Mes: octubre 2016

CARMEN AMAYA AMAYA

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CARMEN AMAYA 

 El Torbellino Gitano . . .

 

Carmen Amaya Amaya
Carmen Amaya

 

La que sería una de las grandes leyendas del baile flamenco  llegó al mundo el 2 de noviembre de 1913, en Barcelona. Concretamente, en el Somorrostro, un mísero campamento de barracas de madera lleno de goteras, ubicado a orillas del mar en la zona norte del popular barrio de la Barceloneta.

 

Somorrostro.
El desaparecido Somorrostro.

Fue la segunda de once hermanos y sus padres, de etnia gitana, fueron el guitarrista José  Amaya, apodado  “El Chino”, un esquilador de ovejas de origen mallorquín, y Micaela Amaya Moreno, una gran bailaora de zambras y farrucas pero que solo lo hacía para los suyos.

 

Sus padres, Mikaela Amaya y José Amaya "El chino".
Sus padres, Micaela Amaya y José Amaya “El chino”.

Su academia fue su entorno familiar y su escuela las chabolas y la calle, donde cantaba y bailaba descalza para aportar unas monedas a la familia.

 

Ya desde muy pequeña la gitanilla catalana destacó  por su desparpajo, mostrándose muy altiva y resuelta. Tanto era  así que se la conocía como  “La Capitana del Somorrostro”.

 

 Con sólo seis años debutó junto a su padre en el restaurante barcelonés 7 Portes  y por míseros bares y garitos del barrio chino barcelonés.

 

Carmen de niña.
Carmen de niña.

 

Restaurante 7 Portes (7 Puertas)
Restaurante 7 Portes (7 Puertas)

 

El estilo y la forma especial de bailar de la chiquilla no pasaron  desapercibidos para los descubridores de jóvenes talentos, por lo que muy pronto Carmen se vio actuando, a su corta edad, en los grandes escenarios de Madrid, junto a figuras de la talla de Raquel Meller, Conchita Piquer, Carlos Montoya o Miguel de Molina.

 

Raquel Meller
Raquel Meller

 

Conchita Piquer
Conchita Piquer

 

Carlos Montoya
Carlos Montoya

 

Miguel de Molina
Miguel de Molina

Aunque todo el mundo la conoció por su faceta de bailaora lo cierto es que, al parecer, también cantaba muy bien.

 

La fama de esa mujer menuda, toda ímpetu y energía, se expandió por España, llegando a trabajar en los tablaos flamencos más importantes y en los mejores escenarios.

 

Carmen fue la primera mujer bailaora de flamenco que lo hizo con pantalones.

 

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Con motivo de la Exposición Internacional de Barcelona, de 1929, el rey Alfonso XIII visitó la ciudad condal. Unas gitanas iban a bailar para el monarca y eligieron a Carmen para hacer la presentación. Previamente le habían insistido que al rey había que tratarlo de “Majestad”, pero con su habitual gracejo Carmen, dirigiéndose a Alfonso XIII, le dijo: “Va por usté, señor rey”.

 

Exposición Internacional de Barcelona (1929)
Exposición Internacional de Barcelona (1929)

 

Los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia en la Inauguración de La Exposición Internacional de Barcelona
Los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia en la inauguración de la Exposición Internacional de Barcelona.

 

Entre el público asistente a la Exposición había gran afluencia de extranjeros que la vieron bailar. Pronto corrió la voz por toda Europa que, en un tablao de Barcelona, bailaba una escuchimizada gitanilla que era un verdadero fenómeno.

 

De ella  se destacó su gran generosidad. Su familia siempre viajó con ella y el dinero que ganaba lo compartía con todos.

 

El abuelo de Carmen Amaya y su tía Juana.
El abuelo de Carmen Amaya y su tía Juana.

 

Carmen fue contratada para protagonizar las películas La hija de Juan Simón y María de la O, donde demostró el gran arte que llevaba dentro.

 

Cartel de La hija de Juan Simón 1935)
Cartel de la película La hija de Juan Simón (1935)

 

Cartel de Maria de la O (1936)
Cartel de la película Maria de la O (1936)

Posteriormente  inició una gira por toda España encabezando su propia compañía. Actuando en el Teatro Zorrilla de Valladolid la sorprendió  la Guerra Civil Española, motivo por el cual la compañía tuvo que viajar al extranjero.

 

Teatro Zorrilla de Valladolid.
Teatro Zorrilla de Valladolid.

Paseó el arte de su baile por todo el mundo y, desde finales de 1936 hasta 1940, actuó en los principales teatros de Lisboa, Londres, París, Nueva York, Buenos Aires  y toda América latina.

 

Carmen Amaya en 1940.
Carmen Amaya en 1940.

 

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Carteles de sus actuaciones en el extranjero.

Trabajando junto a Ramón Montoya y el guitarrista Sabicas en el Teatro Maravillas de Buenos Aires, en el segundo día de su actuación tuvo que intervenir la fuerza pública para mantener el orden en las taquillas del local, ya que las entradas habían llegado a venderse con dos meses de antelación.

