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MARÍA PACHECO

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MARIA PACHECO

 

                    “La leona de Castilla”

 

 

María López de Mendoza y Pacheco, más conocida como María Pacheco, nació en 1495 en el palacio del sultán Yusuf III de la Alhambra de Granada, donde su progenitor había sido nombrado, a título perpetuo para él y sus sucesores, Alcalde y Capitán General del Reino de Granada por los Reyes Católicos en 1491.

 

La Alhambra de Granada

Su padre fue Íñigo López de Mendoza y Quiñones, I Marqués de Mondéjar y II Conde de Tendilla, conocido como el “Gran Tendilla”. Su madre fue Francisca Pacheco, hija de Juan Pacheco, I Marqués de Villena y Maestro de la Orden de Santiago.

 

Íñigo López de Mendoza y Quiñones

María fue la cuarta de ocho hijos: Luis (heredero de la alcaldía de la Alhambra), Diego (embajador, poeta y escritor), Francisco (cardenal, enterrado en la catedral de Sevilla), Bernardino (marino, embajador y comendador), Antonio (virrey de de México y Perú), María e Isabel.

 

María y sus hermanos fueron educados por el erudito humanista italiano Pedro Mártir de Anglería, al que su padre Íñigo conoció en Roma, cuando estuvo ejerciendo de embajador, y al que convenció para que se trasladara a la corte granadina.

 

Pedro Mártir de Anglería

De enigmática belleza, María, que desde jovencita ya destacó entre sus ilustrados hermanos, se mostró muy interesada por los estudios y aprendió griego, latín, historia, aritmética y cultura general. Mostró siempre un fuerte carácter, gran personalidad, y fue una mujer adelantada a su época. Prueba de ello es que para que no la confundieran con su hermana María y su otra hermana bastarda también llamada María, invirtió sus apellidos haciéndose llamar María Pacheco.

 

María congenió desde siempre de manera especial con su hermano pequeño Diego, al que le unía su interés por la historia y la poesía.

 

Con tan solo catorce años de edad el padre de María acordó los esponsales de su hija con el joven caballero toledano de veinte años Juan de Padilla, hijo de Pedro López de Padilla y sobrino de Gutiérrez de Padilla, Comendador Mayor de Calatrava, con quien el Marqués de Mondejar deseaba emparentar.

 

Juan de Padilla

 

Desafiando la autoridad de su padre, María se negó a la boda porque no se la había consultado previamente, porque no le atraía físicamente Juan de Padilla  y porque su rango nobiliario era inferior al suyo.

 

No obstante su negativa, al año siguiente se celebró la boda en Granada, constando ella por su linaje como Doña María Pacheco y su marido simplemente como Juan de Padilla.

 

Se acordó en el matrimonio la renuncia de los derechos a la herencia paterna a cambio de una dote de cuatro millones y medio de maravedíes, toda una fortuna en aquellos tiempos.

 

Con los años la convivencia entre María y Juan se transformó en un amor sincero, fruto del cual, en 1516, nació su hijo Pedro, que falleció siete años después.

 

Al morir el padre de Juan de Padilla, éste le sucedió en su cargo militar. Entonces el matrimonio se trasladó a Toledo.

 

Toledo

 

Ese año falleció Fernando el Católico, lo que originó un caos en la política pues, hasta que el joven príncipe, nieto de los Reyes Católicos e hijo de Juana la Loca y Fernando el Hermoso, no llegó a España desde Flandes para ocupar el trono vacante, asumió la regencia el cardenal Cisneros.

 

Fernando el Católico

 

Éste último logró que desde Bruselas, Carlos de Habsburgo (quien ya se preparaba para ser nombrado emperador) fuera proclamado rey de Castilla y Aragón, algo que la nobleza interpretó como una traición política puesto que Juana, recluida en Tordesillas por su supuesta locura, era su indiscutible soberana.

 

El cardenal Cisneros

 

Para evitar el peligro de una inminente sublevación, Cisneros instó a Carlos para que viajara rápidamente a España.

 

Carlos I de España y V de Alemania.

Fueron dos años de gran inestabilidad política, ya que los nobles castellanos querían restablecer el poder perdido y  manifestaban su inclinación por Fernando, hermano de Carlos, educado en Castilla cerca de su abuelo Fernando el Católico y más propenso a los intereses de la nobleza.

 

Fernando, hermano de Carlos.

 

Carlos de Habsburgo, instruido en Gantes, llegó a España sin conocer en absoluto el idioma y rodeado de una gran corte de flamencos y borgoñones que se repartieron los mejores cargos y beneficios.

 

Llevado por su ambición, el monarca solicitó grandes sumas de fondos e incrementó los impuestos, lo que hizo aumentar las quejas de la nobleza.

 

En agosto de 1520 Medina del Campo, considerada como el mayor foco financiero de Castilla, fue incendiada por el ejército real. Ésto se tradujo en una especie de guerra civil que enfrentó a las diferentes clases sociales. A partir de ahí  las Comunidades de Castilla cesaron  en su aristocrática y noble tradición para alinearse más a favor del pueblo llano.

 

El gran incendio de Medina del Campo.

 

Esta incidencia atemorizó a la nobleza, la cual brindó su apoyo a Carlos I, que les garantizaba sus  condición social.

 

María Pacheco, ante lo que se consideró una gran injusticia, fue sin duda la gran instigadora del movimiento comunero, pues ella animó y apoyó a su esposo, Juan de Padilla, en el levantamiento de las Comunidades en Toledo.

 

La rebelión de los comuneros.

 

La familia quedó dividida, ya que su hermano y nuevo capitán de Granada, Luis Hurtado de Mendoza, junto a su familia, se pasaron al bando imperial, mientras que María y su esposo lo hicieron en el grupo comunero.

 

Luis Hurtado de Mendoza

 

En julio de 1520, en Ávila, Juan de Padilla fue nombrado capitán general por la Santa Junta, pero las diversas pugnas entre la que fue conocida como la “Revuelta de los Comuneros” derivaron en su substitución por Pedro Girón y Velasco, motivo por el cual Padilla retornó a Toledo.

 

No obstante, al poco tiempo Girón abandonó, pasándose al bando monárquico.

 

María Pacheco dirigió la jefatura y el liderazgo de Toledo, durante el período en que su marido permaneció ausente de la ciudad, aunque al poco tiempo compartió la gobernabilidad con el obispo de Zamora, Antonio Acuña, quien desertó más tarde cuando la comunidad de Madrid se rindió a las tropas del emperador. Entonces fue María la que asumió el mando militar absoluto.

 

El obispo Antonio Acuña

En diciembre de ese mismo año Juan de Padilla tomó el mando comunero y, con un nuevo ejército toledano, volvió a Valladolid  pero nuevamente, al poco tiempo, aparecieron desavenencias en el seno de la tropa.

 

Esta inesperada circunstancia quebrantó las fuerzas de los comuneros que, en abril de 1521, fueron derrotados en la batalla de Villalar, provincia de Valladolid.

 

Batalla de Villalar y monumento en recuerdo de los comuneros en la plaza del pueblo.

 

Al día siguiente, en la plaza del pueblo de Villalar, Juan de Padilla fue decapitado junto a otros dos cabecillas: Juan Bravo y Francisco Maldonado. Sus cuerpos fueron enterrados y sus cabezas, separadas del tronco, exhibidas en lanzas. Los tres pasaron a la historia como “Los Comuneros de Castilla”.

 

Padilla, Bravo y Maldonado en el pátibulo

 

Al conocer, en su residencia de Toledo, la noticia del ajusticiamiento de su esposo en Villalar, María Pacheco cayó enferma  y se vistió de luto riguroso, tapando su cabeza con una capucha.

 

María Pacheco de Padilla al recibir la noticia de la ejecución de su marido.

 

Retrato en azulejo portugués de María Pacheco.

 

Casi todas las ciudades de Castilla que se habían levantado contra Carlos capitularon, no obstante María de Pacheco remplazando a su difunto marido, se hizo fuerte defendiéndose en el Alcázar de Toledo.

 

Durante nueve meses, la viuda del comunero, recibió el ataque constante de los ejércitos de Carlos. En ese tiempo fueron muchos los desertores, pero María resistió, rechazando los pactos que le ofrecían sus familiares, alineados con el monarca.

 

Para poder pagar a las tropas María entró de rodillas en la catedral de Toledo, incautándose de toda la plata que allí se custodiaba.

 

Catedral de Toledo y Palacio Arzobispal.

 

De nada sirvió el esfuerzo, pues los continuos ataques del ejército imperialista terminaron por cercar Toledo. En octubre de 1521 se firmó un pacto en  beneficio de los capitulados, el “Armisticio de la Sisla”, por el  que los comuneros se comprometían a abandonaron el Alcázar, pero conservando el armamento y el control de la población.

 

Sin embargo, en febrero de 1522, en un nuevo alzamiento de la ciudad, María Pacheco y sus seguidores asaltaron el Alcázar libertando a los apresados.

 

La insurrección careció de éxito y a las pocas horas fue extinguida por las fuerzas de Carlos I, comandadas por el prior de San Juan.

 

Gracias a la complicidad de algunos familiares que la ayudaron, María logró escapar de Toledo ataviada de vagabunda, y después de varios avatares logró emigrar a Portugal.

