PINITO DEL ORO

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PINITO DEL ORO

 

La diosa del trapecio. . .

 

 

Nacida en el barrio de Guanarteme de Las Palmas de Gran Canaria el 6 de noviembre de 1931, Cristina María del Pino Segura Gómez fue la benjamina de 19 hermanos habidos en el matrimonio entre José Segura Fenollar, natural de Alcoy, Alicante, y Atilana Gómez, original de Albadalejo, Ciudad Real.

 

Barrio de Guanarteme en 1935 entre el mar y los arenales, (al fondo el puerto de La Luz).

 

Vista panorámica de Las Palmas de Gran Canaria.

 

Cristina nació en la mayor de las islas del archipiélago canario de forma circunstancial, puesto que su mamá siempre había dado a luz a sus hermanos en su pueblo natal de Albadalejo, pero los desórdenes en la península y la amenaza de una guerra civil hicieron que sus padres se desplazaran con su espectáculo a Canarias, donde no había circos ni peligros de contiendas.

 

Albadalejo, Ciudad Real.

 

Por otra parte, cabe señalar que de los 19 vástagos habidos de la pareja sólo sobrevivieron  siete. Es por ello que la mamá de Cristina la mimó de una forma especial, tratando de separarla del mundo del espectáculo e  inculcándole la pasión por la lectura, que la pequeña desarrolló activamente en los distintos colegios locales que la familia visitaba en sus diversos recorridos.

 

No obstante, a pesar de que Cristina era muy vergonzosa y le imponía el público, practicaba siempre ejercicios circenses en el alambre con una sombrillita, tratando de emular a Esther, su hermana mayor, que trabajaba en el trapecio.

 

Años más tarde, viajando por la península, cuando la  familia Segura con su espectáculo se trasladaba desde Cádiz a la feria de Sevilla, a causa de la lluvia volcó uno de los carros de la caravana y en el accidente perdió la vida su hermana Esther.

 

El padre de Cristina no tuvo más remedio que ordenarle a su hija, de doce años, que substituyera en el trapecio a su hermana para poder completar el espectáculo.

 

Así, de esta forma, se inició la que poco más tarde habría de ser considerada la mejor trapecista sin red de todos los tiempos.

 

Su madre no llegó a ver actuar a Cristina, pues cuando la pequeña regresó a su casa de Las Palmas, Atilana ya se encontraba grave debido a un acceso de diabetes que le causó la muerte poco más tarde.

 

Desde su debut, a la pequeña Cristina se la denominó “La Shirley Temple del trapecio” pero, ante la constante mofa de sus hermanos, su padre y ella optaron por cambiar su nombre artístico por el de “Pinito del Oro”.

 

“Pinito”, en honor de Nuestra Señora del Pino, patrona de la isla de Gran Canaria, cuya imagen se venera en el municipio de Teror, y  “del Oro” en recuerdo de una famosa trapecista que se llamó “La Rita de Plata”.

 

Nuestra Señora del Pino.

 

Basilica de Nuestra Señora del Pino en el municipio de Teror.

 

En poco tiempo la pequeña Pinito se convirtió en una extraordinaria trapecista del espectáculo denominado “el más difícil todavía”, máxime cuando en todas sus actuaciones jamás quiso emplear la red.

 

La fama de Pinito traspasó fronteras y, durante unas fiestas navideñas, hallándose el espectáculo trabajando en Valencia, el representante para Europa del prestigioso circo americano Ringling  Brothers and Barnum & Bailey Circus, la quiso contratar para trabajar en Estados Unidos.

 

Ringling Brothers.

 

Pinito era menor de edad, y durante la década de los cincuenta en España, la mujer no tenía derechos ni podía viajar sin el consentimiento de su marido, por lo que tuvo que contraer matrimonio, a disgusto de sus familiares, para poder desplazarse al nuevo continente y cumplir con el atractivo contrato americano.

 

Se casó con Juan de la Fuente, un ex marinero al que Pinito le enseñó a ponerse debajo del trapecio y a aguantarle la escalerilla para convertirle en su asistente, mientras ella efectuaba sus peligrosas piruetas en el aire.

 

Tuvieron una hija, pero el matrimonio nunca funcionó bien debido a los continuos engaños amorosos de Juan, por cuyo motivo al cabo de veinte años, Pinito optó por separarse de su marido.

 

Con el tiempo, Pinito se volvió a casar con un hombre veinte años más joven que ella, de quien tuvo otra hija.

 

Pinito del Oro estaba dotada de una gran belleza natural y aparecía siempre en la pista como una diosa del Olimpo, con una sonrisa radiante, luciendo un ajustado maillot dorado y una deslumbrante capa.

 

 

Durante siete años fue la estrella más rutilante del circo Ringling consiguiendo en 1960  el Premio Internacional, el Óscar del Trapecio sin red. Actuaba siempre de pie en el trapecio y  además se sentaba apoyada sobre las dos patas traseras de una silla de la barra.