 

Ramón Montoya
Ramón Montoya

 

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Sabicas

El espectáculo  Las maravillas del Maravilla  duró más de  un año, que se prorrogó nuevamente después de una gira de cuatro meses por el interior de Argentina.

 

Teatro Maravilllas, Buenos Aires, Argentina.
Teatro Maravilllas de Buenos Aires, Argentina.

Durante esa época incorporó a su equipo a algunos miembros de su familia y, en la ciudad porteña, realizó películas junto a Miguel de Molina.

 

 Con su padre y su hermano Paco.
Con su padre y su hermano Paco.

 

 Miguel de Molina
Miguel de Molina.

En 1941 actuó junto a Antonio Triana y Sabicas en el prestigioso Carnegie Hall de Nueva York y, algo después, en el Radio City.

 

Antonio Triana
Antonio Triana.

 

Carmen y Sabicas
Carmen y Sabicas.

 

Carnegie Hall de Nueva York.
Carnegie Hall de Nueva York.

 

Radio City
Radio City de Nueva York.

Cabe resaltar como anécdota que, paseando por la “Gran Manzana”, encontró una pescadería. Compró varios kilos de sardinas para toda su familia y ordenó que las asaran en la Suite Imperial del hotel  Waldorf Astoria donde se hospedaba, el más caro de la ciudad. El humo y el olor insoportable alarmaron a la distinguida clientela y además se quemaron un par de mesas cuyo valor ascendía a más de 1000 dólares de aquellos tiempos.

 

Hotel Waldorf Astoria de Nueva York
Hotel Waldorf Astoria de Nueva York.

La  bailaora catalana figuró en la portada de las más prestigiosas revistas del momento y, en 1942, interpretó ante veinte mil personas, en el Hollywood Bowl, una versión de El amor brujo de Manuel de Falla.

 

 Hollywood Bowl.
Hollywood Bowl.

Según  cuentan, en 1943 se negó a cobrar durante una actuación  en la Casa Blanca ante Franklin D. Roosevelt, entonces presidente de los Estados Unidos.  Éste  la obsequió con una chaqueta con incrustaciones de oro y brillantes. Carmen la cortó en 30 trozos y los distribuyó entre los músicos, palmeros y bailarines del escenario.

 

Franklin D. Roosevelt.
Franklin D. Roosevelt.

 

Con la chaquetilla que le regaló el presidente Roosevelt, junto a sus hermanas Leo y Antonia.
Carmen con la chaquetilla que le regaló el presidente Roosevelt, junto a sus hermanas Leo y Antonia.

 

Recibió los mayores elogios por parte de personalidades del arte tan importantes como Toscanini, Leeopoldo Stokowski, Charlie Chaplin , Greta Garbo, Marlon Brando o el mismísimo Orson Welles, quien la definió como “la mejor bailarina del mundo”.

 

Con Marlon Brando.
Con el actor Marlon Brando.

 

Carmen Amaya y Orson Welles
Carmen Amaya y Orson Welles.

En una entrevista que le hicieron en  Buenos Aires Carmen declaró: “Me dejo llevar por la música, bailo lo que me va saliendo; sé cómo empezar y cómo terminar, pero entre medio no sé lo que sucede”.

 

Concha Piquer, Pepe Marchena y Carmen Amaya en Buenos Aires (1945)
Concha Piquer, Pepe Marchena y Carmen Amaya en Buenos Aires (1945).

La fama de Carmen se extendió por todo el mundo y cuando en 1947 regresó a España para actuar en el Teatro Madrid con el espectáculo Embrujo Español , lo hizo convertida en la gran figura del baile flamenco.

 

En 1948 viajó a Londres para trabajar en el Princess Theatre, donde obtuvo un éxito sin precedentes.

 

Carmen rezando en el camerino del Princess Theatre de Londres (1948)
Carmen rezando en el camerino del Princess Theatre de Londres (1948).

Volvió de nuevo a Argentina en 1950,  donde actuó por todo el país cosechando grandes éxitos.

 

Después de bailar en diversas ciudades europeas, en 1951 se presentó en el teatro Tívoli de Barcelona, donde fue recibida de forma apoteósica.

 

Teatro Tívoli de Barcelona.
Teatro Tívoli de Barcelona.

El 19 de octubre de ese mismo año Carmen se casó, en la iglesia de Santa Mónica de Las Ramblas de Barcelona, con Juan Antonio Agüero, un guitarrista santanderino que, un año antes, se había incorporado a la compañía en su tournée por tierras francesas. 

 

Carmen con Juan Antonio Agüero.
Carmen con Juan Antonio Agüero.

 

El día de su boda con Juan Antonio Agüero en la iglesia de Santa Mónica de Barcelona.
El día de su boda con Juan Antonio Agüero en la iglesia de Santa Mónica de Barcelona.