 

Durante su exilio le llegó la dolorosa noticia del fallecimiento, en Alhama de Granada, de su hijo Pedro, el cual había quedado bajo la custodia del regidor de dicha localidad, Álvaro Maldonado.

 

María Pacheco fue excluida del indulto general y condenada a muerte por rebeldía al rey en 1524.

 

Juan III de Portugal hizo caso omiso de las peticiones de extradición que le llegaron desde España por parte del rey Carlos.

 

Juan III de Portugal

 

María obtuvo, en Portugal, el apoyo del arzobispo de Braga, Diego de Sosa, en cuya casa residió durante dos años. Finalmente fue acogida por el obispo de Oporto, Pedro de Acosta, en la parte alta de la ciudad.

 

La comunera no le perdonó al monarca español haber ordenado decapitar a su esposo y tampoco nunca le solicitó el indulto real ni la revocación de su pena de muerte. El rey le arrebató a María todos sus bienes, arrasando sus propiedades en Toledo y condenándola al perpetuo olvido.

 

María Pacheco, la que había capitaneado el movimiento comunero contra el imperialismo de la época, falleció a la temprana edad de 35 años, en su hogar prestado de Oporto, aquejada de unos fuertes dolores en el costado.

 

Sus restos mortales fueron enterrados en el altar de San Jerónimo de la catedral de Oporto y no se concedió trasladar sus restos junto a los de su esposo en Villalar.

 

Catedral de Oporto, donde fué enterrada María Pacheco.

 

Su tumba fue cambiada un par de veces por reformas. Alrededor de 1609 se amplió la cabecera y fue eliminada la zona. Nada más se sabe de sus restos.

 

Posteriormente a su muerte, sus hermanos y la casa Mendoza insistieron en sus demandas de perdón al monarca, así como la rehabilitación de su nombre y el traslado de sus restos mortales a España para descansar junto a los de su esposo. Nunca llegó la compasión ni el perdón por parte de la monarquía española.

 

El poeta Diego Hurtado de Mendoza, su hermano menor, escribió para María el epitafio de su tumba:

 

“Si preguntas mi nombre, fue María,                                     

si  mi tierra, Granada; mi apellido

de Pacheco y Mendoza, conocido

el uno y el otro más que claro día

si mi vida, seguir a mi marido;

mi muerte en la opinión que él sostenía

España te dirá mi cualidad

que nunca niega España la verdad.”

 

Diego Hurtado de Mendoza

 

El director de cine Juan de Orduña, rodó en 1951 la película “La Leona de Castilla” en la cual su actriz principal, Amparo Rivelles, realizó una brillante interpretación de la comunera de Toledo.

 

María Pacheco, una de tantas heroínas olvidadas. . . .

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ALFRED HITCHCOCK

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ALFRED  HITCHCOCK

 

El mago del suspense. . .

 

 

Alfred Joseph Hitchcock nació en Leytonstone, municipio cercano a Londres, Inglaterra, el día 13 de agosto de 1899.

 

Leytonstone, Londres, (edificio en memoria de Hitchcock).

 

Fue el menor de los tres hijos de un matrimonio católico de clase media, formado por William Hitchcock y Emma Jane Whelan, propietarios de un pequeño colmado de ultramarinos.

 

El pequeño Hitchcock fue un niño tímido y apocado, gran amante del cine y  al que le gustaban las novelas de crímenes y misterio.

 

En 1910 inició su educación en el colegio jesuita de San Ignacio y más tarde, al terminar la escuela secundaria, se matriculó en la Escuela de Ingeniería y Navegación de Londres para estudiar mecánica, electricidad y acústica, aunque debido al prematuro fallecimiento de su padre en 1914, Alfred tuvo que abandonar la carrera y ponerse a trabajar para ayudar a su familia.

 

Su primera incursión en el mundo laboral fue en la empresa telegráfica Henley.

 

En 1920, Alfred fue contratado por la Famous Players Lasky, una sucursal londinense de la Paramount de Hollywood, como diseñador de rótulos y subtítulos de películas mudas.

 

Famous Players Lasky.

 

El joven Alfred se apasionó por el mundo cinematográfico y enseguida empezó a formarse en las técnicas de montaje, decoración, dirección artística, producción y guionista.

 

Su primera película, “El número 13”, la dirigió en 1922 pero no pudo finalizarla debido a que la Paramount, por problemas financieros, cerró sus estudios en Inglaterra.

 

Una secuencia de “El número 13” (1922)

 

En el filme “De mujer a mujer”, un melodrama dirigido por Graham Cutts en  1923, Alfred se estrenó como guionista, director artístico y asistente de dirección.

 

La inauguración de Hitchcock de forma oficial como director fue con “El jardín de la alegría”, de 1925, un melodrama germano-británico rodado en Munich y protagonizado por Virginia Valli.

 

” El jardín de la alegría “(1925)

 

Por aquel entonces Alfred conoció a Alma Reville, una talentosa guionista con gran experiencia cinematográfica que habría de convertirse, a lo largo de su carrera, en una de sus más importantes colaboradoras.

 

Alma Reville

 

Alma y Alfred se casaron el 2 de diciembre de 1926 y fruto de su matrimonio nació, en 1928, su única hija Patricia Hitchcock, que, con los años, habría de actuar en papeles secundarios en algunas de las películas más populares de su padre como “Psicosis”, “Pánico en la escena” o “Extraños en un tren”.

 

Boda de Alfred y Alma.

 

El matrimonio Hitchcock con su hija Patricia.

 

Fue en 1927 con “El enemigo de las rubias, cuando el director inglés empezó a mostrar su estilo inconfundible, manejando los tiempos de la intriga, el misterio y el suspense con gran maestría. En ese filme Alfred nos ofreció su primer cameo, con sus apariciones ó intervenciones fugaces en la pantalla, algo que repitió en 37 de sus 53 películas. 

 

“El enemigo de las rubias” (1927)

 

 

En 1929 Alfred rodó su primer filme sonoro titulado “La muchacha de Londres”, interpretado por la polaca Anny Ondra, basado en una obra teatral que se había representado en Londres con gran éxito.

 

“La muchacha de Londres” (1929)

 

Después de algunos títulos poco transcendentes en la década de los años 30 como “Juego sucio”, de 1931, o “Valses de Viena”, de 1933, su primer gran reconocimiento a nivel  internacional de crítica y público le llegó en 1934 con “El hombre que sabía demasiado”, interpretada por Peter Lorre, Leslie Banks y Edna Best.

 

“El hombre que sabía demasiado” (1934)

 

A éste éxito se añadieron:  “ 39 escalones”, de 1935, con Robert Donat y Madeleine Carroll; “Sabotaje”, de 1936, con Sylvia Sidney y Oscar Homolka; ”Inocencia y juventud”, de 1937, con Nova Pilbean y Derrick de Marney; o “Alarma en el Expreso”, de 1938, con Margaret Lockwood y Michael Redgrave.

 

“39 escalones” (1935)

 

“Sabotaje” (1936)

 

“Alarma en el expreso” (1938)

 

Durante esa misma época también rodó títulos que pasaron más desapercibidos para el gran público como “Agente secreto”, de 1936, con Peter Lorre, John Gielguld, Madleine Carroll y Robert Young;  o “La posada de Jamaica”, de 1939, con Charles Laughton y Maureen O’Hara.

 

“La posada de Jamaica” (1939)

 

Tras este último filme, en 1940,  Alfred, junto a su esposa y su hija, fijaron su residencia en Estados Unidos, donde fue contratado por el productor norteamericano David O. Selznick para dirigir en Hollywood  “Rebeca”, con Joan Fontaine y Laurence Olivier.

 

El productor David O. Selznick.

 

“Rebeca” (1940)

 

La película constituyó un gran éxito y obtuvo el Oscar. Recibió once nominaciones, entre ellas a la de mejor director, pero la preciada estatuilla fue para John Ford por “Las uvas de la ira”.

 

John Ford

 

Hay que señalar como dato anecdótico que, a raíz del éxito de la película “Rebeca”, el jersey de lana que la actriz Joan Fontaine lucía en casi toda la película se popularizó en España con el nombre de “rebeca”.

 

Poco tiempo después de llegar a Hollywood Alfred y su familia se trasladaron a vivir en el apartamento de Carole Lombard en Bel Air, Los Ángeles, Estados Unidos, dado que la actriz se había ido a vivir con su pareja, Clark Gable.

 

Clark Gable y Carole Lombard

 

Al fallecer al año siguiente Carole Lombard el matrimonio se mudó de casa, trasladándose a Bellagio Road, también en Bel Air.

 

Durante la década de los 40 Hitchcock dirigió: “Enviado especial” de 1940, “Sospecha” (con la que Joan Fontaine consiguió el Oscar a la mejor actriz) y “Matrimonio original” de 1941, “Sabotaje” de 1942, “La sombra de una duda” de 1943, Náufragos” de 1944,  “Recuerda” de 1945 (en la que Salvador Dalí colaboró en varios decorados), “Encadenados” de 1946, “El proceso Paradine” de 1947, “La soga” de 1948 (su primera película en color) y “Atormentada” de 1949.

