XAVIER CUGAT

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XAVIER CUGAT

 

Un gerundense universal . . .

 

Francisco de Asís-Javier Cugat Mingall de Bru y Deulofeu, conocido mundialmente como Xavier Cugat,  nació en Girona, Catalunya, coincidiendo con el inicio del siglo XX, es decir, el 1 de enero de 1900.

 

Girona

 

Hijo de una costurera  y de un republicano tildado de revolucionario, con sólo cuatro años de edad viajó a Cuba con  sus padres y sus tres hermanos. Una Cuba que en aquellos tiempos acogía a todo tipo de inmigrantes ávidos de sueños y quimeras.

 

Xavier junto a su madre y hermanos.

 

Xavier pasó su niñez en la Habana Vieja, junto al local de un valenciano constructor de guitarras y violines. De ahí le surgió su afición por la música y especialmente por el violín, con el que tan sólo con nueve años de edad se convirtió en un niño prodigio.

 

Centro histórico de La Habana Vieja.

 

En cierta ocasión, en una entrevista que le hicieron ya de mayor, comentó que, de haber sido vecino de un productor de butifarras, posiblemente él hubiera sido butifarrero.

 

Todavía  era un adolescente cuando se convirtió en el primer violinista de la orquesta sinfónica de La Habana.

 

Fue precisamente en una de sus actuaciones en el Teatro Nacional cuando el tenor italiano Enrico Caruso le descubrió y le propuso desplazarse a Nueva York, augurándole un gran porvenir en la ciudad que nunca duerme.

 

Teatro Nacional

 

Enrico Caruso

 

Xavier aceptó la apuesta  aunque tuvo que dormir, durante un par de semanas, en los bancos del Central Park y actuar por un plato de comida.

 

Los bancos de Central Park en New York.

 

Gracias a una carta de recomendación que le había entregado Enrico Caruso, dirigida al director del Carnegie Hall, le sirvió para que éste se convirtiera en su “tutor”.

 

Carnegie Hall

 

Fue compaginando la música con su otra gran afición: el dibujo de caricaturas y tiras cómicas, llegando a colaborar con el periódico “Los Ángeles Times”.

 

En una ocasión Xavier declaró: “Mi destino era la música clásica, pero para eso tienes que ser muy bueno o mejor dedicarte a otros temas. Prefiero tocar “Chiquita Banana” y bañarme en la piscina de mi gran mansión, que interpretar un tema de Bach y morirme de hambre”. De ahí su introducción en los ritmos tropicales, afrocubanos e iberoamericanos.

 

Con solo 18 años, en 1918, Xavier se casó  en La Habana con la cubana Rita Montaner, una popular mulata artista de revista, hija de padre catalán, que fue la primera de sus cinco esposas.

 

Rita Montaner

 

Bajo la dirección orquestal de su marido, Rita estrenó en Broadway “Una noche en España” y fue la primera fémina en interpretar “El manisero”.

 

La fama de Rita Montaner la endiosó de tal forma que llevó a Xavier a ser considerado como “el marido de la Montaner”. El matrimonio apenas duró tres años.

 

Poco tiempo después conoció a Eduardo Cansino, un sevillano que bailaba junto a su hija de 17 años llamada Margarita. La muchacha, norteamericana, era hija de una irlandesa.

 

Margarita Cansino no era una gran bailarina ni tampoco destacaba por su voz, pero Xavier vio en ella madera de estrella.

 

Le cambió el nombre y el apellido convirtiéndola en Rita Hayworth.

 

11
Margarita Cansino, rebautizada por Cugat como Rita Haywoorth.

 

Junto a  ella y Fred Astaire intervino, entre otros, en el filme “Bailando nace el amor”.

 

Después de varias apariciones en la gran pantalla Rita Hayworth interpretó “Gilda”, película que la catapultó a la fama.

 

Rita Hayword en “Gilda”.

 

Cugat viajó a Berlín, Alemania, para pulir su genio melódico, regresando de nuevo a América para afincarse de forma definitiva.

