PERET

Posted on

PERET

EL PADRE DE LA RUMBA CATALANA

 

Pedro Pubill Calaf, conocido artísticamente como “Peret”, nació el 24 de marzo de 1935, en la calle de La Palma número 15 de un poblado gitano denominado “Los Corrales”, de la ciudad de Mataró,  provincia de Barcelona y capital del Maresme, junto al mar Mediterráneo.

 

Mataró, años 1930, (estación del ferrocarril inaugurado en España en 1848)

 

De etnia gitana, se crió en el seno de una familia de vendedores ambulantes y, junto a sus padres, viajó por los mercadillos de Catalunya y Baleares vendiendo tejidos.

 

Peret apenas tuvo tiempo de asistir a la escuela. Aprendió a leer fijándose en los anuncios que se publicaban en los pueblos, por lo que puede decirse que fue un niño autodidacta.

 

Con cuatro años de edad Peret se trasladó a vivir al barrio del Raval de Barcelona, concretamente a la calle Salvadors.

 

Barrio del Raval

 

Siempre le gustó cantar y tocar la guitarra, por lo que a los doce años, con su prima Pepi Becas, formó un dúo denominado Los Hermanos Montenegro debutando en un festival infantil en el teatro Tívoli de Barcelona.

 

Los Hermanos Montenegro. (Peret y su prima Pepi)

 

Por esas fechas, de forma ocasional, grabó un disco que nadie tuvo en cuenta.

 

Combinaba su tarea de vendedor ambulante, tapicero y carpintero, con actuaciones esporádicas en locales y chiringuitos de la costa catalana.

 

Su nombre fue sonando en los ambientes musicales hasta el punto de llegar a grabar dos discos, que se empezaron a escuchar en algunas emisoras barcelonesas.

 

Supo suavizar el flamenco con el encanto de los ritmos cubanos y, con los años, fue desarrollando su propia técnica de tocar la guitarra, a la que volteaba y asestaba suaves golpes de percusión, en lo que se le dio en llamar “el ventilador”.

 

El desparpajo de Peret, con su simpática imagen de gitano seductor y su música alegre y distinta, se popularizaron especialmente en Catalunya donde a ese nuevo ritmo se le bautizó como “rumba catalana”; aunque algunos también se lo atribuyen al guitarrista Antonio González, “El Pescaílla”, el que fuera esposo de la gran Lola Flores, por cierto también gitano catalán y afincado en el barcelonés barrio de Gracia.

 

Antonio González “El Pescaílla”, junto a Lola Flores.

 

Durante más de 15 años, junto a Peret  actuaron dos palmeros: su ahijado Peret Reyes y Toni Valentí , “Tío Tony” como se le conocía en el ambiente, los cuales con su nuevo estilo de tocar las palmas, contribuyeron al éxito del gitano catalán.

 

Peret junto a sus dos palmeros.

 

En 1957, con 22 años de edad, Peret se casó con Fuensanta Escudero, una gitana del clan familiar que, al parecer, poseía una bonita voz aunque nunca se dedicó a cantar profesionalmente.

 

Fuensanta

 

A Santa, como siempre la llamó él, le dedicó, 16 años después, una de sus más conocidas canciones: Mi Santa.

 

El matrimonio tuvo dos hijos: Pedro y Rosa, nacidos en 1958 y 1966 respectivamente.

 

Peret con parte de su familia.

 

En la década de los 60 Peret viajó a Madrid para actuar en el tablao flamenco “El Duende”, propiedad de Pastora Imperio y de su yerno, el torero, Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”.

 

Felicitación Navideña del tablao “El Duende”.

 

Pastora Imperio

 

Gitanillo de Triana

 

Puede afirmarse que fue ahí donde empezó el éxito del artista. Su interpretación de “El muerto vivo”, del colombiano Guillermo González Arenas, gozó de gran popularidad entre el público.

 

 

 “Una lágrima”, un vals del compositor Monreal, convertido por Peret  en 1967 en tema rumbero, se convirtió en una de las canciones más populares del verano de 1968.