 

Joan Fontaine recibiendo el Oscar por “Sospecha”.

 

Los decorados de “Recuerda” (1945) fueron obra del pintor catalán Salvador Dalí.

 

Cary Grant e Ingrid Bergman en “Encadenados” (1946)

 

Los años 50, sin duda, fueron los más esplendorosos para Hitchcock. En dicha etapa dirigió: “Pánico en la escena” de 1950, “Extraños en un tren” de 1951, “Yo confieso” de 1953, “Crimen perfecto” y “La ventana indiscreta” de 1954, “Atrapa a un ladrón” y “Pero, ¿quién mató a Harry? “ de 1955.

 

Jane Wyman y Marlene Dietrich en “Pánico en la escena” (1951)

 

Farley Granger y Robert Walker en “Extraños en un tren” (1951)

 

Montgomery Clift en “Yo confieso” (1953)

 

Grace Kelly y Ray Milland en “Crimen perfecto” (1954)

 

James Stewart y Grace Kelly en “La ventana indiscreta” (1954)

 

Grace Kelly y Cary Grant en” Atrapa a un ladrón” (1955)

 

Convertido en su propio productor y coincidiendo con la obtención, en 1955, de su nacionalidad estadounidense, Hitchcock y la productora de televisión CBS firmaron un contrato para realizar una serie semanal de suspense y terror, de media hora de duración, titulada “Alfred Hitchcock presenta. . .” de la que dirigió más de un centenar de episodios.

 

 

En 1956 filmó la segunda versión de su película “El hombre que sabía demasiado” (por este filme, Ray Evans y Jay Livingston consiguieron el Oscar a la mejor canción “Que será, será” interpretada por la actriz Doris Day). A estos títulos hay que añadir: “Falso culpable” de 1957, “Vértigo” de 1958 y “Con la muerte en los talones” de 1959.

 

Doris Day y James Stewart en “El hombre que sabía demasiado” (1956)

 

 

Kim Novak y James Stewart en “Vértigo” (1958)

 

Cary Grant en “Con la muerte en los talones” (1959)

 

En 1960 dirigió uno de los mayores éxitos cinematográficos de suspense: “Psicosis”, película interpretada por Anthony Perkins y Janet Leigh, y por la que recibió su última nominación al Oscar. El trofeo, finalmente, fue a parar a manos del director Billy Wilder por “El apartamento”.

 

 

Billy Wilder, dirigiendo a Shirley MacLaine y Jack Lemmon en “El apartamento” (1960)

 

Sus siguientes películas fueron: “Los pájaros”, de 1963, “Marnie, la ladrona” de 1964, “Cortina rasgada” de 1966 y “Topaz” de 1969.

 

 

Sean Connery y Tippi Hedren en “Marnie, la ladrona” (1964)

 

Paul Newman y Julie Andrews en “Cortina rasgada” (1966)

 

Ya en la última etapa de su vida Alfred rodó en los años 70 dos filmes: “Frenesí” de 1972 y “La trama” de 1976.

 

Alfred Hitchcock en los años 70.

 

Anna Massey y Barry Foster en “Frenesí” (1972)

 

Barbara Harris y Bruce Dern en “La trama” (1976)

 

Alguno de sus actores y actrices favoritos, a los que dirigió reiteradamente durante su carrera, fueron: Cary Grant, James Stewart, Ingrid Bergman, Grace Kelly y Tippi Heden (quien declaró haber sufrido acoso sexual, durante el rodaje de “Los pájaros”, por parte de Alfred).

 

Curiosamente y a pesar de haber estado nominado en cinco ocasiones como candidato al premio Oscar por “Rebeca”, “Náufragos”, ”Recuerda”, “La ventana indiscreta” y “Psicosis”, Alfred Hitchcock jamás consiguió el preciado galardón.

 

La Academia de Hollywood le concedió en 1968 el Irving Thalberg, un Oscar honorario, el único de su carrera. En 1978 el American Film Institute le otorgó el premio a la labor de una vida y en 1979 fue nombrado Caballero por la Reina de Inglaterra y Hombre del Año por la Cámara de Comercio británico-americana.

 

Hitchcock recibiendo el Irving Thalberg.

 

La estrella de Hitchcock en el Paseo de la Fama de Hollywood.

 

Aquejado, a sus 76 años, de artritis y problemas coronarios, ya que debido a un colapso llevaba un marcapasos, el 29 de abril de 1980 Alfred Hitchcock  falleció a la edad de 80 años en Bel Air.

 

La misa fúnebre se ofició en la Iglesia del Buen Pastor, ubicada cerca de la casa donde habitaba Alfred.

 

Iglesia del Buen Pastor.

Cumpliendo sus deseos el cadáver fue incinerado y sus cenizas esparcidas en el Océano Pacifico.

 

Sir Alfred Joseph Hitchcock fue un maestro en el empleo de la luz, el manejo de la cámara y el dominio de la imagen, pero además fue el gran creador del cine de intriga, misterio y suspense. . .

EL ÁRBOL DE NAVIDAD

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EL ÁRBOL DE NAVIDAD

 

¿Mito o realidad?. . .

 

 

Trataré de ceñirme a la historia más creíble de todo cuanto se ha especulado y escrito, en torno al árbol que por estas fechas navideñas adorna una buena parte de los hogares del mundo.

 

Según cuentan las leyendas más difundidas sobre esta curiosa tradición, en el siglo VIII, en la región de Hesse, Alemania, existía un legendario roble que las germánicas costumbres paganas habían consagrado a Thor, el dios del trueno.

 

Roble de Thor

 

Era práctica habitual que sus gentes, anualmente, durante la época del solsticio invernal, le ofrecieran al dios Thor el sacrificio de  una criatura en la base de “El Roble del Trueno”.

 

Thor, el dios del trueno.

 

La mitología de esta tradición podría haberse iniciado, aproximadamente, durante el periodo comprendido entre los años  680 y 754 d. de C.

 

Dicen los archivos que en el año 672 nació en Wessex, Inglaterra, un niño llamado Wynfrith, que años después se convertiría en San Bonifacio, Patrón de Alemania.

 

San Bonifacio, Apóstol de Alemania.

 

Wynfrith, se crió en el seno de una familia profundamente religiosa. A los siete años de edad consiguió que sus padres le dejaran ir a vivir con unos monjes, de quienes recibió una sólida formación cristiana.

 

A los 14 años se trasladó al monasterio benedictino de Nursinling, Winchester, e ingresó en la Orden obteniendo, algún tiempo después, la condecoración de Maestro en Teología.

 

No obstante, lo que más le atraía a Wynfrith era la obra de evangelización y predicar el mensaje de Cristo.

 

Por aquellos tiempos era normal que los sacerdotes abandonaran Inglaterra para  viajar como misioneros a lugares paganos, para tratar de convertir a sus gentes al cristianismo.

 

Así se lo hizo ver Wynfrith al Padre Abad del Monasterio, quien le concedió permiso para viajar a Roma y pedirle al Santo Padre ser misionero. El Papa San Gregorio II le concedió su petición e inicialmente como sacerdote y más tarde como obispo, fue enviado a evangelizar a los habitantes de los territorios germanos de la actual Alemania, cambiándole a Wynfrith su nombre de pila por el de Bonifacio, “aquel que hace el bien”.

 

Papa San Gregorio II

 

El misionero Bonifacio viajó por toda Alemania y merced a su gran labor evangelizadora llevó el cristianismo a muchas de sus regiones.

 

En el año 723, el Obispo inglés se trasladó a la Baja Sajonia, cerca de Geismar, donde un grupo de paganos iban a sacrificar a un niño en la base de un legendario roble, en honor del dios Thor.

 

Cuando el verdugo levantó el martillo de piedra para ejecutar al pequeño, Bonifacio alzó su báculo de Obispo y milagrosamente rompió el gran mazo, salvando la vida de la criatura.

 

El martillo de Thor.

 

El Santo, dirigiéndose a la sorprendida muchedumbre, que no daba crédito a lo sucedido, exclamó: “Ésta es la cruz de Cristo que ha roto el martillo de piedra de vuestro falso dios”.

 

Bonifacio alzando la cruz de Cristo.

 

Acto seguido empuñó un hacha, dispuesto a destruir el roble y demostrar al pueblo pagano que él no sería barrido por un rayo de Thor, pero de repente una gran ráfaga de viento sopló sobre el bosque derribando cuanto halló a su paso, incluído el roble sagrado al que partió en cuatro trozos.

 

Bonifacio disponiéndose a cortar el roble.

 

Tan sólo se salvó un pequeño abeto y Bonifacio, señalándolo con la mano, se encaminó hacia la multitud y les dijo: “Este pequeño hijo del bosque será, a partir de ahora, vuestro árbol santo; observad cómo, a pesar de la inclemencia del tiempo, se mantiene siempre verde y sus ramas miran erguidas hacia el cielo. Llamadle “el árbol del Niño Jesús” y reuníos en vuestras casas en torno a él para festejar el solsticio de invierno y la llegada de la Navidad.  Practicad la bondad y agasajaos entre vosotros pero no volváis jamás a celebrar ceremonias sanguinarias”.