 

Por aquel entonces a Xavier Cugat, con su amplia sonrisa, ya empezó a conocérsele como Cugui. Además de ser un excelente caricaturista se distinguió por actuar siempre con un pequeño chihuahua entre sus brazos, al tiempo que dirigía su orquesta.

 

 

De Nueva York su fama transcendió a Hollywood, donde conoció al gran  Charles Chaplin y a Rodolfo Valentino, de quien consiguió que le colocara tocando el violín en una escena de la película: “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, donde el actor bailaba un tango.

 

Charles Chaplin

 

Valentino le comentó al terminar: “Deja las caricaturas y dedícate a la música latinoamericana, donde con toda seguridad vas a ser un fenómeno”.

 

Poco a poco, Cugat fue conociendo y codeándose con las grandes estrellas del cine mudo de la época. En su orquesta debutó un joven Bing Crosby y actuó en privado para Howard Hughes y William Randolph Hearst, entre otros muchos magnates de la vida estadounidense.

 

Dirigiendo con su orquesta a Bing Crosby.

 

Howard Hughes

 

William Randolph Hearst

 

En 1928 participó en el primer musical sonoro de la historia, un corto titulado “Xavier Cugat and His Gigolos”, un trabajo que le reportó pingües beneficios y una gran popularidad a nivel internacional.

 

Xavier Cugat and His Gígolos

 

Ese mismo año, Cugui, bautizado como “El Rey de la Rumba”, contrajo matrimonio civil con Carmen Castillo, hija de un industrial español que, con un repertorio de melodías tropicales se erigió en la estrella del espectáculo que su marido estrenó en el Waldorf Astoria de Nueva York  y que contribuyó al triunfo de Cugat en la ciudad de los rascacielos, hasta el punto de competir con los más prestigiosos directores de orquesta del  momento como por ejemplo Glenn Miller o Harry James.

 

Xavier y Carmen Castillo

 

Waldorf Astoria

 

Glenn Miller y su orquesta.

 

Harry James

 

Hay que resaltar, a modo de anécdota, que Carmen Castillo dobló en algunas ocasiones a la actriz mexicana Dolores del Rio y que Cugui la conoció en la etapa en la que él  colaboraba como caricaturista en publicaciones de rotativos importantes. De ahí que en algunos medios se publicó en su día, por error, su matrimonio con Dolores del Río.

 

Dolores del Río

 

Pero Carmen estaba habituada a la lírica y no se sentía identificada ni atraída por las sambas y las rumbas.

 

Puestas así las cosas, Cugui optó por separarla de su orquesta y contratar para substituirla a una joven y deslumbrante mexicana de nombre Lina Romay.

 

Lina Romay

 

Ello encorajinó a Carmen, quien al sentirse desplazada por una mujer más joven y atractiva, se divorció de Xavier.

 

En 1935 el compositor Cole Porter le solicitó a Cugui su colaboración en una melodía con ritmo hispanoamericano. El catalán le brindó su apoyo y la canción se tituló: “Begin the beguine” (Volver a empezar), un gran éxito internacional.

 

Col Porter.

 

 

Cugat luciendo su calvicie.

 

Lorraine Allen, una modelo de Chicago portada de las más prestigiosas revistas de moda, fue su tercera esposa, aunque el matrimonio duró apenas tres años.

 

Con Lorraine Allen,su tercera esposa.

 

Lorraine, debido a sus frecuentes viajes por motivos de trabajo, en una ocasión a su regreso a la suite del hotel donde habitualmente se hospedaba la pareja, se encontró a su esposo en los brazos de una exuberante joven llamada Abigale Lasman, treinta y dos años menor que él.

 

Abigale Lasman, conocida artisticamente como Abbe Lane

 

A las pocas horas, Lorraine convocó una rueda de prensa para denunciar la infidelidad de su marido y a su vez el divorcio con el que pretendía una indemnización que dejaría a Cugui en la ruina.

 

En aquel tiempo Xavier ya estaba vinculado al poderoso clan mafioso que comandaba su buen amigo el gangster Al Capone, con el que no dudó en ponerse en contacto para comentarle lo sucedido.