 

 

 

 La estrella del triple salto mortal sin red actuó sobre el anillo central de los más prestigiosos locales de América, entre otros, el Madison Square Garden de Nueva York, donde debutó el 5 de abril de 1950, siendo imagen  de portada en revistas tan importantes como el New York Times.

 

En la cumbre de su carrera profesional, el prestigioso director cinematográfico Cecil B. DeMille quiso contratar a Pinito del Oro para el rodaje de su película “El mayor espectáculo del mundo”, basada en las vicisitudes del mundo circense, pero ella rechazó la oferta  porque no habían previsto incluirla en los créditos del filme junto a los actores principales.

 

Cecil B. DeMille

 

Cartel publicitario de El mayor espectaáculo del mundo.

 

Tras varios años de ininterrumpidos éxitos el gigantesco circo ambulante Ringling, acosado por los costos cada vez más excesivos y por problemas con los sindicatos, procedió a su cierre.

 

Circo Ringling.

 

María Cristina regresó a Europa para afincarse definitivamente en España, donde el circo había adquirido un gran auge durante los años en que Pinito había permanecido en América.

 

A su llegada, precedida  de gran fama, se convirtió en la estrella de las carpas de todos los circos. Participó en la Gran Competición Mundial del Circo, celebrada en el Palacio Municipal  de los Deportes de Barcelona en noviembre de 1956 y organizada por los empresarios Arturo Castilla, Juan Carcellé y Pedro Balañá.

 

 

Pinito fue proclamada Reina del Festival Mundial, título que revalidó en Oporto, Portugal, en 1958 y en Madrid en 1960.

 

A partir de estas memorables actuaciones, a  Pinito se la disputaron los más prestigiosos empresarios circenses de Europa, que la contrataron para trabajar en los más importantes circos del viejo continente.

 

 

Su popularidad llegó a tal extremo que muchas mamás exclamaban a sus hijos “¡qué te vas a caer, a ver si te crees que eres Pinito del Oro!. . .”

 

A lo largo de su trayectoria profesional sufrió tres accidentes graves, el primero fue en Huelva, con 17 años de edad , cuando se fracturó el cráneo y estuvo una semana en coma.

 

En Estocolmo, Suecia, en 1957, padeció una caída con fractura de cráneo, manos y pies, de la que se recuperó con un intenso período de rehabilitación.

 

Actuando en Laredo, Santander, al concluir su número cuando se disponía a bajar, se rompió la cuerda de la atadura y la trapecista sufrió diversas lesiones de las cuales se rehizo en tres meses.

 

Después de  este último accidente Pinito, se retiró en 1961 en Santa Cruz de Tenerife y casualmente, a los pocos días, falleció su padre.

 

Reapareció nuevamente en 1968 en el Circo de Madrid, que entonces dirigían Feijoo y Castilla, pero tras  el anuncio del cierre por demolición del mítico circo de la Plaza del Rey, hoy sede del Ministerio de Cultura, y coincidiendo con la última función, Pinito, decidió retirarse definitivamente de las pistas el 17 de abril de 1970.  

 

18
Cartel del Circo Price.

 

18-1

 

 

Su gran amiga, la popular y recordada actriz cómica Mary Santpere, quien ejercía de presentadora en la carpa, fue la encargada de cortarle la coleta. Pinito siempre guardó esos cabellos en un pequeño estuche, como un inolvidable tesoro.

 

Mary Santpere

 

En 1990 recibió el Premio Nacional del Circo por parte del gobierno español y, en 1998, la Medalla de Oro de las Bellas Artes por su gran contribución al arte circense.

 

La gran Pinito, la mujer que desafió la gravedad actuando siempre sin red, invirtió sus ganancias adquiriendo unos pisos que le rentaban y montando un pequeño hotel con sala de fiestas incluida, que lleva su nombre, en el popular paseo de la playa de Las Canteras de la isla canaria donde habitaba.

 

 

Hotel y sala de fiestas Pinito del Oro. en la playa de Las Canteras.

 

Sin poseer una formación literaria, a Pinito siempre le atrajo la literatura, llegando a publicar algunas novelas, como “Cuentos de circo”, “El italiano” ó “Nacida para el circo”, quedando finalista en los premios “Blasco Ibáñez” y  “Ciudad de Oviedo”.

 

 

En Las Palmas existe una plaza con su nombre y en el pueblo natal de su madre, Albadalejo, Ciudad Real, la Casa de la Cultura lleva el nombre de Pinito del Oro en su honor. En Madrid su imagen puede verse en el Museo de Cera.

 

Plaza de Pinito del Oro.

 

Museo de Cera de Madrid.

 

Cristina María del Pino Segura, hija predilecta de su ciudad natal, falleció el 25 de octubre de 2017 en Las Palmas de Gran Canaria a los 86 años de edad.

 

Pinito en sus últimos años.

 

Ese mismo año le había sido concedida la Medalla de Oro de Canarias. . .

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