 

Las gentes, convencidas de que el Dios de Bonifacio era más poderoso que Thor, aceptaron bautizarse y abrazar el cristianismo.

 

El Obispo bautizando a las gentes.

 

En el lugar donde se hallaba el destruido roble sagrado y con la madera del mismo, el Obispo hizo construir una ermita.

 

En el lugar donde se hallaba el roble sagrado se construyó una ermita.

 

Bonifacio recorrió ciudades y pueblos fundando iglesias y monasterios. Les habló de Jesucristo a labriegos y reyes pero, por el fanatismo de los enemigos de la religión cristiana, fue martirizado en Frisia, Países Bajos, el 5 de junio del año 755, junto a una cincuentena de compañeros.

 

Asesinato de Bonifacio por una turba pagana.

 

El entierro se celebró en la Catedral de Cristo Salvador, Fulda, Hesse, Alemania.

 

Así pues, la tradición del árbol de Navidad, tal como se la conoce en nuestros días, podría tener su origen en Alemania durante 1605,  práctica que más tarde se extendió a otros muchos países del mundo.

 

El primer árbol de Navidad

 

Se cree que la costumbre de adornar el tradicional abeto en España llegó en 1870 de la mano de Sofía Troubetzkoy, una princesa rusa considerada una de las damas más bellas de Europa, que tras enviudar del duque de Momy, hermano de Napoleón III, contrajo segundas nupcias con José Osorio y Silva, marqués de Alcañices.

 

Sofía Troubetzkoy y José Osorio, marqueses de Alcañices.

 

Sofia-Troubetzkoy y el árbol de Navidad.

 

El árbol se colocó  en el desaparecido palacio de Alcañices, ubicado en el madrileño paseo del Prado, esquina con la calle de Alcalá.

 

Palacio de Alcañices.

 

Desde hace un par de años el barrio de Armilla de Granada presume de tener el árbol de Navidad más grande de Europa, con 56 metros de altura.

 

El árbol de Navidad de Granada.

 

El récord Guinness, con 72,10 metros de altura lo ostenta, desde 2016, Sri Lanka, antigua Ceilán, India.

 

Sri-Lanka obtuvo el récord Guinness.

 

Al igual que sucede con el tradicional pesebre, el árbol de Navidad, adornado con bolitas de colores, lazos, luces y la estrella de Belén en la punta, es un elemento decorativo que sirve para aunar en estos días a las familias en torno a la mesa y para recordar a los seres queridos presentes y ausentes.

 

El árbol de Navidad en nuestro hogar.

 

Sin duda son los más pequeños de la casa los que, en la noche del día 24 de diciembre, aguardan con impaciencia e ilusión la llegada del mítico Papá Noel para que deposite los regalitos en la base del árbol de Navidad.

 

No obstante, como puede comprobarse en el siguiente Cuento de Navidad, el mundo de la fantasía y el consumismo también ha distorsionado para los niños el origen del árbol navideño.

 

 

En estas fiestas entrañables quiero enviar a mi querida familia, a mis amigos y ¿por qué no? también a mis detractores que espero no sean muchos, mis mejores deseos de paz, amor y felicidad, con la esperanza depositada en un mejor y próspero año 2019.

 

¡Feliz Navidad!

 

El árbol de Navidad, ¿cuánto tiene de

leyenda y cuánto de veracidad?. . .

PINITO DEL ORO

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PINITO DEL ORO

 

La diosa del trapecio. . .

 

 

Nacida en el barrio de Guanarteme de Las Palmas de Gran Canaria el 6 de noviembre de 1931, Cristina María del Pino Segura Gómez fue la benjamina de 19 hermanos habidos en el matrimonio entre José Segura Fenollar, natural de Alcoy, Alicante, y Atilana Gómez, original de Albadalejo, Ciudad Real.

 

Barrio de Guanarteme en 1935 entre el mar y los arenales, (al fondo el puerto de La Luz).

 

Vista panorámica de Las Palmas de Gran Canaria.

 

Cristina nació en la mayor de las islas del archipiélago canario de forma circunstancial, puesto que su mamá siempre había dado a luz a sus hermanos en su pueblo natal de Albadalejo, pero los desórdenes en la península y la amenaza de una guerra civil hicieron que sus padres se desplazaran con su espectáculo a Canarias, donde no había circos ni peligros de contiendas.

 

Albadalejo, Ciudad Real.

 

Por otra parte, cabe señalar que de los 19 vástagos habidos de la pareja sólo sobrevivieron  siete. Es por ello que la mamá de Cristina la mimó de una forma especial, tratando de separarla del mundo del espectáculo e  inculcándole la pasión por la lectura, que la pequeña desarrolló activamente en los distintos colegios locales que la familia visitaba en sus diversos recorridos.

 

No obstante, a pesar de que Cristina era muy vergonzosa y le imponía el público, practicaba siempre ejercicios circenses en el alambre con una sombrillita, tratando de emular a Esther, su hermana mayor, que trabajaba en el trapecio.

 

Años más tarde, viajando por la península, cuando la  familia Segura con su espectáculo se trasladaba desde Cádiz a la feria de Sevilla, a causa de la lluvia volcó uno de los carros de la caravana y en el accidente perdió la vida su hermana Esther.

 

El padre de Cristina no tuvo más remedio que ordenarle a su hija, de doce años, que substituyera en el trapecio a su hermana para poder completar el espectáculo.

 

Así, de esta forma, se inició la que poco más tarde habría de ser considerada la mejor trapecista sin red de todos los tiempos.

 

Su madre no llegó a ver actuar a Cristina, pues cuando la pequeña regresó a su casa de Las Palmas, Atilana ya se encontraba grave debido a un acceso de diabetes que le causó la muerte poco más tarde.

 

Desde su debut, a la pequeña Cristina se la denominó “La Shirley Temple del trapecio” pero, ante la constante mofa de sus hermanos, su padre y ella optaron por cambiar su nombre artístico por el de “Pinito del Oro”.

 

“Pinito”, en honor de Nuestra Señora del Pino, patrona de la isla de Gran Canaria, cuya imagen se venera en el municipio de Teror, y  “del Oro” en recuerdo de una famosa trapecista que se llamó “La Rita de Plata”.

 

Nuestra Señora del Pino.

 

Basilica de Nuestra Señora del Pino en el municipio de Teror.

 

En poco tiempo la pequeña Pinito se convirtió en una extraordinaria trapecista del espectáculo denominado “el más difícil todavía”, máxime cuando en todas sus actuaciones jamás quiso emplear la red.

 

La fama de Pinito traspasó fronteras y, durante unas fiestas navideñas, hallándose el espectáculo trabajando en Valencia, el representante para Europa del prestigioso circo americano Ringling  Brothers and Barnum & Bailey Circus, la quiso contratar para trabajar en Estados Unidos.

 

Ringling Brothers.

 

Pinito era menor de edad, y durante la década de los cincuenta en España, la mujer no tenía derechos ni podía viajar sin el consentimiento de su marido, por lo que tuvo que contraer matrimonio, a disgusto de sus familiares, para poder desplazarse al nuevo continente y cumplir con el atractivo contrato americano.

 

Se casó con Juan de la Fuente, un ex marinero al que Pinito le enseñó a ponerse debajo del trapecio y a aguantarle la escalerilla para convertirle en su asistente, mientras ella efectuaba sus peligrosas piruetas en el aire.

 

Tuvieron una hija, pero el matrimonio nunca funcionó bien debido a los continuos engaños amorosos de Juan, por cuyo motivo al cabo de veinte años, Pinito optó por separarse de su marido.

 

Con el tiempo, Pinito se volvió a casar con un hombre veinte años más joven que ella, de quien tuvo otra hija.

 

Pinito del Oro estaba dotada de una gran belleza natural y aparecía siempre en la pista como una diosa del Olimpo, con una sonrisa radiante, luciendo un ajustado maillot dorado y una deslumbrante capa.

 

 

Durante siete años fue la estrella más rutilante del circo Ringling consiguiendo en 1960  el Premio Internacional, el Óscar del Trapecio sin red. Actuaba siempre de pie en el trapecio y  además se sentaba apoyada sobre las dos patas traseras de una silla de la barra.

 

 

 

 La estrella del triple salto mortal sin red actuó sobre el anillo central de los más prestigiosos locales de América, entre otros, el Madison Square Garden de Nueva York, donde debutó el 5 de abril de 1950, siendo imagen  de portada en revistas tan importantes como el New York Times.

 

En la cumbre de su carrera profesional, el prestigioso director cinematográfico Cecil B. DeMille quiso contratar a Pinito del Oro para el rodaje de su película “El mayor espectáculo del mundo”, basada en las vicisitudes del mundo circense, pero ella rechazó la oferta  porque no habían previsto incluirla en los créditos del filme junto a los actores principales.

 

Cecil B. DeMille

 

Cartel publicitario de El mayor espectaáculo del mundo.

 

Tras varios años de ininterrumpidos éxitos el gigantesco circo ambulante Ringling, acosado por los costos cada vez más excesivos y por problemas con los sindicatos, procedió a su cierre.

 

Circo Ringling.

 

María Cristina regresó a Europa para afincarse definitivamente en España, donde el circo había adquirido un gran auge durante los años en que Pinito había permanecido en América.