 

Al Capone

 

Pues bien, no transcurrió ni un solo día, cuando Cugui de regreso a su domicilio recibió la llamada telefónica del letrado de Lorraine, comunicándole que ésta había aceptado firmar todos los documentos del divorcio en las condiciones que Xavier decidiera.

 

Cugui siempre decía que para actuar y ser alguien en Las Vegas tienes que relacionarte y colaborar con la mafia, pues es la que controla todos los espectáculos.

 

Tiempo más tarde la joven Abigale Lasman, con el nombre artístico de  Abbe Lane, su voz sensual y sus excitantes movimientos de caderas, se transformó en la estrella de la orquesta de Xavier Cugat, con la que se casó en 1950, convirtiéndola en su cuarta esposa y compartiendo con ella apariciones en la pantalla como en “El soltero” o “Susana y yo”.

 

Su boda con Abbe Lane

 

 

Viajaron por diferentes países, entre ellos España, donde actuaron en las más prestigiosas salas de fiesta y en televisión.

 

El matrimonio duró 15 años, pero a pesar de ello Cugui siempre manifestó que Abigale fue la mujer a la que había amado más profundamente y que lamentaba no haberla podido retener a su lado por más tiempo.

 

Cugui se convirtió en una referencia mediática en el mundo musical y de la prensa del corazón y se codeó con la gente más importante de la jet set: actores, actrices, cantantes y políticos.

 

Formó pareja musical en su orquesta con Carmen Miranda con la que, más allá de la amistad, se le atribuyó una relación sentimental al igual que con otras celebridades como la actriz Lana Turner, algo que nunca se llegó a demostrar.

 

Cugui y Carmen Miranda

 

Lana Turner

 

Su quinta esposa fue Charo Baeza, una murciana de Molina de Segura, a la que contrató para actuar en su orquesta.

 

Rosario Molina, convertida artísticamente en Charo Baeza

 

La conoció cuando hallándose en Madrid buscando una cantante le hablaron de Rosario Molina, una flamenca que tocaba la guitarra y cantaba bien la copla española.

 

Cugat intuyó rápidamente en Rosario la futura estrella de su orquesta, por lo que convenció a sus padres para llevársela a Estados Unidos, darle clases de baile y canto en inglés y cambiar su nombre por el de Charo Baeza.

 

La muchacha era menor de edad, por lo que tuvieron que falsificar su partida de nacimiento al objeto de que pudiera entrar en Estados Unidos.

 

Xavier y Charo

 

Xavier tenía 66 años y  ella no había cumplido los 16. La ceremonia matrimonial se efectúo en 1966. La pareja inauguró  el mítico casino Caesar Palace de Las Vegas.

 

Boda de Cugui y Charo Baeza.

 

Casino Caesar Palace de las Vegas.

 

Charo poseía una bonita voz y un físico impresionante, por lo que en poco tiempo se convirtió, bajo la dirección de la orquesta de su marido, en una gran vedette y un sex symbol. Logró tanta popularidad que desbancó a Cugui en los letreros luminosos de los principales casinos de Las Vegas, consiguiendo una cotización similar a artistas de la talla de Frank Sinatra, Dean Martin o Ray Charles.

 

Ray Charles y Frank Sinatra

 

Dean Martin

 

El matrimonio entre Cugui y Charo duró doce años.

 

Con ochenta años de edad, dos infartos y un ataque al corazón, otra despampanante morenaza mexicana de 24 años llamada Ivonne Martínez se hubiera podido convertir en la sexta esposa del músico pues, como en su día, comentó Cugui a la revista People: “Ivonne me mantiene joven”.

 

Cugat con Ivonne Martínez

 

Como había hecho en ocasiones anteriores Xavier trató de lanzar al estrellato a Ivonne, en una serie de conciertos, al ritmo de las maracas  de su gran orquesta y la sabia dirección de su batuta, pero el tiempo no perdona.

 

Los gustos musicales y las tendencias experimentaron cambios. Se habían impuesto nuevos ritmos en la juventud, entre ellos el “rock and roll”.

 

La imagen siempre sonriente de Cugui dibujando sus caricaturas sobre el escenario y sosteniendo a sus inseparables chihuahuas se había ido diluyendo y el proyecto no cristalizó, como tampoco su matrimonio con la cantante.