 

Ese mismo año Peret editó su primer disco cantado en catalán  “El mig amig” en homenaje a su padre.

 

La música de Peret se escuchaba en todas partes, televisión, radio, fiestas, discotecas, máquinas de discos…

 

Todas las orquestas de la época incorporaron en sus repertorios temas de Peret, como: “Saboreando”, “El gitano Antón”, “Chaví” ó “Canta y sé feliz”. Con esta última concurrió al Festival de la Canción de Eurovisión de 1974, logrando el noveno lugar de entre 17 participantes. Los vencedores fueron los integrantes del grupo sueco ABBA con la canción “Waterloo”.

 

 

Coincidiendo con el boom del turismo en nuestro país, la canción “Borriquito”, con letra y música del propio Peret, se convirtió en un éxito internacional, siendo número uno durante muchas semanas en las listas de discos más vendidos de muchos países como Alemania, Países Bajos y los de Latinoamérica.

 

En agosto de 1975, en un festival que tuvo lugar en el Aaiún, Sahara, en honor del Tercer Tercio Sahariano de la Legión Don Juan de Austria, durante la Marcha Verde, actuó junto a Karina, Lolita Sevilla y Rosa Morena, entre otros artistas.

 

Sorprendentemente, Peret abandonó su carrera artística en 1982 para ingresar en la Iglesia Evangélica de Filadelfia en Barcelona, donde ejerció, durante nueve años, con el nombre de “Hermano Pere” y donde, al parecer, se dedicó a hacer el bien donando todas sus pertenencias hasta quedarse prácticamente en la ruina.

 

Peret en su etapa de “Hermano Pere”.

 

Cuando se dio cuenta de todo lo que sucedía alrededor de la “secta” y del error que había cometido, cesó en su vida pastoral para crear una compañía discográfica y aunque retornó a los escenarios, sus apariciones artísticas ya se produjeron en contadas ocasiones.

 

Para su sobrino Joel compuso la canción “Bésame”, que representó a España en el Festival OTI de la Canción celebrado en Acapulco, México, en 1991. La canción se clasificó para la final del certamen.

 

Con motivo de la clausura de la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 Peret participó, junto Los Amaya,  Los Manolos y otras figuras de la rumba catalana, interpretando el tema “Gitana hechicera” dedicado a la ciudad condal, cuya canción se convirtió en un gran éxito de aquel verano.

 

 

Al lado de solistas y grupos de la talla de Jarabe de Palo, El Gran Silencio, o Fermin Muguruza, en el año 2000 grabó “Peret: Rey de la rumba”.

 

En el disco “Per al meu amic Serrat”, de homenaje a Joan Manel Serrat en el año 2006, interpretó el tema “Me’n vaig a peu” a ritmo de rumba.

 

Precisamente Serrat, junto a Sabina, en su gira “Dos pájaros de un tiro” del año 2007 homenajearon a Peret incorporando en su repertorio el tema “El muerto vivo” y en el concierto que ambos dieron en el Palau Sant Jordi de Barcelona, Peret actuó junto a los dos cantautores.

 

En 2008, inesperadamente y tras 50 años de matrimonio, Peret y Fuensanta se separaron aunque, respetando la tradición gitana, no se divorciaron.

 

Con casi 73 años de edad Peret se enamoró perdidamente de Cristina, una gitana de 19 años amiga de la familia que le había presentado Paló, patriarca y  hermano de “Tío Tony”, el palmero que actuaba siempre a su derecha.

 

Tio Tony

 

Peret lo abandonó todo por Cristina y ambos se fueron a vivir a un piso que les facilitó un amigo en San Sadurní d’Anoia, Alto Penedés, a pocos kilómetros de Barcelona. Algunas personas de su propia etnia no vieron con buenos ojos esta relación, entre ellos el propio Paló, que rompió su amistad con el cantante.

 

Peret y Cristina vivieron ardientemente su idilio sin importarles la opinión ajena, pero su amor duró apenas algo más de un año. A partir de ahí Cristina desapareció y jamás se ha vuelto a saber de ella.