 

A su llegada, precedida  de gran fama, se convirtió en la estrella de las carpas de todos los circos. Participó en la Gran Competición Mundial del Circo, celebrada en el Palacio Municipal  de los Deportes de Barcelona en noviembre de 1956 y organizada por los empresarios Arturo Castilla, Juan Carcellé y Pedro Balañá.

 

 

Pinito fue proclamada Reina del Festival Mundial, título que revalidó en Oporto, Portugal, en 1958 y en Madrid en 1960.

 

A partir de estas memorables actuaciones, a  Pinito se la disputaron los más prestigiosos empresarios circenses de Europa, que la contrataron para trabajar en los más importantes circos del viejo continente.

 

 

Su popularidad llegó a tal extremo que muchas mamás exclamaban a sus hijos “¡qué te vas a caer, a ver si te crees que eres Pinito del Oro!. . .”

 

A lo largo de su trayectoria profesional sufrió tres accidentes graves, el primero fue en Huelva, con 17 años de edad , cuando se fracturó el cráneo y estuvo una semana en coma.

 

En Estocolmo, Suecia, en 1957, padeció una caída con fractura de cráneo, manos y pies, de la que se recuperó con un intenso período de rehabilitación.

 

Actuando en Laredo, Santander, al concluir su número cuando se disponía a bajar, se rompió la cuerda de la atadura y la trapecista sufrió diversas lesiones de las cuales se rehizo en tres meses.

 

Después de  este último accidente Pinito, se retiró en 1961 en Santa Cruz de Tenerife y casualmente, a los pocos días, falleció su padre.

 

Reapareció nuevamente en 1968 en el Circo de Madrid, que entonces dirigían Feijoo y Castilla, pero tras  el anuncio del cierre por demolición del mítico circo de la Plaza del Rey, hoy sede del Ministerio de Cultura, y coincidiendo con la última función, Pinito, decidió retirarse definitivamente de las pistas el 17 de abril de 1970.  

 

18
Cartel del Circo Price.

 

18-1

 

 

Su gran amiga, la popular y recordada actriz cómica Mary Santpere, quien ejercía de presentadora en la carpa, fue la encargada de cortarle la coleta. Pinito siempre guardó esos cabellos en un pequeño estuche, como un inolvidable tesoro.

 

Mary Santpere

 

En 1990 recibió el Premio Nacional del Circo por parte del gobierno español y, en 1998, la Medalla de Oro de las Bellas Artes por su gran contribución al arte circense.

 

La gran Pinito, la mujer que desafió la gravedad actuando siempre sin red, invirtió sus ganancias adquiriendo unos pisos que le rentaban y montando un pequeño hotel con sala de fiestas incluida, que lleva su nombre, en el popular paseo de la playa de Las Canteras de la isla canaria donde habitaba.

 

 

Hotel y sala de fiestas Pinito del Oro. en la playa de Las Canteras.

 

Sin poseer una formación literaria, a Pinito siempre le atrajo la literatura, llegando a publicar algunas novelas, como “Cuentos de circo”, “El italiano” ó “Nacida para el circo”, quedando finalista en los premios “Blasco Ibáñez” y  “Ciudad de Oviedo”.

 

 

En Las Palmas existe una plaza con su nombre y en el pueblo natal de su madre, Albadalejo, Ciudad Real, la Casa de la Cultura lleva el nombre de Pinito del Oro en su honor. En Madrid su imagen puede verse en el Museo de Cera.

 

Plaza de Pinito del Oro.

 

Museo de Cera de Madrid.

 

Cristina María del Pino Segura, hija predilecta de su ciudad natal, falleció el 25 de octubre de 2017 en Las Palmas de Gran Canaria a los 86 años de edad.

 

Pinito en sus últimos años.

 

Ese mismo año le había sido concedida la Medalla de Oro de Canarias. . .

ANGEL NIETO

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ÁNGEL NIETO

 

Una estrella del motociclismo mundial. . .

 

 

 

Hablar sobre esta leyenda del deporte de las dos ruedas se me antoja harto difícil.

 

Un hombre de cuna humilde, trabajador, luchador incansable, arriesgado y exitoso, que logró convertir en realidad sus sueños de la infancia, ser piloto de competición.

 

Una persona que, a pesar de sus triunfos deportivos, jamás dio que hablar más allá de su profesión y de sus logros.

 

No obstante, a modo de homenaje a la figura del personaje y del deportista, trataré de relatar un corto resumen de su paso por el mundo del motociclismo.

 

De modesta familia, Ángel Nieto Roldán nació el 25 de enero de 1947 en Zamora y, con diez años de edad, junto a sus padres Ángel Nieto y Teresa Roldán se trasladó a vivir a Madrid, concretamente al popular barrio de Vallecas, donde creció y se formó como persona y en el que surgió su interés por el motociclismo.

 

Ángel con su familia..

Nunca le atrajeron los estudios, por lo que de jovencito empezó trabajando como aprendiz de mecánico en un taller regentado por Tomás Díaz Valdés, futuro periodista especializado en asuntos de motores y gran mentor en la trayectoria profesional de Ángel.

 

Ángel con 12 años junto a su amigo Tomás Diaz Valdés de 19.

 

Con uno de sus primeros trofeos.

 

Más tarde se empleó en Motos Yepes, una empresa ubicada en el Rastro madrileño, donde estuvo muy poco tiempo.

 

Aprovechando la celebración de una carrera en el parque del Retiro, Ángel logró llegar hasta donde se encontraba Paco Bultó, propietario de la firma Bultaco de Sant Adrià de Besòs, Barcelona, pidiéndole un puesto de trabajo en  la sección de competiciones  de la acreditada firma.

 

Paco Bultó

El empresario le contestó que hiciera su petición por escrito y ya recibiría una respuesta.

 

Como la contestación nunca llegó, Ángel con 14 años, dejó Madrid para trasladarse a vivir con su tía a Barcelona y buscar algún trabajo como mecánico.

 

Se ofreció como aprendiz en el área de competición a Derbi, propiedad de la familia Rabasa con sede en Martorellas, Barcelona, pero su  oferta no tuvo éxito y poco tiempo después abandonó la casa de su tía para mudarse a una humilde pensión aprovechando el poco dinero que le quedaba.

 

Familia Rabasa

Haciendo gala de la perseverancia que siempre le caracterizó, se presentó en la fábrica de Bultaco, esperando en la puerta la llegada de Paco Bultó para recordarle el encuentro que habían tenido en Madrid. Ante la insistencia de Ángel por formar parte del equipo de Bultaco, a Paco no le quedó más remedio que contratarlo como aprendiz para el departamento de competición.

 

Fábrica de Bultaco en Sant Adrià de Besós, Barcelona.

Al cabo de un mes se despidió de Bultaco, porque no le gustaba el trabajo que le habían asignado, y se marchó con José Medrano, entonces primer piloto de la marca, para correr durante un par de meses una serie de competiciones por varias ciudades. La economía no era boyante, por lo que unas veces dormían en hoteles y otras en el coche Renault Dauphine de Medrano.

 

Con el piloto José Medrano.

 

Nieto y Medrano en Castellón.

Durante su periplo con Medrano, Ángel conoció a personas que trabajaban en Ducati. Por ello, al  regresar a Barcelona y no poder reincorporarse a Bultaco, acudió a la fábrica de Mototrans- Ducati, situada entonces en la calle Almogávares de  la ciudad condal, ofreciéndose como piloto.

 

En este edificio de empresas y oficinas se ubicó la fábrica de Mototrans-Ducati.

Pero en Ducati se encontró con un problema. Las motos más pequeñas que tenían eran de 125 centímetros cúbicos  y Ángel por su edad no podía pilotarlas, ya que era necesario haber cumplido los 18 años de edad y él sólo tenía 15.

 

En comentarios del propio Ángel, durante medio año tuvo que arreglárselas para sobrevivir en el sótano de una frutería.

 

Un técnico italiano apellidado Bartolotti,  jefe del Departamento de Carreras de Ducati,  le pidió a Derbi una moto de 50 centímetros para competir en el desaparecido Circuito Carlos III, lugar donde actualmente se halla una gran superficie comercial en la Diagonal barcelonesa.

 

En la parte superior derecha se ubica hoy una gran superficie comercial.

Derbi no disponía de ninguna moto, no obstante Bartolotti,  logró que se la prestara un proveedor que se dedicaba a fabricar carenados para la firma y, gracias a la colaboración de algunos conocidos, pudo conseguir que le dejaran  una chaqueta y un pantalón de cuero, así como unas botas de boxeo.

 

Ángel a principio de los años 60.

Ángel termino quinto y Derbi lo contrató para su fábrica. De este modo vio realizado el sueño por el cual se había trasladado a Barcelona: ser piloto de Derbi.

 

Pilotando una Derbi.

Al parecer, esta carrera no había sido la primera en la que había competido Ángel, ya que anteriormente lo había hecho en Granada con las motos de Tomás Díaz, aunque al no tener la edad correspondiente tuvieron que falsificar la documentación.

 

En 1964 y una vez ya contratado por Derbi como piloto, sus motos se enfrentaron a las de la importante japonesa Suzuki con cajas de cambio muy superiores a las españolas.

 

Logotipo de la marca Suzuki.