 

Cugat dibujando su propia caricatura.

 

Con sus chihuahuas.

 

Curiosamente Cugat se había casado con todas las bellezas que previamente había contratado para su orquesta.

 

Cugat decidió entonces volver a Catalunya, concretamente a Barcelona, donde se hospedó hasta su muerte en el hotel Ritz de la ciudad condal.

 

Hotel Ritz de Barcelona.

 

En más de una ocasión había comentado que su gran ilusión sería poder llegar a convertirse en centenario. Desgraciadamente no pudo cumplir su sueño, pues aquel virtuoso del violín que empezó interpretando a Bach y acabó convirtiéndose con su orquesta en un showman de la rumba, falleció por insuficiencia cardíaca, a los 90 años de edad, en la clínica Quirón, el 27 de octubre de 1990.

 

Fue enterrado en su ciudad natal de Girona, donde en la iglesia del Carmen más de mil personas le rindieron su último adiós. Por expreso deseo del artista, en la lápida que cubre su tumba figura la siguiente inscripción: “Xavier Cugat i Mingall, catalá universal, Cugat que vivió”.

 

Tumba de Xavier Cugat en el cementerio de Girona.

 

En el hotel Ritz podía vérsele siempre dibujando caricaturas, con su peluquín perfectamente colocado, una pipa apagada en los labios, puesto que él no fumaba, y un perrito chihuahua en los brazos.

 

Con su peluquín, su pipa y su chiuahua.

 

En su última etapa y en su afán por descubrir y proyectar nuevos valores, Cugui conoció a  Anna María Agustí, una joven catalana dotada de una magnífica voz, que trabajaba como azafata en el programa televisivo “Un, dos, tres . . .”, del gran maestro Chico Ibáñez Serrador.

 

Chicho Ibáñez Serrador

 

Cugui apadrinó a Anna María, quien más tarde se dio a conocer en el mundo artístico como Nina. La cantante obtuvo grandes éxitos, primero como cantante y más tarde, en la dirección y formación de nuevos valores.

 

Con Anna Mª Agustí conocida artisticamente como Nina.

 

Xavier vivió sus últimos años al lado de Carmen Padrosa, una secretaria que también ejercía de enfermera.

 

Con Carmen Padrosa en 1989.

 

Durante su dilatada carrera artística Cugat participó como músico en una veintena de películas. Para la Metro Goldwyn Mayer, en Hollywood, apareció en comedias musicales de mucho colorido, donde Xavier actuaba dirigiendo a su orquesta y pintando caricaturas.

 

 

Xavier Cugat durante su etapa en Hollywood.

 

Intervino en varias ocasiones junto a la actriz y nadadora Esther Williams, Ricardo Montalbán, Red Skelton, Jane Powell, el cantante colombiano Carlos Ramírez y el pianista José Iturbi, entre  otros.

 

Esther Williams

 

Ricardo Montalban

 

Red Skelton

 

Jane Powell

 

El cantante Carlos Ramírez

 

El pianista José Iturbi

 

Películas como “Bailando nace el amor”, “Escuela de sirenas”, La hija de Neptuno” o “En una isla contigo” obtuvieron gran repercusión comercial.

 


 

 

Grabó muchísimos temas con los ritmos de la época como conga, mambo  y samba. Entre ellos destacan los discos: “Mambo at the Waldorf”, “Cugat in Spain”, “Merengue by Cugat” y “Cugat’s  Favorite Rhumbas”.

 

Antes de que los solistas de su orquesta fueran deslumbrantes vedettes, de su grupo musical surgieron grandes intérpretes de ritmos tropicales como Miguelito Valdés y Tito Rodríguez.

 

Miguelito Valdés y Lina Romay actuando en la orquesta de Xavier Cugat.

 

Tito Rodriguez.

 

Xavier Cugat es el único catalán con cuatro estrellas en el Paseo de la Fama de Hollywood.

 

La Generalitat de Catalunya le concedió en 1990 la Creu de Sant Jordi, la más alta condecoración catalana.

 

 

 

Un ilustre artista gerundense que presumió de su catalanidad por todo el mundo . . .  

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