En 1959 alcanzó un gran triunfo en el Westminster Theatre de Londres, llegando a aparecer en la prensa británica fotografiada  junto a la reina, con el párrafo siguiente: “Dos reinas frente a frente”.

 

Westminster Theatre de Londres.
Westminster Theatre de Londres.

 

En un camerino.
En el camerino.

Por esas fechas asistió en su antiguo  barrio del Somorrostro de Barcelona a la inauguración de un monumento en su honor, “La fuente de Carmen Amaya”.

 

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Carmen Amaya en la inauguración de la fuente que lleva su nombre.

 

 Fuente de Carmen Amaya.
Fuente de Carmen Amaya.

Hoy también existe una calle con el nombre de la artista en la pared posterior del cementerio del barrio que la vio nacer.

 

 Calle de Carmen Amaya (antiguamente camí de rere cementiri) camino de detrás del cementerio.
Calle de Carmen Amaya, antiguamente Camí de Rere Cementiri,  (camino de detrás del cementerio).

 Desde 1929 hasta 1963 Carmen rodó cerca de veinte cortometrajes y películas, algunos de ellos en el extranjero.

 

Cartel de Sueños de gloria (1945)
Cartel de la película Sueños de gloria (1945).

 

 Cartel de Los amores de un torero (1945)
Cartel de la película Los amores de un torero (1945).

 

Cartel de Dringue, Castrito y la Lámpara de Aladino (1954)
Cartel de la película Dringue, Castrito y la Lámpara de Aladino (1954).

 

Cartel de Música en la noche (1955)
Cartel de la película Música en la noche (1955).

 

 

El director cinematográfico Francisco Rovira Beleta la dirigió en 1963 en la que sería su última película, Los Tarantos,  de gran éxito internacional y nominada  al Oscar a la Mejor Película Extranjera de 1963. Desgraciadamente, la “Capitana del Somorrostro” no llegó a ver la película terminada.

 

El director cinematográfico Francisco Rovira Beleta.
El director cinematográfico Francisco Rovira Beleta.

 

Cartel de la película Los Tarantos (1963)
Cartel de la película Los Tarantos (1963).

 

 

Sus últimas actuaciones fueron  en el verano de 1963 en el Palau de la Música de Barcelona y en Begur, Girona.

 

Recibiendo los aplausos del público del Palau de la Música de Barcelona.
Recibiendo los aplausos del público del Palau de la Música de Barcelona (1963).

 

Programa de la última actuación de Carmen el 18 de agosto de 1963 en Begur (Girona)
Programa de la última actuación de Carmen el 18 de agosto de 1963 en Begur (Girona).

 

 Carmen bailando por última vez en un escenario. (Begur, Girona).
Carmen bailando por última vez en un escenario en Begur (Girona)

 

Poco más tarde la enfermedad renal que venía soportando desde mucho tiempo atrás la retiró de los escenarios, provocando su muerte a los 50 años de edad, el 19 de noviembre de ese mismo año, en Cala Sa Tuna, Begur (Girona), lugar donde había fijado su residencia. A su lado se encontraban su marido Juan Antonio y varios familiares y amigos.

 

 Cala Sa Tuna, Begur (Girona)
Cala Sa Tuna en Begur (Girona).

 

Velando su cadaver la madre y una vecina.
Velando el cadáver su madre y una vecina.

 

El entierro de la considerada mejor bailaora de flamenco de la historia constituyó un gran duelo. A su despedida acudieron gitanos de su Catalunya natal así como de distintos lugares de España y Europa. 

 

El cortejo fúnebre.
El cortejo fúnebre.

 

Carmen fue enterrada en la localidad gerundense donde habitaba, pero posteriormente, en 1970, sus restos fueron trasladados al  panteón familiar de su marido, en el cementerio de Ciriego de  Santander. 

 

Tumba de Carmen Amaya en el cementerio de Ciriego de Santander.
Tumba de Carmen Amaya en el cementerio de Ciriego de Santander.

 

Dotada de una fascinante personalidad, Carmen Amaya rompió con los moldes de las escuelas flamencas: sevillana, granadina, gaditana y andaluza en general. Incorporó la escuela catalana al baile flamenco. Se movía de manera diferente a las demás y fue la bailaora que mejor lució los pantalones con un gran atractivo sexual .

 

Carmen Amaya en zapateando por alegrías.
Carmen Amaya  zapateando por alegrías.

En 1966 fue inaugurado un monumento a su memoria en el Parque de Atracciones de Montjuic en Barcelona, actualmente Jardines Joan Brossa.

 

Monumento a Carmen Amaya en el Parque de Atracciones Monjuic, hoy Jardines Joan Brossa.
Monumento a Carmen Amaya en el Parque de Atracciones de Montjuic, hoy Jardines Joan Brossa.

En su recuerdo, los maestros León y Solano compusieron la copla Aquella Carmen, una de cuyas estrofas decía: “Se murió Carmen Amaya, y España entera lloró”. . .

 

 

45 Cartel de de Ruano Llopis.