Ángel sólo obtuvo dos quintos lugares en su primer año fuera de España.

 

Pese a que Derbi le ofreció continuar, en febrero de 1965 el piloto se comprometió con Ducati, con la que obtuvo ese mismo año en Sevilla su primera victoria en la prueba puntuable para el Campeonato de España de Velocidad.

 

Ángel Nieto a lomos de una Ducati.

Su nombre adquirió un gran prestigio y en 1966 a partir de sus positivas actuaciones empezaron a pugnar por él las marcas españolas.

 

Tras una ardua disputa, Derbi consiguió hacerse nuevamente con el concurso de Ángel Nieto.

 

Las reglas se modificaron en 1969 para las motos de 50 c.c., cajas de cambio de 6 relaciones y motores monocilíndricos. Derbi  y Nieto prepararon la moto a fondo y el piloto se convirtió en el primer español que alcanzó un  campeonato mundial.

 

 

Celebrando el título en Barcelona, año 1969.

 

Con el equipo Derbi, campeón del mundo en 1969.

 

Un año después Ángel volvió a proclamarse campeón mundial, por lo que tanto él como Derbi  se plantearon la irrupción en  la categoría de 125 c.c.

 

Pilotando una Derbi. Foto dedicada a su amigo Tomás Díaz Valdés.

Fue una brillante idea, pues con las marcas Derbi, Bultaco, Morbidelli, Garelli, Kreidler y Minarelli obtuvo, además de cuatro subcampeonatos, seis Campeonatos del Mundo en 50 c.c. y siete en 125 c.c. Trece en total ó mejor 12+1 como él solía decir.

 

Con la Derbi.

 

Con la Bultaco.

 

Con Morbidelli.

 

Con una Garelli.

 

Sobre una Kreidler.

 

Pilotando una Minarelli

En sus casi 20 años como piloto profesional consiguió 23 Campeonatos de España y 90 grandes premios en distintas cilindradas.

 

Sin embargo, al gran campeón se le negó el éxito en  cilindradas mayores, como 250 c.c.

 

Ángel Nieto posee el récord de títulos de entre todos los mejores motociclistas españoles y el segundo a nivel mundial tras el italiano Giacomo Agostini.

 

Giacomo Agostini

Al retirarse del motociclismo, en 1987, Ángel formó la escudería Team Ducados Ángel Nieto, en  la que destacó su piloto Alberto Puig. El equipo  se disolvió a finales de 1988.

 

Pegatina de Team Ducados Ángel Nieto.

 

El piloto Alberto Puig.

Sin dejar el mundo del motor, Ángel se ejercitó entonces como comentarista deportivo en varios medios de televisión.

 

Nieto ejerciendo de comentarista junto al gran Agostini.

En 1998 se hizo cargo del Via Digital Team en calidad de director técnico y al año siguiente el piloto Emilio Alzamora, perteneciente a su equipo, venció en el Campeonato del Mundo de 125 c.c.

 

Emilio Alzamora

Tras él llegaron una gran sucesión de pilotos españoles como Jorge Martínez “Aspar”, Sito Pons, Alex Crivillé, Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo ó Marc Marquez, entre otros.

 

Jorge Martínez “Aspar”

 

Sito Pons

 

Alex Crivillé

 

Dani Pedrosa

 

Jorge Lorenzo

 

Marc Marquez

Por lo que hace referencia a su ámbito personal, conviene recordar que Ángel Nieto se casó con Pepa Aguilar en 1975. Tuvieron dos hijos, Ángel en 1976 (conocido como “Gelete”) y Pablo en 1980.

 

Angel y Pepa

 

Ángel con su esposa Pepa y sus hijos “Gelete” y Pablo.

El matrimonio se separó quince años después, a raíz de conocer el piloto a Belinda Alonso, con la que tuvo su tercer hijo, Hugo, nacido en 1999.

 

Ángel y Belinda

 

Ángel con Belinda y el hijo de ambos, Hugo.

Sus hijos Gelete y Pablo, así como también su sobrino Fonsi, siguieron la senda del campeón compitiendo en carreras del campeonato mundial, pero el récord 12 + 1 que estableció el maestro será un reto difícil de superar.

 

Con sus tres hijos y su sobrino.

Desde muchos años atrás, Ángel, solía pasar la mayor parte del tiempo en Ibiza, pero el 26 de julio de 2017, en la carretera de Santa Gertrudis a Santa Eulària des Riu, la fatalidad en forma de accidente mortal se cruzó en su camino.

 

Conduciendo una moto acuática en aguas de Ibiza.

 

Con Belinda Alonso en las noches ibicencas.

 

El quad que conducía el campeonísimo a escasa velocidad, (que paradojas del destino, tantas veces se había jugado la vida en los más importantes circuitos del mundo) fue embestido en la parte posterior por un automóvil conducido por una ciudadana alemana residente en la isla.

 

El quad de Ángel Nieto

 

Al parecer, Ángel llevaba el casco desabrochado.

 

El quad conducido por Ángel Nieto con el casco desabrochado.

Trasladado rápidamente a la Policlínica de Nuestra Señora del Rosario, fue intervenido durante más de dos horas de una fuerte contusión en la cabeza. El parte médico habló de “grave” pero no de “crítico” Sin embargo, su estado empeoró en los últimos días por un edema cerebral que terminó causándole la muerte el 3 de agosto de 2017, a los setenta años de edad.

 

Policlínica Nuestra Señora del Rosario

Se celebró una emotiva misa en la iglesia de Puig d’en Missa, de Santa Eulària des Riu, municipio donde residía Ángel.

 

Puig d’en Missa, Santa Eulària des Riu, Ibiza

Al cortejo fúnebre lo acompañaron más de un centenar de familiares y amigos, así como más de 200 moteros que hicieron rugir sus máquinas en honor del ex piloto.

 

El féretro con los restos del campeón entrando en la parroquia de Santa Eulària des Riu.

 

Los hijos de Ángel Nieto, “Gelete”, Hugo y Pablo, saludan a varios motoristas en el funeral celebrado en Ibiza para despedir a su padre.

 

Su esposa Pepa Aguilar en el funeral de su marido.

 

Belinda Alonso

 

Su cuerpo fue incinerado y esparcidas parte de sus cenizas en el mar.

 

De entre algunas de las muchas distinciones que recibió el gran “12+1”, caben resaltar la Gran Cruz al Mérito Civil,  la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo y la de Caballero de la Gran Cruz del Dos de Mayo.

 

En Zamora, su ciudad natal, se le dedicó el nombre de “Ángel Nieto” al Polideportivo Municipal.

 

Polideportivo Municipal Ángel Nieto en Zamora.

 

Un año después de su fallecimiento, este mural recuerda el lugar donde ocurrió el fatal accidente.

 

Ángel Nieto fue el gran pionero del motociclismo español y uno de los mejores pilotos de todos los tiempos. . .

SILVANA MANGANO

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SILVANA MANGANO

 

El gran sex symbol italiano de la posguerra. . .

 

 

Hija de un ferroviario siciliano y de una ama de casa inglesa, Silvana llegó al mundo el 21 de abril de 1930 en Roma, Italia.

 

Anfiteatro del Coliseo de Roma en 1930.

 

Sus padres eran de condición humilde y su madre siempre soñó con triunfar como bailarina, por lo que a Silvana, con pocos años, la inscribieron en una escuela de ballet.

 

Desde muy jovencita Silvana destacó por su belleza, lo que le permitió combinar las clases de ballet con esporádicos ensayos como modelo y con presentaciones de aspirantes a misses. De esta forma obtuvo a los 16 años el título de Miss Roma.

 

Silvana, número 104, con 16 años ganó el concurso de belleza Miss Roma en 1946.

 

Con 17 años concursó para el título de Miss Italia junto a bellezas de la época como Gina Lollobrígida, Gianna María Canale, Eleonora Rossi Drago o Lucía Bosé. El preciado galardón fue para esta última y Silvana fue una de las Damas de Honor.

 

Lucía Bosé, Miss Italia 1947.

En aquellos tiempos estos eventos eran una lanzadera para catapultar hacia el cine o a la gloria de la fama a las muchachas que destacaban por su belleza.

 

No obstante, la introducción en el mundo del séptimo arte de Silvana se debió en gran parte a la relación sentimental que mantuvo con el actor Marcello Mastroianni, quien le consiguió un papel en la película “Elixir de amor”.

 

Silvana y Marcello.

En 1949, con el film “Arroz amargo” de Giusseppe de Santis, le llegó el reconocimiento mundial. Un melodrama donde Silvana, con sus 19 años, su exuberante figura y su gran sensualidad, interpretó el papel de una recolectora de arroz en la Italia de la posguerra. A destacar, el trabajo de los actores Vittorio Gassman y Raf Vallone.

 

Giusseppe de Santis

 

Silvana en “Arroz amargo”

 

Vittorio Gassman y Silvana Mangano en “Arroz Amargo”.

 

Con Raf Vallone en “Arroz Amargo”.

 

 

Ese mismo año Silvana contrajo matrimonio con el reconocido productor cinematográfico Dino De Laurentiis, al que conoció durante el rodaje de “Arroz amargo”.

