Mes: febrero 2018

EUGENIO

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EUGENIO

 

“Saben aquel que diu. . .? ”   (¿saben aquel que dice. . .?)

 

 

Eugenio Jofra Bofarull nació en Barcelona el 11 de octubre de 1941 y fue un catalán de los llamados “de pura cepa”.

 

A los 17 años de edad se inició en el oficio de joyero, de ahí su posterior hábito de lucir anillos y pulseras en los escenarios.

 

Algunos años más tarde abandonó esta actividad para volcarse por completo en el mundo del humor, aunque puede decirse que a esa faceta llegó de forma providencial.

 

Eugenio de joven.

 

Eugenio conoció a Conchita Alcaide Rodríguez, una guapa andaluza, delineante de profesión, que estaba cantando en un bar cercano a la plaza de toros Monumental de Barcelona.

 

Conchita Alcaide Rodríguez.

 

En cuanto la vio, Eugenio se enamoró de ella y de su voz. Poco tiempo después se casaron.

 

En sus trece años de matrimonio tuvieron dos hijos: Gerard e Yvens. Con el tiempo, Gerard, el mayor, se convirtió en su representante.

 

Eugenio con su hijo Gerard.

 

Aunque nunca se habían planteado actuar juntos artísticamente, en 1968, cerca ya de la treintena, decidieron crear un dúo.

 

Dependiendo de si cantaban en catalán o castellano el dúo se denominaba “Els Dos” o “Los Dos”.

 

Conchita cantaba y Eugenio tocaba la guitarra, y según los temas hacía la segunda voz. Así, al lado de su esposa, es como Eugenio se forjó como artista.

 

Empezaron actuando en pequeños locales y pubs de Barcelona como el KM, el Breston, el Dandy o el Babieca.

 

Actuación de “Els Dos” en el Pub Breston.

 

Su repertorio lo constituían, básicamente, canciones en catalán así como temas de  “La Nova Cançó”.

 

 

La firma discográfica Belter se fijó en ellos y empezaron a grabar algunos trabajos.

 

Disco simple de vinilo de la discográfica Belter.

 

Con el tema “Repica tambor”, compuesto por Eugenio, se presentaron en el II Festival de Villancicos Nuevos de Pamplona, donde quedaron finalistas, apareciendo en un LP con todas las canciones del festival.

 

LP con la canción” Repica tambor”.

 

Con música de Eugenio, en 1969, “Els Dos” presentaron su primer disco propio, con letras de poetas catalanes como Josep María de Sagarra o Pere Quart: “Vinyes verdes vora el mar” (Viñas verdes junto al mar) y  “Quan serem vells” (Cuando seamos viejos), entre otros temas.

 

“Els Dos” en la portada de su primer disco propio.

 

Poco después, el sello Belter los volvió a inscribir en el Festival Nacional de Villancicos Nuevos, donde grabaron dos canciones navideñas: “Doce campanadas” y “Sol de Navidad”.

 

 

La gran oportunidad para “Els Dos” les llegó pocos meses después, en 1970,  al ser preseleccionados para acudir al festival de Eurovisión de Ámsterdam con la canción “Balada del maderero” de María José de Ceratto, la misma autora que el año anterior había compuesto el tema “Vivo cantando”, con el que Salomé había conseguido el primer premio.

 

 

 

Salomé durante su actuación en Eurovisión.

 

La canción de “Els Dos” obtuvo el cuarto lugar en la preselección,  siendo la vencedora para representar a España, “Gwendoline”, interpretada por Julio Iglesias.

 

Julio Iglesias interpretando “Gwendoline” en Eurovisión.

 

En el verano de ese año el dúo intervino varias veces en televisión para regresar nuevamente a los pequeños pubs de la ciudad condal. No obstante, introdujeron una variante en sus actuaciones, alternando canciones con chistes contados por Eugenio con su peculiar e imperturbable seriedad.

 

En 1976, el matrimonio abrió en la calle Teodora Lamadrid nº 40 de Barcelona su propio salón de copas denominado “Sausalito”, donde Eugenio, entre canción y canción, soltaba la guitarra para contar chistes. Pocos clientes del “Sausalito” podían pensar que tenían ante sí a uno de los más grandes humoristas de las próximas décadas.

 

“Sausalito” actualmente.

 

“Els Dos” actuando en “Sausalito”.

 

Todo empezó cuando enfermó su suegra. Conchita, su esposa, dejó las actuaciones y se dedicó por completo a cuidar de su madre.