 

En el Concierto por la Libertad, celebrado en el Camp Nou de Barcelona el 29 de junio de 2013, Peret participó con “L’emigrant” y “Catalunya té molt poder”.

 

De la gran discografía del artista destacan los discos y álbumes: “Rumba pa’ti”, “Una lágrima”, “Borriquito”, “Mi santa”, “Canta y sé feliz” y “Saboreando”, entre cerca de 300 canciones registradas en la SGAE como compositor o letrista.

 

Peret tuvo también apariciones esporádicas en el cine, que contribuyeron a difundir sus canciones con filmes como “Los Tarantos” de 1963, del director Rovira-Beleta, donde intervino con un pequeño papel junto a la gran bailaora Carmen Amaya, “El mesón del gitano”, Alma gitana” o Marujas asesinas” por citar algunos.

 

Los últimos seis años de su vida los compartió Peret con Roberta, una brasileña de treinta años de edad, bella, dulce, culta y muy discreta, con la que vivió en Mataró, Barcelona.

 

Roberta

 

Berta, como la llamaba él, se dedicó a cuidarlo hasta sus postreros días, sabiendo que lo estaba pasando muy mal, al  igual que su familia, con la que se encontraba muy unido a pesar de su separación con Fuensanta.

 

El 30 de julio de 2014, Peret, anunció a los medios de comunicación que padecía cáncer y que se iba a retirar temporalmente de los escenarios para realizar los tratamientos oportunos que le permitieran regresar cuanto antes en perfectas condiciones.

 

Desgraciadamente el 27 de agosto de 2014, a los 79 años de edad, el cáncer de pulmón que padecía puso fin a su vida en la clínica Quirón de Barcelona.

 

Clínica Quirón

 

La capilla ardiente con los restos mortales de Peret se instaló en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, por donde pasaron más de cinco mil personas a rendirle su último adiós.

 

Al pie del ataúd se ubicaron dos guitarras, una con la que se solía acompañar en sus actuaciones y otra confeccionada con claveles por parte de su familia.

 

A la derecha del féretro se colocó Fuensanta junto sus hijos Pedro y Rosa, sus nietos, sus sobrinos y la yaya María, la más longeva del clan. 

 

31
Fuensanta y familia.

 

A su izquierda, con algunos amigos, se situó Roberta, la mujer que lo cuidó hasta sus últimos días.

 

Roberta y amigos.

Peret fue enterrado junto a su abuelo, en el cementerio Dels Caputxins de Mataró, Barcelona.

 

Cementerio Dels Caputxins de Mataró, Barcelona.

 

El artista dispuso, antes de morir, que en su sepelio se le despidiera con un funeral rumbero y que todos los asistentes cantaran y bailaran al son de sus canciones: “El muerto vivo” y “Porque yo me iré”.

 

A petición propia y a modo de oración, en su recordatorio, rezan las frases de una de sus canciones:

 “Es preferible reír que  llorar y así la vida se debe tomar. Los ratos buenos hay que aprovechar si fueran malos, mejor olvidar”  Firmado: “Peret”.

 

Entre algunos de los premios que recibió en vida el artista, caben resaltar en 1998 la Cruz de San Jordi de la Generalitat de Catalunya,  la medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes de 2011, concedida por los reyes don Juan Carlos y doña Sofía, así como el título de hijo predilecto  que le otorgó su ciudad natal de Mataró por su contribución a la difusión de la rumba catalana y a su dilatada trayectoria artística.

 

Los reyes entregándole a Peret la medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes.

 

Sin duda alguna, Peret fue el gitano catalán más internacional, “un genio con mucho genio”, como lo describió su sobrina, paya, Célia Sánchez-Mústich autora del libro “Peret, el alma de un pueblo”, en el que se relatan las memorias y conversaciones mantenidas con su tío.

 

Peret con su sobrina paya Célia Sánchez-Mústich.

 

Con el libro de sus memorias.

 

Peret le decía siempre a su familia  que “el amor alarga la vida y es necesario querer a la gente y saber perdonar”. . .

 

Gracias por tus canciones, por tu simpatía y por la rumba catalana.

 

Adiós, Peret, hasta siempre. . .

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s