 

Dino De Laurentiis

Dino y Silvana tuvieron cuatro hijos: Verónica, Raffaella, Francesca y Federico.

 

El matrimonio con sus hijos, en ocasión del nacimiento de su cuarta hija.

A pesar de recibir suculentas ofertas para trabajar en Hollywood, Silvana jamás se interesó por trabajar en América.

 

Con “Ana”, de 1951, la historia de una monja de hospital con un pasado alegre, obtuvo otro de sus éxitos más sonados. Su forma de bailar el bayón en la película,  la convirtió en una sex-symbol de aquella generación de la posguerra.

 

Una escena de “Ana” junto a Raf Vallone.

 

Bajo la dirección de Vittorio de Sica interpretó, en 1954, junto a Eduardo de Filippo y una bisoña Sofía Loren, “El oro de Nápoles”, donde Silvana bordó una magnífica interpretación en el papel de una prostituta enamorada, obteniendo el premio Silver Ribbon a la mejor actriz y demostrando que en el interior de su lujurioso cuerpo existía mucha inteligencia.

 

Vittorio de Sica

 

Eduardo de Filippo

 

Sofía Loren

 

Silvana en una secuencia de “El oro de Nápoles”

 

Junto a Michael Rennie, Shelley Winters y Vittorio Gassman trabajó ese mismo año en la coproducción italo-americana “Mambo”, película que no obtuvo grandes elogios.

 

Silvana Mangano, Vittorio Gassman, Michael Rennie y Shelley Winters en Venecia durante el rodaje de “Mambo”.

 

 

“Ulises” fue otra de las películas en las que participó  ese año junto a actores de la talla de Kirk Douglas y Anthony Quinn.

 

Cartel publicitario de “Ulises”.

En 1959, junto a Alberto Sordi y Vittorio Gassman, actúo en “La gran guerra” de Mario Monicelli. Una gran producción basada en el humor, el drama y los soldados en el frente. El film, sorprendentemente, careció del beneplácito de una gran parte del público.

 

Junto a Vittorio Gassman y Alberto Sordi en” La gran guerra”.

 

Mario-Monicelli

Durante la década de los años 60 intervino en  producciones tan  importantes como “Cinco mujeres marcadas”, ”Juicio universal”, “Edipo rey” o “Barrabás”, esta última junto  a Anthony Queen, una superproducción italiana basada en la historia bíblica que el actor mexicano bordó.

 

Secuencias del corte de cabello al que se sometió Silvana para su interpretación de Jovanka en el film “Cinco mujeres marcadas”.

 

 

Cartel publicitario de “Juicio universal”.

 

Una secuencia de “Edipo rey”.

 

Junto a Anthony Quinn en “Barrabás”.

En la película de 1966 “Las brujas”, formada por cinco cortometrajes y  producida por su esposo Dino, la actriz encarnó el personaje principal de los episodios. La dirección, además de Vittorio de Sica, Franco Rossi y Mauro Bolognini,  corrió a cargo  de dos de los directores que más influyeron en la carrera de la actriz: Luchino Visconti y Pier Paolo Pasolini.

 

En el film “Las brujas”.

 

Franco Rossi

 

Mauro Bolognini

Luchino Visconti

 

Pier Paolo Pasolini

 

En 1968 y 1971 rodó con Pier Paolo Pasolini  “Teorema” y “El Decamerón”, respectivamente. También ese mismo año, a las órdenes de Luchino Visconti, protagonizó “Muerte en Venecia”, película que consiguió grandes elogios y por la que la actriz obtuvo de nuevo el premio Silver Ribbon.

 

“Teorema”

 

“El Decamerón”

 

“Muerte en Venecia”

Junto a Bette Davis, Alberto Sordi y Josep Cotten actuó en 1972 en la comedia “Sembrando ilusiones”.

 

Cartel publicitario de “Sembrando ilusiones”.

Nuevamente en 1974 trabajó con Luchino Visconti  en “Confidencias”, compartiendo rodaje con, Burt Lancaster y Helmut Berger. La crítica sitúa este film como uno de los más sobresalientes del director, cuya salud ya era precaria.

 

Cartel publicitario de “Confidencias”.

 

En 1981, tras la muerte en un accidente de avión en Alaska de su hijo Federico, de 25 años, Silvana empezó a sufrir episodios muy depresivos  por lo que  se trasladó a Madrid, España, para vivir junto a su hija Francesca, casada con José Antonio Escrivá, hijo del realizador cinematográfico Vicente Escrivá.

 

Dino De Laurentiis y Silvana Mangano se separaron en 1983 y en 1988 iniciaron su proceso de divorcio.

 

En 1984, dirigida por David Lynch, intervino en el film “Dune”, coproducido por su hija Raffaella y su padre Dino De Laurentiis.

 

David Lynch y Raffaella De Laurentiis.

 

Silvana interpretando a la reverenda madre Ramallo en “Dune”.

 

Dino De Laurentiis con su hija Raffaella.

La última aparición en la gran pantalla de la bella Silvana, después de casi 40 films, se produjo en 1987 con la película “Ojos negros”, de  Nikita Mikhalkov,  junto a Marcello Mastroianni, uno de sus primeros amores y con el que se reencontró después de muchos años. El actor fue nominado como mejor actor en el Festival de Cannes y al premio Oscar. La crítica se fundió en elogios hacia la pareja.

 

Una escena de “Ojos negros”

 

Nikita Mikhalkov

Cuando se hallaba recuperando de una delicada intervención quirúrgica por un cáncer de pulmón, con tan sólo 59 años de edad, la  actriz falleció en la clínica La Luz de  Madrid, España, el 16 de diciembre de 1989, víctima de un paro cardíaco.

 

Clínica La Luz

Su cadáver fue  incinerado en el cementerio de la Almudena de Madrid y sus cenizas trasladadas a  Pawling Cementerio de Dutchess County, Nueva York (Estados Unidos), para descansar junto a los restos de su hijo Federico.

 

Tumba de Silvana Mangano.

Los que tuvimos la suerte de admirarla en  sus películas siempre mantendremos en la memoria la imagen de aquella trabajadora que, ataviada con un ajustado jersey, pantalón corto y medias negras, exhibía su voluptuosa figura en los pantanosos arrozales de la Italia de la posguerra.

 

Los carteles publicitarios de sus películas en orden cronológico.

 

Silvana Mangano, actriz dotada de una natural belleza,  fue  un  sex symbol del cine italiano. . .

PERET

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PERET

EL PADRE DE LA RUMBA CATALANA

 

Pedro Pubill Calaf, conocido artísticamente como “Peret”, nació el 24 de marzo de 1935, en la calle de La Palma número 15 de un poblado gitano denominado “Los Corrales”, de la ciudad de Mataró,  provincia de Barcelona y capital del Maresme, junto al mar Mediterráneo.

 

Mataró, años 1930, (estación del ferrocarril inaugurado en España en 1848)

 

De etnia gitana, se crió en el seno de una familia de vendedores ambulantes y, junto a sus padres, viajó por los mercadillos de Catalunya y Baleares vendiendo tejidos.

 

Peret apenas tuvo tiempo de asistir a la escuela. Aprendió a leer fijándose en los anuncios que se publicaban en los pueblos, por lo que puede decirse que fue un niño autodidacta.

 

Con cuatro años de edad Peret se trasladó a vivir al barrio del Raval de Barcelona, concretamente a la calle Salvadors.

 

Barrio del Raval

 

Siempre le gustó cantar y tocar la guitarra, por lo que a los doce años, con su prima Pepi Becas, formó un dúo denominado Los Hermanos Montenegro debutando en un festival infantil en el teatro Tívoli de Barcelona.

 

Los Hermanos Montenegro. (Peret y su prima Pepi)

 

Por esas fechas, de forma ocasional, grabó un disco que nadie tuvo en cuenta.

 

Combinaba su tarea de vendedor ambulante, tapicero y carpintero, con actuaciones esporádicas en locales y chiringuitos de la costa catalana.

 

Su nombre fue sonando en los ambientes musicales hasta el punto de llegar a grabar dos discos, que se empezaron a escuchar en algunas emisoras barcelonesas.

 

Supo suavizar el flamenco con el encanto de los ritmos cubanos y, con los años, fue desarrollando su propia técnica de tocar la guitarra, a la que volteaba y asestaba suaves golpes de percusión, en lo que se le dio en llamar “el ventilador”.

 

El desparpajo de Peret, con su simpática imagen de gitano seductor y su música alegre y distinta, se popularizaron especialmente en Catalunya donde a ese nuevo ritmo se le bautizó como “rumba catalana”; aunque algunos también se lo atribuyen al guitarrista Antonio González, “El Pescaílla”, el que fuera esposo de la gran Lola Flores, por cierto también gitano catalán y afincado en el barcelonés barrio de Gracia.

 

Antonio González “El Pescaílla”, junto a Lola Flores.

 

Durante más de 15 años, junto a Peret  actuaron dos palmeros: su ahijado Peret Reyes y Toni Valentí , “Tío Tony” como se le conocía en el ambiente, los cuales con su nuevo estilo de tocar las palmas, contribuyeron al éxito del gitano catalán.

 

Peret junto a sus dos palmeros.

