fuerza, invitó en el bar del pueblo a 14 personas para que saltaran desde una silla hasta su pecho. Así lo hicieron y José Manuel ni se inmutó. Su padre vio la escena y, no queriendo ser menos que su hijo y para demostrarle que era más fuerte, quiso hacer lo mismo con 15 personas. El impacto de la última fue tan fuerte que le reventó el abdomen, causándole la muerte.

 

Por aquellos tiempos el dictador Francisco Franco le había preguntado, en más de una ocasión, al su entonces médico de cabecera y presidente de la Federación Española de Boxeo, Vicente Gil, por qué no había surgido en el deporte de las doce cuerdas ningún español de las características del vasco de Régil (Guipúzcoa), Paulino Uzcudun, peso pesado de la preguerra.

 

Régil (Guipúcoa)
Régil (Guipúcoa)

 

Paulino Uzkudun
Paulino Uzkudun

 

Vicente Gil, siempre atento a las indicaciones de su ilustre paciente, empezó a pensar quién podría ser el candidato que pudiera complacer al generalísimo.

 

Seguramente nadie mejor que un vasco forzudo que, bien entrenado y adiestrado en las técnicas del boxeo, pudiera convertirse en un futuro campeón.

 

Vicente Gil con Francisco Franco.
Vicente Gil con Francisco Franco.

 

Para ello, en 1968  el mánager de boxeo Miguel Almanzor, siguiendo instrucciones de Vicente Gil, contactó con José Antonio Lopetegui Aranguren, conocido como Aguerre II y padre del actual exjugador de fútbol, para plantearle la propuesta: “Te enseñaremos a boxear, te harás rico y famoso. Saldrás en televisión y además tendrás el apoyo del Caudillo, que está muy interesado en este tema”.

 

 

José Antonio Lopetegui (Aguerre II)
José Antonio Lopetegui (Aguerre II)

 

Lopetegui rehusó la oferta y no hubo forma de convencerle, ya que el hombre se sentía feliz  en su ambiente, con su familia, sus amigos y su asador.

 

Fue entonces cuando Miguel Almanzor se desplazó hasta Cestona para contactar con José Manuel Ibar.

 

En el caserío de Urtain se encontraban el morrosko con sus tres hijos (José Manuel, Mª Jesús y Francisco) y su esposa Cecilia Urbieta, con la que se había casado en 1963, después de seis años de noviazgo.

 

Almanzor le expuso a José Manuel sus planes: “Te apoyaremos, el Caudillo tiene mucho interés en esto. Te instruiremos en la práctica del boxeo y te convertirás en un gran campeón admirado por todos. Saldrás en la prensa y te televisarán los combates. Serás famoso”. . .

 

No le costó mucho tiempo convencerlo. José Manuel era más impulsivo y temerario que Lopetegui, como ya lo había demostrado de niño cuando se había escapado del internado de Tudela (Navarra), y a pesar de las dudas y consideraciones de su esposa Cecilia, aceptó la proposición.

 

José Manuel yMiguel Almanzor.
José Manuel y Miguel Almanzor.

 

José Lizarazu, empresario y dueño del hotel Orly de San Sebastián, que había visto al morrosko en algunas ocasiones levantando  piedras, también intuyó en José Manuel madera de boxeador, por lo que le cedió el gimnasio del hotel para ejercitar sus primeros entrenamientos a las órdenes de Almanzor.

 

En los inicios de su preparación.
En los inicios de su preparación.

 

Después de una fugaz  preparación, el 24 de julio de 1968, a los 25 años de edad, José Manuel celebró su primer combate en el campo de fútbol de Villafranca de Ordicia (Guipúzcoa), ante un tipo de Castro Urdiales (Cantabria) apellidado Gómez y al  que presentaron como Johny Rodri.

 

Previamente los medios de comunicación ya se habían encargado de preparar y lanzar una campaña nacional en torno al forzudo José Manuel Ibar, a partir de entonces ya conocido como Urtain.

 

En el campo de deportes donde se celebró la pelea no cabía ni un alfiler. El combate duró  17 segundos. A partir de ahí se sucedieron una serie de 27 combates consecutivos con púgiles totalmente anónimos o de poquísima entidad, a los que se les maquillaba con un brillante pasado y a los que Urtian derrotó en el primer o segundo asalto.

 

Al final de las peleas se hicieron célebres sus fotos luciendo en el cuadrilátero una exagerada txapela (típica boina vasca).

 

Luciendo la txapela al final de sus combates.
Luciendo la txapela al final de sus combates.

 

La polémica se desencadenó y así mientras unos opinaban que el púgil era el gran exponente de la raza vasca, otros aseguraban que era un fraude, al que le habían puesto delante una serie de “paquetes” para su promoción y lucimiento personal.

 

El caso es que, en un país necesitado de ídolos, la figura de Urtain fue cobrando fuerza y popularidad. José Manuel abandonó Guipúcoa y se trasladó a vivir a Madrid.

 

11
Urtain se convirtió en el exponente de la raza vasca.

 

Se cuenta como anécdota que en uno de los viajes que Urtain, con unos amigos, realizó al Pais Vasco, se acercó un poco ebrio hasta el asador de José Antonio Lopetegui  tratando de excederse con la esposa de éste. Lopetegui dejó lo que estaba haciendo en la cocina y alzándolo en vilo lo arrojó por una ventana a la carbonera.

 

Dado su gran palmarés de victorias, antes del límite y sin tan siquiera haber disputado el campeonato de España, en 1970 fue nombrado candidato al título europeo. El otro aspirante, un alemán calvo y obeso de nombre Peter Weiland, tan sólo tomar tierra en el aeropuerto madrileño de Barajas,  declaró: “Yo le tiro a los pajaritos las piedras que levanta Urtain” . 

