Mes: diciembre 2018

EL ÁRBOL DE NAVIDAD

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EL ÁRBOL DE NAVIDAD

 

¿Mito o realidad?. . .

 

 

Trataré de ceñirme a la historia más creíble de todo cuanto se ha especulado y escrito, en torno al árbol que por estas fechas navideñas adorna una buena parte de los hogares del mundo.

 

Según cuentan las leyendas más difundidas sobre esta curiosa tradición, en el siglo VIII, en la región de Hesse, Alemania, existía un legendario roble que las germánicas costumbres paganas habían consagrado a Thor, el dios del trueno.

 

Roble de Thor

 

Era práctica habitual que sus gentes, anualmente, durante la época del solsticio invernal, le ofrecieran al dios Thor el sacrificio de  una criatura en la base de “El Roble del Trueno”.

 

Thor, el dios del trueno.

 

La mitología de esta tradición podría haberse iniciado, aproximadamente, durante el periodo comprendido entre los años  680 y 754 d. de C.

 

Dicen los archivos que en el año 672 nació en Wessex, Inglaterra, un niño llamado Wynfrith, que años después se convertiría en San Bonifacio, Patrón de Alemania.

 

San Bonifacio, Apóstol de Alemania.

 

Wynfrith, se crió en el seno de una familia profundamente religiosa. A los siete años de edad consiguió que sus padres le dejaran ir a vivir con unos monjes, de quienes recibió una sólida formación cristiana.

 

A los 14 años se trasladó al monasterio benedictino de Nursinling, Winchester, e ingresó en la Orden obteniendo, algún tiempo después, la condecoración de Maestro en Teología.

 

No obstante, lo que más le atraía a Wynfrith era la obra de evangelización y predicar el mensaje de Cristo.

 

Por aquellos tiempos era normal que los sacerdotes abandonaran Inglaterra para  viajar como misioneros a lugares paganos, para tratar de convertir a sus gentes al cristianismo.

 

Así se lo hizo ver Wynfrith al Padre Abad del Monasterio, quien le concedió permiso para viajar a Roma y pedirle al Santo Padre ser misionero. El Papa San Gregorio II le concedió su petición e inicialmente como sacerdote y más tarde como obispo, fue enviado a evangelizar a los habitantes de los territorios germanos de la actual Alemania, cambiándole a Wynfrith su nombre de pila por el de Bonifacio, “aquel que hace el bien”.

 

Papa San Gregorio II

 

El misionero Bonifacio viajó por toda Alemania y merced a su gran labor evangelizadora llevó el cristianismo a muchas de sus regiones.

 

En el año 723, el Obispo inglés se trasladó a la Baja Sajonia, cerca de Geismar, donde un grupo de paganos iban a sacrificar a un niño en la base de un legendario roble, en honor del dios Thor.

 

Cuando el verdugo levantó el martillo de piedra para ejecutar al pequeño, Bonifacio alzó su báculo de Obispo y milagrosamente rompió el gran mazo, salvando la vida de la criatura.

 

El martillo de Thor.

 

El Santo, dirigiéndose a la sorprendida muchedumbre, que no daba crédito a lo sucedido, exclamó: “Ésta es la cruz de Cristo que ha roto el martillo de piedra de vuestro falso dios”.

 

Bonifacio alzando la cruz de Cristo.

 

Acto seguido empuñó un hacha, dispuesto a destruir el roble y demostrar al pueblo pagano que él no sería barrido por un rayo de Thor, pero de repente una gran ráfaga de viento sopló sobre el bosque derribando cuanto halló a su paso, incluído el roble sagrado al que partió en cuatro trozos.

 

Bonifacio disponiéndose a cortar el roble.

 

Tan sólo se salvó un pequeño abeto y Bonifacio, señalándolo con la mano, se encaminó hacia la multitud y les dijo: “Este pequeño hijo del bosque será, a partir de ahora, vuestro árbol santo; observad cómo, a pesar de la inclemencia del tiempo, se mantiene siempre verde y sus ramas miran erguidas hacia el cielo. Llamadle “el árbol del Niño Jesús” y reuníos en vuestras casas en torno a él para festejar el solsticio de invierno y la llegada de la Navidad.  Practicad la bondad y agasajaos entre vosotros pero no volváis jamás a celebrar ceremonias sanguinarias”.

 

Las gentes, convencidas de que el Dios de Bonifacio era más poderoso que Thor, aceptaron bautizarse y abrazar el cristianismo.

 

El Obispo bautizando a las gentes.

 

En el lugar donde se hallaba el destruido roble sagrado y con la madera del mismo, el Obispo hizo construir una ermita.

 

En el lugar donde se hallaba el roble sagrado se construyó una ermita.

 

Bonifacio recorrió ciudades y pueblos fundando iglesias y monasterios. Les habló de Jesucristo a labriegos y reyes pero, por el fanatismo de los enemigos de la religión cristiana, fue martirizado en Frisia, Países Bajos, el 5 de junio del año 755, junto a una cincuentena de compañeros.

 

Asesinato de Bonifacio por una turba pagana.

 

El entierro se celebró en la Catedral de Cristo Salvador, Fulda, Hesse, Alemania.

 

Así pues, la tradición del árbol de Navidad, tal como se la conoce en nuestros días, podría tener su origen en Alemania durante 1605,  práctica que más tarde se extendió a otros muchos países del mundo.

 

El primer árbol de Navidad

 

Se cree que la costumbre de adornar el tradicional abeto en España llegó en 1870 de la mano de Sofía Troubetzkoy, una princesa rusa considerada una de las damas más bellas de Europa, que tras enviudar del duque de Momy, hermano de Napoleón III, contrajo segundas nupcias con José Osorio y Silva, marqués de Alcañices.

 

Sofía Troubetzkoy y José Osorio, marqueses de Alcañices.

 

Sofia-Troubetzkoy y el árbol de Navidad.

 

El árbol se colocó  en el desaparecido palacio de Alcañices, ubicado en el madrileño paseo del Prado, esquina con la calle de Alcalá.

 

Palacio de Alcañices.

 

Desde hace un par de años el barrio de Armilla de Granada presume de tener el árbol de Navidad más grande de Europa, con 56 metros de altura.

 

El árbol de Navidad de Granada.

 

El récord Guinness, con 72,10 metros de altura lo ostenta, desde 2016, Sri Lanka, antigua Ceilán, India.

 

Sri-Lanka obtuvo el récord Guinness.

 

Al igual que sucede con el tradicional pesebre, el árbol de Navidad, adornado con bolitas de colores, lazos, luces y la estrella de Belén en la punta, es un elemento decorativo que sirve para aunar en estos días a las familias en torno a la mesa y para recordar a los seres queridos presentes y ausentes.

 

El árbol de Navidad en nuestro hogar.

 

Sin duda son los más pequeños de la casa los que, en la noche del día 24 de diciembre, aguardan con impaciencia e ilusión la llegada del mítico Papá Noel para que deposite los regalitos en la base del árbol de Navidad.

 

No obstante, como puede comprobarse en el siguiente Cuento de Navidad, el mundo de la fantasía y el consumismo también ha distorsionado para los niños el origen del árbol navideño.

 

 

En estas fiestas entrañables quiero enviar a mi querida familia, a mis amigos y ¿por qué no? también a mis detractores que espero no sean muchos, mis mejores deseos de paz, amor y felicidad, con la esperanza depositada en un mejor y próspero año 2019.

 

¡Feliz Navidad!

 

El árbol de Navidad, ¿cuánto tiene de

leyenda y cuánto de veracidad?. . .

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