 

En 1957, con 22 años de edad, Peret se casó con Fuensanta Escudero, una gitana del clan familiar que, al parecer, poseía una bonita voz aunque nunca se dedicó a cantar profesionalmente.

 

Fuensanta

 

A Santa, como siempre la llamó él, le dedicó, 16 años después, una de sus más conocidas canciones: Mi Santa.

 

El matrimonio tuvo dos hijos: Pedro y Rosa, nacidos en 1958 y 1966 respectivamente.

 

Peret con parte de su familia.

 

En la década de los 60 Peret viajó a Madrid para actuar en el tablao flamenco “El Duende”, propiedad de Pastora Imperio y de su yerno, el torero, Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”.

 

Felicitación Navideña del tablao “El Duende”.

 

Pastora Imperio

 

Gitanillo de Triana

 

Puede afirmarse que fue ahí donde empezó el éxito del artista. Su interpretación de “El muerto vivo”, del colombiano Guillermo González Arenas, gozó de gran popularidad entre el público.

 

 

 “Una lágrima”, un vals del compositor Monreal, convertido por Peret  en 1967 en tema rumbero, se convirtió en una de las canciones más populares del verano de 1968.

 

Ese mismo año Peret editó su primer disco cantado en catalán  “El mig amig” en homenaje a su padre.

 

La música de Peret se escuchaba en todas partes, televisión, radio, fiestas, discotecas, máquinas de discos…

 

Todas las orquestas de la época incorporaron en sus repertorios temas de Peret, como: “Saboreando”, “El gitano Antón”, “Chaví” ó “Canta y sé feliz”. Con esta última concurrió al Festival de la Canción de Eurovisión de 1974, logrando el noveno lugar de entre 17 participantes. Los vencedores fueron los integrantes del grupo sueco ABBA con la canción “Waterloo”.

 

 

Coincidiendo con el boom del turismo en nuestro país, la canción “Borriquito”, con letra y música del propio Peret, se convirtió en un éxito internacional, siendo número uno durante muchas semanas en las listas de discos más vendidos de muchos países como Alemania, Países Bajos y los de Latinoamérica.

 

En agosto de 1975, en un festival que tuvo lugar en el Aaiún, Sahara, en honor del Tercer Tercio Sahariano de la Legión Don Juan de Austria, durante la Marcha Verde, actuó junto a Karina, Lolita Sevilla y Rosa Morena, entre otros artistas.

 

Sorprendentemente, Peret abandonó su carrera artística en 1982 para ingresar en la Iglesia Evangélica de Filadelfia en Barcelona, donde ejerció, durante nueve años, con el nombre de “Hermano Pere” y donde, al parecer, se dedicó a hacer el bien donando todas sus pertenencias hasta quedarse prácticamente en la ruina.

 

Peret en su etapa de “Hermano Pere”.

 

Cuando se dio cuenta de todo lo que sucedía alrededor de la “secta” y del error que había cometido, cesó en su vida pastoral para crear una compañía discográfica y aunque retornó a los escenarios, sus apariciones artísticas ya se produjeron en contadas ocasiones.

 

Para su sobrino Joel compuso la canción “Bésame”, que representó a España en el Festival OTI de la Canción celebrado en Acapulco, México, en 1991. La canción se clasificó para la final del certamen.

 

Con motivo de la clausura de la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 Peret participó, junto Los Amaya,  Los Manolos y otras figuras de la rumba catalana, interpretando el tema “Gitana hechicera” dedicado a la ciudad condal, cuya canción se convirtió en un gran éxito de aquel verano.

 

 

Al lado de solistas y grupos de la talla de Jarabe de Palo, El Gran Silencio, o Fermin Muguruza, en el año 2000 grabó “Peret: Rey de la rumba”.

 

En el disco “Per al meu amic Serrat”, de homenaje a Joan Manel Serrat en el año 2006, interpretó el tema “Me’n vaig a peu” a ritmo de rumba.

 

Precisamente Serrat, junto a Sabina, en su gira “Dos pájaros de un tiro” del año 2007 homenajearon a Peret incorporando en su repertorio el tema “El muerto vivo” y en el concierto que ambos dieron en el Palau Sant Jordi de Barcelona, Peret actuó junto a los dos cantautores.

 

En 2008, inesperadamente y tras 50 años de matrimonio, Peret y Fuensanta se separaron aunque, respetando la tradición gitana, no se divorciaron.

 

Con casi 73 años de edad Peret se enamoró perdidamente de Cristina, una gitana de 19 años amiga de la familia que le había presentado Paló, patriarca y  hermano de “Tío Tony”, el palmero que actuaba siempre a su derecha.

 

Tio Tony

 

Peret lo abandonó todo por Cristina y ambos se fueron a vivir a un piso que les facilitó un amigo en San Sadurní d’Anoia, Alto Penedés, a pocos kilómetros de Barcelona. Algunas personas de su propia etnia no vieron con buenos ojos esta relación, entre ellos el propio Paló, que rompió su amistad con el cantante.

 

Peret y Cristina vivieron ardientemente su idilio sin importarles la opinión ajena, pero su amor duró apenas algo más de un año. A partir de ahí Cristina desapareció y jamás se ha vuelto a saber de ella.

 

En el Concierto por la Libertad, celebrado en el Camp Nou de Barcelona el 29 de junio de 2013, Peret participó con “L’emigrant” y “Catalunya té molt poder”.

 

De la gran discografía del artista destacan los discos y álbumes: “Rumba pa’ti”, “Una lágrima”, “Borriquito”, “Mi santa”, “Canta y sé feliz” y “Saboreando”, entre cerca de 300 canciones registradas en la SGAE como compositor o letrista.

 

Peret tuvo también apariciones esporádicas en el cine, que contribuyeron a difundir sus canciones con filmes como “Los Tarantos” de 1963, del director Rovira-Beleta, donde intervino con un pequeño papel junto a la gran bailaora Carmen Amaya, “El mesón del gitano”, Alma gitana” o Marujas asesinas” por citar algunos.

 

Los últimos seis años de su vida los compartió Peret con Roberta, una brasileña de treinta años de edad, bella, dulce, culta y muy discreta, con la que vivió en Mataró, Barcelona.

 

Roberta

 

Berta, como la llamaba él, se dedicó a cuidarlo hasta sus postreros días, sabiendo que lo estaba pasando muy mal, al  igual que su familia, con la que se encontraba muy unido a pesar de su separación con Fuensanta.

 

El 30 de julio de 2014, Peret, anunció a los medios de comunicación que padecía cáncer y que se iba a retirar temporalmente de los escenarios para realizar los tratamientos oportunos que le permitieran regresar cuanto antes en perfectas condiciones.

 

Desgraciadamente el 27 de agosto de 2014, a los 79 años de edad, el cáncer de pulmón que padecía puso fin a su vida en la clínica Quirón de Barcelona.

 

Clínica Quirón

 

La capilla ardiente con los restos mortales de Peret se instaló en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, por donde pasaron más de cinco mil personas a rendirle su último adiós.

 

Al pie del ataúd se ubicaron dos guitarras, una con la que se solía acompañar en sus actuaciones y otra confeccionada con claveles por parte de su familia.

 

A la derecha del féretro se colocó Fuensanta junto sus hijos Pedro y Rosa, sus nietos, sus sobrinos y la yaya María, la más longeva del clan. 

 

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Fuensanta y familia.

 

A su izquierda, con algunos amigos, se situó Roberta, la mujer que lo cuidó hasta sus últimos días.

 

Roberta y amigos.

Peret fue enterrado junto a su abuelo, en el cementerio Dels Caputxins de Mataró, Barcelona.

 

Cementerio Dels Caputxins de Mataró, Barcelona.

 

El artista dispuso, antes de morir, que en su sepelio se le despidiera con un funeral rumbero y que todos los asistentes cantaran y bailaran al son de sus canciones: “El muerto vivo” y “Porque yo me iré”.

 

A petición propia y a modo de oración, en su recordatorio, rezan las frases de una de sus canciones:

 “Es preferible reír que  llorar y así la vida se debe tomar. Los ratos buenos hay que aprovechar si fueran malos, mejor olvidar”  Firmado: “Peret”.

 

Entre algunos de los premios que recibió en vida el artista, caben resaltar en 1998 la Cruz de San Jordi de la Generalitat de Catalunya,  la medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes de 2011, concedida por los reyes don Juan Carlos y doña Sofía, así como el título de hijo predilecto  que le otorgó su ciudad natal de Mataró por su contribución a la difusión de la rumba catalana y a su dilatada trayectoria artística.

 

Los reyes entregándole a Peret la medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes.

 

Sin duda alguna, Peret fue el gitano catalán más internacional, “un genio con mucho genio”, como lo describió su sobrina, paya, Célia Sánchez-Mústich autora del libro “Peret, el alma de un pueblo”, en el que se relatan las memorias y conversaciones mantenidas con su tío.

 

Peret con su sobrina paya Célia Sánchez-Mústich.

 

Con el libro de sus memorias.

 

Peret le decía siempre a su familia  que “el amor alarga la vida y es necesario querer a la gente y saber perdonar”. . .

 

Gracias por tus canciones, por tu simpatía y por la rumba catalana.

 

Adiós, Peret, hasta siempre. . .