 

Eugenio, al recordar cómo se reían los espectadores con sus chistes, optó por dejar la guitarra y dedicarse al humor.

 

Para ello explotó todos los rasgos que le harían popular: pantalón y camisa de seda negra, desabrochada en el punto que permitiera ver una gran cruz de oro colgada del cuello, que había diseñado él mismo. Poblada barba y grandes gafas oscuras. Actuaba sentado en un taburete de barra de bar junto a una mesa con un cenicero, un vaso de vodka con limón o naranja en una mano y un cigarrillo en la otra. Pese a las risas del público su aspecto era siempre serio e  inalterable.

 

 

Efectuaba pausas para beber o fumar e introducía en sus diálogos palabras o expresiones en catalán fácilmente entendibles, así como la célebre frase con voz nasal y acusado acento vernáculo con la que iniciaba siempre cada uno de sus chistes: “saben aquel que diu. . .?”

 

 

Cuando le preguntaban cómo podía mostrarse tan inexpresivo e inmutable al contar sus chistes, mientras el público se moría de risa, él siempre respondía: “Yo solo me río cuando cobro al final de mi actuación”.

 

A Eugenio nunca le gustó que le conocieran como un humorista que narraba chistes. Prefería que le clasificaran como un intérprete que relataba historias o cuentos.

 

 

Desgraciadamente, con cuarenta años y sin apenas tiempo para disfrutar del éxito de su esposo, Conchita falleció a causa de un cáncer en mayo de 1980. El día del entierro, a pesar de su dolor, Eugenio no suspendió su función y al finalizar la misma, dirigiéndose al público con cierto aire irónico les preguntó: “Les veo serios, ¿se les ha  muerto alguien. . .?”

 

Con el tiempo Eugenio mantuvo una relación sentimental con Conchita Ruíz, de la que tuvo un hijo llamado Eugenio.

 

En segundas nupcias contrajo matrimonio con Isabel Soto, con la que no tuvo descendientes.

 

Quizás se trate de una leyenda urbana pero alguien escribió que en la década de 1980 Eugenio tenía más actuaciones que la popular pareja formada por Ana Belén y Victor Manuel.

 

Victor Manuel y Ana Belén

 

Cuando Eugenio se presentó para actuar por primera vez en Madrid el diario ABC dijo de él: “el soso catalán que hace reír”.

 

Sin embargo, con motivo de su actuación en México en 1981, el gran actor y humorista Mario Moreno “Cantinflas” le visitó en su camerino para conocerle y felicitarle personalmente.

 

Mario Moreno “Cantinflas”.

 

 

A las ordenes de Luis José Comerón protagonizó, en 1983, la película “Un genio en apuros”.

 

Una escena de la película “Un genio en apuros”.

 

En 1993 apareció en Tele 5 con un formato propio, de tertulia y chistes titulado “La Chistera”. En dicho espacio adquirió una gran notoriedad que le sirvió para actuar en diferentes espectáculos.

 

Durante todo ese tiempo Eugenio grabó varios discos y cassettes, entre ellos “Eugenio y los caballitos”, “Eugeniadas” o “Con cierto sabor a. . . Eugenio”.

 

 

Cuando parecía que todo le iba “viento en popa”, una complicación cardíaca obligó al humorista a dejar los escenarios por espacio de cinco años.

 

En 1999, con renovadas fuerzas e ilusiones, irrumpió otra vez en los escenarios grabando un disco recopilatorio con 54 chistes.

 

 

Su regreso duró poco tiempo, pues el 6 de marzo de 2001, en la discoteca Up & Down de Barcelona, tuvo lugar su última aparición.

 

Up-Down, actualmente convertida en gimnasio.

 

 

Cinco días después, el 11 de marzo, a los 59 años de edad y después de más de treinta años de profesión, falleció como consecuencia de un ataque cardíaco.

 

Trasladado al Hospital Clínico de Barcelona, únicamente pudieron certificar su defunción.

 

La capilla ardiente fue instalada en el cementerio de Les Corts y su cuerpo incinerado según sus deseos.

 

Isabel Soto su viuda, junto a Gerard hijo de Eugenio. Detrás la expareja del humorista, Conchita Ruiz.

 

 

El coche fúnebre con los restos mortales del popular humorista.

 

Eugenio, como a él le gustaba que le llamasen, fue un intérprete que relataba cuentos e historietas.

 

 

 ” Saben aquel que diu. . .?”

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