 

Ese comentario del alemán era justo lo que necesitaba la prensa para animar el ambiente. La velada se celebró en el Palacio de los Deportes de Madrid el 3 de abril de 1970, con un lleno hasta la bandera, y toda la España pugilística siguió el combate a través del televisor.

 

11-1

Con su habitual estilo tosco y rudo Urtain se batió como un valiente contra el alemán y, a pesar de recibir una gran paliza, logró derrotarle por KO en el séptimo asalto, coronándose campeón de Europa de los pesos pesados. 

 

Campeón de Europa ante Peter Weiland en 1970.
Campeón de Europa ante Peter Weiland en 1970.

 

El morrosko era corporalmente un gran dotado, pero por las prisas, en su lanzamiento mediático nunca estuvo bien preparado. Era un púgil que, si no terminaba los combates de forma rápida por KO, no tenía poder de recuperación y se agotaba mental y físicamente.

 

La gesta representó un gran negocio para la prensa deportiva de la época y algunos  periódicos batieron récords de ventas.

 

A partir de ese momento la fama de Urtain, también apodado oficialmente como “El morrosko de Cestona” cobró gran notoriedad. En todas partes se hablaba de él, incluso en los corrillos de la gente que no sentía afición por el noble arte de las doce cuerdas.

 

Fue tal su popularidad, que llegó incluso a desbancar a las estrellas folclóricas y  toreros del momento. El director de cine Manuel Summers, aprovechando el tirón del púgil, rodó una película: “Urtain, el rey de la Selva. . . o así”.

 

Programa de la película.
Programa de la película.

 

Las ciudades donde boxeaba se empapelaban con su imagen y  las marcas comerciales utilizaban su fama para anunciar todo tipo de productos, desde un yo-yo hasta un brandy.

 

Cabe resaltar que en el Pueblo Vasco se denominó Urtain a un plato con patatas fritas que llevaban encima un churrasco y un par de huevos fritos.

 

En el estadio de Wembley de Londres, en noviembre de 1970, Urtain perdió su título ante Henry Cooper, un avezado y veterano boxeador que anteriormente ya se había enfrentado a grandes figuras.

 

 Cartel del combate con Henry Cooper.
Cartel del combate con Henry Cooper.

 

Urtain con Henry Cooper en 1970.
Urtain con Henry Cooper en 1970.

 

 

De nuevo lo recuperó en 1971 al vencer en Madrid al británico Jack Bodell.

 

Se proclamó de nuevamente campeón de Europa al derrotar a Jack Bodell en 1971.
Se proclamó de nuevamente campeón de Europa al derrotar a Jack Bodell en 1971.

 

En 1972  perdió nuevamente el título continental en Madrid, ante el alemán Jürgen Blin.

 

Titulares del diario AS antes del combate con Jürgen Blin.
Portada del diario AS antes del combate con Jürgen Blin.

 

 

Trató de reconquistar el título en Amberes, frente al belga Jean Pierre Coopman, pero Urtain perdió por abandono. Éste fue su último combate serio y ahí empezó su ocaso como boxeador pues, aunque continuó disputando algunas peleas de poca importancia, dejó de interesar al gran público.

 

Jean Pierre Coopman
Jean Pierre Coopman

 

En sus nueve años de carrera disputó 68 combates, de los cuales venció en 53 (41 por KO), perdió en 11 e hizo 4 nulos.

 

José Manuel se separó de su esposa Cecilia en 1975 y  volvió a casarse en Madrid con Mª Luisa García, de la que tuvo otros dos hijos: Vanessa y Eduardo.

 

Una vez retirado del mundo del boxeo, trató de reconducir su vida profesional en la lucha libre pero con escaso éxito.

 

Entrenándose en la lucha libre.
Entrenándose en la lucha libre.

 

 

Entonces su hermano Eusebio le ofreció trabajar en su restaurante como relaciones públicas, a lo que se dedicó durante algún tiempo.

 

Posteriormente, con los ahorros que todavía le quedaban de su etapa como boxeador, decidió abrir un restaurante y una cafetería con su nombre como reclamo, pero las cosas no le fueron bien. Las deudas se le acumularon y los acreedores le asediaban, hasta el punto que tuvo que dejar los locales.

 

Los habituales amigos gorrones que en los días de gloria habían acompañado al bonachón de José Manuel  a fiestas y  juergas desenfrenadas de mujeres y whisky desaparecieron para siempre, en cuanto se esfumó la estrella de su fama.

 

Se dio a la bebida, por lo que su segunda esposa y sus hijos le abandonaron. Más tarde recibió una orden de desahucio de la vivienda donde habitaba en la calle Fermín Caballero, en el popular barrio del Pilar de Madrid.

 

 José Manuel perdió el combate más importante de su carrera cuando decidió dejar este mundo, arrojándose al vacío desde la terraza del 10º piso de su casa, el 21 de julio de 1992. 

 

20

21
Portada del diario Marca

 

Aquel chicarrón vasco, aquel hombre de campo, aquel coloso levantador de piedras, ídolo del boxeo y admirado por multitud de gentes, no pudo fajarse con la vida ni devolverle los demoledores puñetazos, los zarandeos y duros reveses que ésta le asestó.

 

Optó por abandonar y tirar la toalla a los 49 años de edad.

 

19
Portada de la revista Semana.

 

Tristemente, José Manuel Ibar Azpiazu, más conocido como Urtain, “El morrosko de Cestona” o  “El Tigre de Cestona”, fue uno más de los muchos juguetes rotos en el mundo del boxeo.

 

 
1urtain_boxeo_getty180714.columnas_8

 

Para los que te conocimos y recordamos,  descansa en paz . . .